jueves, 21 de junio de 2012

Sólo al perderte,... de José Ramón Marcos Sánchez

Sólo al perderte he entendido que nunca quise perderte,…cuando el tiempo murió herido de lejanía,…y comprendió que la distancia no es más que la agonía incesante de mi alma incompleta….que sin ti soy el luto de un recuerdo que grita al ser recordado,…que pretendo revivirte buscándote en otros cuerpos,…. que te persigo en los ecos ya inertes de antaño,… y no puedo rescatarte del adiós,…y lloro los antes porque ya no tengo ahoras,…y me ausento de la vida porque no hay vida en tu ausencia,….sólo al perderte he entendido que nunca quise perderte,….cuando la nostalgia añora hasta los momentos fallecidos en costumbres,….cuando intento sentir y no puedo sin sentirte,… sin tenerte,…y comprendo que el sueño que hoy anhelo habita en el ayer ya perdido,…que hasta el perdón falleció en el egoísmo del daño,…que sólo ahora me acuerdo que olvidé tu sufrimiento,…que aunque no sirva sentirlo,… quiero decir que lo siento,…y que al perderte he entendido,…que me perdí para siempre cuando escuché tu silencio,….
Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo.
José Ramón Marcos Sánchez.

¿Por qué es importante donar sangre?


Preguntas y respuestas en línea
13 de junio de 2012

P: ¿Por qué es importante donar sangre?

R: Las donaciones de sangre contribuyen a salvar vidas y a mejorar la salud. He aquí algunos ejemplos de personas que precisan transfusiones:
  • las mujeres con complicaciones obstétricas (embarazos ectópicos, hemorragias antes, durante o después del parto, etc.);
  • los niños con anemia grave, a menudo causada por el paludismo o la malnutrición;
  • las personas con traumatismos graves provocados por accidentes; y
  • muchos pacientes que se someten a intervenciones quirúrgicas, y enfermos de cáncer.

También se precisa sangre para realizar transfusiones periódicas en personas afectadas por enfermedades como la talasemia o la drepanocitosis; asimismo, se utiliza para la elaboración de diversos productos, por ejemplo factores de coagulación para los hemofílicos.

Existe una necesidad constante de donaciones regulares, ya que la sangre sólo se puede conservar durante un tiempo limitado y luego deja de ser utilizable. Las donaciones regulares de sangre por un número suficiente de personas sanas son imprescindibles para garantizar la disponibilidad de sangre segura en el momento y el lugar en que se precise.

La sangre es el regalo más valioso que podemos ofrecer a otra persona: el regalo de la vida. La decisión de donar sangre puede salvar una vida, o incluso varias si la sangre se separa por componentes –glóbulos rojos, plaquetas y plasma–, que pueden ser utilizados individualmente para pacientes con enfermedades específicas
.

Fuente:
http://www.who.int

El alma del amor,... de José Ramón Marcos Sánchez

Tengo guardado en el alma, el alma del amor mismo,…. custodiado por los besos que han de morir suspirados,… que han de nacer de tu cuerpo,… tengo tanto que entregarte que me he convertido en tiempo,… y seré la libertad del verdadero cariño,… el respeto necesario a la verdad de tu esencia,… el valor inagotable que acompañará tus miedos,… hasta arrancar con caricias la piel de tus daños,… y pintar cada mañana una paz en tu sonrisa,… tengo el deseo anidado en la pasión de mis sueños,… en amar el secreto de tu mirada,… en inhalar el delirio de tus jadeos,… en habitar la intimidad de tus adentros,… hasta romper el destino sintiéndonos uno,… hasta existirnos perpetuos,…. y ser el viento de la locura que alcanzó lo inalcanzable,… el abrazo imposible que partió las utopías,…. la verdad de vivir,… la mentira de morir,…. el recuerdo sin olvido engendrado en el alma del amor mismo,… en dos almas que soñaron,… encontrar el mismo amor,…
PD: Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo.
José Ramón Marcos Sánchez
Correo y MSN: joseramonmarcos@live.com Twitter: @joseramonmarcos

Convicciones por Merlina Meiler

Las convicciones son una especie de columnas internas que todos poseemos y que ejercen en nosotros un poder del que tal vez no estemos conscientes. Nos sirven de sostén, ya que nos apoyamos en ellas en momentos de duda o al tomar decisiones, y también nos sirven como guía en casi todo lo que hacemos y emprendemos.

Son ideas a las que estamos fuertemente adheridos. A veces nos hacen sentir únicos y, en otras circunstancias, nos permiten un reconocimiento profundo con nuestros pares. Nacen de nuestro propio discurso y experiencia, o de conceptos o actitudes heredados o copiados. Este convencimiento interno es el motor de nuestros pensamientos y de nuestro comportamiento, y aquí es donde resulta importante conocer nuestras convicciones con el mayor detalle posible, para que obren en nuestro beneficio y no en nuestro detrimento.

Hoy es un buen día para revisar tus convicciones.

Fíjate si alguna está impulsándote de una manera que no da el resultado que desearías.

Más aún, intenta determinar si te están haciendo obtener efectos no deseados o incluso contrarios a los que aspiras. Nota si alguna está limitándote en cierta área en la que no logras desarrollarte (por ejemplo, si estás convencido de que se ama una sola vez en la vida y te has separado, claramente, tu convicción se interpone entre tú y tu posibilidad de volver a conformar una pareja feliz).

Presta atención para ver si las has generado tú en un momento de tu vida y si aún se aplican y tienen razón de ser.

Por último, luego de repasarlas, en caso de notar una discrepancia interna, enfréntate a ellas.
Pregúntate si lo que indican es verdadero, es bueno para ti o suena lógico (en muchas ocasiones, estamos convencidos o repetimos frases que no guardan relación con nuestro presente o con nuestra realidad). Es muy útil darnos cuenta de que algo que dábamos por cierto ya está perimido, ha mutado o, simplemente, quedó en otra etapa por la que transitamos hace tiempo. Esto nos permite abrirnos a nuevas formas de pensar, más acorde a lo que nos está tocando experimentar, y nos deja la puerta abierta para acceder a ideas y a recursos nuevos, que estaban sesgados o que ni sabíamos que existían o que podíamos acceder a ellos.

Es bueno tener convicciones y ser personas confiables, lo que también resulta altamente positivo es, de vez en cuando, verificar si todas nos resultan funcionales o si ha llegado la hora de desechar alguna, de crecer en cierto aspecto y de adecuarlas más a la persona en la que nos hemos transformado.

¿Eres una persona de convicciones rígidas o poco firmes?

Fuente: