domingo, 22 de abril de 2012

La grandeza de perseverar de Maytte Sepúlveda

La grandeza de perserverar a"Un hombre dormia en su cabaña cuando de repente una luz iluminó la habitación y apareció Dios. El Señor le dijo que tenía un trabajo para él y le mostró una gran roca frente a la cabaña. Le explicó que debía empujar la piedra con todas sus fuerzas. El hombre hizo lo que el Señor le pidió, empujaba la piedra... y ésta no se movía. Todas las noches el hombre regresaba cansado y sintiendo que sus esfuerzos eran en vano. Como el hombre empezó a sentirse frustrado, Satanás decidió entrar en el juego trayendo pensamientos a su mente: "Has estado empujando esa roca por mucho tiempo y no se ha movido". Le dio al hombre la impresión de que la tarea que le había sido encomendada era imposible de realizar y que él era un fracaso. Satanás le dijo: "¿Por qué esforzarte todo el día en esta tarea imposible? Sólo haz un mínimo esfuerzo y será suficiente". El hombre pensó en poner en práctica esto pero antes, decidió elevar una oración al Señor y confesarle sus sentimientos: "Señor, he empleado toda mi fuerza para conseguir lo que me pediste, pero aún así, no he podido mover la roca ni un milímetro ¿Por qué he fracasado?".

El Señor le respondió con compasión: "Querido hijo: cuando te pedí que me ayudaras, te dije que la tarea era empujar la roca con todas tus fuerzas y lo has hecho. Nunca dije que esperaba que la movieras. Ahora vienes a mí, sin fuerzas, a decirme que has fracasado, pero ¿en realidad fracasaste? Mírate ahora, tus brazos están fuertes y musculosos, tus manos callosas y resistentes. Has ejercitado tu Fe en ti y en mí, la perseverancia y la constancia; a pesar de la adversidad, has crecido. Tal vez no has movido la roca, pero tu misión era hacer bien lo que se te pidió y tú, lo has hecho. Ahora, querido amigo, juntos moveremos la roca".

Muchas veces, caminando por la vida, tratamos de utilizar nuestro intelecto para descifrar los por qué y el para qué de todo cuanto nos ocurre. Cuántas veces cuestionamos nuestro esfuerzo ante el primer fracaso o falta de resultados inmediatos, cuando en realidad nuestra misión consistía en hacer lo que tenemos que hacer con excelencia, entrega y entusiasmo, con la convicción absoluta de que hacemos parte activa de un gran plan que apenas alcanzamos a vislumbrar.

No abandones. No importa cuántas veces o cuán profundo hayamos caído, el secreto consiste en levantarse una y otra vez, limpiándonos el polvo para continuar. Debemos ejercitar nuestra fe y caminar siempre en pos de nuestra estrella, sin desistir o cambiar de rumbo, pues la realización de nuestro sueño puede estar en la próxima esquina. 

Mantén tus valores. No hay atajos, no importa si tenemos hambre o desesperación, no iremos contra los derechos de los demás, no entregaremos nuestras convicciones ante el espejismo de un camino fácil a la riqueza o al poder. Tus mayores tesoros serán tu confianza en la vida y en ti mismo, los cuales te asegurarán salir victorioso de cualquier batalla. 

Ten una actitud positiva. Ten siempre pensamientos positivos, recuerda que la vida siempre está de tu parte y que todo lo que sucede siempre es lo mejor. El entusiasmo, el amor, el optimismo, la tranquilidad y la confianza forman parte del mantener una actitud positiva y además son características de las personas de éxito. Serénate. No te desesperes, en verdad no existe nada lo suficientemente importante como para perder tu tranquilidad. No te dejes afectar por las circunstancias, convierte tus problemas en oportunidades y acepta lo que no puedes cambiar, pues las situaciones inesperadas e inevitables son parte del crecimiento. Eres el hacedor de tu destino. 

No te desanimes. Mantén el ánimo siempre en alto. Apóyate en lecturas positivas o acompáñate de amigos optimistas y entusiastas que refuercen tu decisión de continuar adelante para alcanzar tus metas. Practica la relajación para despejar la mente y liberar las tensiones, vive momento a momento sin preocuparte tanto por lo que vendrá después.

Apóyate en tu Dios. Solos es más difícil. El contacto con la presencia de lo sagrado en nuestro interior nos permite aclarar los pensamientos, relajarnos y fortalecernos con la certeza de la presencia de Dios en nuestro interior. No importa cuántos errores hallamos cometido, lo verdaderamente importante será que nos levantemos para corregir y dar lo mejor de nosotros a los demás. 

Tienes todo lo que necesitas para conseguir tus sueños, eres poseedor de una gran pasión y coraje, dispones de confianza en ti mismo, tienes las habilidades, la fe y la determinación para triunfar... ¿qué esperas? Suelta el pasado, vive el presente, la vida es maravillosa y ¡todo va a estar bien!



Para disfrutar por Merlina Meiler


La vida está llena de momentos para disfrutar y hacerlo es, ciertamente, nuestra responsabilidad.

Te preguntarás… ¿una responsabilidad? ¿Cómo puede ser?

Hay mucha gente que comenta sentirse “sin tiempo de nada”, corriendo detrás de las actividades que consumen las horas cotidianamente. Incluso, algunos me han dicho que se consideran como “un burro de carga” que lo único que hacen es trabajar, llegar tarde a su hogar y levantarse a la mañana siguiente para volver a su empleo. Todos tenemos ocupaciones de las que no podemos deshacernos y que en muchos momentos nos abruman y nos quitan la energía.

Pero si no te ocupas de disfrutar espacios de tu día, te estás perdiendo una de las cosas más valiosas que tienes como ser humano. Si en las últimas 24 ó 48 horas no has sentido cierto placer y solo has estado tapado de obligaciones y tensiones, pues a las claras estás haciendo algo mal.

Esta satisfacción profunda puede tratarse de algo material o espiritual, que tenga o no que ver con tus sentidos (sabor, tacto, olfato, vista, oído). Desde escuchar una canción hasta ver la puesta del sol, saborear algo detenidamente, jugar con tus hijos, tener pensamientos positivos y visualizarlos como reales, una comida en familia, hacer algo que te dé placer o incluso goces más terrenales a los que económicamente tengas acceso, durante el tiempo que puedas (dedicar a esto sólo unos minutos también es beneficioso) – lo importante es que te conectes con esa chispa interna que se enciendo cuando estás relajado y que se traduce en felicidad.

Disfrutar baja el estrés, calma los nervios y nos relaciona con sensaciones de salud y plenitud.

Por eso comencé esta nota expresando que tú eres responsable de disfrutar lo que sea, durante un ratito, cada uno de tus días.

¿Estás dispuesto a hacerlo? ¿Qué has disfrutado durante las últimas 24/48 horas?


Sin decepciones por Merlina Meiler

En distintos momentos de nuestra vida nos sentimos decepcionados o desilusionados, porque las cosas no salieron como queríamos, porque alguien no respondió de la manera esperada… en fin, por un sinnúmero de razones variadas. A continuación, te ofrezco una guía práctica para sobrellevar el momento de la decepción.
Te propongo que transitemos por lo que sucedió a fondo, por última vez, y luego que nos enfoquemos en cómo capitalizar este hecho para acceder a un futuro más pleno.

Primero, es necesario pensar en lo que realmente pasó, para poder despedirnos de los recuerdos que el hecho conlleva. Enfocar qué nos produce esta sensación que nos invade en este momento. Si incluye a una persona, especificar qué esperábamos y no ha sucedido, o no ha cumplido, o ha dejado de hacer. Si son hechos, separar el azar o las actitudes de los demás de las nuestras.

En segundo lugar, preguntarnos (nuevamente, por última vez) por qué nos afecta tanto esto. Cuál ha sido nuestra responsabilidad para que eso ocurriera (o no ocurriera). Por qué nos sentimos decepcionados (y no de otro modo). Una decepción es lo mismo que una des-ilusión… ¿cuál es la ilusión que se ha visto afectada? ¿Era realista? ¿Tal vez exigimos demasiado de una persona o de una situación?

Tercero: ¿qué aprendemos de esto? ¿Qué enseñanza nos queda, hacia el futuro? ¿Qué podemos modificar para que algo así no vuelva a pasar? Este paso es importantísimo para que llegue el alivio final y puedas avanzar hacia tu futuro, con mayor
 tranquilidad paz interior.
Siempre hay gente confiable alrededor nuestro, y hay oportunidades para que cumplamos nuestros sueños. De nosotros depende darnos cuenta de quién es quién, ser realistas y esperar lo mejor, porque puede y va a suceder.

A ti mujer de José Ramón Marcos Sánchez

Con el devenir de los años asoman momentos
como de puntillas, en silencio…
De esos momentos que no piden permiso, fugaces,
que en ocasiones, cuando estás sin estar, están…
Te cuentan “soto boche” cosas que sabes, que anhelas.
Aquellas que moldearon la orografía de tu cuerpo
visto del desnudo, del ser, del sentir.
A mí me hablan de ti,
de cuando vives en un mundo de golosinas y princesas,
de cuando de la mano del amor adolescente
viene la decepción que te baña de fortaleza…

De cuando tienes miedo y lo afrontas y no hablas,
y lloras a escondidas en un rincón de esperanza…
De cuando de tu vida nace vida
y eres capaz de desprenderte de ti,
de entregar tu todo a cambio de nada…
De cuando sin darte importancia das lecciones al humano
del significado de humanidad…
De cuando crees que te marchitas
y no te das cuenta que la belleza es como la materia.
No se crea, no se destruye, simplemente se transforma.
De cuando sé que sin ti no habría sido,
no sería, no podría ser…
Porque el más grande de los hombres
no es más que el pedazo de una mujer.
Porque el Dios en el que creo
sólo tiene sentido cuando te observo.
Porque la vida es vida gracias a ti.
Por todo ello MUJER,
te entrego mi agradecimiento,
mi cariño, mi respeto, mi admiración,
mi compañía, mi palabra, mi silencio,
mi cuerpo, mi alma, mi vida…

Ojos bien abiertos por Merlina Meiler

Me gusta ir por la vida con los ojos bien abiertos.

He aprendido que no sirve de nada negarse a la realidad que nos toca experimentar, en cada una de las situaciones por las que transitamos (ya sea por elección propia o porque, aun sin quererlo o tratando de evitarlas, nos vemos inmersos en ellas).

Prefiero darme cuenta de cómo es la gente en vez de confiar en quienes no lo merecen por miedo a la soledad o por cualquier otro motivo. Y cuanto antes descubra sus colores verdaderos, mejor. Es tan lindo compartir vivencias desde el corazón con seres afines, que no lo cambio por nada.

En una relación de pareja, intento no encandilarme ni siquiera al principio, ya que esto no permite ver bien las características de la persona con quien estamos entablando un vínculo. Si esto sucede (en muchos casos, es inevitable), lo disfruto y entiendo que en algún momento iré conociendo en profundidad al ser que tengo a mi lado sin ese velo rosa que suele distorsionar las percepciones.

Por supuesto que en caso de notar actitudes (de una pareja o de amistades/familiares) que definitivamente se contraponen a mis pensamientos o creencias, o que ponen en juego mi integridad emocional o física, pongo un límite o me aparto, según me parezca, acorde a la importancia de lo sucedido o a si se trata o n de una diferencia irreconciliable.

Para mí, tener los ojos bien abiertos significa no solo querer ver lo real a cada paso que doy, sino también estar a cargo de mis decisiones, de mis elecciones, saber que la calidad de vida que tenga depende en gran medida de mis elecciones y de situarme aquí y ahora en todo momento.

Es que intentar vivir en el limbo o nublar o cerrar nuestros canales de percepción reduce nuestra energía y nos cansa, nos fatiga, nos deja exhaustos, sin poder de concentración y sin saber qué hacer ni hacia dónde dirigirnos.

Por el contrario estar presentes y querer enterarnos de lo que verdaderamente sucede nos da la posibilidad de acceder a nuestros recursos internos, a nuestra inteligencia, a un pedido de ayuda claro y conciso, a conectarnos con todo lo que nos rodea y poder realizar modificaciones de fondo desde ese lugar único. También nos permite desarrollar aún más nuestro potencial para lidiar con diversos asuntos – esto, decididamente, nos enriquece y nos prepara para solucionar cualquier clase de conflictos con mayor facilidad. Y creo que estamos más propensos a la sincronicidad y a disfrutar más de todas las cosas buenas que se nos presentan a diario.

¿Vas por la vida con los ojos bien abiertos?