miércoles, 22 de febrero de 2012

Neumonía, sus síntomas


La neumonía es una infección respiratoria, donde nos encontramos frente una infección de pulmón, causados por diversas bacterias, virus, o hongos que habitan, en la boca, en la nariz, o en los senos paranasales. Estos se propagan a los pulmones, provocando una , neumonía de pulmón, que suele ser la más grave y la más común de todas las formas de neumonía.
En bebés y en niños pequeños, las bacterias, son la causa más común de neumonía, en cambio, el germen causante  de la neumonía en adultos más común es el neumococo Streptococcus pneumoniae.  
Sus síntomas más comunes son escalofríos o dificultad para respirar, aunque ésta se puede presentar sólo en algunas ocasiones, fiebre leve o alta, tos, acompañada en algunas ocasiones,  de mucosidad amarillenta, verdosa o acompañada de moco con sangre.
Puede acompañarse por otros síntomas, como piel pegajosa y sudoración excesiva, inapetencia,  fatiga y dolor torácico punzante, que suele empeorar al respirar profundamente o al toser y suele presentar confusión en las personas de mayor edad.
Puede haber vómitos y dolor abdominal y en casos extremos, los labios y las uñas de las manos, se pueden presentar color azulado o amoratado. La respiración se hace más rápida y se emiten sonidos sibilantes y ruidos roncos al respirar, dificultando su trabajo.
Los mayores factores de riesgo son: cirugías o traumatismos o infecciones virales respiratorias, la parálisis cerebral, EPOC, ser fumador, trastornos neurológicos (demencia o accidente cerebrovascular), problemas del sistema inmunitario, enfermedades graves cardiológicas o hepáticas.
Cuando la neumonía es de origen bacteriano, la cual se presenta generalmente en niños, la enfermedad evoluciona rápidamente  y experimenta una respiración rápida y una súbita aparición de fiebre alta. Cuando la neumonía es de origen vírico, suelen ser menos intensos que en la neumonía bacteriana y los síntomas tienden a aparecer de forma más gradual.

Lecitina de soja contra el colesterol


La lecitina de soja contiene muchas propiedades, pero fundamentalmente ayuda a prevenir el colesterol, los triglicéridos y las enfermedades cardiovasculares.
En definitiva, es un complejo de fosfolípidos que derivan de las semillas de la soja, se puede encontrar en el mercado en diferentes presentaciones, pero la más consumida es la forma granulada. La lecitina, funciona inflando la grasa que se encuentra en la sangre para que le sea más fácil al organismo de eliminar y los accidentes cardiovasculares poder evitarlos. 

Es muy adecuada para bajar los niveles altos de colesterol y equilibrar HDL y LDL, incrementándose este último, en casi un 50 %, a la vez que colabora a la hora de bajar los niveles elevados plasmáticos dehomocisteína. Así mismo se la recomienda en casos de infiltración de grasa del hígado o cuando éste se ve expuesto a sustancias nocivas. Se recomienda la lecitina de soja, a aquellos niños con problemas de aprendizaje, ya que ayuda en gran parte a mejorar la memoria. Aconsejable también durante la vejez, para mejorar el rendimiento atlético y en deficiencias neurológicas.
En cuanto a su contenido nutricional, no aporta nada de colesterol y se destacan vitaminas antioxidantes como A, C y E y del grupo B, como B1, B2 y B6 y pequeñas cantidades de minerales, como potasio y fósforo. Es una importante fuente de grasas, especialmente poliinsaturadas, con una alta concentración en ácido linoleico y en menor cantidad, ácido oleico y ácido alfa-linoleíco. Se recomienda tomar 1 o 2 cucharadas al día, una en el desayuna y otra en el almuerzo, mezcladas con el yogur, ensaladas o sopas entre otros.
Del mismo modo, recuerde que la lecitina de soja, genera gran cantidad de colina y que en su composición encontramos una sifra significativa de antioxidantes, por lo tanto se trata de un suplemento rico en vitamina E.

Drogas legales que causan gran adicción

Pareciera que por ser legales no se le da la importancia debida a su consumo, pero la realidad es que el tabaco y el alcohol son las drogas de mayor uso entre la población y constituyen un grave peligro para quienes las consumen ya que sus efectos ocasionan severos daños a nivel físico, mental y emocional.



Además, causan gran adicción y pueden llegar a fomentar el uso de drogas ilegales. En relación al tabaco se puede decir que un fumador vive de 7 a 10 años menos en comparación con un no fumador; el humo ingresa directamente a los pulmones y la nicotina se distribuye rápidamente en el torrente sanguíneo, lo que ocasiona aumento de la frecuencia cardiaca, elevación del estado de alerta, facilitación de la memoria, mayor atención, aumento de la presión arterial y disminución momentánea de la irritabilidad. Todos esos efectos son de muy corta duración, lo que genera muy pronto el impulso de volver a fumar un cigarro; además no sólo los fumadores son quienes presentan daños, sino también aquellos que están a su alrededor, conocidos como fumadores pasivos, quienes también pueden llegar a presentar problemas de salud como enfermedades respiratorias, irritaciones y cáncer.
Con respecto al alcohol y sus efectos, su consumo en mayores concentraciones reduce el control del sistema nervioso central sobre el cuerpo, genera una conducta emocional errática, trastornos en la visión y el equilibrio, confusión mental, reacciones variables del comportamiento, agresividad y llanto.

El consumo crónico del alcohol con frecuencia se traduce en úlceras en el sistema digestivo, cáncer, pancreatitis, cirrosis, daño en la memoria, degeneración cerebral, irritabilidad, agresividad, inestabilidad emocional, depresión y ansiedad.

El acceso fácil a estas drogas es el factor de riesgo más importante para desarrollar una adicción. De aquí la importancia de conocer sus efectos y consecuencias y de informar e inculcar en los jóvenes un comportamiento responsable respecto de su propia salud.


Celos,... de José Ramón Marcos Sánchez

Siento celos de los celos porque me alejan de ti,…porque me convierten en el dueño del miedo a perderte,…. sin haberte perdido,…porque sé que querer tanto no significa saber querer,…y me pierdo en lo inseguro de mi mismo,…y me muestro tan cobarde que ofendo a la libertad,…y malgasto algún momento con momentos que no existen,…lo intenso de algo tan bello debería ser eterno tan sólo por su belleza,…y lo destruyo ansiado por el pánico a extraviarlo,…el amor no puede ser la razón que me lleve a perder la razón,….que me proyecte en el mísero guardián de tu compañía,…que busque motivos imaginarios para engendrar una duda,…cuando dudar ya es motivo suficiente para entender que hago daño,….me maldigo una y mil veces intentando escapar de la tortura que supone torturarte,…y lo siento porque siento que queriendo darte todo al final todo te quito,…y la vida me va en ello,…porque la vida eres tú,….el entorno es un tumulto vacio cuando no estás a mi lado,….y para poder vivirte,….voy a aprender a quererte,….y para poder quererte,…voy a empezar por quererme,….
PD: Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo.
José Ramón Marcos Sánchez.