domingo, 8 de julio de 2012

Tu pareja siempre te ayuda a crecer


Tengas o no dificultades con tu pareja, esta siempre te ayuda a crecer. Las relaciones humanas son complejas y siempre existe en ellas mucho que aprender y en las relaciones de pareja esto es mucho más intenso aun.

Una pareja que se dispone a caminar en unión, tendrá desafíos por enfrentar siempre. Ya sea que estos desafíos sean para la pareja o para los integrantes por separado, que de todas formas afectarán a la pareja. Si existe comunión, pueden seguir unidos para resolver en forma conjunta, apoyándose, dándose valor, entregando animo, entusiasmo, fe y esperanzas. Ambos integrantes pueden crecer en armonía y entendimiento, apaciguando juntos los desafíos entre los dos.

Pero, por lo general, este equilibrio no es tan perfecto. Uno de los dos tiende a quedarse atrás, caminado más lento o bien dejando de caminar. Entonces las cosas se complican, no era lo que se esperaba y comienzan las dudas, las preocupaciones, las acusaciones, las quejas y hasta las discusiones y recriminaciones.

Si somos honestos, esto es muy natural. Ninguna persona puede ser igual a otra persona. Todos tenemos distintas formaciones, distintos intereses, distintas prioridades, distintas tendencias, distinto todo. Si bien podemos compartir muchas aficiones y gustos en común, también es cierto que habrá mucho que no lo será. Los problemas se inician cuando uno de los dos (o los dos) comienza reclamar en vez de disponerse a comprender que las diferencias son naturales.

Si siempre van a existir las diferencias, la tarea se convierte en el aprendizaje de esta verdad. Es posible que uno de los integrantes pueda desarrollarse con mucha ventaja sobre su compañero y esto puede generar muchas dificultades. Sin embargo, es deseable que este que lleva la ventaja sea el que más aporte a la paz, debido a que es el más fuerte y el más capaz. Si este no lo hace, menos podrá hacerlo su compañero y entonces no existirá ninguna posibilidad de entendimiento, porque ambos se encontrarán juntos físicamente, pero a una gran distancia energética.

Si ninguno de los dos se siente seguro y tranquilo, se inicia una verdadera batalla que al fin de cuentas algún día tendrá que terminar. Algunas veces esta batalla se mantiene toda la vida y otras veces trasciende más allá, a otras vidas. Se hacen juicios y condenas que trascienden mas allá de lo que podemos imaginar. Aun así, algún día todo tendrá que terminar. ¿Por qué esperar tanto tiempo para aprender? ¿Por qué no iniciar ahora mismo el aprendizaje de la lección?

Sea que exista paz y armonía, o sea en medio de una batalla mortal, siempre vamos a terminar en un crecimiento personal que nos llevará a un mejor lugar. Posiblemente esas parejas que saben resolver sus inconvenientes en armonía, ya hayan pasado la lección y la hayan aprobado en anteriores experiencias de pareja o en vidas anteriores y por eso ahora gozan de una increíble grandeza que los hace sabios a la hora de resolver cuestiones de este tipo.

Las parejas que están actuando con armonía no lo están haciendo por casualidad. Ha existido un aprendizaje que todos podemos desarrollar. ¿Qué necesidad puede existir de mantener una guerra que no nos hará triunfar?.

Cuando queremos una guerra para demostrar quién es el más fuerte, esta decisión no nos llevará a ninguna lugar. Tampoco nos convertirá en triunfadores. Lo único que logramos, es retrasar la llegada de la paz. Si queremos seguir las discusiones y el poco entendimiento no hay problemas, pero no será a causa de nuestra pareja, será a causa de nuestra decisión. Si nuestra pareja quiere guerra nosotros podemos decir libremente “no” e incluso podemos decidir dejar el campo de batalla para trasladarnos a un lugar donde reine la bienaventurada paz.

Todo lo que suceda al interior de la pareja es una oportunidad para crecer, no importando que sea en estado de guerra o de paz. Podemos elegir la forma de resolver los inconvenientes, la que más nos guste, la que más nos acomode, la que mas acostumbramos a utilizar, la que elijamos estará bien, porque sin importar la que sea, todo se aprenderá.

Patricia González.
Fuente:

La cola de león (cuento)

Idea y enseñanza principal
Las actitudes valientes son uno de los mejores
 remedios contra los abusos y el acoso.
En una pequeña aldea vivía un niño llamado Leo. Era un chico delgado y bajito, y vivía siempre con el miedo en el cuerpo, pues algunos chicos de un pueblo vecino acosaban del pobre Leo y trataban de divertirse a su costa.

Un día, un joven mago que estaba de paso por la aldea vio las burlas. Cuando los chicos se marcharon, se acercó a Leo y le regaló una preciosa cola de león, con una pequeña cinta que permitía sujetarla a la cintura.

- Es una cola mágica. Cuando la persona que la lleva actúa valientemente, esa persona se convierte en un fierísimo león.

Habiendo visto los poderes de aquel joven mago algunos días antes durante sus actuaciones, Leo no dudó de sus palabras, y desde aquel momento llevaba la cola de león colgando de su cintura, esperando que aparecieran los chicos malos para darles un buen escarmiento.

Pero cuando llegaron los chicos, Leo tuvo miedo y trató de salir corriendo. Sin embargo, pronto lo alcanzaron y lo rodearon. Ya iban a comenzar las bromas y empujones de siempre, cuando Leo sintió la cola de león colgando de su cintura. Entonces el niño, juntando todo su coraje, tensó el cuerpo, cerró los puños, se estiró, levantó la cabeza, miró fijamente a los ojos a cada uno de ellos, y con toda la calma y fiereza del mundo, prometió que si no le dejaban tranquilo en ese instante, uno de ellos, aunque sólo fuera uno, se arrepentiría para siempre, hoy, mañana, o cualquier otro día... y siguió mirándolos a los ojos, con la más dura de sus miradas, dispuesto a cumplir lo que decía.

Leo sintió un gran escalofrío. Debía ser la señal de que se estaba transformando en un león, porque las caras de los chicos cambiaron su gesto. Todos dieron un paso atrás, se miraron unos a otros, y finalmente se marcharon de allí corriendo. Leo tuvo ganas de salir tras ellos y destrozarlos con su nueva figura, pero cuando intentó moverse, sintió sus piernas cortas y normales, y tuvo que abandonar esa idea.

No muy lejos, el mago observaba sonriente, y corrió a felicitar a Leo. El niño estaba muy contento, aunque algo desilusionado porque su nueva forma de león hubiera durado tan poco, y no le hubiera permitido luchar con aquellos chicos.

- No hubieras podido, de todas formas- le dijo el mago- Nadie lucha contra los leones, pues sólo con verlos, y saber lo fieros y valientes que son, todo el mundo huye. ¿Has visto alguna vez un león luchando?

Era verdad. No recordaba haber visto nunca un león luchando. Entonces Leo se quedó pensativo, mirando la cola de león. Y lo comprendió todo. No había magia, ni transformaciones, ni nada. Sólo un buen amigo que le había enseñado que los abusones y demás animalejos cobardes nunca se atreven a enfrentarse con un chico valiente de verdad.

Autor.. Pedro Pablo Sacristán

Quieres que tu pareja te de lo que te falta


Cuando iniciamos una relación amorosa, nos sentimos tan divinos y tan afortunados que nos parece que hemos encontrado un tesoro incalculable, un tesoro tan único, que no nos podemos imaginar la vida sin su presencia. Cuando esa persona nos mira, es como si el cielo abriera sus puertas para nosotros. De un momento a otro la vida se hace feliz, liviana y fluida. Cualquier acontecimiento parece tan sencillo y fácil de resolver, que nos sentimos invencibles. Nos envolvemos en una atmosfera muy especial y no es difícil hacer volar la imaginación que nos hace visualizar nuestras expectativas respecto a la relación y respecto a esa persona en particular.

Estando en estado de enamoramiento sentimos que estamos ciegos a los defectos de nuestra pareja y pocas veces imaginamos que podríamos terminar creando una relación que nos haga sufrir. Pero poco cuesta comenzar con los inconvenientes, especialmente cuando dejamos caer una larga lista de pedidos y solicitudes que creemos necesitar.

Cuando aun no estamos conscientes de nuestro valor personal, cuando aun no somos consientes de que estamos completos y que somos autosuficientes de amor a sí mismos, pensamos erróneamente que este Ser es nuestra salvación. Mientras más vacios nos sintamos por dentro, mas valor le daremos esta persona y la podremos convertir, peligrosamente, en el dueño de nuestra felicidad. De esta manera le damos a esa persona un poder y unos atributos que no le corresponden, creándole, además, una pesada carga.

Cuando dejamos nuestra felicidad en manos de esa persona que amamos, las cosas se comienzan a complicar en demasía. En algunos casos esta actitud es leve y sutil y casi pasa desapercibida. Pero en otros casos se crean fuertes discusiones, reclamos y exigencias de algo que parece justo, pero que es absolutamente descabellado.

Nadie puede completarnos porque ya somos completos y nadie puede ser el dueño de nuestra felicidad más que nosotros mimos. Pensamos equivocadamente que nuestra pareja tiene la responsabilidad de darnos aquello que nos falta y le hacemos responsable de nuestro bienestar. Muchas veces no somos tan conscientes de este juego y otras veces pensamos que esto debe ser así porque lo hemos escuchado de nuestros padres, lo escuchamos en todas las canciones románticas y porque lo estamos viendo en tantas parejas alrededor.

Mientras mas elevamos a nuestra pareja en niveles que no le corresponden, más sufrimos. Mientras mas acercamos a nuestra pareja al lado nuestro, más felices seremos. La única manera de hacer contacto de corazón a corazón es estando en el mismo nivel, juntos, compartiendo e intercambiando experiencias, cada cual creciendo en lo suyo, apoyándose mutuamente, cada cual aportando al conjunto y cada cual en el lugar que le corresponde.

Cuando creemos que nuestra felicidad depende de lo que nos da nuestra pareja, existen pocas posibilidades de formar una relación dichosa. Cuando sufrimos por eso, estamos sufriendo por nuestra propia decisión y debido a ello, está en nuestras manos terminar con ese sufrimiento. Si pensamos que no podemos vivir sin aquella persona solo acumularemos más dolor, hasta un momento que nuestro propio yo interno diga: ¡vasta, ya es suficiente con esto!

La vida nos obligará a soltar aquellos apegos que no nos aportan felicidad, para llevarnos de la mano el maravilloso entendimiento de que somos completos y que solo podemos compartir nuestro amor, nunca depender de otra persona. Este aprendizaje puede tomar algún tiempo, según el tamaño del apego. Podemos pasar días, años u otras vidas pegados en esta situación. Pero tarde o temprano habremos de comprenderlo. Nadie nos puede hacer sufrir sin que nosotros le demos la autorización para ello.

Podemos comprender que no es nuestra pareja quien nos hace sufrir, es nuestro apego a esa ilusión la que nos hace sufrir. Si la ilusión y el apego se terminan dentro de nosotros, tendremos la oportunidad de hacer renacer nuestra relación de pareja o darle el punto final. La cordura será restablecida después de haber comprendido lo que hemos intentado hacer, retirar de nosotros nuestra capacidad de ser feliz y depositarla en las manos de una persona que no puede utilizarla.

Cuando te das cuenta de que estas completo de amor por ti mismo y que no requieres completarte por nadie, tu amor rebalsará desde tu corazón hacia todo el mundo, generando una corriente de bienestar que no tiene parangón. Entonces tu luz encontrará la luz de esa persona que también brilla por su propia cuenta y esa unión dará testimonio de lo que significa el amor de dos personas. No brillan porque sean perfectas, brillan porque están juntos, porque se nutren, se cuidan, se apoyan, se acompañan, se entienden, se comprenden y se complementan.

Patricia González.
Fuente:

Lo único que no puede darte,... de José Ramón Marcos Sánchez

Respeto el dolor del silencio aunque el silencio me duela,…. asumo la condena de un culpable sin culpa,… pero me culpo por ello,…. no supe evitar sentir y me olvidé que sentías,… y eso me habrá convertido en el doliente recuerdo de la ilusión agotada,…. en la herida que sesgó la débil piel de los sueños,….. sueños de almas encerradas en la celda de tu llave,…. que necesitan la mentira de la promesa de un siempre,…. y olvidan la honesta belleza de la verdad de un momento,… y olvidan que soy la sangre que nace en el aire de los detalles que mueren,… la intensidad de cada uno de los instantes que se encuentran en el argumento de ahora,… que doy la vida viviendo,…. y surco el miedo hasta romper sus derechos y obligarle a no existirse,… y no te puedo entregar la propiedad de mi ausencia,… ni puedo darte la esencia de lo que me hace ser yo,… porque no es a mi a quien amas,…. amas lo que represento,… lo mundano y lo divino,… lo salvaje y lo sumiso,…. lo profundo y lo superfluo,… quieres ser dueña de la diferencia que me hace ser diferente,… y mi dueña tiene nombre,… y su nombre es,... Libertad,….
PD: Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo.
José Ramón Marcos Sánchez.
E-Mail y MSN: joseramonmarcos@live.com 
Portal Web: joseramonmarcos.com 
Twitter: @joseramonmarcos 
Skype: jose.ramon.marcos.sanchez. 
Canal Youtube: turko1969

En los surcos del recuerdo,.. de José Ramón Marcos Sánchez

En los surcos del recuerdo las presencias no se ausentan,….. las vidas que acompañaron la vida nunca mueren,…. porque habitan en lo eterno de los tiempos que no existen,…en la sangre de esos momentos que se detienen,…que nunca pasan,….que son secretos del alma que nadie puede robar,…. que se tatúan en la piel herida de los sentires lejanos,… inhalando el hoy viciado con el aire nuevo de ayer,… rescatando sentimientos hasta traerlos a un siempre que nunca fallecerá,… en los surcos del recuerdo el olvido es olvidado,…. los daños son vientos calmos en cicatrices de llanto,…. el desamor la victoria o la derrota del amor acostumbrado,…. y los sueños son la llave de los deseos callados,…. y caminan de la mano la soledad y la risa,… la compañía y el llanto,…. y se encuentran las respuestas a preguntas que el miedo va preguntando,…. que el miedo va silenciando,…. en los surcos del recuerdo puedes volver a intentarlo,…. puedes crear el presente con las huellas del pasado,… huellas sabias que provienen de aquel camino ya andado,….
PD: Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo.
José Ramón Marcos Sánchez.
Correo y MSN:joseramonmarcos@live.com Twitter: @joseramonmarcos

Crees estar atrapado en tu relación

Muchas veces nos sentimos atrapados en una relación que nos hace sentir entre la espada y la pared. Por un lado sabemos que necesitamos salir de allí y por otro lado sentimos que no podremos vivir sin esa persona a nuestro lado.

Cuando nos sentimos atrapados en una encrucijada que no sabemos resolver, es porque hemos bloqueado la o las salidas. Siempre existen las salidas, solo que a veces no hemos atinado a dar con ellas o simplemente no las queremos ver. Cuando realmente queremos encontrar la salida, la encontramos. Si tu decisión es tibia, estarás en medio del dilema todo el tiempo que sea necesario hasta que realmente decidas salir de allí. Bajo una verdadera determinación de resolver, el asunto se aclara y se termina.

Cuando crees estar atrapado en esa relación que te hace sentir mal, en realidad, estas queriendo experimentar sentirte así y tu aventura durará todo el tiempo que desees mantenerla. Generalmente el dolor es el que gatilla el cambio, pero a veces ese dolor requiere ser muy intenso antes de decidirse a moverse del escenario que ha sido creando tan inconscientemente.

Hay muchas razones que pueden estar influenciándonos para querer permanecer atrapados en una relación que nos hace sufrir. Si existe el deseo consciente de querer terminar este tipo de relación y no ha sido posible aun, es porque esas influencias existen en forma inconsciente. Cuando estas influencias se hacen conscientes dejamos de sufrir y entonces podemos decidir entre ambos caminos claramente, nos quedamos o nos vamos, pero en paz.

Aunque a veces no podemos determinar rápidamente las razones inconscientes que nos detiene para encontrar la salida a este entrampamiento, nunca podremos desconocer que esos factores están creados, almacenados y sostenidos en nuestro interior. Ninguno de ellos se encuentra en ninguna otra parte que no sea en nuestro interior. Por eso, la mejor y más rápida manera de resolver este tipo de conflictos siempre se encontrará al entrar a mirar allí dentro donde se encuentra la solución perfecta, la que siempre es perfecta.

Cuando el dolor es muy intenso, podemos tener la seguridad de que hemos encontrado algún resquicio para sostenerlo. Es muy posible que sientas que la causa de ese dolor es proveniente de la inconsciencia de tu pareja o de su falta de amor, sensibilidad o empatía y que con el tiempo habrá cambios que te asegurarán el éxito de tu relación. Sin embargo, con estas creencias estás dejando en las manos de tu pareja tu propia decisión, entregando tu poder y tu bienestar a manos ajenas donde te refugias para no asumir la responsabilidad de cuidar de ti mismo.

Otros signos que se relacionan con tu entrega de poder son las bajas expectativas respecto al amor de pareja y respecto a tu propio valor personal. Cuando te sientes atrapado es porque te sientes víctima, vulnerable e incapaz. Ninguno de estos valores se relaciona con lo que eres realmente y por contradecir tu verdad, sientes dolor. Tu dolor sanará de inmediato si recuperas tu propio valor. Otra cosa es que no quieras reconocerlo.

Si crees merecer mucho menos de lo que realmente mereces, formarás parejas con las que sufrirás y tendrás poca entereza para salir de allí. Puedes refugiarte en varias ideas falsas y descabelladas, como que nunca alguien más se fijará en ti, que tu felicidad depende de esa persona, que no habrá nadie más que te haga vibrar como aquella persona, que tu vida está limitada solo a esa persona, que el amor te ha amarrado y que no te deja salir, que la otra persona es dueña de tu felicidad, que la vida no existe sin esa persona, que tu corazón moriría si no está contigo esa persona y tantas mas. Tienes en tus manos seguir alimentando estas ideas o ver la verdad, de que eres un ser completo en sí mismo y que solo necesitas compartir el amor con alguien que se encuentre a tu altura y nivel de conciencia.

Eres libre para pensar, sentir y hacer lo que quieras. Más no podrás negar jamás que tu felicidad solo se encuentra en tus manos y en tus poderosas decisiones personales. Tu pareja solo te muestra lo que has sido capaz de atraer y esa imagen te muestra lo que puedes hacer. Puedes considerar ese reflejo como muy doloroso y puedes tomar la lección de su enseñanza y crecer. A veces la solución consiste en aceptar abiertamente y sin condición a tu pareja y en otras puede significar que la dejes. Sea cual sea el camino solo depende de lo que estas siendo capaz de crear con tu actual nivel de conciencia.

El amor de pareja no ha sido creado para que mueras de dolor atrapado en sus garras como si esto no fuera modificable. El amor de pareja no es una jaula que te encierra y te deja prisionero en medio de los latigazos que te da esa relación. Puedes elegir vivir el amor de pareja sumergido en el dolor, pero también puedes decidir que esta será una gran y maravillosa fuente de dicha y placer.

El amor de pareja es el más fuerte y poderoso instrumento de crecimiento y de reconocimiento de lo que somos. En esta relación podemos tener la más hermosa y más poderosa lección de vida y de encuentro con nuestro propio poder personal que nos llena de dicha. La manera en que quieras vivir tu relación de pareja es de libre elección. Puedes desechar o postergar la dicha de una relación sana y feliz, pero aunque quieras sacarle el cuerpo a esa decisión, tarde o temprano la tendrás que asumir.

Patricia González.
Fuente:

¿Nos deseamos un gran amor?


Seguramente ya has visto con mayor claridad que cuando nos sentimos más maduros y mas empoderados, las cuestiones de amor se resuelven más fácilmente.

Siempre, en todos los casos, se producen inconvenientes en las parejas, pero esos inconvenientes pueden ser superados con grandeza y paz. A veces duele mucho porque se involucra el corazón, pero eso no significa que tengamos que mantener ese dolor por mucho tiempo y largos años y tampoco significa que tengamos que repetir eternamente la misma situación una y otra vez.

Todo este dilema termina cuando aclaramos lo que queremos y entonces el universo nos trae eso. La parte más difícil de esto es darse cuenta de que todo depende de nosotros mismos y nunca de la pareja. Nuestra pareja puede estar sintonizada a nuestro potencial o simplemente puede no estarlo. Comprender que la pareja esté o no sintonizada requiere madurez de nuestra parte. Se necesita una inteligencia que supera a las emociones que nos desbordan cuando no estamos tan equilibrados y nos sentimos inseguros y temerosos.

Entonces, la persona madura sabe canalizar y utilizar sus emociones. Estas se convierten en una guía para aclarar el camino. Cuando estamos más maduros comprendemos que al amar no podemos perder, todo lo contrario, sabemos que amar es hermoso y se agradecerá la presencia de la pareja para compartir la vida o para aprender que la cosa no va por ahí. Si quieres obligar al otro lo estas destruyendo y te estás destruyendo tu también.

Cuando la pareja se forma, no existe requisito más grande que la disposición para crecer. Siempre tenemos mucho que aprender y la pareja puede estar dispuesta a hacerlo. Si ambos están dispuestos, estarán abiertos a ir acomodándose uno al otro. Si uno no está dispuesto a avanzar, la relación se deteriorará y se romperá. Si el más maduro de los dos se da cuenta de esto, no cargará con reproches a su pareja. El que queda atrás quedó allí porque aun no está preparado para ese peldaño, no es malo, ni inconsciente, ni egoísta, ni nada. Simplemente aun no llega su hora de avanzar en ese tema. El más maduro puede comprender esto con amor.

Para poder llegar a crecer en pareja, es necesario ser autentico en las buenas y en las malas. Todo se puede plantear con armonía y grandeza. Todo se puede volver a acomodar. No importa si uno de los dos ha tenido una actitud que se sale de la línea de la pareja porque se pueden abrir, pueden ser sinceros, no se engañan, son más reales y no tienen miedo a ver la verdad profunda de cada uno. Entonces se gana confianza, una confianza que no está basada en la perfección, sino en una confianza que es capaz de adentrarse en los problemas, en los conflictos, en los inconvenientes de cara a la verdad. Ya no se espera ciertas conductas condicionadas, con estimaciones especificas, con expectativas. Ahora se está dispuesto a ver lo que realmente existe dentro de cada uno con aceptación y sin miedo, ya que la verdad es el único camino al crecimiento. La verdad hace que todo inconveniente se resuelva, esta permite avanzar, sea con acercamiento o separación, pero se resuelve. Entonces ya no se necesita estrategias especiales, ni manipulaciones, ni presiones de ningún tipo. Se abandonan las peticiones y los reclamos.

Bajo la claridad de la verdad se termina la suplica de amor, ya no existe la necesidad de pedir nada y se puede entonces compartir. Mientras no lleguemos al nivel de compartir no podremos encontrar al amor. El amor no se puede pedir, ni exigir, ni provocar. El que sigue en esta postura no podrá saborearlo nunca, porque este se arrancará, huirá. El que se siente necesitado de amor no puede estar feliz y nadie desea estar junto a un amargado y por lo tanto el amor, que es solo dicha, se escapara. El que busca el amor no puede recibirlo.

Entonces, cuando somos grandes comprendemos que el amor no se encuentra en lo que nuestra pareja nos pueda dar. Se encuentra en lo que nosotros mismos somos capaces de poder crear. Si estamos dispuestos a crear una relación armoniosa así se hará. No depende de lo que nos den, depende de lo que somos nosotros, de la claridad interior, depende del amor que nace de nosotros mismos hacia nosotros mismos. ¿Nos deseamos un gran amor? o ¿Nos deseamos discusiones, exigencias y desilusiones? El amor no está allá a fuera, lo que encontramos es la medida del amor que tenemos ganado hacia nosotros mismos expresado en la pareja que hemos aceptado tener. Todo lo que hemos querido encontrar es lo que encontramos, también lo que escuchamos. Conscientes de esto, la entrega es por propia voluntad, nunca por obligación. El amor es un regalo que das y no se muere ni se termina dependiendo de la recepción de tu pareja. Nunca te vuelves dependiente de él.

Cuando no te amas, quieres que el otro te ame y entonces quieres que el otro se entregue y tu no te puedes entregar. Si te amas expresas todo lo que eres sin temor, te sientes libre. Puedes seguir creando tu vida y desarrollar todo tu potencial. No te preocupas.

Cuando tenemos miedo de lo que nos pueda negar nuestra pareja, el amor no puede dar ningún fruto, no puede florecer. El miedo es insaciable y te destruye, trae sufrimiento. Se representa en la rabia, en los gritos y las quejas. Entonces crees depender del otro y creas dependencia en ambos sentidos. Cuando no eres dependiente estas en buen camino. Entonces no te dejarás dominar y no estarás dispuesto al chantaje emocional y no complacerás a tu pareja con lo que no quieres. Ese amor estará basado en la verdad y la sinceridad, no habrá barreras, se abren las puertas, ambos pueden ser tal cual como son y entonces se aceptan mutuamente y suavemente. Esta relación se convierte en una invitación a lo armonioso.

En las manos de tu pareja está tu crecimiento y tu salvación, porque tu pareja te ayuda a sacarte los clavos que llevas en el alma. Tu pareja puede mostrarte tus miedos y por eso se convierte en tu salvación, en el espejo que te muestra tus heridas, tu falta de amor a ti mismo.

Patricia González.
Fuente: