sábado, 26 de noviembre de 2011

Tú de Herbert Landsberger


Tú… eres 
la dulce mano que me acompañaba
cuando miraba a mi lado en mi vida, cuando
me toco tú cálida brisa, en la cual yo
solo pensaba que estaba

Tú eres el nudo que ata
mis zapatos antes de caminar, el botón que
ojala mis nuevos recuerdos
al pasar

Tu eres la sombra que me
enseña a verme tal como soy, a mirar la luz
que me sentencia a levantar el rostro
para guiarme y decirme para
que soy

Tú eres el espejo valiente
en el que cada día me vuelvo encontrar,
el espejo que me enseña a ser hoy
...un despertar y soñar

Tú eres la soga de luz que yace
tensa a lo largo del presente a mi pasado,
por la que camino firmemente
afirmado

Tú eres la vida
que me recogió ahogado,
que me beso con el aire dulce que sentí, 
tú eres la lágrima de felicidad
más hermosa de Mí

Herbert Landsberger
…A ti Mujer
Derechos Reservados

Cuando sólo quede frío… de Francisca Nicolle León Riveros

De pronto va soñando la vida, y llorando los huesos. 
Trémula insinuación de la noche. 
Ojos grises, de frío. 
Ojos llorados, de olvido. 
Tumbas y epitafios de sangre. 
Por debajo de la noche, el frío. 
Por debajo del frío, mi nombre. 
Ocho veces morí, ocho. 
En la carretera de mis ojos 
Se atropellan las últimas consonantes 
Donde murió la niña. 
La ventana tiene la humedad de la vida 
Y las gotas saladas del desengaño 

Cuando sólo quede frío, sentiré 
La nostalgia azulada besándome el alma. 

Jugué en los colores del último arcoíris 
Donde murió la muerte, 
Donde sonrió la vida vestida de luto… 
Con la sonrisa de los siglos aplastados 
Contra la pared negra de la soledad 
Que se hace blanca y mía. 

Tómame entre tus brazos 
Como cuando se abraza la lluvia 
Así me sentirás… 
Efímera y fría. 

Los siglos yacen en la almohada 
Y en una nube colocaré cristales 
Lloverán gritando, los recuerdos 
Que me besarán las boca, la última boca 
Cuando sólo quede frío, pronunciaré tu nombre.




Porque,.. Te quiero. de José Ramón Marcos Sánchez

Llegado el momento me alejare sin permitir que lo deseado se apodere de lo debido,…..sin decir adiós,….esquivando el duelo de la despedida,…..simplemente me uniré al silencio provocado tras el último halito que surge tímidamente en busca de un sueño continuo,….contigo,…..conmigo,….llegado el momento arrancare las raíces que han bebido de tu carne,….. Quizá ajándola prematuramente y buscare entre recuerdos situaciones que aporten vida al suplicio necesario de conocer el amor,…..viviré de él,….no con él,….por tanto amarte,….sin medidas,….los excesos tornaron en sufrimientos,……el egoísmo del miedo que obliga a la razón,…. Que la convierte en demente y sufre por el futuro, el no existido, y te marchita, y de tus ojos brotan lagrimas amargas que torturan un corazón culpable,…..el mío,….el tuyo,…..por quererse demasiado,…..hay que sanar las heridas con lejanía,….con tiempo,….sin la posibilidad de la vuelta,….poco a poco entenderé que como mas puedo amarte es saliendo de tus entrañas, acariciando tus miedos,…abrazando con fuerza tus desconsuelos,…..y dándote el más cruel tierno y sincero de los besos,…… llegado el momento me alejare y entenderás que lo hice porque ,… Te quiero,…
PD: Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo.
José Ramón Marcos Sánchez.

Mi maleta- Cuento de Vicky Toledo



Salí de aquel lugar llevando solamente una maleta nueva, muy pesada, era todo lo que poseía, tenía unos broches muy difíciles de abrir, así me aseguraba que nada se me iba a perder. Empecé a caminar por cualquier camino, donde quiera que llegaba, descansaba pero no soltaba mi maleta, la ponía a un lado mío sosteniéndola con una mano, la ponía en mis piernas, la ocupaba de almohada o de asiento, hasta de mesa me servía, procuraba que no se me ensuciara para mantenerla intacta. Durante el transcurso de cada día la abría varias veces y revisaba su contenido, una vez que estaba segura que estaba todo en orden, la cerraba y continuaba mi camino. Pasó el invierno, llegó la primavera y yo como que nada, con mi maleta cargaba, no era un tesoro pero como tal la cuidaba. Llegó el verano y el otoño se acercaba, y yo, continuaba por cualquier camino, encontraba caminantes que iban y venían, todos cargaban una maleta parecida, era curioso, parecía una estación de viaje.
       Lógicamente, mientras mas caminaba mas cansada me sentía, se me iba haciendo cada vez mas difícil, mi caminar se hacía cada vez mas lento, la maleta se me hacía cada vez mas pesada.
Un día mientras revisaba la maleta, se me ocurrió pensar que talvez habían cosas que no necesitaba y así, escogí algo que no fuera esencial y lo saqué, lo tiré lejos y seguí, sentí un cambio leve y me sentí mejor. Un tiempo después, la maleta de tanto andar comenzó a aflojar los broches y algunas cosas por si solas se salieron, mi caminar se me hizo más ligero.
         Fue así como un día, me senté a revisar concienzudamente y descubrí que casi todo lo que llevaba era inútil y solo me estaba haciendo más duro el camino, así pues, vacié casi todo el contenido, la cerré nuevamente pero aun cargaba la maleta conmigo. En todo el tiempo que llevaba caminando, el esfuerzo que hacía para cargarla me hacía caminar inclinando mi cuerpo y viendo hacia abajo, me impedía ver al frente o a los lados. Al liberarme de casi todo el peso, pude entonces caminar  erguida y ver lo que había delante de mi, fue entonces que descubrí que había un camino paralelo y mucho mejor; el que yo caminaba era lleno de piedras, polvo, no había árboles, siempre estaba brumoso y muy solitario, el camino paralelo por el contrario era un camino de grama con flores a los lados, mariposas, pájaros y unos árboles frondosos que permitían descansar y cobijarse del brillante sol. Los dos caminos estaban separados por un puente angosto que para ser cruzado había que sostenerse con ambas manos; me acerqué al puente y me encontré en una disyuntiva, si quería caminar por el camino hermoso, tenía que cruzar el puente y para cruzarlo tenía que utilizar las dos manos, como iba a hacer para cruzar con la maleta? Estuve un rato sentada a la orilla del puente, ideando la manera de hacerlo, pensé en ponérmela en la cabeza pero sabía que iba a perder el equilibrio, pensé en ponérmela en la espalda y caminar en cuatro pies pero no me dio resultado. En eso estaba cuando me llegó una vocecita desde adentro, no soy ventrílocua pero la voz habló y me dijo: “soy tu corazón, es mejor que de una vez te deshagas de esa maleta, no te sirve para nada, yo ya no tengo resistencia, he trabajado el doble desde que empezaste este camino. Ya es tiempo que me des un respiro, si no cruzas el puente, te dejaré a medio camino. Este es un ultimátum, o yo o tu maleta” Ante tan contundente protesta, me decidí, y con la fuerza que me da el amor que le tengo a mi corazón, levanté la maleta en el aire y la tiré al fondo del barranco debajo del puente. Pude entonces usar mis manos, crucé el puente y desde entonces mi corazón me vive agradecido, late feliz y yo respiro feliz, camino feliz, y vivo sin maleta!

©Vicky Toledo

El alma vacía de José Ramón Marcos Sánchez

La esencia de la vida se evaporo en un instante que me partió eternamente,…...un segundo acumulado de millones de pasados,…..de presentes sin futuros,….sin derechos,….exánimes antes de nacer,….. solo dos palabras bastaron para que lo incierto se llenara de vacío,…..de ilusiones vendidas a mañanas ya inertes,…..para que el alma iniciara una danza grotesca suicidando sentimientos,….arrastrando sin titubear todo aquello que le daba sentido a querer sentir,….ni siquiera las lagrimas asomaban por no ofender al dolor,….un dolor tan denso que se incrusto en las entrañas y se fundió con el aire respirado,..…por respirar,…..que provocaba yagas en el aliento,…..que llenaba de heridas incluso el más nimio atisbo de una esperanza ya sentenciada,……maldita,…..penada en la hoguera de lo olvidado,…..tanto tiempo ha pasado,….o tan poco,….no lo sé,…los momentos volaron junto a las ilusiones,…… dejando solo minutos que van descontando días,….mi prisión sigue siendo la vida,…..mi condena la espera,…..mi libertad la muerte,……solo dos palabras bastaron,……por dichas,…..por calladas,….por no entendidas,……hasta siempre,….. 

PD: Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo. 
José Ramón Marcos Sánchez. 

Buenos días amigos, les mando un abrazo de oso!