lunes, 28 de noviembre de 2011

Esta vez no hay título, sólo un abrazo para cada uno y gracias... de Francisca Nicolle León Riveros


Dejar las maletas, 
no hace falta equipaje. 
Dejarlas, con los papeles rotos 
cuál persona arrancada de por vida 
de las entrañas, de una niña. 
Cuál cuadro feliz, lleno de tinta. 
Dejarlas, junto al cuerpo también vacío. 
Y marcharse… 
Quebrar la agonía de un beso… 
De un recuerdo que se adueñó de los ojos 
del desvelo, y de la vida. 
Crees que se pueda estar más lejos, 
cuándo se está tan lejos? 
Crees que el abismo, 
tenga olor a olvido? 
A dónde vas? grita la sangre… 
Se enreda todo en esta piel marchita 
Agrietados los recuerdos en la piel, duelen. 
Y llegan heridas las palabras a los huesos… 
Y no hay respuesta. 
No voy a ninguna parte, silba el tiempo. 
No hay camino. 
No hay cielo. 
No hay esperanzas. 
Me las había inventado todas… 
Nunca estuvieron. 
Sí, creo que alguna vez sí estuve. 
Ya no… Ya no hay forma, que no sea gris 
ya no hay sonido que no sea grito. 
El viento entró a mis ojos náufragos 
Y se detuvo el sol… 
Y las olas me ahogaron, sin resistencia. 
Tienen una tormenta aquí adentro, 
cual sentencia… 

Espió una fecha en el calendario de mi memoria 
Los números se enredan con tanta sangre. 
De nada sirve decir, que no quería 
Que me duele la herida, hasta hoy en día. 
De nada sirve llorar, ni siquiera sirve para aliviar… 
y todo este marchito tiempo 
es lo único que tengo, lágrimas 
lágrimas cuándo sonrió 
lágrimas cuando camino 
lágrimas cuando no quiero llorar 
lágrimas cuando lloro 
lágrimas en silencio 
lágrimas en ausencia 
lágrimas en verano 
lágrimas en gritos 
lágrimas en invierno 
lágrimas con sol 
lágrimas con lluvia 
lágrimas con tiempo 
lágrimas sin tiempo 
lágrimas en vocales 
lágrimas en consonantes 
lágrimas en versos 
lágrimas, que no existen 
más que aquí adentro… 
Lágrimas que nadie va a llorar… 

Marcharse, 
Cuándo la tristeza es tanta 
Cuándo la memoria no avanza 
Cuándo el frío es eterno 
Cuándo el asco consume 
Cuándo ya nada importa 
Ni siquiera vivir 
Ni siquiera morir… 
Silencio… La noche grita! 

Mañana,.. de José Ramón Marcos Sánchez

Han de venir mas mañanas que abriguen lo gélido del desconsuelo,…..que otorguen con compañías lo eterno del solitario,…..que pidan cuando ya han dado,…..solicitas al amparo del compañero agotado a la espera de la ilusión renovada,….que limpien tanto dolor tatuado en pensamientos de ayeres,….que no mancillen lo impoluto de una posibilidad,…..han de venir mas mañanas que te permitan dejar de ser un vagabundo de afectos,….que solicita cariño como si fuera limosna,…que solicita limosna para sentir el cariño,…..el calor,…a veces disfrazado en forma de desprecio,….normalmente despreciado por ojos inquisidores,…..que hieren con prejuicios pactados,….con razones que traicionan la verdad de la razón,…..la razón de la verdad,….la vergüenza que provoca la diferencia,…que suele ser tan cercana,… que es desterrada por miedo,…..que engaña con Paz al necio que considera que lo alejado no existe,….no desesperes,….han de venir mas mañanas que te devuelvan la vida,….la sonrisa,…que te acaricien sinceras,….sueña con que igual mañana,….es una de esas mañanas,…..y si no da resultado,…..vuelve a soñarlo,….mañana. 
PD: Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo. 
José Ramón Marcos Sánchez. 

Escúchame


Escúchame, vengo con el corazón herido, de un amor que no correspondió a mis emociones, traigo en la piel, aún grabadas sus caricias, y el sabor de sus besos me tortura los labios, el calor de sus abrazos aún hace temblar mis piernas, porque tanto le di, que me quedé sin nada, y ahora que llegas tú, no quiero mentirte, quiero olvidarlo y que me borres el tatuaje que ha dejado en mi alma.

Escúchame, que quiero llegar a amarte, y sentir enredada en tu cuerpo lo que siempre he soñado, que al caminar de tu mano mis pies vayan como flotando sobre el piso, que tus brazos se conviertan en mi refugio y encuentre en tus huecos el calor de mi hogar, que compartamos algo más que la almohada, porque de verdad sé que vales mucho la pena y no quiero arriesgarme a fingirte ahora, lo que puedo sentir después.

Escúchame, que he tomado mucho valor para decirte esto, sabiendo de ante mano que puedo perderte aún antes de tenerte, aún le amo, y extraño su presencia en mi existencia, pero también es cierto que cada día llenas más tu mis espacios y tu nombre le quita protagonismo al de él, que quiero olvidarlo, que quiero enamorarme de ti, pero te pido de favor, que tú no vayas a lastimarme como hizo él.

Escúchame, que del amor estoy cansada, de tanto dar mi corazón está remendado de más, y mi alma agonizante, te la entrego en tus manos, si has de matarla con mentiras, hazlo de tajo, que al yo sincerarme pretendo lo mismo de ti, si solo buscas mis caricias y el calor de mi cuerpo gimiendo al ritmo del tuyo, dímelo así, que yo también necesito disfrutar y sentirme mujer en tu cuerpo, sin necesidad de arriesgar el corazón.

Escúchame, que me gustas mucho y te puedo amar, pero tengo tanto miedo que no sé que hacer, hay días que quiero no responderte más y perderme de tu vida, pero después reconozco que eres tú ahora quien pinta mi sonrisa, tengo miedo amor, no me rompas más, ayúdame a olvidarlo, quítamelo del corazón, vuélvete protagonista de mi vida, enamórame al compás de las olas, has que lo olvide todo y piense solo en ti...

Autora: BR

Yo no pienso, sueño de Vicky Toledo


Cuando el pensamiento limita mi vuelo
Yo no pienso, sueño
Envuelta en velos de ilusiones
En mis noches de solitud
Cuando las estrellas duermen
Cobijadas por la bruma
Y al amanecer el sol se queda dormido
Aprovecho el silencio y hago ruido
El café despabila mis neuronas
Alebresta mis deseos de volar
Latitudes dibujadas en el mar
Y voy donde no hay que pensar

Yo sueño, no pienso
El soñar me lleva por el mundo
Conozco sosegados valles e indómitos parajes
Escudriño cavernas y minas de diamantes
Todo bajo el cielo oscuro sin estrellas
Mi sueño me lleva hasta las cumbres
Del Vesubio y del Momotombo
Viajo volando con alas de elefante
Como murciélago sigo mi sonar
Y veo con los ojos encendidos
Las gaviotas que se deslizan por el mar
Persiguiendo sus sueños de nadar

Yo sueño, no pienso
Cuando la lluvia moja mi ventana
Con flores silvestres atrapo quiebraplatas
En campos verdes de países distantes
Recorro calles de piedras de pueblos olvidados
Voy al Nilo y al Ganges y sus aguas me salpican
Duermo en las blancas arenas grecas
Y al despertar pesco risas infantiles
Entonces subo al barco y enrumbo hacia las olas
En busca del palacio de Neptuno
Y encuentro perlas hechas de azúcar
Que comparto con anémonas moradas

Yo no pienso, sueño
Cuando la paz de mi vida es más tranquila
Y el olor a tierra mojada acelera mis latidos
Aspiro el aire húmedo y remonto el vuelo
Buscando mi pueblito, mi origen, mi destino
La casa que me cobijó de niña
Sus paredes encumbradas
Sus tejas desteñidas, anquilosadas
Me sumerjo por el hueco dejado por la cigüeña
Y como ave pertinaz buscando asilo
Deposito mi alma en el centro de mi casa
Entonces sueño, despierto y pienso...

©Vicky Toledo

La muerte,.. de José Ramón Marcos Sánchez

Creo que llega el momento de descomponer la vida para poder ser compuesta,….de echar atrás la mirada,….de juzgarme sin temores a compartir lo juzgado,….en silencio,……me quiero marchar en Paz,….. sin lastres de humillaciones,….despedir la hipocresía que me llevo por cobarde hasta el final del final,……quiero acatar dignamente el destino de la ausencia,….perderme en el infinito,…sin saber,….sin estar,….sin ser,…..la mentira es el sustento que te permite estar vivo,….que te convierte en mentido,…..que alaba incesantemente lo superfluo de lo poseído,…..de un todo tan vanidoso como innecesario,…..la vida es esa mentira que te termina llevando a la verdad,…la muerte,…eterna,….que comienza y nunca muere,….que te recibe sin nada,….que te arranca hasta la nada,…..hasta la carne,…que no hace distinciones entre aquel tratado como grande y aquel olvidado por pequeño y equipara el dolor del que no sufrió por nadie,….al del nadie,…que solo pudo sufrir,…..creo que llega el momento de salvar con honradez el poco honor que me queda,…..no me da miedo la muerte,…..la vida me ha dado miedo. 
PD: Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo. 
José Ramón Marcos Sánchez. 

Y la Historia se Repite de Maytte Sepúlveda


Cuantas veces nos descubrimos repitiendo actitudes o comportamientos iguales a los que nuestros padres tuvieron con nosotros, cuando fuimos pequeños. Pareciera que estamos obligados a repetir ciertas actitudes o comportamientos negativos, conservar prejuicios, temores, pensamientos e ideas de pobreza, de limitación, creencias negativas que nos frenan, nos inhiben de asumir retos para extender nuestros horizontes de manera que podamos ir mas allá de lo que fueron ellos… Todo esto, sin darnos cuenta de que somos así, aun a pesar de que en algún momento de la juventud nos prometimos a nosotros mismos que no lo repetiríamos, mucho menos para afectarnos a nosotros o a nuestros seres queridos.
Y, ciertamente, nuestros padres y abuelos también nos dejaron un legado positivo de actitudes, comportamientos y creencias, que debemos conservar y compartir con nuestros hijos, pero con el otro, el negativo, tenemos la responsabilidad, por amor a nosotros mismos y a ellos, de asumirlo y trabajar seriamente en corregirlo, superarlo, transformarlo para que no nos siga afectando tan profundamente a nosotros, a nuestros hijos y a sus hijos.
Generalmente no somos testigos de nuestro comportamiento, no nos escuchamos al momento de hablar, no nos vemos al actuar, por esta razón siempre asumimos que lo hacemos muy bien y que los demás son los que tienen el problema y deben mejorar. Pero detengámonos por un momento y dejemos de juzgar a las otras personas y concentrémonos en nosotros mismos, ¿Estás dispuesto a seguir repitiendo aquellas actitudes negativas que tanto daño te causan a ti y a las personas que se relacionan contigo, a mantener como ciertas las creencias que te mantienen en una situación de limitación, que no te dejan reconocer tus errores para que puedas aceptarlos y hacer cuanto sea necesario para superarlos y ser cada día más libre de esa carga emocional que amenaza constantemente tu paz y felicidad?
Es tiempo de cambiar, de renovarnos mentalmente, de volvernos más ligeros de equipaje, para vivir con más libertad, más permiso, más tolerancia y flexibilidad, porque bien vale la pena detenernos para reflexionar un poco acerca de la vida que queremos vivir. 

¡Tenemos el libre albedrío de elegir!
Como no es tan sencillo el proceso de observarnos sin juzgarnos o justificarnos, tenemos que buscar una persona en quien confiar, un buen amigo, tu pareja, un hermano, un terapeuta, alguien que sepamos que sólo desea nuestra felicidad y bienestar y que por su experiencia, conocimiento y estilo de vida pueda apoyarnos con sus comentarios producto de una observación imparcial y genuina. Abrirnos a escuchar sus sugerencias no significa que perdemos autonomía, autoridad o valor personal, por el contrario, hacerlo nos daría la oportunidad de revisarnos, reflexionar y decidir si estamos de acuerdo con ellos para corregirlo. Piénsalo, vale la pena, no te limites, no dejes que tu mente te convenza de que estás en lo cierto y que no tienes que cambiar nada de tu comportamiento, porque lo seguirás repitiendo, y cada día la relación con los demás será más difícil de mantener y disfrutar. ¡Estás a tiempo!

Identifica el círculo: Identifica las ideas, costumbres y rutinas que heredaste de tu familia, y que te parecen equivocadas. Establece una estrategia para corregirlas y no repetirlas, vigílate constantemente, pues siempre estarán al acecho.
No te justifiques. Lo primero que hacemos cuando alguien nos hace una observación es defendernos, justificar nuestra actitud y comportamiento sin permitirle a la otra persona siquiera terminar su comentario. Escucha con atención y tómate el tiempo necesario para reflexionar en ello.
No te conectes a la rabia. Piensa que la víctima más grande de la ira eres tú, y que todos los comentarios y actitudes impulsadas por ella, causarán heridas difíciles de sanar en las demás personas. Conserva la calma y pon distancia para no empeorar la situación con tu comportamiento.
No te sientas víctima. Evita jugar a ser la víctima, pues este sentimiento hará que te sea más difícil salir de ahí. Pues todo lo que hagan o digan las personas alrededor de ti, lo tomarás como una ofensa personal y guardarás dentro de ti resentimiento y deseo de venganza.
Es bueno tener presente que pocas veces somos culpables de los errores que cometemos, más bien somos víctimas de lo que aprendimos. Asume la responsabilidad de corregirlos y date otra oportunidad.

Fuente:

Al detalle por Merlina Meiler

Ser detallista es muy bueno en todos los ámbitos, pero en demasía se interpone entre nosotros y nuestra capacidad de disfrutar de nuestro entorno a pleno.

Estás pendiente de todos los detalles. En tu hogar, la pulcritud y el orden son moneda corriente. En tu trabajo, te destacas por recordar números, nombres, fechas, por encontrar cualquier documento apenas lo necesitas o te lo solicitan, por estar al tanto incluso de temas que les conciernen a otros.

Recreas esta exigencia en tus hijos, a quienes ayudas o enseñas a tener sus cuadernos prolijos y al día y de quienes cuidas sus modales en la mesa y fuera de ella, al extremo. Y también la recreas en tu pareja, ya que piensas que es lo mejor para él/ella en lo individual y en lo que les atañe a los dos juntos y como familia.

Pensándolo bien, en ningún momento piensas que te juegue en contra; más bien, consideras este rasgo de tu personalidad como una de tus virtudes.

Pero como todo en demasía, el ser extremadamente detallista conlleva una gran desventaja: no poder disfrutar de lo que se te presenta, ya que siempre encuentras defectos o vacíos en todo, lo que te genera una frustración constante. Algunos ejemplos:
  • Ves errores en todo y, cuando se trata de algo hecho por ti, te sientes muy mal e incluso te angustias/culpas por no alcanzar la perfección que desearías
  • Algo desarreglado o fuera de línea (un cuadro torcido o un color que no combina perfectamente, por ejemplo) puede llegar a incidir en tu humor
  • Nadie llega a cumplir con tus expectativas
  • A cada plato de comida, por más rico sabor que tenga, le faltaría “algo” para que sea realmente delicioso o esté muy bien presentado
  • En vez de disfrutar un tapizado nuevo de un sillón o de un auto, te concentras tanto en una pequeña manchita o imperfección de la tela que te provoca malestar y el resto se desdibuja
  • Una pareja fiel, confiable, que te hace feliz pero que hace o dice algo que te molesta (cosa 100% lógica y humana, ¡es imposible agradar a todos en todo!) te hace dudar de si es efectivamente “la” persona o si has elegido bien
¿Qué hacer?

Si eres una persona excesivamente detallista
  • Mira lo general y no lo particular: considera a tu compañero/a en su totalidad, en el conjunto de conductas y en su trato en general hacia ti y no te quedes rumiando sobre un pequeño gesto o una frase poco afortunada. Otro ejemplo: si tienes una casa o un apartamento nuevo, no vivas lamentándote de que el lavadero es muy pequeño o no está sobre la calle que deseabas, haz una lista de todas las ventajas que te ofrece y siente el placer genuino que te aportan.
  • Relájate y acepta que lo perfecto no existe y que es común cometer errores y aprender de ellos
  • Piensa si es una conducta heredada o imitada de alguien de tu familia… puedes conectarte igual con la esencia de esa persona sin necesidad de copiar un rasgo que no te permite gozar de la vida al máximo.
Si estás al lado de alguien extremadamente detallista

  • No dejes que su obsesión modifique tu forma de desenvolverte: si le das el gusto, te planteará otra situación y otra más… su exigencia no tendrá fin. Pon límites claros y explica que solo eres un ser humano con debilidades y fortalezas, como él/ella, como todos
  • Explícale y enséñale a ver y a percibir la totalidad, no tan solo un hecho aislado. Es un comportamiento que puede aprender, para su propia tranquilidad ¡y la de quienes lo rodean!
¿Eres demasiado detallista? ¿De qué manera influye en tu y en los demás?

Fuente:

Buenos días amigos, les mando un abrazo de oso!


"Tengo mi propia versión del optimismo. Si no puedo cruzar una puerta, cruzaré otra o haré otra puerta. Algo maravilloso vendrá, no importa lo oscuro que esté el presente". Rabindranath Tagore