domingo, 1 de julio de 2012

Shhhh… ¿Estás escuchando?

Escuchar es una costumbre subestimada en nuestra cultura.

La verdadera escucha proviene de un lugar de silencio. Si tu mundo interior es un remolino agitado de pensamientos y emociones , escuchar, será imposible.

1) Iniciate en el silencio.

Si deseas escuchar profundamente, comienza en silencio. Llama tu atención hacia el interior para descubrir el espacio, dentro de ti, que está libre de agitación. Sumérgete en él.

Es entonces cuando escucharás las cosas tal y como son, tu corazón se abre y te sientes conectada/o, consciente y en armonía.

2) La magia del sonido.

Ahora, desde este lugar de silencio, es cuando percibes la magia del sonido. No etiquetes lo que oyes, simplemente escucha, podrás apreciar hasta el más ínfimo sonido.
3) El mejor regalo.

¿Alguna vez te has sentido muy escuchada/o? Te sientes totalmente aceptada/o.

Escuchar con atención es el mayor regalo que puedes ofrecer a otra persona. Pruébalo y verás. Obtendrás una visión o una perspectiva nueva. Es posible que veas a él o ella con una mirada fresca y compasiva. Tu generosidad fluirá de nuevo hacia ti pero multiplicada por 1000.

Fuente:

El valor del esfuerzo personal

Existió una niña que lloraba muy fácilmente. Si algo no era de su agrado o le parecía realmente difícil rápidamente grandes lagrimones rodaban por su cara.

Era su manera de conseguir las cosas, llorando.

Frente a ella, había otro niño que día a día se esforzaba por lograr aquello que quería con una actitud alegre. Puede que la niña consiguiera muchas más cosas que el niño pero realmente ¿se las merecía? ¿se había esforzado por conseguirlas? Dicen por ahí que no hay mejor satisfacción que el trabajo bien realizado y si encima lo realizas con alegría, mejor.

¿Se lo pasaba bien la niña obteniendo recompensas con su cara de lástima llena de lágrimas? No. Su vida se reducía a ir dando pena por las esquinas.

Sin embargo, un día la actitud de la niña cambió. Ella misma se dio cuenta de que tener un espíritu alegre es la mejor recompensa de todas. El esfuerzo apareció en su vida y, si bien le costaba obtener aquello que quería, descubrió que su día a día era mucho mejor: lleno de sonrisas y satisfacciones.

Los amigos de la niña aumentaron considerablemente pues todos querían estar con aquella alegre niña que tanto ayudaba a los demás.

A veces no obtenía lo que se proponía pero lo aceptaba pues sabía que su actitud y esfuerzo habían sido inmejorables. Eso la colmaba de alegría.


Fuente:

Construyendo tu vida

Existió una vez un gran carpintero que ya se iba a retirar y así se lo comunicó al contratista con el que había trabajado toda su vida haciendo para él grandes casas. No recibiría toda la pensión por retirarse antes de tiempo pero prefería vivir tranquilo con su mujer.

El contratista lamentó su decisión pero la comprendía perfectamente. Estaba triste por la pérdida de un gran carpintero que tan magníficas casas le había proporcionado. Sin embargo, el contratista le pidió una última casa como un favor personal, debía ser una gran casa que superase todas las expectativas.

El carpintero accedió pero pronto perdió la motivación, su corazón y su mente ya no querían trabajar más. Es por esto por lo que recurrió a materiales de mala calidad y a mano de obra barata. Fue una desafortunada manera de abandonar toda una vida de excelentes trabajos.

Cuando el carpintero terminó su trabajo, el empresario vino a inspeccionar la casa, dio un rodeo a la misma y sacó la llave de entrada de la casa:


- ¡Toma la llave de esta casa!, a partir de ahora esta casa es tuya, es mi regalo de despedida para ti.

El carpintero se quedó sorprendido. ¡Qué vergüenza! Si hubiera sabido que estaba construyendo su propia casa, lo habría hecho todo de manera diferente.

Como ves, siempre hemos de utilizar los mejores cimientos cuando estamos construyendo nuestra vida, es como nuestra casa en la que vamos a vivir. Un día nos damos cuenta que no utilizamos los mejores materiales y si pudiéramos vivir de nuevo lo haríamos de manera muy diferente. Sin embargo, no podemos volver atrás.

Tú eres el carpintero. Cada día coges el martillo para clavar un clavo en una tabla y así levantar una pared. La vida es tu propio proyecto.

Tu actitud y las decisiones que tomes hoy construyen la “casa” en la que vivirás mañana.

Desconozco su autor

15 buenas maneras de empezar el día

La mañanas son fundamentales para que el resto del día funcione correctamente. Aquí te dejo con 15 buenas maneras de empezar el día:

1) Levántate temprano.

A quien madruga Dios le ayuda es uno de mis refranes preferidos. Nada como empezar el día temprano para exprimirle todo su jugo. En este sentido, tu objetivo puede ser ver amanecer.

2) Desayuna y haz ejercicio.

El ejercicio es algo que tenemos que incorporar a nuestra rutina diaria y muchas veces no lo hacemos por falta de tiempo o por pereza. Si lo haces rápidamente te habrás quitado de encima y rápidamente una de las tareas más difíciles de llevar a cabo.

3) Disfrutar de un momento de calma.

Todavía es temprano y quizás estés algo agitada/o después de hacer ejercicio, por eso necesitas relajarte. No hagas nada durante los próximos 5 minutos. Siente el silencio y deja que se extienda por tu cuerpo y mente. Controla tu respiración y deja que tu mente se relaje poco a poco.

4) Sé agradecida/o.

Aprovecha este momento de relajación para agradecer a la vida todas las cosas que tienes y evitarte tantas desgracias que hay en el mundo.

5) Ordena la casa.

Nada mejor que una casa ordenada para hacerte sentir mejor, más efectivo. Deshazte de todos los trastos inútiles que acumulas.

6) Ayuda a alguien.

Durante la mañana, tu mente es mucho más clara y tiene acceso a más energía de lo habitual. Por lo tanto, tus actividades de ayuda serán mucho más eficaces.

7) Perdonar a alguien.

El rencor y el odio son graves obstáculos para ser feliz. Perdonar a alguien provoca que te quieras comer el mundo al minuto siguiente ya que tiene un poderoso efecto liberador. Perdonarse a uno mismo tiene el mismo efecto.

8) Pensar durante 5 minutos en la persona amada.


Esa persona puede ser tu familia, un ser querido en algún momento de tu vida o alguien que acaba de aparecer. Fija a esa persona en mente y analiza por qué te gusta.

9) Lee un libro.

Nada más relajante que leer un buen libro. Los libros te aportan nuevas visiones de la vida, enriquecen tu espíritu.

10) Prepara una buena comida.

Nada más entretenido y edificante como preparar algún plato exquisito. Si ese plato va a ser compartido, mucho mejor.

11) Ir a dar un paseo.

Andar es una actividad muy saludable y relajante, Si lo hacemos en un entorno natural mejor.

12) Escuchar música.

Recupera las canciones de tu infancia o de cuando eras más joven. Tienen un poderoso efecto estimulante.

13) Lee el periódico.

Mantenerse informado de lo que pasa en el mundo y en tu ciudad. Muchas veces los periódicos locales te proporcionan información de las actividades diarias que se realizan en tu ciudad tales como conferencias o espectáculos.

14) Mantén una actitud positiva.

Puede que el día se presente difícil o te ponga alguna zancadilla. Estate preparado para ello con la mejor de tus actitudes.

15) Disfruta del día.

En la vida hay que disfrutar, pase lo que pase. Tarde o temprano todos vamos a acabar en el mismo sitio así que intenta pasarlo lo mejor que puedas.

Fuente:

Violencia de género

Lamentablemente, la violencia de género sigue siendo hoy en día una de las problemáticas más desconcertantes de nuestra sociedad. Los datos sobre la frecuencia de los actos de violencia contra las mujeres continúan alarmándonos y nos exigen, como individuos y como comunidad, un esfuerzo e interés en pro de su erradicación.

Son varios los países que, en este sentido, han elaborado e implementado leyes con el objetivo de facilitar la gestión policial y judicial de esta problemática. Sin embargo, aunque esto ha resultado de gran ayuda, la complejidad de la cuestión exige que estas acciones sean complementadas con otras procedentes desde distintos ámbitos comunitarios como la sanidad, la educación y los servios sociales.

Como ocurre con todo lo demás, el primer paso para detectar y poder lograr cambios en esta situación es intentar comprender en qué consiste y cuáles son sus mecanismos de funcionamiento.

Según la declaración de las Naciones Unidas de diciembre de 1993, entendemos la violencia de género como “cualquier acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que causa o puede causar un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, así como las amenazas de estos actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se produce en la vida pública como en la privada”.

Dentro de la violencia de género diferenciamos varios sub-tipos de violencia cuya definición puede ayudarnos a comprender en mayor profundidad a qué nos estamos refiriendo:

Violencia emocional: este tipo de violencia tiene como objetivo conseguir el sometimiento psicológico de la mujer. Cuando ésta entra en escena, la mujer recibe a menudo insultos, humillaciones y desvalorizaciones (críticas constantes a su manera de ser o actuar, por ejemplo). Es también muy habitual que el agresor intente que la mujer se sienta culpable aunque no haya hecho nada malo, y que muestre una gran desconfianza hacia ella principalmente en forma de celos. Cuando estos mensajes negativos se repiten en el tiempo, ésta puede llegar a ver muy mermada su autoestima y su seguridad en sí misma, de manera que llegue a sentirse como si realmente no valiera como persona.

Violencia física: consiste en intentar controlar a la mujer mediante la fuerza física usando las manos, objetos o armas. Existen otras variantes de este tipo de violencia que pueden resultar más difíciles de identificar, como por ejemplo el conducir de forma temeraria con la mujer dentro del coche, negarle ayuda (cuidados, atención médica, alimentos) en caso de necesidad o dejarla encerrada dentro o fuera de casa.

Violencia sexual: bajo este tipo de violencia la mujer es coaccionada física o psicológicamente (mediante amenazas, chantaje o generando sentimientos de culpa, por ejemplo) para tener relaciones sexuales que no desea. En algunos casos las mujeres pueden llegar a ser forzadas a mantener relaciones estando enfermas, en un proceso de recuperación quirúrgica, embarazadas o en el posparto. También se considera violencia sexual el obligar a la mujer a hacer intercambios de parejas, tener sexo con animales o a usar pornografía o juguetes sexuales. La grabación no consentida de momentos íntimos y/o su posterior difusión es otro ejemplo de este tipo de violencia.

Violencia económica: su objetivo es coartar la libertad de la mujer impidiendo su autonomía económica. Suele producirse limitando el acceso de ésta a las cuentas bancarias, obstaculizando su desarrollo laboral, apropiándose de sus bienes patrimoniales o explotándola laboralmente.

Violencia social y de control: con el objetivo de que la mujer quede aislada y sin apoyo, el agresor le impide ver o hablar con su familia y amigos. Este impedimento se puede dar de forma explícita en forma de prohibición o mediante el uso de amenazas, o de manera más sutil, enviando mensajes a la mujer para que desconfíe o se sienta traicionada por las personas que la rodean y decida alejarse progresivamente de ellas. Este tipo de acciones suelen ir acompañadas de otras conductas de control como la invasión de la privacidad de la mujer (revisando por ejemplo el teléfono o el correo) o con un constante asedio para saber en todo momento dónde y con quien está. A veces, este tipo de control se puede camuflar presentándolo como actos de cuidado y preocupación de la mujer: por ejemplo no dejándola a solas con el pretexto de cuidar de ella y protegerla.

Violencia ambiental: por último, este tipo de violencia consiste en romper o estropear objetos, espacios o lastimar animales que sean importantes para la mujer. Se incluye en este tipo de violencia la amenaza, tortura o asesinato de animales domésticos, así como el robo o daño de objetos con un valor material o sentimental para la mujer (joyas, fotos, plantas, ropa, muebles...).

Lo más habitual en los casos de violencia de género es que coexistan en el tiempo varios de estos tipos de violencia, la cual cosa provoca consecuencias devastadoras para la salud física y psicológica de la mujer.

Es importante tener en cuenta que la violencia de género es un fenómeno que suele darse, sobre todo al principio, de forma sutil y mezclada con supuestas expresiones de interés, amor y arrepentimiento que hacen que la mujer llegue a sentirse muy confusa. El terror generado por las amenazas y agresiones físicas, la sensación soledad consecuente al aislamiento progresivo, la falta de autonomía económica, la falta de libertad debido al control extremo, las consecuencias emocionales de las situaciones vividas (principalmente síntomas de ansiedad, de depresión (incluidos los sentimientos de culpa y auto-desprecio), y de estrés postraumático) y la pérdida de seguridad y de autoestima hacen que las mujeres se vean inmersas en una situación de la que les resulta muy difícil escapar sin ayuda.

Es por esta razón por la que es de vital importancia la toma de consciencia por parte de todos nosotros de la necesidad de trabajar en equipo para poder detectar y prestar ayuda a estas mujeres. Para lograr esto es fundamental estar atentos a los posibles casos de violencia de género que pueden haber en nuestro entorno yendo más allá de nuestros estereotipos o ideas preconcebidas (a menudo erróneos) sobre el “aspecto” que debe tener un maltratador o una víctima de violencia de género. Si tienes dudas sobre si alguien está siendo víctima de violencia de género intenta preguntarle de forma amable pero directa si necesita ayuda, si está siendo tratada con el respeto que merece y hazle saber que puede contar contigo si lo necesita.

Muy a menudo, fruto de la ignorancia de quienes las rodean, estas mujeres reciben respuestas inadecuadas por parte de su entorno cuando por fin se deciden a pedir ayuda. A menudo estas reacciones confirman sus peores temores y hacen que se vuelvan a sumir en el silencio: echarles la culpa de lo que está ocurriendo, quitarle importancia a su sufrimiento concibiendo la violencia como algo “natural” en las relaciones de pareja, pedirles que “sigan aguantando” por el bien de su matrimonio o de sus hijos, o pensar que se trata de una cuestión privada que no es de nuestra incumbencia, son algunas de las reacciones que debemos evitar.

Si como mujer te sientes identificada con algunas de las situaciones descritas, ten en cuenta que el primer paso para mejorar tu situación es compartirla con alguien. Pide ayuda a tu médico o a alguien de tu confianza o intenta contactar con algún servicio de orientación a la mujer o con los servicios sociales de tu comunidad. Si te sientes en peligro, ponte en contacto inmediatamente con la policía y explícales tu situación para que puedan orientarte. Recuerda que tu (y tus hijos, si los hay), como todos los seres humanos, mereces ser tratada con respeto y consideración, y que todo lo que se aleje de esto es una vulneración intolerable de tus derechos fundamentales. Aunque ahora te sea muy difícil de creer, los profesionales que trabajamos con mujeres víctimas de violencia de género vemos cada día como muchas de ellas salen de su difícil situación y vuelven a reencontrarse, poquito a poco, con las personas que son en realidad: mujeres con ganas de vivir y que miran el futuro con esperanza.

NO ESTÁS SOLA.

VNP

15 actitudes negativas de una persona

Hay actitudes que pueden dañar tus relaciones o profundizar en ellas. Si quieres mantener relaciones positivas en tu vida, te aconsejo que te alejes de estas 15 actitudes negativas:

1) Ser rencorosa/o: el rencor y el odio son un obstáculo para la felicidad.

2) Deja de quejarte: en su lugar, utiliza tu tiempo y energía para hacer algo al respecto.

3) Deja de adivinar las intenciones de las personas: la gente no puede leer la mente.

4) No te creas el centro de atención: el mundo gira alrededor del sol, no de ti.

5) Deja de mentir: a largo plazo, la verdad siempre se revela.

6) Deja de culpar: culpando a otros no se logra nada, solo niegas tu responsabilidad.

7) No seas incrédulo: si piensas que no puedes conseguir algo, quizá estés en lo cierto. Pero no dejes que tus dudas interferieran con los sueños de otras personas. Recuerda, “el que dice que no se puede hacer no debe interrumpir al que lo está haciendo.”

8) Deja de interrumpir: las relaciones se basan en una comunicación fluida.

9) Deja de ser egoísta.

10) Deja de juzgar: todo el mundo está luchando su guerra propia y única. No tienes ni idea por lo que están pasando y viceversa.

11) Deja de estar a la defensiva: el hecho de que alguien tenga un punto de vista diferente diferente no significa que ninguno de los dos esté equivocado. Mantén una mente abierta. Las mentes abiertas pueden descubrir grandes cosas.

12) Dejar de comparar a las personas: no hay dos personas iguales. Cada uno tiene sus propias fortalezas. Sólo estamos compitiendo contra nosotros mismos.

13) Deja de esperar que la gente sea perfecta: lo perfecto es enemigo de lo bueno. La genuina “bondad” es difícil de encontrar en este mundo.

14) Deja de hacer una montaña de un grano de arena: una forma de comprobar si hay algo que vale la pena seguir dándole vueltas es hacerse esta pregunta: “¿Será este asunto dentro de 5 años tan importante para mi?” Si la respuesta es no, entonces no vale la pena preocuparse.

15) Deja de ser dramática/o: trata de mantenerte fuera del teatro de otras personas y no crees uno propio.

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