domingo, 17 de junio de 2012

La Autoestima nace en la niñez de Maytte Sepúlveda

La semana pasada, tuve la oportunidad de visitar a una buena amiga al final de un día que para ella resultó muy complicado y lleno de trabajo. Fue a llevarle a su hija pequeña unos cuadernos al cuarto y se dio cuenta de que la niña había derramado una bebida sobre su cama. Es posible que en otro momento, esto hubiera sido sólo un pequeño incidente sin mayor importancia, pero ella perdió el control y comenzó a gritarle producto del estrés, con toda su ira. Le dijo cosas como: “¡Te dije que no comieras en tu cuarto!”, “¡eres una irresponsable”, “¡te lo advertí, pero no te importa lo que te diga!”, “¡apúrate y límpialo inmediatamente!”. Presa de su rabia, cansancio y frustración, maltrató a su hija y agravó más la situación.

Es muy común que en nuestras familias, se tenga la costumbre dañina y destructiva de hacerle comentarios agresivos e hirientes a nuestros hijos. Parece que creemos que así podremos motivarlos a cambiar o a corregir su comportamiento. Pero en realidad, lo que logramos con esto es bajarles la autoestima, quebrarles la seguridad y hacerles perder la confianza en nosotros.

Los niños que son víctimas constantes de insultos, amenazas y críticas, tendrán una estima cada vez más baja y por lo tanto enfrentarán una gran dificultad en el futuro, en sus trabajos y en sus relaciones con los demás, pues no sólo seguirán usando ese mismo mecanismo en la relación con sus seres queridos y en la educación de sus hijos, sino que también es posible que se sientan incapaces de ponerles un límite a las personas que intenten maltratarlos en algún momento, creando un círculo vicioso de maltrato, dolor y baja estima.

Nuestros hijos responden mejor a los actos, los gestos y a las palabras alentadoras y cariñosas, que al castigo excesivo o a los comentarios denigrantes y descalificadores, pues éstos acaban con su estima y les dejan heridas emocionales difíciles de sanar. El apoyo, el reconocimiento de sus logros y esfuerzos y la calificación constante los fortalece, los capacita para enfrentar la vida, y los hace sentir queridos e importantes. Si tienes hijos pequeños, todavía estás a tiempo de corregir tu comportamiento, para brindarle un trato más cariñoso y amable, consciente de lo importante que es y será para ellos.


Conductas para aprender:

ELIGE EL MEJOR MOMENTO: hasta la crítica más constructiva y hecha de la forma más delicada, pero dicha en un mal momento, puede ser devastadora para tu hijo. Reclamarle delante de sus hermanos, de sus amigos o en público, es en extremo hiriente y puede afectarlo para toda la vida. Es preferible esperar que te sientas más sereno para llamarle la atención y evitar así herirlos profundamente.

EVITA LOS COMENTARIOS IRÓNICOS: cuando se mezcla el elogio con la descalificación, los hijos se fijan más en lo negativo de nuestro comentario. Por ejemplo si tu hijo arregla su cuarto, no puedes entrar diciendo: “¡Qué maravilla, te felicito!, pero los juguetes van en su caja y la ropa en el clóset”, pues tu comentario se traduce en: lo hiciste bien, pero podrías haberlo hecho mejor.

NO USES EL SENTIDO DEL HUMOR: los dobles sentidos les crean confusión, pues los niños no entienden cuándo hablas en broma y cuándo lo haces en serio. Los apodos “cariñosos” o en broma como “mi gordito”, “flaquita...”, pueden traerles en el futuro consecuencias negativas, pues al crecer tendrán una opinión negativa de su aspecto, no se aceptarán y tendrán una baja estima.

RESPETA SUS SENTIMIENTOS: no minimices los sentimientos de tus hijos para protegerlos. Si tu hijo se siente frustrado por no haber ganado un partido de fútbol, déjalo que viva y exprese su frustración. No lo contradigas tratando de ayudarlo a
salir de ese estado, diciéndole que eso no tiene mayor importancia, que otra vez
será. Mas bien escúchalo, dile que lo comprendes y acepta respetuosamente sus sentimientos, y pregúntale: “¿Cómo crees que puedas solucionarlo?”. Así ellos aprenderán a hacerle frente a sus sentimientos y a buscar su propia solución.

NO LO ETIQUETES: Si le dices a tu hijo que será un fracasado, torpe, o distraído, siempre se verá y se sentirá de esa manera. Y si en el futuro logra cosas buenas, pensará que es debido a la suerte o a la casualidad, y si le salen mal, será porque
es un fracasado.  Vale la pena que refuerces sus capacidades y talentos y minimices sus limitaciones y debilidades, apoyándolo para que las supere con cariño y paciencia.

CUMPLE TUS AMENAZAS Y PROMESAS: el no cumplir con las amenazas o las promesas que les hicimos acaban con la confianza y el respeto que los hijos nos tengan. Te recuerdo que ellos dependen absolutamente de ti, y será tu trato y la atención que les brindes el medio a través del cual ellos reciban tu amor.

¡Suelta el pasado, deja de preocuparte por el futuro, vive el presente, la vida es maravillosa, todo va a estar bien!

Fuente:

Vacaciones y padres separados


Para muchas familias las vacaciones son especialmente difíciles. Cuando los padres están separados el verano puede ser complicado y los hijos sufren cuando sienten que uno de sus padres puede estar solo mientras ellos están con el otro.

A los padres separados les angustia ver como parte de las vacaciones las pasan sin sus hijos, especialmente la primera después de la separación. Por su parte, los niños sufren al ver que el verano que antes pasaban en familia, ahora es diferente y de algún modo más triste.

 
En ninguno de los casos se debe afrontar estas fechas con miedo o angustia, ya que se la trasmitiremos a los pequeños. Es mejor intentar organizarse la haciendo que los hijos sean los protagonistas y disfruten como antes, aunque tengan que estar con su padre o con su madre por separado y no todos juntos como antes.

Los padres deben dejar al margen sus problemas y conflictos personales y de pareja y pensar en el bien de los niños.Por ello deben coordinar las fechas y llegar a un acuerdo para que cada uno pueda disfrutar de los hijos y vacaciones y dejar al margen a los niños de cualquier dicusión.

En los casos que los padres deciden, por el bien de los hijos, pasar un tiempo de las vacaciones juntos, hay que tener cuidado en que esto no confunda a los niños sobre una posible reconciliación.  

Los padres deben ser muy claros para explicarles esta nueva realidad, dedicar tiempo a los niños y tener cuidado en no generar sentimientos de culpa en los hijos por tener que pasar parte del verano en casa de uno de los padres y dejar al otro solo. Esto les puede crear conflicto al hacerles  sentir que está traicionando al progenitor que está solo.

Ante esta situacón es importante que los padres les tranquilicen y les hagan ver que se alegran de que lo pasen bien, aunque ya no estén juntos como antes. Lo más importante es transmitirles tranquilidad y hacerles saber que papá o mamá están bien.

Sobre todo hay que evitar preguntarles con quién quieren pasar el verano, porque implica hacerles tomar una decisión muy difícil: elegir entre las dos personas que más quiere. 

Familias reconstruidas

Las vacaciones también pueden ser complicadas si en el caso de familias reconstruidas, es decir aquellas en las que conviven padres con hijos de anteriores matrimonios. En esos casos hay que ser flexibles y especialmente pacientes ante los conflictos que se puedan provocar. Con buena voluntad por ambas partes será más fácil que las vacaciones sean positivas para todos los miembros de la familia.

Fuente:

La familia del alcohólico también está enferma

Características de la familia del alcohólico y solución para los familiares.

El alcoholismo es una enfermedad familiar, no es una enfermedad de un solo individuo, se dice que afecta a más de cuarenta personas alrededor del enfermo.

La negación del problema y la codependencia hacen que sea una enfermedad muy difícil de controlar, no solo para el enfermo alcohólico, sino para la vida caótica e ingobernable que lleva el resto de la familia. La familia del alcohólico es un caldo de cultivo para las creación de alcohólicos y drogadictos de las siguientes generaciones.

La familia alcohólica tiene estas características:
  • Abandono y poca atención para los hijos
  • Maltrato verbal y muchas veces físico
  • Inmadurez de parte de los padres
  • Padres abusivos o permisivos
  • Viven en codependencia unos con otros
  • Algún miembro de la familia tiene adicción que puede ser no solo al alcohol, sino a comida, juegos, deporte etc.
  • En algunas ocasiones hay abusos sexuales entre los familiares
La negación

El mayor obstáculo para poder controlar esta enfermedad es la negación del problema no solo por el enfermo alcohólico sino por toda la familia, que muchas veces es la que mas justifica y propicia este comportamiento. Se minimiza y se justifica el mal comportamiento del alcohólico, muchas veces se actúa como si el problema no existiera y se vive en un mundo de fantasías o mentiras creadas por los mismos familiares para vivir una vida “normal”. Esta negación se interpone entre el alcohólico y su sobriedad.

La codependencia

La codependencia es una condición psicológica en la cual alguien manifiesta una excesiva y a menudo inapropiada, preocupación por las dificultades de alguien más, olvidándose de su propia vida.

La familia del alcohólico comienza a vivir en torno a los problemas que este causa,
los miembros de la familia quieren ayudarlo convirtiéndose en “facilitadores” que sin saber fomenta mas el alcoholismo. “Los facilitadotes” comienzan a cubrir roles que le corresponden al enfermo. Muchas veces lo salvan de problemas en los que este se mete, pero posteriormente pasaran la cuenta con regaños y maltratos emocionales.

La Madre o esposa del alcohólico a pedido miles de veces a este, que deje de beber, pero ella le provee dinero, comida y un techo en donde vivir, quitándole las responsabilidades al enfermo alcohólico, ya que ella lo considera incapaz para cuidarse a si mismo.

El alcohólico comienza a tener baja autoestima, no solo por las crudas morales que lo atacan al día siguiente de su borrachera, sino taímen por el rechazo y maltrato familiar. El rechazo la baja autoestima lo hacen comenzar a beber nuevamente convirtiendo esta situación en un circulo vicioso.

Los familiares comienzan a tener una vida ingobernable y caótica llena de problemas, emocionales de salud y financieros. Descuidan su aspecto, su salud, y dejan de luchar por sus propias metas, convirtiendo al enfermo en el centro de su vida. Muchos de estos familiares padecen enfermedades como la depresión, maniaco depresión, gastritis, colitis, dolores de espalda entre otras enfermedades.

Con el paso del tiempo esta vida caótica en codependencia con el alcohólico
les provoca también adicciones al juego, comida, sexo, drogas y también alcohol.

Cómo podemos cambiar

La familia hace esfuerzos enormes para que el alcohólico cambie, pero los que deben de cambiar son los miembros de la familia. El cambio de ellos ayudara a que el enfermo “toque fondo” y llegue a aceptar su enfermedad. Este cambio no garantiza que el alcohólico deje de tomar, mas puede hacer que la vida de los que están conviviendo con el alcoholismo sea mucho mas llevadera.

La familia esta sufriendo y necesita “ayuda” al igual que el enfermo alcohólico, pero los familiares son a veces los que mas rechazan esta ayuda, pues no se consideran enfermos. Muchas veces no solo el alcohólico tiene que tocar fondo para aceptar ayuda, sino que los familiares de alcohólicos necesitan tocar fondo de sufrimiento, para por fin poder llegar a algún grupo de ayuda.

El grupo que es recomendable para familiares de enfermos de alcoholismo es Alanon, un grupo que tiene ,mas de cuarenta años de existencia en el mundo y que sigue los 12 pasos al igual que alcohólicos anónimos. Para pertenecer a Alanon no hay ningún costo, este se mantiene de aportaciones voluntarias por parte de sus miembros.

Es un grupo en donde los familiares ayudan a otros familiares a través de sus experiencias a resolver “solo por hoy” los problemas que se vayan presentando.

Si tu eres un familiar de enfermo de alcoholismo y estas sufriendo, busca ayuda en Alanon, podrás encontrar un grupo de amigos anónimos en quien puedas confiar.

“Dios concédeme serenidad
para aceptar las cosas que no puedo cambiar,
valor para cambiar las cosas que puedo
y sabiduría para reconocer la diferencia”.

Fuente: