domingo, 8 de julio de 2012

La cola de león (cuento)

Idea y enseñanza principal
Las actitudes valientes son uno de los mejores
 remedios contra los abusos y el acoso.
En una pequeña aldea vivía un niño llamado Leo. Era un chico delgado y bajito, y vivía siempre con el miedo en el cuerpo, pues algunos chicos de un pueblo vecino acosaban del pobre Leo y trataban de divertirse a su costa.

Un día, un joven mago que estaba de paso por la aldea vio las burlas. Cuando los chicos se marcharon, se acercó a Leo y le regaló una preciosa cola de león, con una pequeña cinta que permitía sujetarla a la cintura.

- Es una cola mágica. Cuando la persona que la lleva actúa valientemente, esa persona se convierte en un fierísimo león.

Habiendo visto los poderes de aquel joven mago algunos días antes durante sus actuaciones, Leo no dudó de sus palabras, y desde aquel momento llevaba la cola de león colgando de su cintura, esperando que aparecieran los chicos malos para darles un buen escarmiento.

Pero cuando llegaron los chicos, Leo tuvo miedo y trató de salir corriendo. Sin embargo, pronto lo alcanzaron y lo rodearon. Ya iban a comenzar las bromas y empujones de siempre, cuando Leo sintió la cola de león colgando de su cintura. Entonces el niño, juntando todo su coraje, tensó el cuerpo, cerró los puños, se estiró, levantó la cabeza, miró fijamente a los ojos a cada uno de ellos, y con toda la calma y fiereza del mundo, prometió que si no le dejaban tranquilo en ese instante, uno de ellos, aunque sólo fuera uno, se arrepentiría para siempre, hoy, mañana, o cualquier otro día... y siguió mirándolos a los ojos, con la más dura de sus miradas, dispuesto a cumplir lo que decía.

Leo sintió un gran escalofrío. Debía ser la señal de que se estaba transformando en un león, porque las caras de los chicos cambiaron su gesto. Todos dieron un paso atrás, se miraron unos a otros, y finalmente se marcharon de allí corriendo. Leo tuvo ganas de salir tras ellos y destrozarlos con su nueva figura, pero cuando intentó moverse, sintió sus piernas cortas y normales, y tuvo que abandonar esa idea.

No muy lejos, el mago observaba sonriente, y corrió a felicitar a Leo. El niño estaba muy contento, aunque algo desilusionado porque su nueva forma de león hubiera durado tan poco, y no le hubiera permitido luchar con aquellos chicos.

- No hubieras podido, de todas formas- le dijo el mago- Nadie lucha contra los leones, pues sólo con verlos, y saber lo fieros y valientes que son, todo el mundo huye. ¿Has visto alguna vez un león luchando?

Era verdad. No recordaba haber visto nunca un león luchando. Entonces Leo se quedó pensativo, mirando la cola de león. Y lo comprendió todo. No había magia, ni transformaciones, ni nada. Sólo un buen amigo que le había enseñado que los abusones y demás animalejos cobardes nunca se atreven a enfrentarse con un chico valiente de verdad.

Autor.. Pedro Pablo Sacristán

Lo único que no puede darte,... de José Ramón Marcos Sánchez

Respeto el dolor del silencio aunque el silencio me duela,…. asumo la condena de un culpable sin culpa,… pero me culpo por ello,…. no supe evitar sentir y me olvidé que sentías,… y eso me habrá convertido en el doliente recuerdo de la ilusión agotada,…. en la herida que sesgó la débil piel de los sueños,….. sueños de almas encerradas en la celda de tu llave,…. que necesitan la mentira de la promesa de un siempre,…. y olvidan la honesta belleza de la verdad de un momento,… y olvidan que soy la sangre que nace en el aire de los detalles que mueren,… la intensidad de cada uno de los instantes que se encuentran en el argumento de ahora,… que doy la vida viviendo,…. y surco el miedo hasta romper sus derechos y obligarle a no existirse,… y no te puedo entregar la propiedad de mi ausencia,… ni puedo darte la esencia de lo que me hace ser yo,… porque no es a mi a quien amas,…. amas lo que represento,… lo mundano y lo divino,… lo salvaje y lo sumiso,…. lo profundo y lo superfluo,… quieres ser dueña de la diferencia que me hace ser diferente,… y mi dueña tiene nombre,… y su nombre es,... Libertad,….
PD: Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo.
José Ramón Marcos Sánchez.
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Crees estar atrapado en tu relación

Muchas veces nos sentimos atrapados en una relación que nos hace sentir entre la espada y la pared. Por un lado sabemos que necesitamos salir de allí y por otro lado sentimos que no podremos vivir sin esa persona a nuestro lado.

Cuando nos sentimos atrapados en una encrucijada que no sabemos resolver, es porque hemos bloqueado la o las salidas. Siempre existen las salidas, solo que a veces no hemos atinado a dar con ellas o simplemente no las queremos ver. Cuando realmente queremos encontrar la salida, la encontramos. Si tu decisión es tibia, estarás en medio del dilema todo el tiempo que sea necesario hasta que realmente decidas salir de allí. Bajo una verdadera determinación de resolver, el asunto se aclara y se termina.

Cuando crees estar atrapado en esa relación que te hace sentir mal, en realidad, estas queriendo experimentar sentirte así y tu aventura durará todo el tiempo que desees mantenerla. Generalmente el dolor es el que gatilla el cambio, pero a veces ese dolor requiere ser muy intenso antes de decidirse a moverse del escenario que ha sido creando tan inconscientemente.

Hay muchas razones que pueden estar influenciándonos para querer permanecer atrapados en una relación que nos hace sufrir. Si existe el deseo consciente de querer terminar este tipo de relación y no ha sido posible aun, es porque esas influencias existen en forma inconsciente. Cuando estas influencias se hacen conscientes dejamos de sufrir y entonces podemos decidir entre ambos caminos claramente, nos quedamos o nos vamos, pero en paz.

Aunque a veces no podemos determinar rápidamente las razones inconscientes que nos detiene para encontrar la salida a este entrampamiento, nunca podremos desconocer que esos factores están creados, almacenados y sostenidos en nuestro interior. Ninguno de ellos se encuentra en ninguna otra parte que no sea en nuestro interior. Por eso, la mejor y más rápida manera de resolver este tipo de conflictos siempre se encontrará al entrar a mirar allí dentro donde se encuentra la solución perfecta, la que siempre es perfecta.

Cuando el dolor es muy intenso, podemos tener la seguridad de que hemos encontrado algún resquicio para sostenerlo. Es muy posible que sientas que la causa de ese dolor es proveniente de la inconsciencia de tu pareja o de su falta de amor, sensibilidad o empatía y que con el tiempo habrá cambios que te asegurarán el éxito de tu relación. Sin embargo, con estas creencias estás dejando en las manos de tu pareja tu propia decisión, entregando tu poder y tu bienestar a manos ajenas donde te refugias para no asumir la responsabilidad de cuidar de ti mismo.

Otros signos que se relacionan con tu entrega de poder son las bajas expectativas respecto al amor de pareja y respecto a tu propio valor personal. Cuando te sientes atrapado es porque te sientes víctima, vulnerable e incapaz. Ninguno de estos valores se relaciona con lo que eres realmente y por contradecir tu verdad, sientes dolor. Tu dolor sanará de inmediato si recuperas tu propio valor. Otra cosa es que no quieras reconocerlo.

Si crees merecer mucho menos de lo que realmente mereces, formarás parejas con las que sufrirás y tendrás poca entereza para salir de allí. Puedes refugiarte en varias ideas falsas y descabelladas, como que nunca alguien más se fijará en ti, que tu felicidad depende de esa persona, que no habrá nadie más que te haga vibrar como aquella persona, que tu vida está limitada solo a esa persona, que el amor te ha amarrado y que no te deja salir, que la otra persona es dueña de tu felicidad, que la vida no existe sin esa persona, que tu corazón moriría si no está contigo esa persona y tantas mas. Tienes en tus manos seguir alimentando estas ideas o ver la verdad, de que eres un ser completo en sí mismo y que solo necesitas compartir el amor con alguien que se encuentre a tu altura y nivel de conciencia.

Eres libre para pensar, sentir y hacer lo que quieras. Más no podrás negar jamás que tu felicidad solo se encuentra en tus manos y en tus poderosas decisiones personales. Tu pareja solo te muestra lo que has sido capaz de atraer y esa imagen te muestra lo que puedes hacer. Puedes considerar ese reflejo como muy doloroso y puedes tomar la lección de su enseñanza y crecer. A veces la solución consiste en aceptar abiertamente y sin condición a tu pareja y en otras puede significar que la dejes. Sea cual sea el camino solo depende de lo que estas siendo capaz de crear con tu actual nivel de conciencia.

El amor de pareja no ha sido creado para que mueras de dolor atrapado en sus garras como si esto no fuera modificable. El amor de pareja no es una jaula que te encierra y te deja prisionero en medio de los latigazos que te da esa relación. Puedes elegir vivir el amor de pareja sumergido en el dolor, pero también puedes decidir que esta será una gran y maravillosa fuente de dicha y placer.

El amor de pareja es el más fuerte y poderoso instrumento de crecimiento y de reconocimiento de lo que somos. En esta relación podemos tener la más hermosa y más poderosa lección de vida y de encuentro con nuestro propio poder personal que nos llena de dicha. La manera en que quieras vivir tu relación de pareja es de libre elección. Puedes desechar o postergar la dicha de una relación sana y feliz, pero aunque quieras sacarle el cuerpo a esa decisión, tarde o temprano la tendrás que asumir.

Patricia González.
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