viernes, 6 de enero de 2012

El día que te atrevas

El día que te atrevas a ver la luz que hay afuera de las sombras que tú te has creado, descubrirás que hay un mundo nuevo que desconoces, lleno de fuentes de agua cristalina capaces de sofocar el calor del verano más intenso, con jardines sembrados con flores de tanto colores que no encontrarás nombre para todos ellos, y con aromas tan indescriptibles como lo es la sensación de la brisa una mañana junto al mar.

El día que te atrevas a abrir tus brazos y sentir la verdadera libertad, comprenderás que se puede pertenecer a alguien en sentimiento, cuerpo y mente y que es la mayor independencia de la que un ser humano es capaz, puedes estar firmemente atado a la existencia de alguien y justo así es como conoces la fuerza que te impulsa a volar tan alto que nada ni nadie te alcanza, y aprendes, con el tiempo y lo profundo del sentimiento a vivir plenamente.

El día que te atrevas a vivir tus sueños y no sea el orgullo el que hable por ti, tal vez comprendas que no hay felicidad más grande que esa, que la soberbia es un estorbo en la humanidad, que la dignidad no debe confundirse con estupidez, y tal vez así logres despojarte de ese disfraz de fuerza que sólo nos muestra lo débil que eres, y te permitas por primera vez experimentar la verdadera felicidad y el valor que requiere la vida misma.

El día que te atrevas a cortar esa flor que ves en el jardín a tu paso, te sorprenderás al ver que lejos de morir, abrirá sus pétalos en tu ventana, y te inundará con su frescura, su perfume y sus colores, y alegrará tu casa como nunca antes lo habías vivido, y el jardín aquel, tendrá otra flor que suplantará a la que tu cortaste, y se llenará a su vez de más colores y perfumes para adornar tu paso y recordarte que lo más sencillo es lo que más se disfruta.

El día que te atrevas a amar no querrás volver a la soledad asfixiante que ahora vives, te darás cuenta que nadie, por muchos errores que haya cometido, merece el desdén que tú le haces a mis sentimientos, te darás cuenta el grandísimo error que cometes al maltratar mi corazón, porque nadie en toda tu vida ha luchado por ti como he hecho yo, y tú, cual si fueras Dios, te crees con la razón de maldecir mi amor, cuando es de lo poco bueno que te ha ocurrido en la vida.

Autora: BR

¡Sigamos el decálogo del optimista!

A pesar de las dificultades y los sinsabores que la vida nos presenta,es mejor perseverar en nuestra actitud optimista. Seguir este decálogo, como preceptos de vida, nos va a servir de mucho para continuar ante las adversidades:

1 - Los optimistas se aman, procuran un alto nivel de autoestima, se valoran y aprovechan lo mejor posible sus talentos personales innatos.
2 - Los optimistas aceptan a los demás como son, y no malgastan energías queriendo cambiarlos, sólo influyen en ellos con paciencia y tolerancia.
3 - Los optimistas son espirituales, cultivan una excelente relación con Dios y tienen en su fe una viva fuente de luz y de esperanza.
4 - Los optimistas disfrutan del "aquí" y el "ahora", no viajan al pasado con el sentimiento de culpa ni el rencor, ni al futuro con angustia. Disfrutan con buen humor y con amor.
5 - Los optimistas ven oportunidades en las dificultades, cuenta con la lección que nos ofrecen los errores y tienen habilidad para aprender de los fracasos.


6 - Los optimistas son entusiastas, dan la vida por sus sueños y están convencidos de que la confianza y el compromiso personal obran milagros.
7 - Los optimistas son íntegros y de principios sólidos, por eso disfrutan de paz interior y la irradian y comparten, aún en medio de problemas y crisis.
8 - Los optimistas no se desgastan en la crítica destructiva y ven la envidia como un veneno. No son espectadores de las crisis sino protagonistas del cambio.
9 - Los optimistas cuidan sus relaciones interpersonales con esmero, saben trabajar en equipo y son animosos sembradores de fe, esperanza y alegrías.
10 - Los optimistas también tienen épocas difíciles, pero no se rinden ni se dejan aplastar por su peso, ya que saben que aún la noche más oscura tiene un claro amanecer y que por encima de las nubes más densas sigue brillando el sol; que todo túnel, por más largo y oscuro que sea siempre tendrá otra salida y que todo río siempre tiene dos orillas.

Podemos llegar más lejos si fortalecemos nuestro espíritu en el optimismo, y desde luego que podemos disfrutar más nuestras vidas. Espero que este decálogo te sirva para mejorar tus días. Ten por seguro que conseguirás ser muy feliz, sé optimista y verás.

Fuente: Motivalia

Perder el amor

Perder el amor cuando apenas vuelves a renacer, cuando por fin te atreves nuevamente a entregarlo todo, cuando vas abriendo tus alas para volar tan alto que apenas puedas comprender el mundo desde arriba, es caer de golpe sobre un averno que consume tu piel, rasgándote la piel, haciéndote arder las mejillas por la sal que derramas en las lágrimas, y reniegas del cielo y maldices tu suerte y empiezas poco a poco a morir en vida.

Perder el amor es sentir que el aire ya no entra más a los pulmones y querer golpearte contra la pared hasta perder el conocimiento y poder así olvidar aunque sea por un momento el dolor inmenso que te causa su ausencia, estar tan sola que te asustas de oírte respirar porque el silencio te va consumiendo, como agua entre las manos y repetirte una y otra vez que tienes que encontrar algo más que te aferre a este mundo porque su calor se ha ido para siempre.

Perder el amor es romperte en tantos pedazos y con cada uno de ellos seguirle amándole sin entender la despedida, repasando con una copa de licor y un tabaco encendido, cada minuto invertido a su lado, tratando de encontrar el error tan fatal que te arranca la existencia en su despedida, cargándote de piedras el futuro que has de llevar sobre tu espalda, con la mirada tan triste que dificilmente puedes comprender todo cuanto está pasando frente a ti.

Perder el amor cuando la juventud ya se ha ido, y los cabellos se van tiñendo de blanco y el rostro asoma más arrugas de las que hasta ayer había, y se encorva tu cuerpo, y los pasos se alentan como queriendo detener el mundo porque tú ya no puedes más, es gritar tan fuerte que ya no quieres más, sangrándote los labios por repetir su nombre, embriagándote de melancolía, envejeciendo sin esperanzas, con la piel rota, la ilusión muerta.

Perder el amor es perderlo todo, así me siento desde que ya no estás en mi, y mi colchón es tan grande que me pierdo en él, buscando tu cuerpo, cobijándome de telas de nada porque no hay más, porque todo se acabó, porque no se puede esperar más que otro golpe del maldito destino que te trajo a mi para después reírse de mi dolor, este que se me clava tan adentro, que sólo pienso en renunciar, en terminar, ya no quiero llorar, me estoy muriendo sin ti.

Autora: BR

A mi hijo,... de José Ramón Marcos Sánchez

Quiero darte lo que tengo sin importar lo que quede,…sin miedo a lo desmedido de una medida infinita,…para que nunca te falten los valores suficientes,….quiero enseñarte hacia donde caminar cuando te encuentres perdido,….cuando dudes de lo digno de la tolerancia,…..para que seas puro en tus razones,….en tus creencias,…..para que no odies ni al odio,…quiero proteger el mundo que tu decidas,….apoyar sin titubeo hasta aquello que no haría,…para que te sientas libre,…con derecho a equivocarte,….sueño con darte detalles que te acerquen la sonrisa,…que te muestren la armonía de lo bello de la vida,….que te lleven al inicio del sitio de los felices,….voy a ser el orgulloso reflejo de todo aquello que intentes,….antes de venir al mundo ya me enseñaste a querer,….ya despertaste las ganas de amarte sin condiciones,….porque me hiciste sentir hasta el dolor de ser poco,…de no merecerte,….de no ser capaz,….sere todo lo que quieras,….querré todo lo que seas,…quiero darte lo que tengo sin importar lo que quede,….cuando solo sea un recuerdo,…recuerda lo que te quise,…recuerda lo que TE QUIERO,…… 
PD: Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo. 
José Ramón Marcos Sánchez.