sábado, 4 de febrero de 2012

Biosensores, tecnología para la salud


La masiva introducción en el mercado de los biosensores de glucosa, que son utilizados diariamente por miles de personas en todo el mundo, supuso la prueba más concluyente de la utilidad de la tecnología biosensora, al ayudar a miles de enfermos diabéticos a mantener una mejor calidad de vida.
Un biosensor se puede definir como un dispositivo compuesto por dos elementos fundamentales: un receptor biológico (por ejemplo proteínas, ADN, células) preparado para detectar específicamente una sustancia aprovechando la exquisita especificidad de las interacciones biomoleculares y un transductor o sensor, capaz de interpretar la reacción de reconocimiento biológico que produce el receptor y traducirla en una señal cuantificable. Los dos constituyentes del biosensor están integrados conjuntamente y le confiere a los dispositivos biosensores sus especiales características de sensibilidad y selectividad. 
Una de las características fundamentales que hace tan atractivos a la mayoría de los biosensores es la posibilidad de realizar el análisis de la sustancia a determinar en tiempo real y de forma directa, a diferencia de cualquier análisis biológico o clínico que requiere siempre un marcador (ya sea colorimétrico, fluorescente o radioactivo).
Además, las técnicas de análisis de laboratorio más habituales, ya sea de sustancias químicas o biológicas, suelen ser laboriosas, consumen mucho tiempo y en la mayoría de la ocasiones requieren personal especializado para su manejo. Frente a ellas los biosensores ofrecen la posibilidad de obtener medidas directas, continuas, de forma rápida y con alta sensibilidad.
Las potenciales aplicaciones de esta nueva tecnología en las áreas de la salud, los alimentos y el medio ambiente pondrán, en los próximos treinta años, a la ciencia del lado de las demandas sociales actuales, muchas de las cuales, paradójicamente, son producto del impacto que los avances tecnológicos y científicos tienen sobre la vida cotidiana de las personas.

Violencia verbal por Merlina Meiler

Me atrevería a asegurar que todos, en algún momento de nuestra vida, hemos sufrido este tipo de violencia. El maltrato verbal suele ser tan sutil que a veces no nos damos cuenta cuando lo realizamos o cuando lo padecemos. Quién va a pensar que un miembro de nuestra familia (a quien queremos y quien, sin lugar a dudas, nos quiere) nos está descalificando o maltratando. Este tipo de conducta deja heridas muy profundas en quien las recibe, y puede llegar a condicionar todas nuestras acciones.

Gracias a una excelente iniciativa, en estos días vemos por TV un anuncio que intenta concientizar acerca del maltrato verbal, en este caso, a los niños (puedes ver el video
 aquí). Lógicamente, los niños son los más afectados por este tipo de actitudes, ya que ellos creen todo lo que los adultos les decimos. Si un niño crece pensando, por ejemplo, que no sirve para nada, que su hermano es más inteligente que él o que es un tonto, pues reflejará esto (y más) en su vida adulta. Adoptará conductas para validar esto que le han dicho sus mayores.

Asimismo, me parece importante prestar la debida atención a las dos aristas de esta problemática.

Por un lado, está el maltrato verbal que una persona ejerce, en muchos casos, sin darse cuenta del mal que realmente está causando. Quien descalifica a su semejante, desmerece sus logros e incluso le falta el respeto, ya sea como intento de manipulación, de mostrar su supremacía, de dependencia o la razón que fuera, no será por esto alguien con más poder real ni aumentará su importancia: lo hará ver como una persona mediocre que solo proyecta sus inseguridades de mala manera. Si en algún momento te das cuenta de que estás tratando a alguien de una manera que no desearías y lo lastimas con tus comentarios, pues bien vale la pena hacer el esfuerzo e intentar darle buen trato por uno o dos días… verás el hermoso resultado que obtienes.

Por el otro lado, quienes sufren de violencia verbal desarrollan sus personalidades como pueden, más que como quisieran, suelen ser personas inseguras, en casos retraídas, con baja autoestima (ya que, con el tiempo, se convencen de que lo que les dicen es verdad), con vacíos internos que intentan subsanar de distintas maneras (por ejemplo, buscando una pareja que las siga maltratando). La firme determinación de cambiar este patrón es el primer paso hacia una vida más plena, ¡bien posible! Hay muchos centros de ayuda y profesionales dispuestos a extender la mano para que la pesadilla quede, definitivamente, en el pasado.

¿Qué actitud tomas frente a la violencia verbal?

La primera vez,... de José Ramón Marcos Sánchez

La primera vez que di un beso deseando ser besado,….que un sincero y temeroso “te quiero” nació de mis sentimientos en busca de otro “te quiero”,…que viví el sueño de una caricia que siempre me acompaño,….y me mostro la belleza de otro cuerpo avergonzado,…y quise detenerlo todo para quedarme el momento,…y que el tiempo se muriera en un segundo infinito,…pensé que sin ti nada merecía la pena,…y sentí la tortura del desengaño,…pero me quedé el recuerdo que me enseñó a recordar,…y mereció la pena aprender a perderme en la nostalgia,…en la melancolía de un adiós que jamás pude decir,…te sigo buscando aun en la certeza que nunca regresarás,…naciste mujer en mí,..conmigo,…empecé a ser hombre a tu lado,….caminamos de la mano para dejar atrás la niñez sin dejar de ser dos niños,… las ganas de sensaciones nuevas nos difuminaron en la lejanía,…pero fue tan bonito,…. que todos los besos que he dado siguen buscando aquel beso,….ese que sé, que nunca más podre dar,…por no ofender el recuerdo de aquella primera vez que amé,… que deseé ser amado,….
PD: Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo.
José Ramón Marcos Sánchez.