domingo, 8 de enero de 2012

El silencio de su alma... de Francisca Nicolle León Riveros

Tengo el silencio de su alma, cual ojos grises en mis labios.
Tengo el tacto de su cariño, cual amor silbante en mis ojos.
Tengo su vida atada de por vida a la mía, cual lazo de rayos de sol y unión de luna llena.
Tengo el latido de su amor, cual murmullo de estrellas, en las venas.
Tengo su risa dulce, cual consuelo donde reina el desconsuelo.
Tengo su nombre, para volver a empezar, cuando caigo.
Tengo la música que nunca ha oír, en mi piel, para que la sienta.
Tengo una lágrima, que nunca ha de ver, para sonreír de nuevo.
Tengo mucho amor por él, y tantas caricias, como estrellas durmiendo de día.
Tengo un viaje de colores, para él, para que sonría, para que ame la vida.
Tengo tanto dolor, por saberlo así, pero tanto amor, por tenerlo aquí.
Tengo el color más lindo jamás visto,
y tengo la palabra más dulce nunca escrita
el abecedario no hace su esencia, ni la música el ritmo de su piel...
Tengo un precioso llamado Agustín, que amo con locura...
Es el color de los días, y la razón de las noches.
Es el mar en calma, y el amanecer con más colores de la vida.
Es todo lo que tengo, y aunque yo no sea lo único que tiene,
prometo darle mi vida, y muchas alegrías cual colores en su sueño despierto,
es su sueño constante de risas y pinceles.

Es ahora cuando siento, que el amor no alcanza para sanar
pero alcanza para dar alegrías
que el amor no puede con la impotencia que me aprisiona el cuerpo
pero puede pintar esperanzas
Cuando un abrazo no cura, y una sonrisa es pintura falsa, para no caer...
Cuando no alcanza con querer, cuando nada alcanza...
El alma llora, y los ojos continúan su travesía, llamada vida...
aunque nada alcance para sanar, 
yo siempre, siempre lo he de amar... 


El silencio de su alma, tiene toda la música callada de los tiempos, para conversar.... 
para soñar, para amar... 
A mi Agustín, mi sobri precioso de 5 meses..
.



Incomprensión,... de José Ramón Marcos Sánchez

Desde que aprendí a valorar los silencios aprendí a respetar las ausencias,….a entender que en ocasiones quien no dice nada enseña mas que el que habla escupiendo la sentencia de lo absoluto,….que la esclavitud de la palabra solo puede liberarse antes de ser liberada,….que la sabiduría se acerca mas al que quiere aprender que al que cree saber,…al que sabe escuchar que al que simplemente escucha,…..que solo puede juzgar aquel que ha sido juzgado,….que el perdón sincero solo lo da el perdonado,…el que sufrió en carne propia el dolor de equivocarse,….el que sintió el consuelo del compañero ya errado,….porque las decisiones solo son una consecuencia de las circunstancias,….que la verdad de algunos es la mentira de otros,….que vivir es respetar,…que respetar es dejar vivir,….y que el peor de los males es prisionero de la incomprensión,….desde que aprendí a valorar los silencios abrazo a los silenciados,….
PD: Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo.
José Ramón Marcos Sánchez.