lunes, 18 de junio de 2012

Quiero asumir que soy nadie,… para llegar a ser alguien,…. de José Ramón Marcos Sánchez,

Soy tan sólo la superficie de aquello que sé que soy,….soy el miedo a ser vulnerable que se oculta dentro del miedo,…y cambio verdades sentidas,…quiza erradas,….por las mentiras sencillas que no dejan más huella que la indiferencia,…que aceptan los indiferentes,…soy la sonrisa fingida que quiere ser aceptada,…y muero en lo honesto de mi soledad,….y rechazo al extraño que se apodera de mi y me convierte en aquel que mendiga cariños,…en el quejido que se ahoga en las entrañas de mis noches,…interminables,…consoladas por el desconsuelo de la tristeza que ni siquiera recuerdo,….por la brisa del suspiro que aguarda que sea el inicio de mi valor,…hasta que pueda reconocerme,….hasta llegar a entender que aceptar mis miserias no me hacen ser miserable,…que a pesar de lo que digo si me importa lo que digan,…que por eso soy cobarde,….que quizá no tolerarme me hace ser intolerante,…que no querré otros respetos hasta el día que consiga aprender a respetarme,…quiero asumir que soy nadie,… para llegar a ser alguien,….
Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo.
José Ramón Marcos Sánchez

Desamor,... de José Ramón Marcos Sánchez

A pesar de estar perdido en un rincón de tu olvido,….ausente por nimio,…..presente por recordado,…..a pesar de las llagas abiertas que derraman abandono,….soledad,…..el desprecio que padece el amor no deseado,…..correspondido por nuevo,…..desechado por gastado,…..como duele la distancia,…..como mata tu silencio,…..solo vivo por cobarde,…por no sumar el valor que arranque de mi la pena,…..que me regale la nada,….que me convierta en recuerdo del recuerdo de un amante que vivió anhelando momentos antiguos,…reales,…inventados,….a pesar del sufrimiento que provoca el final no comprendido,….no deseado,….que despedaza cada segundo el acceso a un sentimiento,….y no permite seguir,….y no permite acabar,….sólo me abraza la angustia,….sólo me quiere el desconsuelo,….sólo me ama la tristeza,….soy la pasión del tormento,…a pesar de convertir el llanto en una costumbre,…..el suspiro en mi lenguaje,….el dolor en compañero,….la vida en una tortura,….ha merecido la pena,….y mil vidas que viviera, mil vidas haría lo mismo,... y si me lo permitieras te colmaría de afectos,... a pesar de la condena de tenerte solo un día,…de perderme eternamente,….. en un rincón de tu olvido.
PD: Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo.
José Ramón Marcos Sánchez.

Recomendaciones para que nuestro hijo estudie

En muchas ocasiones, los niños pasan por una mala época en la que les cuesta estudiar y hacer la tarea, ya que prefieren estar jugando con sus amigos. Los padres no saben de qué manera motivar a sus hijos para que estudie y puedan aprobarlo todo. Por ello, te vamos a dar unas útiles recomendaciones para que a tu hijo no le cueste tanto ponerse a hacer deberes.
 Recomendaciones para motivar a nuestros hijos:
  • La motivación para que nuestros hijos estudien puede hacerse otorgando premios o recompensas por resultados. Recompensando el esfuerzo con un regalo que a tu hijo le encante.
  • Se recomienda no llegar al castigo si el niño no hace los deberes o no saca buenas notas. Se tiene que intentar primero la comunicación y diferentes alternativas para que el niño o adolescente se motive.
  • Tu hijo debe entender lo positivo que tiene estudiar, para tener un buen futuro laboral. Puedes ponerle de ejemplo a algún familiar o amigo.
  • Se recomienda no obligarle a estudiar y hacer tarea todo el tiempo. También, debe tener su tiempo de ocio y tiempo libre.
  • Antes que obligar a tu hijo a estudiar tienes que hablar con él y si ves que tiene mucha resistencia al estudio tienes que buscar ayuda con un especialista.
  • Es muy importante para que tus hijos estudien hablar con ellos cuando haya posibilidades de hacerlo sobre el tema de la importancia que tiene estudiar.
  • Otro de los puntos importantes para que tu hijo se vea motivado a estudiar es que pueda comprender que el consumo no lo es todo. Es muy útil el saber y tener cultura.
  • La recompensa de pasar varios años un poco más a “disgusto” es para que luego pueda hacer una carrera y ejercer en algo que le apasione. 
Fuente:

Actitudes de los padres durante el embarazo

Un 60% de los hombres presentan alguna clase de síntomas físicos cuando sus mujeres están embarazadas. Lo más probable es que estos cambios sean consecuencia del anhelo del hombre por participar, por tener un papel más activo en un embarazo que ha de transformar su vida. Se prepara para su nuevo papel de padre.

Aunque en la mayoría de las culturas occidentales se espera que el padre tenga una participación activa durante el parto, apenas reciben orientación al respecto. Esta tensión puede aumentar cuando el hombre acompaña a su esposa a las visitas de revisión preparto y otras actividades sólo para mujeres.

Respecto a los síntomas emocionales, muchos hombres también experimentan cambios durante el embarazo, sobre todo malhumor y depresión. Estos síntomas pueden estar relacionados con la preocupación por perder el amor y el afecto de la pareja cuando nazca el bebé.

Al igual que la madre gestante prepara su hogar para la llegada del niño, el hombre suele presentar conductas e inquietudes previsibles durante el embarazo. Una preocupación habitual es laprotección de tu familia. Algunos padres se lo toman al pie de la letra e instalan nuevos cerrojos o reparan cosas en la casa, mientras otros se preocupan por ganar dinero suficiente y aceptan trabajos adicionales.

Es recomendable que el hombre hable con su esposa sobre los sentimientos que suscita el hecho de ser padre. Acompañarla a tantas revisiones preparto como sea posible también le ayudará. Y hablar con su hijo antes de que nazca. No sólo resultará divertido, sino que de este modo el niño tendrá para el padre una presencia más real.

Fuente:

Sembrando Valores de Maytte Sepúlveda

Mis hijas adolescentes conversaban despreocupadamente sobre las diferentes formas en que sus compañeros de estudio hacían trampa en los exámenes, de cómo los más vagos se robaban los apuntes y cuadernos de los demás. En ningún momento mostraron signos de desaprobación, sorpresa o desagrado ante la conducta de sus compañeros. Cuando les manifesté lo que pensaba sobre la falta de valores de sus amigos, me contestaron que eso era lo que hacían muchos y que tal comportamiento siempre llamaba la atención de la mayoría aunque no estuviesen de acuerdo.

En verdad me di cuenta que la modernidad ha hecho de muchos de nuestros jóvenes unos discapacitados morales; ahora sólo se admira y respeta a las personas por lo que tienen y no por lo que son. La superación, los valores o el logro personal han quedado relegados por el éxito instantáneo y la vida cómoda. La superficialidad es el común denominador de la juventud. El consumismo, la fama, el dinero rápido y fácil son el objetivo inmediato, pues como dicen por ahí, hay que gozar la vida. Para muchos la meta es ser un artista famoso, una super-modelo o peor aún, tener una super-figura para casarse con alguien de mucho status social y dinero y así tener una vida cómoda. Este es el sueño actual de la mayoría y harían lo que fuese por lograrlo.


Tenemos que evitar como padres que nuestros hijos queden atrapados en ese mundo confuso y sin valores bien establecidos. Desarrollemos una estrategia para inculcarles valores y principios, hagámoslos concientes de su importancia y rechacemos la viveza, el facilismo y la superficialidad.



Dale ejemplo: Para nuestros hijos es más importante lo que hacemos que lo que les decimos. Tú eres el líder natural de tus hijos, ellos siempre te están observando, copiando y aprendiendo de todo lo que haces, aunque no te des cuenta. Por eso debes ser íntegro y cuidadoso de todo lo que haces y dices. Si te equivocas, rectifica delante de ellos, revisa las consecuencias del error, busca la mejor manera de corregirlo y gánate su respeto.

Analiza con ellos las reglas del hogar: Es vital  hablar con tus hijos sobre lo que piensas y valoras, haciendo énfasis en lo que crees y en lo que no aceptas y “por qué”. No es suficiente dar unos consejos casuales; es importante explicarles siempre nuestras razones, analizando con ellos las consecuencias de nuestros actos a corto y largo plazo, así cuando ellos tengan que tomar decisiones difíciles puedan actuar con un criterio claro y firme.

Incorpora los valores a la gente diaria: Los valores no pueden ser un concepto raro e incomprensible. Deben formar parte de todas nuestras decisiones y actos cotidianos. Cuéntale a tus niños historias de héroes; todos necesitamos admirar y seguir a alguien, pero no aquellos que nos ofrece muchas veces la televisión, héroes de mentiras, que sobresalen no por sus virtudes, sino por su dinero o su fama. Lean juntos cuentos con moraleja, analiza las noticias del periódico, resalten las conductas ejemplares. Juega con ellos a la semana de la verdad, en donde ningún miembro del hogar puede mentir por ninguna razón, también puede ser la semana de la honestidad, de la tolerancia, de la solidaridad…, así involucras estos valores en la vida cotidiana del hogar. 

Háblales de la “voz de la conciencia ”: Ese pequeño duendecillo que siempre nos acompaña y que nos dice lo que está bien o está mal, algunos lo llama conciencia, otros sabiduría interior, intuición o Angel de la Guarda; no importa como quieras nombrarlo. Lo importante es que tus hijos sepan que estás ahí para acompañarlos, escucharlos y apoyarlos en todo momento.

Enséñales a ponerse en el lugar de los demás: Así nacerá en ellos la consideración, la compasión y la tolerancia; dejarán de ser personas egoístas y competitivas, convirtiéndose en seres sensibles y solidarios. Muéstrales la realidad que existe afuera de ese mundo seguro y a salvo que ustedes crearon para ellos; llévenlos a compartir juguetes a un hospital; inviten a niños de escasos recursos a su casa; hagan trabajo comunitario con sus hijos.

Se tolerante: Deja de ser el juez de todos los actos de tus hijos, nunca los hagas sentir culpables. Si en algún momento se equivocan, no les digas que son malas personas, sino que fue una acción equivocada y proponle varias opciones para reparar el error; reconócelos e indícales que fueron muy valientes al reconocer su falta. Reprenderlos sólo hará que disminuyan su autoestima, se depriman o tenga un comportamiento agresivo sin darse cuenta nunca de su error.

Acepta el reto con amor de sembrar en ellos valores éticos y morales, que les permitan tener una existencia más plena y satisfactoria, para que sientan satisfechos y orgullosos de sí mismos. Así no necesitarán de ninguna recompensa externa.

Fuente:

Las buenas maneras… ¡Cómo hacen falta!

A veces hasta parece que ser bueno pasó de moda, que ser decente y honesto es ser tonto.
Acaban de pasar las vacaciones y los niños y jóvenes regresarán a la escuela, recibirán sus enseñanzas y harán sus tareas.
Y como siempre, me hago la misma pregunta: ¿cuándo volverá la educación que incluya valores, modales, cortesía y buenas maneras?
Pues cuando vemos y escuchamos a los jóvenes en los sitios públicos, cuando observamos su comportamiento y oímos el vocabulario que emplean para conversar, podemos notar fácilmente que aunque vayan a la escuela y aprendan las operaciones básicas de matemáticas, sepan quién fue Napoleón Bonaparte, quién tradujo los Derechos del Hombre y en qué lado está situado el corazón; apreciamos también que en la enseñanza de valores, urbanidad y civilidad, ¡cero huevito y mucho error!
Los valores tradicionales de respeto y cortesía o como se les quiera llamar, se han perdido poco a poco y ya no parecen tener ningún sentido; es más, creo que están en franca decadencia, casi devaluados y muy cerca de la extinción.
A veces hasta parece que ser bueno pasó de moda, que ser decente y honesto es ser tonto o hacer el oso, y que quien es más grosero y grita más, consigue las cosas con mayor facilidad.  A los niños se les enseña temprano que llorar no es cosa de hombres y desde muy pequeños tienen que mostrar su hombría "a golpes"; a las niñas se les inculca que son iguales a ellos, y si ellos patean, pues a patear entonces. 
"Los valores nos ayudan a convivir como seres humanos"
¿Y de quién es la culpa? La mayoría de las veces se la echamos a la escuela, pero yo creo que en verdad somos culpables todos; los padres y las madres, porque le dejamos esa tarea a la escuela cuando es en el hogar en donde se debe comenzar con las primeras lecciones. Cuando los niños llegan a la escuela ya llevan la base de su formación, ya deben saber cómo conducirse frente a los demás, cómo tratar a los adultos, a los maestros, cómo actuar en un sitio público; entender que en la calle no se tira basura, que no deben decir palabras vulgares y que el mundo no es solo de ellos, sino que le pertenece también a los demás.
Los valores nos ayudan a convivir como seres humanos y esto no debería ser exclusivamente un asunto de las grandes empresas, de grupos cívicos, clubes, gremios, de las instituciones políticas o de los profesores y maestros.  Los valores deben ser la columna vertebral de la convivencia sana entre los seres humanos: los valores individuales, los valores familiares, los valores sociales y hasta los valores nacionales, como nación.
Pero si nos interesa de verdad hacer cambios positivos en nuestros hijos, debemos cuestionarnos cómo están nuestros propios valores: si somos honestos, probos, generosos y considerados, y lo más importante, preguntarnos de qué manera afecta a los demás una vida con ausencia de valores.
Los gobiernos, la escuela, las entidades, los medios de comunicación y por supuesto, la familia, deberían pensar en campañas, planes o programas que tendieran a recuperar estos elementos perdidos, pues los jóvenes ya no son el futuro sino el presente.
Fuente:

Ceder por Merlina Meiler

La palabra “ceder” está bastante mal vista e incluso hasta es considerada una mala palabra o una actitud negativa, pero en ciertos casos, puede ser una ayuda muy valiosa para mejorar relaciones interpersonales.

Para mí, ceder puede dividirse en dos significados: uno negativo y otro positivo.

El negativo es sentir que damos de más y que hasta somos capaces de no contar para nada o de desaparecer de alguna manera con el fin de darle el gusto a la otra persona (por lo general, si llegamos a este punto solo nos estamos lacerando a nosotros mismos, ya que nadie en su sano juicio le pediría a otra persona que se someta completamente a su voluntad y nadie totalmente saludable lo permitiría). Esto suele ocasionar malestares e incluso trastornos físicos variados. Nuestro propio cuerpo nos indica que hay algo que está mal y que nos estamos traicionando.

Claro que hay momentos en los que nos vemos obligados a ceder en circunstancias que no desearíamos, pero si lo hacemos entendiendo que, en ciertas ocasiones, es inteligente que aceptemos otro punto de vista, puede resultar incluso beneficioso para nosotros. Siempre tengamos en cuenta que nosotros estamos a cargo de ponerles límites a los demás y, también, a nosotros mismos.

Un ejemplo de esto es un trabajo bastante urgente entregado a las 5 PM para el día siguiente. A nuestro pesar, si la circunstancia lo amerita, es bastante lógico aceptar hacerlo y trabajar fuera de hora o en el hogar. Es una manera de ceder inteligentemente. Ahora, si nuestro jefe tiene la costumbre de pedir todos los trabajos urgentes (cuando resulta evidente que podían haberse previsto con mayor antelación) o de hacernos trabajar en horarios o en días en los que nos corresponde descansar, depende de nosotros pintar la raya adecuada.

Ceder de manera positiva

Hay un aspecto de ceder que puede resultar enriquecedor tanto para nosotros como para toda la gente que nos rodea (nuestra pareja, familiares, amigos, etc.) y es darle al otro algo de lo que necesita para estar contento, aunque no lo comprendamos por completo.Solemos imaginar que lo que brindamos debería ser suficiente para que, por ejemplo, nuestra pareja sea dichosa y no prestamos atención a hechos o a palabras que realmente marcarían una diferencia.

A cada persona le hace feliz algo diferente: lo que nosotros disfrutamos sobremanera puede parecerle una nimiedad a otra gente. Por eso, te aseguro que proporciona una gran satisfacción ceder un poquito y hacer algunas acciones a las que no estamos acostumbrados o no nos surgirían espontáneamente, para brindarle un rato de felicidad a quien queremos.

Algunas ideas
  • Mandar mensajes o llamar por TE para expresar sentimientos (te quiero, pensaba en ti, qué lindo que hoy nos vemos, anoche cocinaste una cena exquisita,…) o, simplemente, para preguntar: ¿cómo estás?
  • Abrazar o darle la mano a tu pareja sin razón alguna
  • Sorprender con algún regalito (puede ser comprado o realizado por nosotros mismos)
  • Escuchar a tu compañero(a) cuando te cuenta algo o te relata cómo fue su día, aunque no estés muy acostumbrado a interiorizarte de lo que te dice: para el otro, este registro siempre es importante
  • Acompañar a tu pareja en algo que quiere hacer (ir a bailar, paseo, elección de un objeto para el hogar o los niños, quedarse en casa un sábado mirando una película, etc.). Sin duda alguna, es tiempo bien invertido.
  • Dejar que él o ella disfruten de un rato a solas o haciendo algo que les gusta (ver fútbol, por ejemplo) apoyándolos -¡sin reproches!- para que se sientan aun mejor. Pueden planificar una actividad juntos o en familia antes, después u otro día.
  • Darles un gusto a tus padres o abuelos cuando te invitan a comer o te piden que los visites durante el fin de semana o en otro momento e ir de buen grado, aunque no sea todas las semanas.
Lo importante de esta manera de ceder “positiva” es que te des cuenta de que darle un espacio especial al otro redundará en una mejor relación entre ustedes, dejarás de hacerte problema por hechos secundarios y el otro se sentirá valorado y querido.

Por último, ten presente que en ninguna relación es sano ser quien cede siempre, pero tampoco es positivo no ceder nunca. Mira a tu alrededor y fíjate si quienes te rodean ceden en algo por ti; en algunos casos, te sorprenderás y, en otros, es probable que entiendas lo importante de saber pedir qué necesitas y de hacérselo ver con claridad a los demás.

¿Tiendes a ceder de más? ¿O no cedes nunca?

Fuente:

Biografía de José Saramago



José Saramago
(Azinhaga, 1922 - Tías, España, 2010) Narrador y ensayista portugués, premio Nobel de Literatura en 1998. Nacido en el seno de una familia de labradores y artesanos, José Saramago creció en un barrio popular de Lisboa. Su madre, analfabeta, inculcó en él la sed de saber y le regaló su primer libro. A los quince años abandonó los estudios por falta de medios y tuvo que ponerse a trabajar de cerrajero. Luego se desempeñó en una caja de pensiones y más tarde se dedicó al periodismo, la labor editorial y la traducción. Colaborador de diversos periódicos y revistas, entre ellos Seara Nova, fue también codirector del Diario de Noticias en 1975. Se adhirió al Partido Comunista Portugués, por lo que sufrió censura y persecución durante la dictadura de Salazar. En 1974 se sumó a la Revolución de los Claveles.

La obra de José Saramago se caracterizó por interrogar la historia de su país y las motivaciones humanas. Encontrar las claves por las que un imperio quedó relegado a un segundo plano respecto al resto de Europa y entender el accionar del hombre fueron sus preocupaciones centrales. Pero aunque su novelística tiene como eje vertebrador la realidad de Portugal y su historia, no se trata, sin embargo, de una narrativa histórica, sino de relatos donde la historia se mezcla con la ficción y con lo que podría haber sido, siempre a través de la ironía y al servicio de una aguda conciencia social.

Se dio a conocer en 1947 con Tierra de pecado, novela de corte realista que no suele incluir en su bibliografía. Después de un largo período de silencio, en 1966 publicó Los poemas posibles y en 1970Probablemente alegría, colecciones de poesías en las que, tratando con fina ironía sobre todo los temas del amor y del erotismo, renovó con vigor el lenguaje poético tradicional.

Autor de libros de crónicas, de obras teatrales, del volumen Viaje a Portugal (1981), lo más importante y fecundo de su producción literaria se inicia con El año 1993. (1975). Saramago se consolidó sobre todo como narrador de gran rigor estilístico con la novelaManual de pintura y caligrafia (1976), con los cuentos del volumen Casi un objeto (1978) y con sus últimas novelas. En Alzado del Suelo (1980) se reveló como un gran escritor. Es una narración histórica cuyo escenario es el Alentejo, entre 1910 y 1979, y en la que el lenguaje campesino, el humor y el sarcasmo se conjugan para hablar de la realidad. Con una prosa poética y una técnica narrativa propia de la tradición oral, trazó un gran fresco de la sociedad alentejana y dio muestras de haber alcanzado la madurez estilística superando la tradición neorrealista de la novela rural.

En Memorial del convento (1981), contando la historia del convento de Mafra, reconstruyó, gracias a un serio estudio de los documentos, a una hábil dosificación de perspectivas y a una sabia caracterización de los personajes y del lenguaje, un período histórico cuyo conocimiento resulta necesario con miras a superar la crisis de identidad que aflige al portugués de hoy. Su actitud crítica siempre se hace presente, y así como celebra la belleza de su tierra también señala el espanto ante un pueblo "sediento de martirio", que asistía a los autos de fe y a las corridas de toros en el siglo XVIII, o que se alistaba voluntariamente en las milicias del gobierno de facto en la década del treinta.

Sus novelas El año de la muerte de Ricardo Reis (1984) y La balsa de piedra (1986) confirmaron sus grandes dotes de narrador. En la primera, Saramago convierte en protagonista de su novela a Ricardo Reis, uno de los heterónimos que empleó en su obra el poeta Fernando Pessoa. Vivo sólo en la imaginación de su creador, Reis no alcanza a experimentar las emociones propias de un ser viviente. Llega a Lisboa en 1935, pocos días después del fallecimiento de Pessoa, y se dedica a recorrer la ciudad y a frecuentar a sus gentes. Dos mujeres, la sencilla Lidia y la vulnerable Marcenda, conducirán a Reis hasta el límite de sus posibilidades: al final, prevalecerá su incapacidad para amar. Unas fantásticas conversaciones con su creador, Pessoa, a quien se permite regresar brevemente al mundo de los vivos, acabarán por convencerle de su condición de criatura de ficción.

Su obra de los últimos años incluye novelas, diarios y otras publicaciones, conjunto entre el que deben citarse Historia del cerco de Lisboa (1989), Todos los nombres (1997) y la obra teatral In nomine Dei (1993). En El Evangelio según Jesucristo (1991) se deja ver el humanismo de Saramago, enfrentado a cualquier planteamiento dogmático y que resuena siempre detrás del escepticismo que caracteriza en gran medida su punto de vista. En Ensayo sobre la ceguera(1995), advirtió sobre "la responsabilidad de tener ojos cuando otros los perdieron" y, escéptico pero solidario, se preguntaba si había lugar para la esperanza tras el nuevo milenarismo que la humanidad estaba viviendo. Cuadernos de Lanzarote(1997) es un libro curioso en el que, a manera de diario, cuenta la vida cotidiana y reflexiona sobre el ser humano, el espacio y el tiempo.

En 1998 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura. En 2000 apareció La caverna, relato de resonancias platónicas. En 2002 publicó El hombre duplicado, una reflexión sobre la esencia de la identidad; en 2004, Ensayo sobre la lucidez, que recogió sus reflexiones sobre la democracia actual. El autor la definió como "una patada, una muestra de indignación, de protesta", defendiendo la utilidad del voto en blanco cuando "los gobiernos son comisarios políticos del poder económico".

En Las intermitencias de la muerte (2005) Saramago respondía a la pregunta: ¿Qué pasaría si la gente dejase de morir? Afrontaba así el tema de la muerte a través de una parábola: en un país imaginario la muerte deja de existir, y todos sus habitantes se convierten de pronto en inmortales. Posteriormente, aparecieron las novelas Las pequeñas memorias(2006), un libro autobiográfico en el que regresó al entorno de su niñez y adolescencia; El viaje del elefante (2008), mezcla de realidad y ficción sobre el trayecto que un elefante asiático realizó por media Europa durante el siglo XIX, y Caín (2009), su última novela, en la que el autor compuso un mordaz recorrido por varios pasajes del Antiguo Testamento.


Fuente: Biografías y Vidas