martes, 26 de junio de 2012

Levántate una vez más de Maytte Sepúlveda

Hace unos dias pensaba en que no importa cuán difíciles hayan sido las circunstancias ni de que manera nos hayan hecho sentir… siempre podemos, luego de superar el duelo y pasar el tiempo suficiente en el aislamiento social en el que nos escondemos para sufrir y pensar una y otra vez en lo que vivimos, tomar la decisión de salir de ese espacio emocional profundo y negativo para volver a la superficie de nuestra vida.

Lo más importante es tener presente que podemos caer, detenernos y experimentar una pérdida temporal del sentido y la dirección de nuestra vida, pero luego debemos impulsarnos en el fondo donde caímos, para levantarnos con más fuerza, determinación y valor para comenzar de nuevo.

Una vez fortalecidos y habiendo olvidado dichos eventos, debemos reflexionar acerca de lo sucedido, siempre con la intención de sacar una conclusión que nos permita cambiar la actitud, la creencia o el comportamiento que nos llevó a vivirlo, de manera que no necesitemos que vuelva a presentarse en nuestra vida para aprender de ello.

La vida está compuesta de ciclos, etapas y momentos, unos más agradables que otros... Pero cada uno de ellos representa una oportunidad de aprender, crecer y madurar esencialmente. A través de estas experiencias, siempre podemos reflexionar y reconectarnos con nosotros mismos, para hacer uso del conocimiento, la experiencia y las herramientas que tenemos para salir adelante. Al mismo tiempo, la dificultad que enfrentamos nos lleva a reconocer la presencia de Dios, reafirmar nuestras creencias, rescatar el valor de los afectos en nuestra vida, movernos poco a poco hacia un punto medio o simplemente a ubicarnos en el presente para darnos otra oportunidad.

Cuando estamos afectados emocionalmente, perdemos la claridad mental que nos permite analizar objetivamente una situación para darle solución. Por esta razón es importante abrirnos a la sugerencia o al comentario positivo que nos haga un buen amigo, esa persona que nos quiere incondicionalmente y que conserva la objetividad y la claridad mental necesarias para percibir la posible salida o respuesta que buscamos. Desconectarnos del pasado significa apagar los recuerdos hasta que estemos fortalecidos como para enfrentarlos sin que nos hagan daño. Tómate el tiempo necesario para sanar el dolor, lo más sano es dejarlo salir; aceptar lo sucedido sin hacerte muchas preguntas, especialmente esas que no tienen una respuesta clara y satisfactoria en el momento, te permitirá hacer cuanto sea necesario para superarlo, transformarlo o sanarlo.

Podemos construir una vida nueva y mejor, con dignidad, valor, responsabilidad, alegría, fuerza y fe. No olvidemos que son los momentos difíciles los que más nos enseñan. ¡Superarlos y usarlos como un trampolín para impulsarnos... hará la diferencia!


Claves para levantarte una vez más

Quiérete lo suficiente, para darte otra oportunidad. Rescata el aprecio y el valor hacia ti mismo. Haz contacto con tus talentos, dones y capacidades, evita pensar en tus limitaciones, errores y fracasos del pasado. ¡Piensa que estás en el umbral de una nueva vida, que traerá consigo lo mejor para ti!

Visualízate sano, feliz, alegre, exitoso, querido y en paz. Suavemente gira tu mirada hacia todo lo bueno, lo bello y lo positivo que ocurre y se manifiesta a tu alrededor. Abre una ventana desde adentro, para que el calorcito y el amor de las personas que te quieren y te acompañan, entre y te suavice internamente. ¡Déjate acompañar por quienes hablan del presente, con optimismo y alegría! Retoma lo positivo y envuélvete en esa energía.

Vuelve a comenzar con más fuerza, entusiasmo y determinación. Ocúpate sin sentirte abrumado para que puedas descansar al final de la actividad. No dejes de trabajar, hazlo sin presionarte, pues la actividad distrae tu mente y te desconecta del recuerdo negativo. Escribe afirmaciones positivas con frases de valor, fortaleza y recuperación, coloca estas tarjetas en lugares visibles donde te sea posible leerlas varias veces al día, especialmente cuando te sientas decaído.

Piensa que el término de una etapa
, implica el comienzo de otra. Mientras más le des vuelta en tu mente al recuerdo de lo que te sucedió, por más tiempo te acompañará el dolor; soltarlo no significa olvidar los buenos y gratos momentos o las condiciones agradables que también existieron, sino dejar ir el recuerdo triste y doloroso, para poco a poco  volver a sentirnos plenos. Utiliza el perdón si fuese necesario para sanar el dolor y suavizar tu situación.

Si te abres internamente, la oportunidad aparecerá frente a ti... ¡Siéntete querido y acompañado por la Divinidad!

Fuente:


¿Lo que pensamos es realmente lo que creemos?

Te has preguntado alguna vez si “¿lo que pensamos es realmente lo que creemos?”, es decir, cuando damos nuestra opinión sobre cualquier asunto, sea trascendente o intrascendente, realmente esas opiniones o pensamientos se ajustan a nuestra forma de ser y de creer, o simplemente es lo que queremos aparentar ser…

No me refiero, a los casos en que demos una opinión “políticamente correcta” ó simplemente que decidamos no decir la verdad, por ejemplo: alguien nos cae mal y decimos que nos cae bien, ó no nos gusta realizar ciertas actividades y las hacemos para no herir a quien nos ha pedido que las realicemos; en estos casos, sabemos perfectamente que lo que decimos es mentira, ya que simplemente, no es lo que pensamos.

Me refiero a aquellos casos en que “conscientemente” decimos lo que pensamos, ¿en estos casos podemos asegurar que lo que pensamos es realmente lo que creemos…?

Supongamos, por ejemplo, que alguien nos pide nuestra opinión sobre la alimentación sana y equilibrada y sus efectos beneficiosos para nuestra salud, la gran mayoría pensaremos y diremos que estamos totalmente de acuerdo con ello, todos entendemos la importancia de una dieta sana para nuestra salud y para nuestra calidad de vida. Igualmente si nos preguntan sobre la importancia y beneficios de la actividad física en nuestra calidad de vida y en nuestra salud, seguramente todos pensaremos y diremos que también coincidimos con la importancia de la actividad física para nuestra salud.

Entonces, ¿por qué la gran mayoría de nosotros no lleva una dieta sana y equilibrada, ni tampoco realiza ejercicio físico de forma habitual?, si pensamos que algo es bueno para nosotros, ¿por qué no lo hacemos?, ¿será que no creemos que realmente sea tan bueno…? parece entonces, que hay diferencia entre lo que creemos y lo que pensamos.

Pues sí, es cierto, existen diferencias muy importantes entre lo que ”pensamos” y lo que “creemos”, esto se debe básicamente al modo en que utilizamos nuestros recursos, es decir, si mentalmente estamos en modo consciente o en modo subconsciente.

Cuando estamos en modo consciente, y analizamos la situación, nuestros pensamientos tienen en cuenta multitud de factores, haciéndonos preguntas como: ¿es lo que esperan que piense?, ¿me traerá problemas este pensamiento?, ¿mejor es pensar lo que piensan todos?, ¿mejor esto no sea que…?, etc.; así finalmente tomamos una decisión o pensamiento en firme. Este proceso se produce de forma automática en nuestro estado racional y en pocos segundos, por lo que prácticamente no nos damos cuenta de ello, “pero sucede”, así formamos “lo que pensamos”.

Sin embargo, cuando es nuestro subconsciente el que lleva la iniciativa de nuestra actividad mental, por ejemplo, cuando no nos dan tiempo para racionalizar la pregunta, y tenemos que responder rápidamente, entonces pensaremos y diremos “lo que realmente creemos”.

¿Sabemos realmente, cuándo decimos lo que creemos y cuándo no?, ¿sabemos realmente cómo somos?, reflexiona sobre ello, sin duda te ayudará mucho en tu desarrollo personal…

Francisco Lutzardo
Personal Coaching
E-mail: flutzardo@gmail.com
Blog: www.franlutzardo.blogspot.com

Expresión de afecto es vital en las relaciones humanas


• No es suficiente solo sentir amor o cariño por la pareja, la familia o los amigos, sino que también es importante expresarlo

Angie López Arias
alopez@prensalibre.co.cr
Foto: Photos.com

Las expresiones de afecto nunca están de más, hacen que las personas se sientan amadas y permite fortalecer el vínculo.
Un abrazo a un amigo sin una razón de por medio nunca está de más, una caricia a la pareja le da muestras de que realmente hay amor y un beso a los padres de familia les hace sentirse queridos por sus hijos. Y es que la expresión del afecto es vital en todas las relaciones humanas.
Muchas personas experimentan diversos sentimientos, pero no los pueden expresar por ciertos motivos, principalmente porque quizá no recibieron esas muestras de cariño de sus familiares, por lo que no aprendieron a hacerlo, eso les hace inhibir su cariño ante otros.
“La expresión de la afectividad es un elemento primordial en las relaciones humanas, ya sea de pareja, entre padres e hijos, compañeros o amigos. Expresar lo que se siente es un factor elemental, porque permite que los vínculos sean más intensos, sanos y transparentes”, indicó el psicólogo Erick Quesada.
Las personas cercanas no tienen por qué asumir que se les quiere, sino que deben sentirse queridas y para eso la expresión es muy importante, lo que ocurre es que en nuestra cultura no se fomenta este tipo de habilidades sociales, por el contrario, se promueve el mantener distancia.

Cultural

Según Quesada, se inculca en la población una actitud de recelo y lo peor de todo es que esto se da a nivel de la familia; es común que los padres no abracen a sus hijos y menos aún le den un beso a los varones porque lo ven mal, los hermanos tampoco suelen darse un abrazo o cualquier otra muestra de aprecio.
“Es en la familia donde aprendemos esas habilidades, pero esto no siempre sucede, aquí es donde entra el tema de abandono emocional, lo cual es una expresión de esa dificultad para exteriorizar sentimientos”, apuntó el especialista.
La falta de expresividad de afecto y cariño en la familia puede generar problemas de autoestima, ya que la persona no se siente querida, también es probable que lleve esa actitud a otros ámbitos relacionales, esa situación se puede ver en la forma en que la persona se relaciona.
“La persona que no se le enseña a ser expresiva no desarrolla esa habilidad, tiene dificultad de identificar sus sentimientos y dificultad para ser espontánea y disfrutar de las relaciones humanas. Ahora hay condiciones que empeoran la situación como más trabajo, el estrés, una vida social más activa y otras atracciones que convocan fuera del hogar”, aseguró.

Limitación

Para Quesada no solo hay menos tiempo, sino que también existen factores distractores que hacen que las personas tengan menos deseos de estar juntos, en el caso de la familia se deja ver una disfuncionalidad familiar que en estos tiempos actuales se hace más evidente.
Quesada agregó que algunas personas que no pueden dar afecto reconocen esa limitación y quieren cambiar, pero no son capaces de dar un abrazo por ejemplo, es decir, tienen una inhibición seria para hacerlo, otras no le dan la importancia que el asunto requiere.
“Si la persona se identifica con este caso, debe saber que existen procesos de entrenamiento para desarrollar esas habilidades, se ensaya hasta que puedan hacerlo. Las relaciones humanas son un componente trascendental, tienen mejor calidad de vida”, puntualizó Quesada. Por su parte la psicóloga, Marielos Hernández, explicó que el primer modelo por medio del cual las personas aprenden a expresar sus sentimientos es la familia, por eso es tan importante que los padres no se priven de expresar lo que sienten hacia sus hijos y demostrarles que realmente les aman.

Carencias

“Si hubo esa carencia, la persona tiende a poner distancia, se puede entender como timidez o frialdad, marcada por una limitación fuerte de expresión de afectividad. En relaciones de pareja hay un gran impacto negativo, porque se tiende a asociar qué tanto me quiere mi pareja de acuerdo a lo que le abraza o le besa”, manifestó Hernández.
La psicóloga indicó que en muchos casos la persona va a requerir una reconstrucción de mitos con respecto a la manifestación de afecto, y es que también intervienen aspectos sociales como el temor de quedar en ridículo si se hace una expresión de cariño en público.
El psicólogo del Centro para el Desarrollo Humano Integral, Rafael Ramos, dijo que aprender a dar y recibir afecto, cosa que debería ser natural y normal, parece no ser tan sencillo, pues algunas personas hacen del afecto una ceremonia o buscan un momento específico para expresarse.
Para Ramos, el abrazar y chinear son herramientas básicas de la vida en familia, que permiten luego a la persona expresar esos patrones aprendidos en otro tipo de relaciones humanas, él considera que no solo es necesario, sino que es básico y fundamental, pues todo ser humano necesita ser amado, pero no solo saber que lo aman, sino poderlo palpar, sentir y vivir.

Exprese su cariño

• Sea espontáneo. Para expresar el afecto no espere encontrar el mejor momento, tan solo hágalo, siendo libremente espontáneo, pero siendo a la vez respetuoso.
• Vaya paso a paso. Si se siente inseguro porque nunca ha dado afecto, pídale a los demás que le digan como les gusta ser abrazados, que frases, palabras o gestos les hace sentir bien.
• No desista. Si empieza a ser más expresivo, las personas podrán verlo de forma extraña o desconfiada, pero siga con esa actitud, pues es con la intención de que los demás y usted mismo se sientan bien.

Fuente: Psicólogo del Centro para el Desarrollo Humano Integral, Rafael Ramos.