martes, 27 de diciembre de 2011

De a uno por Merlina Meiler

Uno de mis pasatiempos es leer biografías, ¡es tanto lo que se aprende interiorizándose de los avatares que ha sorteado gente que, por diversas razones, se ha destacado!

Hace pocos días, estaba leyendo sobre la vida de la Madre Teresa de Calcuta, y hallé una frase simple y brillante que me dejó pensando, ya que considero que es la clave para la solución de muchos de los problemas a los que nos enfrentamos.

Durante años, la Madre Teresa fue maestra en un noviciado, pero ella quería abandonar ese “cómodo” encargo y dedicarse a asistir a pobres y enfermos en las calles de su ciudad. La primera vez que lo solicitó, su petición fue denegada. Dos años después, volvió a apersonarse frente al arzobispo para pedirle que la deje dedicarse a lo que era su vocación.

La respuesta que recibió de él fue: “Hay miles y miles de personas agonizando diariamente en las calles de la India. ¡No sabemos ni por dónde empezar! Dígame, hermana, ¿cómo comenzaría usted?”

Luego de un momento de silencio, ella respondió: “De a uno”.

Obviamente, obtuvo el permiso que deseaba. El resto ya es historia.

Traigo a colación este relato sobre la Madre Teresa, porque muchas veces nos encontramos sumergidos en una maraña de problemas y no sabemos por dónde empezar. O queremos hablar con alguien de lo que sucede o de lo que desearíamos que suceda y tampoco vemos dónde hacer nacer el hilo conductor de nuestras palabras.

Cuántas veces nos sucede que nos sentimos inmersos en una maraña de conflictos y no vemos por dónde arrancar. Pues entonces, encaremos nuestros problemas “de a uno” y vayamos resolviéndolos paulatinamente. Esto no implica que dejemos de lado otros para siempre o que sean secundarios necesariamente, sino que, al enfocarnos en un tema, podremos brindarle toda nuestra atención y energía, llegar a un resultado y lograr tener la mente fresca y la fuerza interior bien encauzada para avanzar hacia el siguiente.

Asimismo, si queremos explicarle a otra persona que nos molestan ciertas actitudes, por ejemplo, centrémonos en un solo punto y trabajemos en ello hasta que veamos resultados, antes de pasar a lo siguiente. Saturar los oídos de nuestro interlocutor no nos dará la solución a la que aspiramos.

Manejarnos con inteligencia y encargarnos de los problemas “de a uno”, seguramente, darán sus frutos y nos permitirán vivir en una mayor armonía.

Hay de días a días.

Hay días que quiero salir corriendo a buscarte, abrazarte por sorpresa y besarte sin final, dejar las palabras de lado, las aclaraciones en el pasado y seguir nuestra historia sin que nada más nos separe, porque después de todo, no podemos negar que el amor existe y nos une, porque sé que en tu soledad me extrañas tanto como yo a ti, pero me acobardo y me quedo callada, esperando que algún día, vuelva a salir mi sol.

Hay días que no quiero salir de la cama, que me aferro a mi almohada intentando sentirte a través de su fría tela, mandándote mensajes en silencio, con toda la esperanza de que logres escucharlos, aunque sea por un segundo, que tu alma y la mía se conecten nuevamente y por medio de ella hablarte y que sepas cuanto te estoy amando, que todo este amor, no quiere que se desperdicie, que lo mereces, que quiero que lo recibas.

Hay días que prefiero no nombrarte, que me entretengo en cuanta actividad pueda para pasar por alto la nostalgia que me causa tu ausencia, que busco hasta los rincones de mi misma algo que me de otro motivo para respirar que no seas tú, tratando de hallar la luz que me dio tu mirada para así poder seguir en este camino llamado destino, y siempre termino fracasando, porque no hay un solo instante de mi existencia en el que no estés presente.

Hay días que me quiero auto convencer de que esto no tiene futuro, que ya debo por mi propio bien, dejarte en el pasado, con todo ese montón de preguntas sin que tengan respuestas, con todas las dudas que siento como agujas clavándose en mi corazón, con este insomnio que no me deja conciliar el sueño y que cuando lo logro, es solo para despertarme poco después sudando y respirando tan fuerte, por la angustia que me embriaga.

Hay días, con son los más, que no ceso de agradecerle a Dios el haberte conocido, aún con todo lo malo que pudimos pasar, aún con todas las consecuencias que aún no comprendo, aún cuando tu desdén es solo hacia a mi, aún cuando ante los demás sigues en tu papel de víctima, pero no me importa que digas que toda la culpa ha sido mía, porque en el fondo sabes bien, que si me equivoqué, tu también lo hiciste, y que si te amo… tú también lo haces.

Autora: BR

Me enseñaste

Me enseñaste que la cama compartida es mucho mejor, que el café de las mañanas sabe mejor si se prepara para dos, que las risas son más sonoras cuando hay complicidad entre dos almas, que el mundo cambia de color, cuando se tiene la misma ilusión, que hay una razón para despertar cada día con una sonrisa tatuada en la boca, que los pasos son más firmes cuando la meta a la que hay que llegar es de cuatro pies y un solo corazón.

Me enseñaste que todas las palabras tienen un nuevo sentido, que hasta lo que es invisible a los ojos es perfectamente tangible al alma, que los mármoles más frías se vuelven barro moldeable cuando se quiere lograr expresar un sentimiento puro y grande como el que nos une, que no hay muerte cuando se ama, solo transformación de cuerpos, que siempre hay luz aún cuando parezca que el sol está escondido y la noche cae pesada en las ciudades.

Me enseñaste que a Dios se le habla de frente y sin intermediarios, que en cada mirada tuya se encuentra presente y cada palabra tierna es un canto de ángeles felices que hacen fiesta en el cielo cuando nos abrazamos, que el paraíso se encuentra aquí mismo, en la tierra, cuando se tiene a alguien como tú a lado, que no se puede pedir más, pero si se debe agradecer en cada ocaso la oportunidad magnífica de compartir la vida contigo.

Me enseñaste que los dolores del pasado logran sanar si las caricias del presente provienen de tus tiernas manos, que la lluvia es como baño de agua bendita, que no hay nada imposible cuando me tomas de la mano, que hasta la rutina tiene su parte de encanto porque cuando se está enamorado siempre hay algo que descubrir, algo que nos sorprenderá, y todo obtiene un sentido diferente y un porqué que llena el alma.

Me enseñaste simplemente lo que es amar, por eso no puedo ni quiero, dejarte ir sin luchar por ti, porque jamás en mi vida he sido tan feliz, porque sé que tu tampoco habías estado mejor que como lo has estado conmigo, porque nos pertenecemos, porque estamos en el mismo plano, porque los miedos nos vencieron en una batalla, pero no lo harán en la guerra, porque te amo y me amas, y eso ya es demasiado…

Autora: BR

Hasta romperme en sentir,... de José Ramón Marcos Sánchez

Como duele buscar vida más allá de lo vivido,….hacer aquello que sientes olvidando lo que debes,…lo que tienes,…ser el loco que persigue la intensidad de un momento escondido en el alma de las almas,….lo imposible que habita acomodado en ilusiones muertas de costumbre,…en el valor de atreverse,…vaciando sensaciones acomodadas para llenar sentimientos inciertos,….para volver de la tierra donde no existen suspiros,….y las quimeras son el tránsito encontrado entre aquel que eres y aquel que quisieras ser,…..entre la libertad de soñar y la cárcel de liberar lo soñado,…y los años fallecen sometidos en monotonías fingidas,….y el miedo a perderte te impide perder el miedo,….quiero conocer lo más profundo de todo,…llegar a lo irreal hasta que sea real,…bajar más abajo del sufrimiento tan sólo para sentir que me habita la vida,…porque prefiero morir buscando la vida que vivir esperando la muerte,…

Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo.
José Ramón Marcos Sánchez
Correo y MSN: jomarkos@hotmail.es. Twitter: @joseramonmarcos
Skype y Página oficial de Facebook: jose ramon marcos sanchez
Canal Youtube: turko1969

Cómo interactuar con personas tóxicas de Lorraine C. Ladish

Me han llamado “ángel” tantas veces que me lo tatué en el tobillo. Por lo general soy una persona amable y tranquila; diplomática aunque no siempre políticamente correcta, y me considero educada. Pero no soy una santa. Todavía hay unas pocas personas en este mundo que tienen la habilidad de tocarme las narices hasta el punto en que me convierto en una fiera. A lo largo de los años he aprendido a apaciguar ese fuego que a veces me sube por la garganta cuando determinadas personas me ofenden o me hieren. Esto no significa que siempre sea capaz de controlar mi instinto animal, aunque habitualmente ya no actúo sobre él. Si termino por enzarzarme con el otro, en contra de mi buen juicio, he aprendido a pedir perdón y apaciguarme.

A continuación, algunas ideas acerca de cómo tratar con personas tóxicas. No son conceptos absolutos y, aunque a mí me van bien, quizá tú tengas tus tácticas mejores que espero que compartas mediante un comentario al final de esta entrada.

- A veces es una cuestión de química. Todos conocemos a alguien en cuya compañía no nos sentimos a gusto o con quien sale a relucir lo peor de nosotros. Este sentimiento suele ser, además, mutuo. Cuando percibo esta energía negativa junto a alguien procuro evitar a esa persona. Desgraciadamente, me ha pasado que se tratara de un familiar. En esos casos tuve que aprender a reponer mi energía después de haber estado en su presencia. Evitar discusiones y peleas con suegras, madrastras o jefas tóxicas a la vez que mantienes la asertividad y compostura no es fácil, pero se puede conseguir.

- Si una cajera, vendedora o cualquier persona que no conozco se muestra grosera, en lugar de soltarle un improperio, respiro hondo, sonrío y le digo algo agradable. Por lo general me sonríen de vuelta y las dos nos sentimos mucho mejor.

- Si la persona difícil es un cliente y el motivo de su actitud es un error mío, no me pongo a la defensiva, que es contraproducente. Simplemente admito y corrijo el error y lo suelen entender, porque todo el mundo se equivoca alguna vez. Si el cliente es desagradable por norma dejo de trabajar con él o ella, pero por mi parte no hay malas palabras ni una mala actitud.

- Me pregunto a menudo: “¿Prefiero discutir o ser feliz?” La vida es demasiado corta para emplearla peleando por trivialidades. Algunas personas, sin embargo, resaltan lo mejor de mí, mientras otras sacan lo peor que tengo dentro. Todos tenemos un lado oscuro, pero por fortuna, sólo hace falta un rayo de luz para iluminarlo. Lo más importante es ser conscientes de ello. El auto-conocimiento es una poderosa herramienta para tratar con personas tóxicas.

http://www.lorrainecladish.com/

Publicado por Lorraine C. Ladish

Buenos días amigos, les mando un abrazo de oso!

"Su tiempo es limitado, no lo gastes viviendo la vida de otras personas. No se dejen atrapar por el dogma que implica vivir entre los resultados de los pensamientos y creencias de otros. No permitan que el ruido del pensamiento de otras personas ahogue su voz interior. Y lo más importante: tengan el coraje de seguir su corazón y su intuición. De algún modo  ya saben lo que ustedes quieren llegar a ser. Todo lo demás es secundario". Steve Jobs