sábado, 24 de diciembre de 2011

El arte de compartir

“Eran dos jóvenes que mantenían una entrañable amistad. Vivían apaciblemente, pero el país entró en guerra, fueron aislados y conducidos al frente. Cayeron prisioneros del enemigo y pasaron dos años en un campo de concentración. Luego de acabada la guerra fueron puestos en libertad y cada uno siguió con su vida en lugares diferentes. Diez años después se encontraron y, tras fundirse en un largo y emotivo abrazo, uno le comentó a otro:

-Yo ya olvidé todo aquello que nos pasó. Lo olvidé en seguida como si no hubiera ocurrido. ¿Y tú, mi buen amigo?

-Yo no,—repuso el otro con evidente amargura— nunca podré olvidarlo. No hay un solo día en el que no odie intensamente a nuestros carceleros.

El amigo entonces replicó:

-¡Que lástima! Yo sólo estuve dos años como prisionero, sin embargo tú continúas cautivo”.

Es importante dejar el pasado doloroso y difícil atrás porque cuando nos dejamos acompañar por él nos amargamos, perdemos la ilusión, nos desgastamos y dejamos de disfrutar la vida. Por mi parte respeto tus sentimientos y las vivencias que hayas tenido y no dudo ni por un momento de la seriedad y la gravedad de esos acontecimientos, pero tal vez este sea el momento perfecto para recordarte que ¡ya pasó!, y que no hay nada que puedas hacer para borrarlo de tu vida. ¡Tienes que aprender a vivir con eso! A muchas personas les gustaría seguir sintiéndose víctimas de la actitud o el comportamiento de otros y de esta manera justificar su negativa a retomar la responsabilidad de la vida. Prefieren mantener su pasividad, su falta de entusiasmo para no tener que desarrollar el valor necesario, pasar la página y volver a comenzar. Vivimos la vida cargados con un gran equipaje compuesto, en su mayoría, por el recuerdo y las emociones negativas que mantenemos asociadas al pasado.

Toma la decisión valiente de soltar, inclusive puedes hacer un rito simbólico, como bañarte en el mar o subir una montaña, que te ayude mentalmente a aceptar que ya te desconectaste de ese evento y decide maduramente aceptarlo y aprender algo de ello, de manera que no vuelvas a necesitar pasar por la misma experiencia para hacerlo. ¿Sabías que casi todas las situaciones difíciles que vivimos nos dejan siempre algo positivo? Vale la pena encontrar ese lado, recuerda que nada sucede por nada, o más bien que todo ocurre por una buena razón, aunque no lo podamos reconocer en el mismo momento. La mayoría de nosotros tiene artilugios mentales para desaparecer las imágenes que decidimos borrar en algún momento y no recordar lo que vivimos o lo que nos hicieron. Pero esto no significa que ya lo superamos, y podemos darnos cuenta de eso el día en que una situación cualquiera hace que reaccionemos de una forma exagerada o absurda, debido a toda esa emoción negativa que todavía guardamos inconscientemente. Si estamos lo suficientemente atentos, esa actitud nos recuerda que todavía tenemos un pendiente por enfrentar y resolver, de lo contrario nos volverá a suceder, una y otra vez, hasta que lo entendamos y hagamos algo al respecto.

¿Cuántas veces dices que no a una invitación, a una oportunidad o a una posibilidad porque en el pasado fracasaste o tuviste una experiencia negativa?

A veces lo que te frena ni siquiera fue lo que tú viviste, sino la referencia de lo que le pasó a otro… ¡Es tiempo de detenerte y reflexionar acerca de esto porque el único que puede cambiarlo eres tú! Deja de andar por ahí contando tus tristezas, tus pérdidas o tus derrotas.

Comparte sólo tus logros, tus experiencias positivas y enriquecedoras, siempre con la intención de motivar o apoyar a otros para que vivan las suyas. Seca esas lágrimas, sacude el polvo de tus rodillas, sal de ese cuarto pequeño en el que te has pasado tanto tiempo…¡es el momento de renovarte y ser libre del peso extra que te has impuesto a ti mismo!

Para tener en cuenta
  • Cada vez que el pensamiento o la imagen de lo sucedido vuelva a ti permítele entrar y salir libremente de la mente sin retenerla o profundizar en ella para no dejarte afectar.
  • Perdona y envía pensamientos de paz, amor y felicidad a todas las personas involucradas con las situaciones difíciles de tu vida, aunque creas que no se lo merecen.
  • Reafirma la confianza en ti mismo y en tu capacidad para enfrentar cualquier situación y salir victorioso de ella.
  • Encuentra la lección oculta en esa experiencia y tenla presente en tu vida.
  • Trabaja duro para construir otro estilo de vida, ten el valor, la decisión y la fortaleza para vivir como quieres.

¡Suelta el pasado, deja de preocuparte por el futuro, vive el presente, la vida es maravillosa, todo va a estar bien!


Hay de días a días.

Hay días que quiero salir corriendo a buscarte, abrazarte por sorpresa y besarte sin final, dejar las palabras de lado, las aclaraciones en el pasado y seguir nuestra historia sin que nada más nos separe, porque después de todo, no podemos negar que el amor existe y nos une, porque sé que en tu soledad me extrañas tanto como yo a ti, pero me acobardo y me quedo callada, esperando que algún día, vuelva a salir mi sol.

Hay días que no quiero salir de la cama, que me aferro a mi almohada intentando sentirte a través de su fría tela, mandándote mensajes en silencio, con toda la esperanza de que logres escucharlos, aunque sea por un segundo, que tu alma y la mía se conecten nuevamente y por medio de ella hablarte y que sepas cuanto te estoy amando, que todo este amor, no quiere que se desperdicie, que lo mereces, que quiero que lo recibas.

Hay días que prefiero no nombrarte, que me entretengo en cuanta actividad pueda para pasar por alto la nostalgia que me causa tu ausencia, que busco hasta los rincones de mi misma algo que me de otro motivo para respirar que no seas tú, tratando de hallar la luz que me dio tu mirada para así poder seguir en este camino llamado destino, y siempre termino fracasando, porque no hay un solo instante de mi existencia en el que no estés presente.

Hay días que me quiero auto convencer de que esto no tiene futuro, que ya debo por mi propio bien, dejarte en el pasado, con todo ese montón de preguntas sin que tengan respuestas, con todas las dudas que siento como agujas clavándose en mi corazón, con este insomnio que no me deja conciliar el sueño y que cuando lo logro, es solo para despertarme poco después sudando y respirando tan fuerte, por la angustia que me embriaga.

Hay días, con son los más, que no ceso de agradecerle a Dios el haberte conocido, aún con todo lo malo que pudimos pasar, aún con todas las consecuencias que aún no comprendo, aún cuando tu desdén es solo hacia a mi, aún cuando ante los demás sigues en tu papel de víctima, pero no me importa que digas que toda la culpa ha sido mía, porque en el fondo sabes bien, que si me equivoqué, tu también lo hiciste, y que si te amo… tú también lo haces.

Autora: BR

Animales de compañia,.. de José Ramón Marcos Sánchez

Nos regalan lo más sincero del cariño,….sin tan siquiera pedir cariño,…se conforman con las migajas de los momentos que sobran,….limosnean lisonjeros una caricia que les sirva para sentirse queridos,…acompañan hasta cuando nuestra compañía le resulta repulsiva a la misma repugnancia,…fieles,…entregados a una lealtad tan pura que rompe las barreras del raciocinio,….nunca nos darán la espalda,….ni siquiera cuando el capricho del ánimo les convierte en los culpables de nuestros fracasos,….son los inocentes que albergan las decepciones de los instantes amargos,….y sufren la ira en forma de golpes de cobardes aprendices de persona,….su delito solamente es necesitar,….son culpables de nacer en un mundo que les arrebato la suficiencia,….el derecho del miserable es renegarles al abandono,…y a pesar de eso nunca morderán la mano de su verdugo,….vivirán la ausencia hasta morir de pena,…pensamos que molesta el que necesita,…sin recordar que para ellos nunca fuimos la molestia,….por eso a veces me avergüenzo de mi condición de humano,…por eso a veces me gustaría saber querer como quiere un animal de compañía,…. 
PD: Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo. 
José Ramón Marcos Sánchez. 

Buenos días amigos, les mando un abrazo de oso!





La Navidad es una época de amor y solidaridad: puede levantar El ánimo del más pobre y entristecer al rico. Quiero compartir contigo mis mejores deseos navideños de amor, paz y amistad.