jueves, 28 de junio de 2012

Manipulación emocional por Merlina Meiler

Te sientes mal con tu pareja porque tanta pelea y recriminación no te hace feliz. Más aún, te ha hecho creer que ninguna cosa que haces está bien, que no sirves para nada y que sin su presencia no sobrevivirías. Ten cuidado: puedes tener a tu lado a un manipulador emocional.

En ciertos momentos, todos intentamos lograr que nuestra pareja (u otra persona) haga lo que deseamos. Pero la hostilidad recurrente como medio para lograr los fines es otra cosa. Intenta subyugarnos y manipular nuestros pensamientos y creencias, a favor de los intereses de ese individuo. Sus variadas estrategias nublan nuestra visión, nuestro buen juicio y la capacidad de tomar decisiones.

SÍNTOMAS

Si notas varios o todos los siguientes indicios, hay una probabilidad muy alta de que estés lidiando con un manipulador emocional.

- Estás al lado de alguien que discute por todo, con quien no puedes disfrutar de un día entero en paz porque le irritan incluso detalles mínimos
- Te sientes peor después de hablar con tu pareja sobre cualquier tema, debido a sus reacciones
- Te desvaloriza permanente (en privado o en presencia de más personas) y nunca pronuncia una palabra de aliento ni te halaga cuando resulta claro que lo mereces
- Es común que llegue al hogar y, aunque lo recibas con tu mejor predisposición y buena onda, se enoje por cualquier cosa y vuelvan los pleitos
- Te ves presionado para modificar tus propias conductas y aun tu manera de pensar para agradarle, y cuando lo haces -en desmedro de tus creencias o ideas “en pos de un bien superior”-, ya ha cambiado su punto de vista y tampoco le satisface tu proceder
- Luchas contra un sentimiento de culpa o miedo que ese ser te genera permanentemente, en situaciones claramente ilógicas o en errores que cualquiera puede cometer, ya que tú eres quien causa todos los males de tu familia y de tu pareja porque… (Y aquí llega nuevamente el menoscabo).
- Te ha generado una relación de dependencia (económica, emocional, familiar) de la que crees que no tienes salida y por eso permaneces a su lado
- Debes mentir o callar nimiedades o hechos a los que tienes absoluto derecho para que no se fastidie
- Vives en tensión, ya que ignoras cuál será el detonante del próximo estallido de mal genio o de violencia (verbal o de cualquier índole) o incluso qué te pedirá -con buenos modos- que hagas en contra de tus principios

QUÉ HACER

Si las líneas anteriores han descrito a quien acompaña tus días, ¡es hora de que te pongas en acción! Por tu salud –psíquica y física- y la de tus hijos (ya que ellos se están criando en un clima hostil y están aprendiendo a relacionarse con base en ese patrón).

Para que haya un manipulador emocional que intente controlar manejar tu vida como le plazca, es necesario que haya una víctima –tú. Si sales de este rol, la dinámica se modificará por sí sola.

Comienza por aumentar tu autoestima y el amor y la valoración que tienes hacia tu persona: nadie puede hacerte sentir mal (ni maltratarte) sin tu consentimiento. Eres un ser único, inteligente, lleno de virtudes (y de defectos, ¡como todos!), de buenos sentimientos, de la alegría que inundó tu vida en otros tiempos (que volverán cuando decidas hacer algunos cambios). Si alguien piensa y te dice otra cosa, simplemente, está equivocado.

. Afírmate en quién y cómo eres y, una vez que alcances esta convicción interna y logres que te resbale quien emita una opinión diferente, estarás listo para dar los siguientes pasos.

. Pon límites. Como puedas. Cuando puedas. De la mejor manera que encuentres. Si frenas la invasión de manera suave pero determinante, estarás comenzando a ganar terreno… ¿y adivina quién lo cederá?

. No te enganches en peleas estériles. Si ya notas que el manipulador quiere llegar al mismo lugar de siempre (la discusión) y volver a forzar tu voluntad, no entres en la pelea. No te ofusques, no contestes, no levantes la voz. Juega tu propio juego, bajo tus reglas, sin entrar en su terreno de riña constante: esto significará un progreso rotundo. Respira hondo y ten presente el objetivo que quieres alcanzar y al que estás acercándote.

. En todo momento, buscar ayuda profesional profundizará las herramientas con las que cuentas y te permitirá descubrir otras para que llegues a tu meta con mayor firmeza.

Fuente:

No hay comentarios: