lunes, 23 de abril de 2012

Los beneficios del aceite de coco

Cuando de grasas saturadas se trata uno puede preguntarse si estas son dañinas para la salud. Esto depende a quién se le pregunte. Para la mayoría de los nutricionistas, la idea es que las grasas saturadas causan enfermedades cardíacas y esto es una verdad absoluta que no se cuestiona. Sin embargo, para aquellos que cuestionan esta afirmación, señalan que los seres humanos han consumido grasas saturadas por años, y si en las últimas décadas ha aumentado la tasa de riesgo a las cardiopatías se debe al aumento de alimentos poliinsaturados que surgen en el mercado.

El aceite de coco consiste un 90% en grasas saturadas, pero pueden encontrarse muchos beneficios para determinadas condiciones de salud.


Para personas que sufren de diabetes, este es un tipo de grasa que pueden consumir sin miedo. No sólo no contribuye a empeorar el cuadro sino que también ayuda a regular el nivel de azúcar en sangre, además de disminuir los efectos nocivos de la enfermedad.

Por otro lado, la conexión entre el aceite de coco y la pérdida de peso es interesante. Este levanta el metabolismo, que ayuda a la gente que está intentando perder el peso y poblar el sufrimiento de problemas de la tiroides.

Además, el aceite de coco mejora la absorción de calcio y magnesio en el cuerpo, lo que es muy beneficioso para la salud los huesos y los dientes. Esto hace que el decaimiento de la dentadura cese y ayuda en el desarrollo de dientes más fuertes. Esto puede ser muy beneficioso para mujeres que se encuentren en la mediana edad, más propensas a desarrollar osteoporosis.

La agresión en la niñez podría predecir problemas de salud en la adultez

La agresión en la niñez parece estar asociada a una salud más pobre en la adultez y debería ser considerada como un riesgo a la salud, según un nuevo estudio.

Investigadores rastrearon a más de 3.900 personas en la provincia canadiense de Quebec que habían estado en el primer, cuarto y séptimo grado entre los años 1976 y 1978 y recibieron atención médica entre los años 1992 y 2006.




Los resultados demostraron que la agresión infantil estaba ligada a un aumento del 8,1 por ciento en visitas médicas, un aumento del 10,7 por ciento en heridas, 6,2 por ciento en visitas a especialistas, 12,4 por ciento en visitas al departamento de emergencias, y un 44,2 por ciento en el aumento de problemas de salud relacionados con el estilo de vida como la obesidad, diabetes tipo 2 y dependencia al alcohol.

También se halló que la agresión en la niñez en niñas derivaba a un mayor uso de los servicios ginecológicos en las edades de 18 a 23 años.

Los investigadores de dicho estudio alegaron que la agresión en la niñez predijo directa y positivamente un uso general de los servicios de salud en la adultez para los participantes de dicho estudio, como así también el número de visitas realizados a los especialistas, departamentos de emergencia y dentistas, el número de veces que habían sido admitidos en un hospital, y el número de visitas médicas que hacían debido a una enfermedad relacionada con el estilo de vida. Estas asociaciones también fueron visibles incluso cuando se controlaron los efectos del sexo, la educación y la pobreza del ámbito social.

Claves para vencer la fatiga o estrés

La fatiga puede ser una respuesta normal e importante al esfuerzo físico, alestrés emocional, al aburrimiento o la falta de sueño. Sin embargo, también puede ser un signo no específico de un trastorno psicológico o fisiológico grave. La fatiga que no se alivia con el hecho de dormir bien, comer bien o tener un ambiente de bajo estrés debe ser evaluada por un médico. Dado que la fatiga es un motivo común de queja, se puede pasar por alto alguna causa potencialmente seria.

Las personas que en la mañana se levantan descansados, pero que se cansan fácilmente con la actividad, pueden tener una condición o enfermedad en curso, como un hipotiroidismo. Así mismo, los individuos que se despiertan fatigados y el nivel de fatiga permanece constante durante todo el día pueden estar sufriendo depresión.




Los ajetreos, el estrés, el exceso de trabajo, son algunas de las causas por las que se genera la fatiga, además que este tipo de vida logra que se descuide la salud totalmente, la alimentación, la falta de ejercicio que son básicos para tener una estabilidad corporal y mental. Algunos expertos ofrecen algunos consejos para aumentar la energía y disfrutar de mejor salud. Se recomienda realizar un desayuno saludable que contengaproteínas, carbohidratos y algo de grasa, por ejemplo una rebanada de pan integral tostado con mantequilla, rebanadas de kiwi y duraznos, yogurt con poca grasa, pan estilo bagel de trigo integral, un vaso de jugo de naranja sin diluir, entre otros.

También es importante dormir las ocho horas que recomiendan los expertos, establecer horarios regulares para dormir y despertar.

A pesar de que el ejercicio a veces cuesta realizarlo y sostenerlo en el tiempo, es recomendable hacerlo, ya que la actividad física realmente aumenta la energía.

Fuente http://blogdefarmacia.com

Remedios holísticos para la fibromialgia

Hay personas que de repente comienzan a experimentar fatiga, dolores musculares, rigidez, pérdida de la memoria, dificultad al dormir, problemas gastrointestinales, vejiga irritable, dolor pélvico o migrañas.

La fibromialgia no sólo es un padecimiento muy debilitante, también es muy incomprendido. No existe un examen médico que determine que se sufre la enfermedad y puede lograr que quienes la sufren piensen que están padeciendo problemas psiquiátricos.


Se experimentan síntomas que pueden ser muy parecidos a esclerosis múltiple, artritis reumatoide, problemas con la tiroides, lupus o enfermedades inflamatorias, entre otras. Todas esas condiciones tienen pruebas, biopsias o ecografías. Una severa deficiencia de la vitamina D puede igualmente provocar síntomas similares a la fibromialgia.

Los síntomas varían en cada persona y pueden ir y venir por temporadas, además, pueden ser agravados por el estrés.

La fibromialgia es de las pocas condiciones que la medicina tradicional respalda métodos holísticos, los cuales comprenden una nutrición adecuada, acupuntura, quiropráctica, ejercicios acuáticos, yoga, tai chi, meditación, ejercicios de respiración, psicoterapia y reducción del estrés.

Cada caso es individual y de acuerdo a sus síntomas, historial médico y pruebas se delinea un plan personalizado. Aunque los métodos alternativos pueden tomar más tiempo, los fármacos dan resultados inmediatos, pero hay que tener mucho cuidado con sus efectos secundarios.

La fibromialgia es una condición crónica que no tiene cura, pero cuyos síntomas se pueden aliviar enormemente. Es muy recomendable tratar lafibromialgia con un enfoque amplio, combinando las terapias mencionadas. Cuando los pacientes son diligentes en cambiar su estilo de vida con la dieta, técnicas de reducción de estrés, suplementos y ejercicios los resultados son muy positivos, cuando un paciente está motivado, su condición puede mejorar considerablemente.

Amas de casa, ¿especie en extinción? por Merlina Meiler

Durante siglos, la única posibilidad de las mujeres fue ocuparse del hogar. Incluso hasta hace no tantos años, era lo más común que nuestras madres o abuelas se dedicaran completamente a los quehaceres domésticos y no tuvieran un empleo remunerado.

Últimamente me han escrito a mi Consultorio emocional varias amas de casa pidiendo consejos de cómo manejar su realidad, ya que, actualmente, las reglas de juego han cambiado e incluso se han invertido.

No solo no está mal visto que una mujer (incluso con hijos pequeños) trabaje fuera de su casa, sino que en muchos casos llega a puestos de primer nivel, a la par del hombre. Y si eres “tan solo” un ama de casa, cierta gente te mira raro, casi casi como si fueras una especie en extinción. Parecería que quedarse solo atendiendo al marido y a los niños ya no está 100% aceptado, como sucedía antes.

También he conocido a lo largo de los años, varios “amos de casa”, hombres que se han quedado cuidando a sus hijos pequeños mientras sus mujeres, con trabajos e ingresos importantes, siguieron con sus exigentes ocupaciones laborales. Prefirieron esta modalidad durante algunos años. Curiosamente, no noté en ellos grandes planteos existenciales.

Si eres ama de casa y no te encuentras 100% cómoda, no dejes de leer estas reflexiones. Y si eres un hombre cuya mujer se encarga exclusivamente de ti y de tu hogar, también te propongo que eches un vistazo.

CINCO PERSPECTIVAS

1. Valora la elección que tú y tu pareja han tomado porque consideran que es lo mejor para todos. Si has apostado a dedicarte a tus hijos pequeños y tienes la posibilidad económica de hacerlo o han restringido los gastos para que estés a cargo del bienestar de tu familia, tienes una gran responsabilidad, como mínimo comparable (o incluso bastante superior) a algún trabajo que puedas tener o hayas tenido. Es un momento único en tu vida y vale la pena que lo disfrutes cabalmente.

2. No tienes por qué sentirte mal o inferior. Si piensas que estás relegada o que vales menos que otras señoras “exitosas” en lo profesional, es hora de que pienses detenidamente qué provoca esta sensación en ti. En reuniones o en cumpleaños, me he encontrado con mujeres que al preguntarles a qué se dedican, bajan la cabeza al responder o incluso dan vueltas “bueno, ahora no hago nada (¿?) salvo la casa y los chicos; en realidad yo soy… (peinadora, arquitecta,…) pero ahora no trabajo porque… Necesitan justificar que no están generando dinero –tal vez por presión social o debido a que si estudiaron, ¿por qué no ejercen? Tienes el derecho a elegir lo que consideres mejor para esta (y cualquier otra) etapa de tu vida, como siempre, hay gente que te apoyará y otra que estará en contra –hagas lo que hagas.

3. Algunas mujeres no se sienten a gusto porque al no tener ingresos propios, dependen exclusivamente del de su marido/pareja y, si no es generoso, se presentan fricciones o disgustos. Si estás al lado de un hombre que te manipula respecto del dinero, lo hará de todos modos, ya sea que trabajes o que no lo hagas. En una pareja y en una familia, el dinero es común, más allá de quién sea la persona que gane más o todo lo que se aporta en la casa. De ti depende cómo manejas este tema y las formas que puedas encontrar para sentirte aliviada y a gusto.

4. Ten algo propio. Es necesario que haya un lugar de tu vida al que solo tú accedas. Los niños tienden a invadir todo el espacio y todo el tiempo, y un respiro programado (ya sea un curso, actividad física o lo que más te agrade) va a apuntalar tu individualidad y te hará tener temas diferentes e interesantes para hablar con tu esposo cuando vuelva de su trabajo.

5. Por último, y no por eso menos importante: no compitas con las mujeres del trabajo de tu marido. Él te eligió a ti por varias razones importantísimas. Ser una mujer segura se basa en quien eres, más allá de a qué te dediques. Además, ten en cuenta que ellas prestan bastante atención a su ropa y a su aspecto general por motivos laborales, pero nada te obliga a ti a verte mal o desaliñada. Que te consagres a tu casa full time no implica que dejes de lado el arreglarte, aunque tengas hijos pequeños. Entiendo que con las corridas propias de horarios, escuelas, actividades extra, las compras, la casa, etc., ciertas cosas pasen a un segundo plano en gran medida, pero hay momentos del día (o de la noche) en que dejar que aflore todo tu encanto y tu seducción resulta el broche de oro ideal para tus actividades cotidianas.

¿Eres/serías ama de casa? ¿Apoyas a las mujeres que se dedican solo a su hogar?


Biografía de Miguel de Cervantes Saavedra

(Alcalá de Henares, España, 1547-Madrid, 1616) Escritor español. Cuarto hijo de un modesto médico, Rodrigo de Cervantes, y de Leonor de Cortinas, vivió una infancia marcada por los acuciantes problemas económicos de su familia, que en 1551 se trasladó a Valladolid, a la sazón sede de la corte, en busca de mejor fortuna.

Allí inició el joven Miguel sus estudios, probablemente en un colegio de jesuitas. Cuando en 1561 la corte regresó a Madrid, la familia Cervantes hizo lo propio, siempre a la espera de un cargo lucrativo. La inestabilidad familiar y los vaivenes azarosos de su padre (que en Valladolid fue encarcelado por deudas) determinaron que su formación intelectual, aunque extensa, fuera más bien improvisada. Aun así, parece probable que frecuentara las universidades de Alcalá de Henares y Salamanca, puesto que en sus textos aparecen copiosas descripciones de la picaresca estudiantil de la época.

En 1569 salió de España, probablemente a causa de algún problema con la justicia, y se instaló en Roma, donde ingresó en la milicia, en la compañía de don Diego de Urbina, con la que participó en la batalla de Lepanto (1571). En este combate naval contra los turcos fue herido de un arcabuzazo en la mano izquierda, que le quedó anquilosada. Cuando, tras varios años de vida de guarnición en Cerdeña, Lombardía, Nápoles y Sicilia (donde adquirió un gran conocimiento de la literatura italiana), regresaba de vuelta a España, la nave en que viajaba fue abordada por piratas turcos (1575), que lo apresaron y vendieron como esclavo, junto a su hermano Rodrigo, en Argel. Allí permaneció hasta que, en 1580, un emisario de su familia logró pagar el rescate exigido por sus captores.



Supuesto retrato de Cervantes, atribuido a Jáuregui

Ya en España, tras once años de ausencia, encontró a su familia en una situación aún más penosa, por lo que se dedicó a realizar encargos para la corte durante unos años. En 1584 casó con Catalina Salazar de Palacios, y al año siguiente se publicó su novela pastoril La Galatea. En 1587 aceptó un puesto de comisario real de abastos que, si bien le acarreó más de un problema con los campesinos, le permitió entrar en contacto con el abigarrado y pintoresco mundo del campo que tan bien reflejaría en su obra maestra, el Quijote, que apareció en 1605. El éxito de este libro fue inmediato y considerable, pero no le sirvió para salir de la miseria. Al año siguiente la corte se trasladó de nuevo a Valladolid, y Cervantes con ella. El éxito del Quijote le permitió publicar otras obras que ya tenía escritas: los cuentos morales de las Novelas ejemplares, el Viaje del Parnaso y Comedias y entremeses.

En 1616, meses antes de su muerte, envió a la imprenta el segundo tomo del Quijote, con lo que quedaba completa la obra que lo sitúa como uno de los más grandes escritores de la historia y como el fundador de la novela en el sentido moderno de la palabra. A partir de una sátira corrosiva de las novelas de caballerías, el libro construye un cuadro tragicómico de la vida y explora las profundidades del alma a través de las andanzas de dos personajes arquetípicos y contrapuestos, el iluminado don Quijote y su prosaico escudero Sancho Panza.

Las dos partes del Quijote ofrecen, en cuanto a técnica novelística, notables diferencias. De ambas, la segunda (de la que se publicó en Tarragona una versión apócrifa, conocida como el Quijote de Avellaneda, que Cervantes tuvo tiempo de rechazar y criticar por escrito) es, por muchos motivos, más perfecta que la primera, publicada diez años antes. Su estilo revela mayor cuidado y el efecto cómico deja de buscarse en lo grotesco y se consigue con recursos más depurados. Los dos personajes principales adquieren también mayor complejidad, al emprender cada uno de ellos caminos contradictorios, que conducen a don Quijote hacia la cordura y el desengaño, mientras Sancho Panza siente nacer en sí nobles anhelos de generosidad y justicia. Pero la grandeza del Quijote no debe ocultar el valor del resto de la producción literaria de Cervantes, entre la que destaca la novela itinerante Los trabajos de Persiles y Sigismunda, su auténtico testamento poético.


Fuente: http://www.biografiasyvidas.com

Biografía de William Shakespeare

En torno a 1860, al tiempo que culminaba su obra Los miserables, Victor Hugo escribió desde el destierro: "Shakespeare no tiene el monumento que Inglaterra le debe". A esas alturas del siglo XIX, la obra del que hoy es considerado el autor dramático más grande de todos los tiempos era ignorada por la mayoría y despreciada por los exquisitos. Las palabras del patriarca francés cayeron como una maza sobre las conciencias patrióticas inglesas; decenas de monumentos a Shakespeare fueron erigidos inmediatamente.

En la actualidad, el volumen de sus obras completas es tan indispensable como la Biblia en los hogares anglosajones;Hamlet, Otelo o Macbeth se han convertido en símbolos y su autor es un clásico sobre el que corren ríos de tinta. A pesar de ello, William Shakespeare sigue siendo, como hombre, una incógnita.


William Shakespeare

Grandes lagunas, un ramillete de relatos apócrifos y algunos datos dispersos conforman su biografía. Ni siquiera se sabe con exactitud la fecha de su nacimiento. Esto daría pie en el siglo pasado a una extraña labor de aparente erudición, protagonizada por los "antiestratfordianos", tendente a difundir la maligna sospecha de que las obras de Shakespeare no habían sido escritas por el personaje histórico del mismo nombre, sino por otros a los que sirvió de pantalla. Francis Bacon, Edward de Vere, Walter Raleigh, la reina Isabel I e incluso la misma esposa del bardo, Anne Hathaway, fueron los candidatos propuestos por los especuladores estudiosos a ese ficticio Shakespeare. Según otra teoría, su amigo el dramaturgo Christopher Marlowe habría sido el verdadero autor: no habría muerto a los veintinueve años, en una pelea de taberna como se creía, sino que logró huir al extranjero y desde allí enviaba sus escritos a Shakespeare.

Ciertos aficionados a la criptografía creyeron encontrar, en sus obras, claves que revelaban el nombre de los verdaderos autores. En consonancia con las carátulas teatrales, Shakespeare fue dividido en el Seudo-Shakespeare y en Shakespeare el Bribón. Bajo esta labor de mero entretenimiento alentaba un curioso esnobismo: un hombre de cuna humilde y pocos estudios no podía haber escrito obras de tal grandeza.

Afortunadamente, con el transcurrir de los años, ningún crítico serio, menos dedicado a injuriar que a discernir, más preocupado por el brillo ajeno que por el propio, ha suscrito estas anécdotas ingeniosas. Pero de las muchas refutaciones con que han sido invalidadas, ninguna tan concluyente, aparte de los escasos pero incontrovertibles datos históricos, como el testimonio de la obra misma; porque a través de su estilo y de su talento inconfundibles podemos descubrir al hombre.

Los orígenes

En el sexto año del reinado de Isabel I de Inglaterra, el 26 de abril de 1564, fue bautizado William Shakespeare en Stratford-upon-Avon, un pueblecito del condado de Warwick que no sobrepasaba los dos mil habitantes, orgullosos todos ellos de su iglesia, su escuela y su puente sobre el río. Uno de éstos era John Shakespeare, comerciante en lana, carnicero y arrendatario que llegó a ser concejal, tesorero y alcalde. De su unión con Mary Arden, señorita de distinguida familia, nacieron cinco hijos, el tercero de los cuales recibió el nombre de William. No se tiene constancia del día de su nacimiento, pero tradicionalmente su cumpleaños se festeja el 23 de abril, tal vez para encontrar algún designio o fatalidad en la fecha, ya que la muerte le llegó, cincuenta y dos años más tarde, en ese mismo día.

Así, pues, no fue su cuna tan humilde como asegura la crítica adversa, ni sus estudios tan escasos como se supone. A pesar de que Ben Johnson, comediógrafo y amigo del dramaturgo, afirmase exageradamente que "sabía poco latín y menos griego", lo cierto es que Shakespeare aprendió la lengua de Virgilio en la escuela de Stratford, aunque fuera como alumno poco entusiasta, extremos ambos que sus obras confirman. La madre provenía de una vieja y acomodada familia católica, y es muy posible que el poeta, junto con sus dos hermanos y una hermana, fuese educado en la fe de su madre
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Casa natal de Shakespeare


Sin embargo, no debió de permanecer mucho tiempo en las aulas, pues cuando contaba trece años la fortuna de su padre se esfumó y el joven hubo de ser colocado como dependiente de carnicería. A los quince años, según se afirma, era ya un diestro matarife que degollaba las terneras con pompa, esto es, pronunciando fúnebres y floreados discursos. Se lo pinta también deambulando indolente por las riberas del Avon, emborronando versos, entregado al estudio de nimiedades botánicas o rivalizando con los más duros bebedores y sesteando después al pie de las arboledas de Arden.

A los dieciocho años hubo de casarse con Anne Hathaway, una aldeana nueve años mayor que él cuyo embarazo estaba muy adelantado. Cinco meses después de la boda tuvo de ella una hija, Susan, y luego los gemelos Judith y Hamnet. Pero Shakespeare no iba a resultar un marido ideal ni ella estaba tan sobrada de prendas como para retenerlo a su lado por mucho tiempo. Los intereses del poeta lo conducían por otros derroteros antes que camino del hogar. Seguía escribiendo versos, asistía hipnotizado a las representaciones que las compañías de cómicos de la legua ofrecían en la Sala de Gremios de Stratford y no se perdía las mascaradas, fuegos artificiales, cabalgatas y funciones teatrales con que se celebraban las visitas de la reina al castillo de Kenilworth, morada de uno de sus favoritos.

Según la leyenda, en 1586 fue sorprendido in fraganticazando furtivamente. Nicholas Rowe, su primer biógrafo, escribe: "Por desgracia demasiado frecuente en los jóvenes, Shakespeare se dio a malas compañías, y algunos que robaban ciervos lo indujeron más de una vez a robarlos en un parque perteneciente a sir Thomas Lucy, de Charlecote, cerca de Stratford. En consecuencia, este caballero procesó a Shakespeare, quien, para vengarse, escribió una sátira contra él. Este acaso primer ensayo de su musa resultó tan agresivo que el caballero redobló su persecución, en tales términos que obligó a Shakespeare a dejar sus negocios y su familia y a refugiarse en Londres". Pero es más plausible que el virus del teatro lo impulsara a unirse a alguna farándula de cómicos nómadas de paso por Stratford, abandonando hijos y esposa y trocándolos por la a la vez sombría y espléndida capital del reino.

Shakespeare en la ciudad del teatro

A partir de ese momento hay una laguna en la vida de Shakespeare, un período al que los biógrafos llaman "los años oscuros". No reaparece ante nuestros ojos hasta 1593, cuando es ya un famoso dramaturgo y uno de los personajes más populares de Londres. Entretanto se le atribuyen los siguientes empleos: pasante de abogado, maestro de escuela, soldado de fortuna, tutor de noble familia e incluso guardián de caballos a la puerta de los teatros. Pasarían varios meses hasta que pudiera ingresar en ellos y meterse entre bastidores, primero como traspunte o criado del apuntador, luego como comparsa, más tarde como actor reconocido y, por fin, como autor de gran y merecido prestigio.

Prohibidos por un ayuntamiento puritano que los consideraba semillero de vicios, los teatros se habían instalado al otro lado del Támesis, fuera de la jurisdicción de la ciudad y de la molestia de sus alguaciles. La Cortina, El Globo, El Cisne o Blackfriars no eran muy distintos de los corrales hispanos donde se representaba a Lope de Vega. La escenografía resultaba en extremo sencilla: dos espadas cruzadas al fondo del proscenio significaban una batalla; un actor inmóvil empolvado con yeso era un muro, y, si separaba los dedos, el muro tenía grietas; un hombre cargado de leña, llevando una linterna y seguido por un perro, era la luna.

El vestuario se improvisaba en un rincón de la escena semioculto por cortinas hechas jirones, a través de las que el público veía a los actores pintándose las mejillas con ladrillo en polvo o tiznándose el bigote con corcho carbonizado. Mientras los actores gesticulaban y declamaban, los hidalgos y los oficiales, acomodados a su mismo nivel sobre la plataforma, les desconcertaban con sus risas, sus gritos y sus juegos de cartas, prestos a lucir su ingenio improvisando réplicas y a echar a perder la representación si la obra no les complacía. En torno al patio, las galerías acogían a las damas de alcurnia y los caballeros. Y en el fondo de "la cazuela", envueltos en sombras, sentados en el suelo entre jarras de cerveza y humo de pipas, se veía a "los hediondos", el maloliente pueblo.

En todo caso, se trataba de un público con más imaginación que el actual o, al menos, buen conocedor de las convenciones teatrales impuestas por la penuria o por la ley. Inspirándose en el severo primitivismo del Deuteronomio, los legisladores puritanos prohibían la presencia de mujeres en la escena. Las Julietas, Desdémonas y Ofelias de Shakespeare fueron encarnadas por jovencitos bien parecidos de voz atiplada, ascendidos a Hamlets, Macbeths y Otelos en cuanto les despuntaba la barba y les cambiaba la voz. Tal era el teatro en que Shakespeare empezó su carrera dramática.

La fecundidad

Hacia 1589, Shakespeare comenzó a escribir. Lo hacía en hojas sueltas, como la mayoría de los poetas de entonces. Los actores aprendían y ensayaban sus papeles a toda prisa y leyendo en el original, del que no se sacaban copias por falta de tiempo; de ahí que ya no existan los manuscritos. Como cada tarde se ofrecía una obra diferente, el repertorio había de ser muy variado. Si la obra fracasaba ya no se volvía a escenificar. Si gustaba era repuesta a intervalos de dos o tres días. Una obra de mucho éxito, como todas las de Shakespeare, podía representarse unas diez o doce veces en un mes. Algunos actores eran capaces de improvisar a partir de un somero argumento los diálogos de la obra conforme se iba desarrollando la acción. Shakespeare nunca los necesitó
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Retrato y firma de Shakespeare


Acuciado por este ritmo vertiginoso y espoleado por su genio, Shakespeare empezó a producir dos obras por año. En su primera etapa, Shakespeare siguió la línea de estos dramas isabelinos de capa y espada. De estos años (entre 1589 y 1592) son las obras con las que inaugura su crónica nacional, sus dramas históricos: las tres primeras partes de Enrique VI y la historia de quien lo asesinó,Ricardo III. La comedia de los errores, basada en un tema de Plauto, marca su faceta burlesca, y Tito Andrónico, tragedia bárbara inspirada en Séneca, su primera obra de tema romano.

Durante la peste de Londres de 1592 (que los puritanos aprovecharon para mantener cerrados los teatros hasta 1594), Shakespeare se retiró a Stratford y desarrolló sus dotes poéticas. En 1593 publicó Venus y Adonis y en 1594 La violación de Lucrecia, dos poemas largos, dedicados a su joven protector, Henry Wriothesley, conde de Southampton, a quien se suele asociar con uno de los protagonistas de los afamados sonetos. Según figura en los documentos, en 1594 ya era miembro destacado de la mejor compañía de la época, la Lord Chamberlain's Company of Players (Compañía de Actores de lord Chamberlain), nombre tomado de su protector, y había escrito La fierecilla domada, Los dos hidalgos de Verona, dos comedias de inspiración italiana y una tercera,Trabajos de amor perdidos, ambientada en una Navarra imaginaria.

Shakespeare empezó de actor en la compañía y aunque siguió haciéndolo hasta 1603, nunca llegó a interpretar papeles principales. Sin embargo, la experiencia debió serle útil. Como Molière, Brecht o Bulgákov, Shakespeare fue un verdadero hombre de teatro: lo conocía desde dentro, participaba en los ensayos, presenciaba los espectáculos y concebía sus personajes pensando en actores concretos. Paralelamente a su éxito teatral, mejoró su economía. Llegó a ser uno de los accionistas de su teatro, pudo ayudar económicamente a su padre e incluso en 1596 le compró un título nobiliario, cuyo escudo aparece en el monumento al poeta construido poco después de su muerte en la iglesia de Stratford. Entre 1594 y 1597 escribió Romeo y Julieta y El sueño de una noche de verano, dos obras de amor y de juventud, y los dramas históricos Ricardo II, El rey Juan y El mercader de Venecia.

En 1598 la compañía de Chamberlain se instaló en el nuevo teatro The Globe (El Globo), cuyo nombre se uniría al de Shakespeare para siempre. Ésta parece que fue la etapa más feliz del escritor, la época de las comedias Mucho ruido y pocas nueces, Como gustéis, Las alegres comadres de Windsor (que según la leyenda fue escrita en quince días por encargo urgente de la reina), Noche de Reyes y Bien está lo que bien acaba, escritas todas entre 1598 y 1603. De estos años son también (como anticipando su próxima etapa) Julio César, Troilo y Crésida y su obra más famosa y perdurable, Hamlet.

A la muerte de Isabel l en 1603, Jacobo I, hijo de María Estuardo y rey de Escocia desde 1567, se convirtió también en rey de Inglaterra y la compañía de Chamberlain pasó bajo su protección con el nombre de King's Men (Hombres del Rey). A pesar del cambio de nombre y de protector, el teatro mantuvo su carácter público: hicieron representaciones para todo el mundo, incluso para la corte.

Ante tal éxito, la compañía inauguró una pequeña sala cubierta en 1608, la Blackfriars, con una entrada más elevada y para un público más selecto. Financieramente, la compañía funcionaba como una sociedad anónima de la que Shakespeare fue uno de sus más importantes accionistas. Debido a la buena administración, su posición económica se afirmó aun mas: compró varias propiedades en Londres y en Stratford, hizo distintas inversiones, entre ellas algunas agrícolas, y en 1605 compró una participación de los diezmos de la parroquia de Stratford, gracias a lo cual (y no a su gloria literaria) sería enterrado en el presbiterio de la iglesia.

El último acto

Shakespeare tuvo siempre obras en escena, pero nunca aburrió. Entre 1600 y 1610 no dejó de estar en el candelero con sus príncipes impelidos a acometer lo imposible, sus monarcas de ampuloso discurso, sus cortesanos vengativos y lúgubres, sus tipos cuerdos que se fingen locos y sus tipos locos que pretenden llegar a lo más negro de su locura, sus hadas y geniecillos vivaces, sus bufones, sus monstruos, sus usureros y sus perfectos estúpidos. Esta pléyade de criaturas capaces de abarrotar cielo e infierno le llenaron la bolsa.

A fines de siglo ya era bastante rico y compró o hizo edificar una casa en Stratford, que llamó New-Place. En 1597 había muerto su hijo, dejando como única y escueta señal de su paso por la tierra una línea en el registro mortuorio de la parroquia de su pueblo. Susan y Judith se casaron, la primera con un médico y la segunda con un comerciante. Susan tenía talento; Judith no sabía leer ni escribir y firmaba con una cruz. En 1611, cuando Shakespeare se encontraba en la cúspide de su fama, se despidió de la escena con La tempestad y, cansado y quizás enfermo, se retiró a su casa de New-Place dispuesto a entregarse en cuerpo y alma a su jardín y resignado a ver junto a él cada mañana el adusto rostro de su mujer. En el jardín plantó la primera morera cultivada en Stratford. Murió el 23 de abril de 1616 a los cincuenta y dos años, en una fecha que quedó marcada en negro en la historia de la literatura universal por la luctuosa coincidencia con la muerte de Cervantes.

Los misterios de Shakespeare

Es cierto que la juventud del poeta ofrece los pasajes más desconocidos para el biógrafo. Sin embargo, los verdaderos misterios de su vida pertenecen a aquellos años en que su carrera puede ser reconstruida con bastante fidelidad. El más conocido de estos enigmas está relacionado con sus Sonetos, publicados en 1609, pero escritos, en su mayor parte, unos diez o quince años antes. Uno de los protagonistas de los 154 sonetos es un apuesto joven a quien el poeta admira mucho, y el otro es la famosa dark lady, "dama morena", que le fue infiel con el anterior.

Muchos intentaron encontrar en estos poemas claves de la vida interior de Shakespeare, pruebas de su presunta homosexualidad, afirmando que el joven galán de los sonetos o, tal vez, la "dama morena" no era otro que el conde de Southampton, mecenas del debutante autor, a quien le había dedicado sus dos primeras obras poéticas. No se sabe con certeza quién era el objeto de la adoración secreta del poeta. Sus únicas referencias personales comprensibles y claras son menudencias: que sufría de insomnio, que le gustaba la música, que reprobaba las mejillas pintadas y el uso de las pelucas.


El conde Henry Wriothesley de
Southampton, protector de Shakespeare


Otra de las incógnitas es que sus años de más éxito social, económico y profesional, entre 1603 y 1612, coinciden con la época de sus grandes tragedias, sus obras más amargas y desilusionadas, como Otelo, El rey Lear, Macbeth, Antonio y Cleopatra, Coriolano y Timón de Atenas. Incluso la última comedia de estos años, Medida por medida, es más sombría que muchos de sus dramas. Además, sus últimas cuatro obras, Pericles, Cimbelino, El cuento de invierno y La tempestad, su maravillosa despedida del teatro y del mundo, muestran una curiosa incursión de elementos novelescos y pastoriles en su teatro, sin duda bajo la Influencia de la nueva generación de dramaturgos como Francis Beaumont o John Fletcher. Hay otras dos obras, Enrique VIII y Los dos nobles parientes, ambas de 1612-1613, cuya autoría parcial suelen atribuírsele, ya que según todos los indicios fueron escritas en colaboración con el joven Fletcher, con las que el número de sus piezas teatrales sumarían 38. Pero La tempestad es considerada universalmente como su última obra.

Sea como fuere, lo cierto es que alrededor de 1613, es decir a los cuarenta y ocho años de edad, en pleno poder de sus facultades mentales y en el cenit de su carrera, Shakespeare rompió abruptamente con el teatro y se retiró a su ciudad natal como podría hacerlo un pequeño burgués que después de una vida de trabajo quisiera gozar de sus bienes en la quietud campestre. Sus últimos años transcurrieron como los de un respetado hidalgo rural: participaba en la vida social de Stratford, administraba sus propiedades y compartía sus días con sus familiares y vecinos.

Sus obras siguieron en cartelera hasta después de su muerte, y debió conservar algún contacto, aunque sólo amistoso, con el teatro. Incluso se dijo, según una leyenda registrada casi medio siglo después, que murió a consecuencia de un banquete celebrado en compañía de su colega Ben Jonson. Contradice a esta historia el hecho de que un mes antes de su muerte dictara su testamento rubricándolo con una firma temblorosa que permite imaginar que ya se encontraba enfermo.

El testamento, extenso y minucioso, está relacionado con el último misterio de la vida de Shakespeare, aunque sea sólo menor y de orden anecdótico: después de nombrar como heredero principal al marido de su hija mayor, Susan, y de legar valiosos objetos de oro y de plata a su otra hija, Judith, dejó a su mujer su «segunda mejor cama». Nadie ha podido descifrar el significado verdadero de tan extraño legado, que, a su vez, dice mucho del cariz del matrimonio del poeta.

La posteridad se ha ocupado de Shakespeare más que de cualquier otro autor, y no sólo en el sentido positivo. Muchos querían negarle la autoría de su obra atribuyéndosela a espíritus más elevados, preferiblemente de origen ilustre. A Voltaire y a Tolstói, por ejemplo, les irritaba no la persona del poeta (o su origen plebeyo), sino su obra, que es lo contrario a todo orden clásico, regla artística o realismo formal. Es la misma libertad: verbal, dramática, emocional. Se expresa con veloces imágenes, en una misma obra salta años, países y mares, cambia azarosamente los hilos de la trama y alterna el tono cómico con el trágico. Su obra es la perenne inquietud y su perspectiva, el infinito. Hace caso omiso de los cánones de la composición porque obedece a unas leyes más importantes y atávicas que las de la unidad de tiempo o de lugar. Nadie logró inmortalizar a tantos personajes como ese dramaturgo que prácticamente no llegó a inventar ni una sola historia propia.

En una de esas metáforas asombrosamente plásticas que tanto abundan en su obra, Shakespeare define la gloria como «un circulo en el agua / que nunca cesa de agrandarse / hasta llegar a ser tan ancho / que se disipa en la nada...». Pero la suya no fue así. No tendió a desvanecerse, ni siquiera a languidecer: después del relativo desinterés por su obra en los tiempos de moral puritana y de gusto neoclásico, a partir del prerromanticismo se le volvió a descubrir de modo universal. Desde entonces todas las épocas y estilos tienen su propio Shakespeare, corroborando la predicción de su amigo y rival, Ben Jonson: «Él no era de una época sino para todos los tiempos».



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