lunes, 28 de noviembre de 2011

Mañana,.. de José Ramón Marcos Sánchez

Han de venir mas mañanas que abriguen lo gélido del desconsuelo,…..que otorguen con compañías lo eterno del solitario,…..que pidan cuando ya han dado,…..solicitas al amparo del compañero agotado a la espera de la ilusión renovada,….que limpien tanto dolor tatuado en pensamientos de ayeres,….que no mancillen lo impoluto de una posibilidad,…..han de venir mas mañanas que te permitan dejar de ser un vagabundo de afectos,….que solicita cariño como si fuera limosna,…que solicita limosna para sentir el cariño,…..el calor,…a veces disfrazado en forma de desprecio,….normalmente despreciado por ojos inquisidores,…..que hieren con prejuicios pactados,….con razones que traicionan la verdad de la razón,…..la razón de la verdad,….la vergüenza que provoca la diferencia,…que suele ser tan cercana,… que es desterrada por miedo,…..que engaña con Paz al necio que considera que lo alejado no existe,….no desesperes,….han de venir mas mañanas que te devuelvan la vida,….la sonrisa,…que te acaricien sinceras,….sueña con que igual mañana,….es una de esas mañanas,…..y si no da resultado,…..vuelve a soñarlo,….mañana. 
PD: Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo. 
José Ramón Marcos Sánchez. 

La muerte,.. de José Ramón Marcos Sánchez

Creo que llega el momento de descomponer la vida para poder ser compuesta,….de echar atrás la mirada,….de juzgarme sin temores a compartir lo juzgado,….en silencio,……me quiero marchar en Paz,….. sin lastres de humillaciones,….despedir la hipocresía que me llevo por cobarde hasta el final del final,……quiero acatar dignamente el destino de la ausencia,….perderme en el infinito,…sin saber,….sin estar,….sin ser,…..la mentira es el sustento que te permite estar vivo,….que te convierte en mentido,…..que alaba incesantemente lo superfluo de lo poseído,…..de un todo tan vanidoso como innecesario,…..la vida es esa mentira que te termina llevando a la verdad,…la muerte,…eterna,….que comienza y nunca muere,….que te recibe sin nada,….que te arranca hasta la nada,…..hasta la carne,…que no hace distinciones entre aquel tratado como grande y aquel olvidado por pequeño y equipara el dolor del que no sufrió por nadie,….al del nadie,…que solo pudo sufrir,…..creo que llega el momento de salvar con honradez el poco honor que me queda,…..no me da miedo la muerte,…..la vida me ha dado miedo. 
PD: Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo. 
José Ramón Marcos Sánchez. 

Y la Historia se Repite de Maytte Sepúlveda


Cuantas veces nos descubrimos repitiendo actitudes o comportamientos iguales a los que nuestros padres tuvieron con nosotros, cuando fuimos pequeños. Pareciera que estamos obligados a repetir ciertas actitudes o comportamientos negativos, conservar prejuicios, temores, pensamientos e ideas de pobreza, de limitación, creencias negativas que nos frenan, nos inhiben de asumir retos para extender nuestros horizontes de manera que podamos ir mas allá de lo que fueron ellos… Todo esto, sin darnos cuenta de que somos así, aun a pesar de que en algún momento de la juventud nos prometimos a nosotros mismos que no lo repetiríamos, mucho menos para afectarnos a nosotros o a nuestros seres queridos.
Y, ciertamente, nuestros padres y abuelos también nos dejaron un legado positivo de actitudes, comportamientos y creencias, que debemos conservar y compartir con nuestros hijos, pero con el otro, el negativo, tenemos la responsabilidad, por amor a nosotros mismos y a ellos, de asumirlo y trabajar seriamente en corregirlo, superarlo, transformarlo para que no nos siga afectando tan profundamente a nosotros, a nuestros hijos y a sus hijos.
Generalmente no somos testigos de nuestro comportamiento, no nos escuchamos al momento de hablar, no nos vemos al actuar, por esta razón siempre asumimos que lo hacemos muy bien y que los demás son los que tienen el problema y deben mejorar. Pero detengámonos por un momento y dejemos de juzgar a las otras personas y concentrémonos en nosotros mismos, ¿Estás dispuesto a seguir repitiendo aquellas actitudes negativas que tanto daño te causan a ti y a las personas que se relacionan contigo, a mantener como ciertas las creencias que te mantienen en una situación de limitación, que no te dejan reconocer tus errores para que puedas aceptarlos y hacer cuanto sea necesario para superarlos y ser cada día más libre de esa carga emocional que amenaza constantemente tu paz y felicidad?
Es tiempo de cambiar, de renovarnos mentalmente, de volvernos más ligeros de equipaje, para vivir con más libertad, más permiso, más tolerancia y flexibilidad, porque bien vale la pena detenernos para reflexionar un poco acerca de la vida que queremos vivir. 

¡Tenemos el libre albedrío de elegir!
Como no es tan sencillo el proceso de observarnos sin juzgarnos o justificarnos, tenemos que buscar una persona en quien confiar, un buen amigo, tu pareja, un hermano, un terapeuta, alguien que sepamos que sólo desea nuestra felicidad y bienestar y que por su experiencia, conocimiento y estilo de vida pueda apoyarnos con sus comentarios producto de una observación imparcial y genuina. Abrirnos a escuchar sus sugerencias no significa que perdemos autonomía, autoridad o valor personal, por el contrario, hacerlo nos daría la oportunidad de revisarnos, reflexionar y decidir si estamos de acuerdo con ellos para corregirlo. Piénsalo, vale la pena, no te limites, no dejes que tu mente te convenza de que estás en lo cierto y que no tienes que cambiar nada de tu comportamiento, porque lo seguirás repitiendo, y cada día la relación con los demás será más difícil de mantener y disfrutar. ¡Estás a tiempo!

Identifica el círculo: Identifica las ideas, costumbres y rutinas que heredaste de tu familia, y que te parecen equivocadas. Establece una estrategia para corregirlas y no repetirlas, vigílate constantemente, pues siempre estarán al acecho.
No te justifiques. Lo primero que hacemos cuando alguien nos hace una observación es defendernos, justificar nuestra actitud y comportamiento sin permitirle a la otra persona siquiera terminar su comentario. Escucha con atención y tómate el tiempo necesario para reflexionar en ello.
No te conectes a la rabia. Piensa que la víctima más grande de la ira eres tú, y que todos los comentarios y actitudes impulsadas por ella, causarán heridas difíciles de sanar en las demás personas. Conserva la calma y pon distancia para no empeorar la situación con tu comportamiento.
No te sientas víctima. Evita jugar a ser la víctima, pues este sentimiento hará que te sea más difícil salir de ahí. Pues todo lo que hagan o digan las personas alrededor de ti, lo tomarás como una ofensa personal y guardarás dentro de ti resentimiento y deseo de venganza.
Es bueno tener presente que pocas veces somos culpables de los errores que cometemos, más bien somos víctimas de lo que aprendimos. Asume la responsabilidad de corregirlos y date otra oportunidad.

Fuente:

Al detalle por Merlina Meiler

Ser detallista es muy bueno en todos los ámbitos, pero en demasía se interpone entre nosotros y nuestra capacidad de disfrutar de nuestro entorno a pleno.

Estás pendiente de todos los detalles. En tu hogar, la pulcritud y el orden son moneda corriente. En tu trabajo, te destacas por recordar números, nombres, fechas, por encontrar cualquier documento apenas lo necesitas o te lo solicitan, por estar al tanto incluso de temas que les conciernen a otros.

Recreas esta exigencia en tus hijos, a quienes ayudas o enseñas a tener sus cuadernos prolijos y al día y de quienes cuidas sus modales en la mesa y fuera de ella, al extremo. Y también la recreas en tu pareja, ya que piensas que es lo mejor para él/ella en lo individual y en lo que les atañe a los dos juntos y como familia.

Pensándolo bien, en ningún momento piensas que te juegue en contra; más bien, consideras este rasgo de tu personalidad como una de tus virtudes.

Pero como todo en demasía, el ser extremadamente detallista conlleva una gran desventaja: no poder disfrutar de lo que se te presenta, ya que siempre encuentras defectos o vacíos en todo, lo que te genera una frustración constante. Algunos ejemplos:
  • Ves errores en todo y, cuando se trata de algo hecho por ti, te sientes muy mal e incluso te angustias/culpas por no alcanzar la perfección que desearías
  • Algo desarreglado o fuera de línea (un cuadro torcido o un color que no combina perfectamente, por ejemplo) puede llegar a incidir en tu humor
  • Nadie llega a cumplir con tus expectativas
  • A cada plato de comida, por más rico sabor que tenga, le faltaría “algo” para que sea realmente delicioso o esté muy bien presentado
  • En vez de disfrutar un tapizado nuevo de un sillón o de un auto, te concentras tanto en una pequeña manchita o imperfección de la tela que te provoca malestar y el resto se desdibuja
  • Una pareja fiel, confiable, que te hace feliz pero que hace o dice algo que te molesta (cosa 100% lógica y humana, ¡es imposible agradar a todos en todo!) te hace dudar de si es efectivamente “la” persona o si has elegido bien
¿Qué hacer?

Si eres una persona excesivamente detallista
  • Mira lo general y no lo particular: considera a tu compañero/a en su totalidad, en el conjunto de conductas y en su trato en general hacia ti y no te quedes rumiando sobre un pequeño gesto o una frase poco afortunada. Otro ejemplo: si tienes una casa o un apartamento nuevo, no vivas lamentándote de que el lavadero es muy pequeño o no está sobre la calle que deseabas, haz una lista de todas las ventajas que te ofrece y siente el placer genuino que te aportan.
  • Relájate y acepta que lo perfecto no existe y que es común cometer errores y aprender de ellos
  • Piensa si es una conducta heredada o imitada de alguien de tu familia… puedes conectarte igual con la esencia de esa persona sin necesidad de copiar un rasgo que no te permite gozar de la vida al máximo.
Si estás al lado de alguien extremadamente detallista

  • No dejes que su obsesión modifique tu forma de desenvolverte: si le das el gusto, te planteará otra situación y otra más… su exigencia no tendrá fin. Pon límites claros y explica que solo eres un ser humano con debilidades y fortalezas, como él/ella, como todos
  • Explícale y enséñale a ver y a percibir la totalidad, no tan solo un hecho aislado. Es un comportamiento que puede aprender, para su propia tranquilidad ¡y la de quienes lo rodean!
¿Eres demasiado detallista? ¿De qué manera influye en tu y en los demás?

Fuente:

Buenos días amigos, les mando un abrazo de oso!


"Tengo mi propia versión del optimismo. Si no puedo cruzar una puerta, cruzaré otra o haré otra puerta. Algo maravilloso vendrá, no importa lo oscuro que esté el presente". Rabindranath Tagore