lunes, 9 de julio de 2012

Espacio ocupado por Merlina Meiler



¿Hay algo que deseas mucho y no has conseguido aún?

Es muy probable que ese espacio ya esté ocupado, aunque no te hayas dado cuenta todavía…

En general, resulta difícil tolerar la convivencia con un vacío en alguna área de nuestra vida. Y tenemos la tendencia de colocar una cosa o una persona que no resultan ser lo que desearíamos, pero sentimos que así “la remamos mejor”.

No obstante, la gran contra que tiene esta actitud es que, por ley física, dos cosas no pueden ocupar el mismo espacio. Y al tener una sensación de cierta saciedad, no nos ocupamos de tomar decisiones para tratar de alcanzar lo que queremos y, para peor, lidiamos con un sentimiento de insatisfacción constante.

Algunos ejemplos:

- Tener un “amigovio/a” a quien vemos cuando quiere o nos llama (o que está comprometido en otra relación). Pasamos semanas o meses esperando que la situación cambie, que nos dé nuestro lugar, cuando, claramente, el otro ser solo busca ese tipo de conexión y nosotros vemos nuestra energía drenada. Lo peor, según mi perspectiva, no es esto, sino que no nos exponemos a situaciones en las que podríamos conocer a una persona nueva que podría llenar nuestras expectativas amorosas (lugares con gente sola, presentaciones, citas a ciegas, etc.). ¿Zona de confort negativa? Absolutamente. Estar en una relación que no nos hae felices se encuadra dentro de estas características.
- Tener un ex al que acudimos cada vez que tenemos un problema “porque nos conoce como nadie” o con quien mantenemos encuentros íntimos esporádicos: ¿para qué conocer a alguien nuevo si ya tienes gran parte de tus necesidades resueltas? “Más vale malo conocido que bueno por conocer”, ¡no aplica en este caso!
- Tener un trabajo que no llena nuestras expectativas y acostumbrarnos. ¿Es necesario mantener el trabajo? ¡Por supuesto! Jamás propondría que dejes lo que te permite pagar tus cuentas y proveer una vida digna a ti y a tu familia, pero si no estás a gusto, no valoran tus capacidades, tus tareas no tienen mucho que ver con aquello en lo que te capacitaste o, simplemente, crees que ya es momento de un reto mayor, ¡no te acostumbres a lo mediocre! Valora cada día que vas a tu empleo y no malgastes tu energía quejándote/lamentándote/culpándote: úsala para conseguir algo mejor, para buscar nuevas opciones y nuevos horizontes, mientras te vas despidiendo de lo que te causa cierto disgusto.
- Estar demasiado pendiente de tu mascota: mucha gente que vive sola tiene gatos o perros para compartir la vida con estos animalitos increíbles. Personalmente, lo aconsejo ya que es una experiencia lindísima y es mucho más lo que se obtiene que lo que se da. Pero si toda tu vida ronda alrededor de ellos y esto te impide socializar y entablar relaciones enriquecedoras con otros seres humanos, piensa qué espacio deberían ocupar tus mascotas y qué lugar, de a poco, sería saludable que hagas para interactuar con tus pares.
- Estar a cargo de alguien de tu familia y que eso ocupe el 100% de tu tiempo libre: en algún momento, a todos nos toca ocuparnos de algún familiar enfermo o con problemas, pero intenta que la responsabilidad sea compartirda, delegar lo posible y resguardar algo de tu energía y de tu tiempo para ti.
Piensa a qué área de tu vida no llega eso que tanto anhelas y, con sinceridad, reflexiona si ese espacio está vacío u ocupado por algo que, decididamente, has comprobado que no sirve. Decide dejar esa limitación atrás y abrirte a la posibilidad certera de que hay un cambio positivo, en el corto plazo.
¿Hay algún espacio ocupado por otra cosa/persona en tu vida?
Fuente:
http://www.mejoraemocional.com