martes, 27 de marzo de 2012

¿Qué es el cáncer?

«Cáncer» es un término genérico que designa un amplio grupo de enfermedades que pueden afectar a cualquier parte del organismo; también se habla de «tumores malignos» o «neoplasias malignas». Una característica del cáncer es la multiplicación rápida de células anormales que se extienden más allá de sus límites habituales y pueden invadir partes adyacentes del cuerpo o propagarse a otros órganos, proceso conocido como metástasis. Las metástasis son la principal causa de muerte por cáncer. 

El problema

El cáncer es la principal causa de muerte a escala mundial. Se le atribuyen 7,6 millones de defunciones (aproximadamente el 13% del total) ocurridas en todo el mundo en 2008. Los principales tipos de cáncer son los siguientes: 
  • pulmonar (1,37 millones de defunciones); 
  • gástrico (736 000 defunciones); 
  • hepático (695 000 defunciones); 
  • colorrectal (608 000) defunciones; 
  • mamario (458 000 defunciones); 
  • cervicouterino (275 000 defunciones). 
Más del 70% de las defunciones por cáncer se registraron en países de ingresos bajos y medianos. Se prevé que el número de defunciones por cáncer siga aumentando en todo el mundo y supere los 13,1 millones en 2030.

¿Cuál es la causa del cáncer?

El cáncer comienza en una célula. La transformación de una célula normal en tumoral es un proceso multifásico y suele consistir en la progresión de una lesión precancerosa a un tumor maligno. Estas alteraciones son el resultado de la interacción entre los factores genéticos del paciente y tres categorías de agentes externos, a saber:
  • carcinógenos físicos, como las radiaciones ultravioleta e ionizantes; 
  • carcinógenos químicos, como los asbestos, los componentes del humo de tabaco, las aflatoxinas (contaminantes de los alimentos) o el arsénico (contaminante del agua de bebida); 
  • carcinógenos biológicos, como las infecciones causadas por determinados virus, bacterias o parásitos. 
A través de su Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer, la OMS mantiene una clasificación de los agentes cancerígenos.

El envejecimiento es otro factor fundamental en la aparición del cáncer. La incidencia de esta enfermedad aumenta muchísimo con la edad, muy probablemente porque se van acumulando factores de riesgo de determinados tipos de cáncer. La acumulación general de factores de riesgo se combina con la tendencia que tienen los mecanismos de reparación celular a perder eficacia con la edad.

Fuente: Organización Mundial de la Salud


Felicidades María Glez Méndez

María Glez Méndez

"Es un placer invitaros a la presentación de mi primer poemario " SENTIMIENTOS DESDE EL CORAZÓN " que se llevará a cabo el próximo jueves 29 de Marzo a las 20:15 H. en el Liceo de Ourense.

Me gustaría contar con vuestra presencia
Gracias !!"

En el día de tu cumpleaños. A mi hijo Eduardo.... de María Elena Astorquiza

Un Miércoles 26 de marzo fui madre por primera vez. En mi ilusionada maternidad desde que supe que esperaba un niño, quise lucir mi vientre abultado, orgullosa del hijo que demoró meses en hacerse presente y que luego quiso recuperar tiempo perdido adelantándose a nacer cuando todavía le faltaba más de un mes.

Recién casados y siendo yo todavía una niña, partimos a vivir a Temuco dónde mi marido trabajaba desde hacía un año, lejos de nuestras familias y me encontré de un día para otro, sola, a cargo de mi casa en una ciudad que no conocía pero en un barrio precioso y dónde tuve vecinas generosas que me adoptaron y me hicieron sentir en familia. En el mismo lugar donde estaba nuestra primera casa en la Av. Inglaterra 0660, está ahora la principal entrada al mall de la ciudad.

Aunque no alcancé a recibirme de profesora antes de casarme, entré a trabajar al Colegio de la Santa Cruz, donde muchas de mis alumnas de los últimos cursos eran de mi edad o aún mayores y se producía una sensación divertida pero de mucho respeto entre ellas y yo, su joven profesora de Biología. Ellas eran quienes me preguntaban cada día si estaba ya esperando un hijo y querían saber de mi boca acerca del amor y la vida, cosa que jamás lograron, por un lado por mi sentido del pudor y por otro, porque creo que entonces no lo sabía ni yo misma. La verdad espero haberlo aprendido. Las religiosas del colegio, apenas supieron de mi embarazo, me llenaron de ropitas amorosamente tejidas y bordadas por ellas.

Mi embarazo fue lleno de ilusiones y de alegría y creo que en mi afán por saberme mamá, comía de todo y más de lo que debiera, por lo que en el séptimo mes me hinchaba demasiado por las tardes y mi doctor, que era como médico de campo, encontraba que yo lo hacía estupendo y que “íbamos a tener una enorme guagua”.

Pobrecito, se equivocó. Como mi marido viajaba cada semana un par de días y yo me quedaba a solas en casa, que era una pequeña y hermosa parcela, mis papás quisieron que me volviera con ellos a tener mi guagua para que estuviera más acompañada y bien cuidada. Así lo hicimos y mi marido me fue a dejar a la casa de mis padres. Encontramos un muy buen médico en Viña y trató de meterme en línea para no tener problemas en el parto pero ya había desarrollado Preclampsia y comencé a tener la presión alta. Apenas unos días después de estar en casa de mis papás, me desperté una noche empapada, no me atreví a despertar a mi mamá y esperé que llegara la mañana. A eso de las 8 AM me llamó mi marido para saber como estaba y conversé con él normalmente, un rato después sentí a mi mamá que gritaba….. Mayita, como me llamaban en casa, que es esta agua que hay botada junto a la mesita del teléfono? Y yo le dije…quizás soy yo, no sé que me pasa, desde anoche estoy empapada y mojé la cama…. Mi mamá comenzó a dar gritos que aún recuerdo haciendo levantar a mi papá….Mario, esta niñita rompió la bolsa de aguas, apúrate, tenemos que llevarla a la clínica, esta guagua va a nacer aquí……

Yo, tontamente inocente, no entendía nada, tuve que ducharme con la puerta del baño abierta y en una media hora ya estábamos camino a la Clínica de Viña del Mar, me recibió una matrona, me examinó y dijo que tenía cero dilatación pero que había roto membranas y tendría parto seco, término nuevo para mí. Mi papá le avisó a mi marido que estaba en Valdivia y ahí me quedé a la espera de que mi guagua naciera, mi presión estaba alta y no podrían hacerme por eso una cesárea, había que esperar que me dilatara naturalmente o inducirme si me bajaba la presión. Mi papá acariciaba mis manos y mi mamá miraba preocupada por la ventana, ya tenían dos nietos y mi cuñada era de partos rápidos y el mío no se veía venir, esto los tenía muy nerviosos.

Pasaron unas horas y como a la una de la tarde llegó el doctor, me examinó y le dijo a mis papás que el parto sería por la noche. Se despidió riendo y dándome ánimos y salió de mi pieza. En ese mismo momento tuve una contracción tremenda y me dilaté de un golpe. La matrona salió corriendo a buscar al doctor que ya se iba, él entró a mi pieza, preparto, se quitó la chaqueta, se sentó a mis pies, me dijo voy a hacerte un cortecito que es necesario para que tu guagüita nazca, no tengo tiempo de anestesiarte, por favor aguanta y sentí después de un chorro olor a yodo, un corte sobre mi piel para evitar el desgarro, luego un ruido que jamás olvido como de algo que se rompía y salió mi hijo, de una sola vez…..era la 1:30 PM, vi la blanca camisa del doctor toda salpicada de sangre. Cuando el doctor dijo, mira, es un hombre, me puse a llorar a gritos y solo vi que le cortaban el cordón y lo envolvían en una goma blanca doblada y se lo llevaban rápidamente….el doctor siguió atendiendo a mi alumbramiento….ahora viene tu placenta…… y yo sin pensarlo, me senté en la camilla obstétrica ante los gritos espantados del doctor que me ordenaba acostarme……doctor, es que soy profesora de biología y nunca vi un parto antes….

A lo lejos escuché la voz de mi mamá que le comentaba a mi papá….que guagua tan chica…comparándolo con mis sobrinos que fueron inmensos……Mi papá sollozaba y yo lo sentía llorar porque alguien les dijo que mi presión había subido a 22 con 11 y que mi estado era muy delicado, que por eso mi hijo había sido tan pequeño….las madres hipertensas sin saberlo, retienen mucho líquido, no dejan crecer a sus hijos….Mi papá lloraba y decía…Dios mío es tan chica…..como puede ser eso…..

En ese momento el doctor me explicó que mi parto fue tan explosivo que la placenta se había roto y debería hacerme un raspaje para recoger todos los pedazos, no tuve tiempo ni de exclamar y una mano horrorosa y cubierta de algodón impregnado en éter me apretó la nariz y la boca, creí que moría ahí sola, sin respirar, me ahogaba…….Para cuando desperté, estaba ya en mi pieza creo, mis papás estaban conmigo, mi papá me miraba sonriendo con los ojos llenos de lágrimas……yo estaba muy mareada, me sentía muy mal y el olor a éter me provocaba unas nauseas espantosas. Solo ese día recibí 17 inyecciones para diferentes cosas, desde entonces un pinchazo más o menos me da lo mismo, estuve a punto de morir y no pude ver a mi hijo hasta la noche en que me lo trajeron por unos minutos. Mi marido llegó a media noche, nunca supo ni entendió lo que mis padres y yo vivimos, solo celebró feliz de que su primer hijo fuera hombre.

No fue fácil criarlo, pesaba 2,200 Kgr cuando dejamos la clínica, era tan pequeñito que cabía en un pañuelo, no tenía fuerzas para tomar leche y formar mi pezón inexistente. Yo comencé a sacarme leche con una perita de goma y durante unos diez días lo alimenté con un gotario directo a la boca, cuando mi marido estaba en casa, me ayudaba a sostenerlo para abrir su boquita. Después de que ya pudo tomar de mi pecho, le daba papa cuantas veces lloraba y a cualquier hora, hasta cuatro veces por la noche, pero a los cinco meses ya tenía el peso de un niño normal. Yo terminé de crecer jugando con él como años antes jugaba a las muñecas. Un buen tiempo después, a sus trece años, nos vinimos a vivir a Santiago y lo llevé despedirse del pediatra junto a sus dos hermanos. El Doctor me miró y me dijo…Sabe señora? El día que usted se fue de mi consulta con su hijo recién nacido porque se volvía a Temuco, la miré con mucha pena pensando para mis adentros……Pobre niña, tan feliz que está con su guagua y no se imagina que quizás su hijito no sobrevivirá……..No sabe cuanto me alegré después de ver como lo había sacado adelante, de verdad, la felicito, yo, no tenía esperanzas…..

Que bueno que por lo menos no me lo dijo, me volví con él a Temuco a comienzos del invierno y lo mantenía en su cunita con dos bolsitas de agua caliente que cambiaba a cada momento para darle tibieza….Su cunita, diseñada por mí, en mi imagen de cuentos, era un hermoso canasto de mimbre que mandé a hacer, encajado sobre un aro sobre de cuatro patas, forrado con la tela de las enagüas de mi vestido de novia y con un soporte muy alto desde donde caían para protegerlo a modo de cortinas, enormes trozos de mi largo velo de tul blanco…..

Hoy mi hijo es un hombre fuerte, feliz y realizado y con cuatro hermosos niños y una linda familia…..Yo, su orgullosa mamá, creo que aún sigo en el largo camino de aprender a ser madre….

La Cuna, Berthe Morisot