martes, 8 de noviembre de 2011

Tu decides


Cuando el circo de las relaciones humanas se nos queda estrecho, nos ahogamos en nuestra soledad. En ese momento es cuando deseamos romper las barreras que nos separan de los demás, pero nuestro adiestramiento de años nos lo pone muy difícil: el miedo al ridículo, al rechazo o a la incomprensión, nos limita en nuestra soledad.

Venimos a éste mundo siendo inocentes, almas puras. Sin emociones religadas, sin dudas, sin miedos, sin mentiras. Llegamos para descubrir, luminosos y coherentes. Vulnerables pero abiertos al mundo, animados por una curiosidad rotunda y radical, dotados de la pasión por vivir. Al poco tiempo es cuando empezamos con la búsqueda del sentido de una realidad diaria llena de luces y sombras, donde asaltan el amor, el miedo, la tristeza o la tentación…

Cuando somos adultos, nos amoldamos a una sociedad jerarquizada en la que dependemos de la opinión de los demás para poder sentirnos cómodos con nuestras decisiones y nuestros sentimientos. Necesitamos la aprobación de los demás para sentirnos adecuados. Si seguimos las normas, recibiremos esta aprobación. Cualquiera que se salga del engranaje emocional y social se sentirá abandonado a su suerte, sin necesitar siquiera la desaprobación explícita de los demás. Simplemente, sentirá que ya no pertenece al grupo y asociará este sentimiento con la desaprobación, es decir, con la exclusión del grupo. Y esto es muy difícil de sobrellevar, porque el desprecio de los demás, por razones evolutivas, suscita el miedo inconsciente a la muerte.
Cómo nos enfrentemos a estas etapas vitales, desde la inocencia o desde la rigidez, determinaremos el tejido de nuestra existencia, de cada emoción, de cada gesto, de cada pensamiento, y es sabido que viviremos según nuestros pensamientos.

Está en nuestras manos saber vivir y romper las cadenas de lo que nos oprime y encorcheta. Somos nuestros propios salvadores. Dios nos dio todas las herramientas necesarias para alcanzar nuestra propia salvación.

En lugar de sentirnos culpables por nuestros pensamientos, deseos y características negativas, podemos ocuparnos en combatirlas y transformarlas para que se conviertan en bendiciones, energía positiva y Luz pura.



Fuente:
Oasis

Pon una sonrisa a la vida

Cuando tengas una pena
refúgiate en lo hermoso de la vida.
Vive una mañana con alegría
al despertar pensando
que algo mejor nos ha de llegar.

Transforma la tarde, placentera, con tus risas;
dándole a cada cosa el color perfecto.

Espera la noche con la esperanza
que la otra mañana será aún mucho mejor,
diciéndole gracias a Dios
porque cada mañana pasada,
cada tarde vivida
y cada noche soñada
te haya hecho aminorar tu pena
con una gran sonrisa a la vida.

Esa, nunca se agota;
siempre y cuando del corazón te brote
para hacer, una vez más,
que siga viva la fe
para poder enfrentar
todos los grandes retos,
todos esos escollos
que como prueba la vida nos da.

Sonríe siempre,
pues ésa será el arma poderosa
para ganar tus grandes batallas
en esta vida
y en la otra,
que quizás
también nos haga falta.



Fuente:
Oasis

Mañana es nunca.

Mañana es nunca... Si condicionas tu conciencia, si fácilmente te dejas vencer, si el ocio te corrompe, si dejas para mañana lo que puedes hacer hoy.

Mañana es nunca... Si la abulia se impone a tu voluntad, si vacilas y no tienes seguridad, si tus fuerzas te dominan fácilmente para acercarte a lo que no te edifica, si la pereza corroe tu cerebro.

Mañana es nunca... Si no tienes mentalidad ganadora, si condicionas tu conciencia, si no utilizas tu capacidad reflexiva.

Mañana es nunca... Si no razonas, y no buscas comprender con claridad lo último, el por qué de las cosas, y el supremo fin de la existencia humana.

Mañana es nunca... Si no te ubicas en la realidad, si no comprendes ciertamente tu condición de persona humana, si te gusta vivir una vida fácil, si no tienes formación personal, si has perdido el camino, si no sabes valorar con honestidad y valentía... ¡ La vida misma !¡ Su esencia !

Mañana es nunca... Si no guardas el devido respeto por las plateadas canas de tus padres, si no consideras las experiencias de otras gentes, si realmente no sabes vivir como Ser Humano. Si no analizas con tu conciencia, la dimensión humana.


Fuente:
Oasis

Cuando el cielo está gris.


Hay tiempos buenos y tiempos malos, pero siempre existirá una luz que nos guíe en esos momentos de oscuridad.

Cuando el cielo esté gris
acuérdate de cuando lo viste profundamente azul.

Cuando sientas frío 
piensa en un sol radiante que ya te ha calentado.

Cuando sufras una temporal derrota, 
acuérdate de tus triunfos y de tus logros.

Cuando necesites amor 
revive tus experiencias de afecto y ternura, acuérdate de lo que has vivido y de lo que has dado con alegría.

Recuerda los regalos que te han hecho, los abrazos y besos que te han dado, los paisajes que has disfrutado y las risas que de ti han brotado.

Si esto has tenido lo puedes volver a tener y lo que has logrado, lo puedes volver a ganar.

Piensa en lo bueno, en lo amable, en lo bello y en la verdad. 
Recorre tu vida y detente en donde haya bellos recuerdos y emociones sanas y vívelas otra vez, visualiza aquel atardecer que te emocionó.

Revive esa caricia espontánea que se te dio.

Disfruta nuevamente de la paz que ya has conocido, piensa y vive el bien.

Allí en tu mente están guardadas todas las imágenes. Y solo tú decides cual has de volver a mirar.



Fuente:
Oasis

Aunque... de Francisca Nicolle León Riveros



Aunque exista una sola forma de llorarte
Y mil memorias aquí adentro…

Aunque tu sombra sea mi noche
Y tu noche, mi vacío.

Aunque los barcos naufraguen
Aunque las olas lloren

Aunque la lluvia sea el rumor de mi alma
Aunque los ojos no olviden

Aunque el tacto sea el único tatuaje
que llevaré de por vida
Junto a mi poesía…

Aunque los puertos desaparezcan
Aunque el alma no exista
Aunque Dios sea un invento
Aunque el miedo me abrace
Aunque se silencien mis latidos
Aunque el mundo se declare vencido

Aunque no encuentre pinceles
Aunque se esparzan una y mil veces
Las témperas de mi vida…

Aunque el ayer sea irrecuperable
y el hoy tan efímero
Aunque mañana sea una esperanza
siempre, jamás nunca una promesa...

Aunque un violín se muera en mis labios
Aunque el piano nadie lo escuche
Aunque me sangren las manos
Aunque me pierda descalza
Aunque olvide todos las lenguas
Aunque no sepa nombrarte
Aunque no estés…

Aunque no conozca las mayúsculas para iniciar un nuevo canto…
Aunque el frío no deje amanecer
Aunque nada quede, yo nunca he de dejar
de querer…
de quererte…

Fran Joan Violet
Para: Mi madre, mis sobrinitos, mis amigos, especialmente: yoya, mady, karito, pepe,Camilita,Albin, Ruben, Kristel y Nury que es mucho más que una primita.También para Priscilla que me enseñó algo hermoso de la vida, incluso quizá sin notarlo... Para las personas que me dan alas para seguir en este hermoso camino y que constantemente dejan sus mensajitos que no saben como atesoro aqui adentro... y para Matías, quien tomó mi manos y me invitó a volar...

Mejor


Mejor ya no me pregunto cómo estás, solo me hace sentir unos celos inexplicables que se me clavan en la boca del estómago de sólo imaginar que le entregas algo más que tu cuerpo a alguien más, y no puedo evitar temblar y ponerme a llorar, como me gustaría dejar de recorrer en mi mente todos los recuerdos de cuando las sonrisas y la felicidad eran las que estaban presentes entre nosotros, y sólo consigo meterme aún más en el abismo en el que me instalé desde hace meses atrás.

Mejor me sigo poniendo el disfraz de que todo está bien en mi vida, de nada sirve irme cada noche con la nostalgia a cuestas, y prefiero seguir ir tomada de su mano fingiendo que es importante para mí, cuando hay días que hasta me pesa verle y tener que besarle, pero no voy a negar que me ayuda a llenar el vacío que me has dejado, y que sus brazos rodeándome me dan cierta seguridad, aunque mi cuerpo no responda del todo a sus caricias cuando frenética pasión toma mi cuerpo.

Mejor ya no sigo tratando de convencerme que mi mente manda al corazón, pues me has ganado la batalla, y ahora no sé vivir sin tu mirada, descubriste la forma exacta de herirme de muerte, yo que siempre tuve cautela de no cometer ningún error, y me enamoraste al grado de darte todo de mi sin restricciones y en muchas ocasiones te advertí que podías destruirme al tenerme tan vulnerable, y mírame ahora, has tomado lo mejor de mí para hacerlo trizas.

Mejor me muerdo las ganas de salir corriendo a buscarte, aunque mi más grande anhelo es volver a abrazarte, tengo tanto miedo de que me rechaces, de sentir tu indiferencia porque sería el golpe mortal que me quitara toda esperanza de volver a resurgir y ser feliz, tan feliz como lo fui contigo, pero no deja de inquietarme sacarme esta espina que me ha clavado de la duda, porqué sé que hay algo que escondes, no sé si para bien o para mal, pero la sinceridad no ha sido tu bandera.

Mejor me acostumbro a la ausencia de tu esencia en mí, porque aunque en años me llevas bastantes, parece que la experiencia no ha llegado a ti, porque tú nunca sabrás amar como yo te he amado, y seguirás buscando en otros cuerpos lo que tú mismo no sabes dar, jugando a la víctima del mundo cuando eres verdugo de corazones limpios que se entregan a ti, si hacemos un recuento, sales debiendo tanto a la vida, nunca has sido digno de merecer un amor como el mío y sin embargo, te das el lujo de despreciarlo, mientras yo... te sigo llorando.

Autora:
BR

Vida de ©José Ramón Marcos Sánchez

La luz casi me cegaba, se veía allí, al fondo, era mi única salida, no quería pero algo me empujaba con fuerzas tras de mí, fuera,……. lo desconocido…….algo que solo pude percibir a través del oído, en ocasiones parecía cómodo,…… agradable,……. hasta divertido,…..daban ganas de asomar un instante, de explorar,….. De ver sin ser visto,….. pero eso no era posible……. otras en cambio,…. bullicioso……angustioso,…incluso cruel,….en esas ocasiones me aferraba a lo vivo de mi habitáculo, pataleaba y me unía en un solo cuerpo a mi cuerpo,………y ahora me desalojaban,….. la orden de desahucio tenía que ser ejecutada, no había ni compasión, ni demora, en breve me vería obligado a echarle un pulso a la vida…..a esa vida que conocía por otros, que no entendía, que me parecía muy difícil, esa que creía que nunca me tocaría vivir,…..lo angustioso de la situación no hacia si no que complicar las cosas, mis fuerzas empezaban a flaquear, me deje ir, y así, como de repente estaba asomado a un abismo, alguien me cogió de la cabeza y tiro, escuchaba jadeos, incertidumbre,…… quería regresar por donde había venido, pero ahora no solo me empujaban desde dentro también lo hacían desde fuera, me entregue, y derrotado me deje llevar, sacaron mi cuerpo, me vi colgado cabeza abajo, me golpearon, no pude por menos que echarme a llorar, estaba magullado y lleno de sangre, tan solo una pregunta continua y martilleante, ¿Qué iba a ser de mi?........esforzadamente entreabrí los ojos y distinguí a una persona que dirigía sus ojos hacia los míos, eran dulces,… protectores, de repente de sus labios nacieron flechas en forma de palabras que se clavaron en mi y anestesiaron todos mis temores,…..mi niño, mi ángel, bienvenido a la vida, la reconocí, era mi madre,…….. Sin ningún pudor, sonreí. 
PD: Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo. 
José Ramón Marcos Sánchez. 

¡Gracias a la Vida...! de ©Maytte Sepúlveda


Erase una vez un hombre desesperado que acudió a un rabino, buscando ayuda.
-Querido Rabino —le dijo—, el panorama de mi casa es aterrador, y no tiene pinta de mejorar. Mi mujer, mis seis hijos, algunos con sus respectivas familias y yo, vivimos juntos en una pequeña casa. Como estamos tan apretados, los roces y las discusiones están a flor de piel. Hemos llegado a un punto en que estamos todos gritando y peleando; ya no tenemos paz.

El Rabino reflexionó unos minutos y le dijo:

-Si haces lo que te digo, pronto mejorará tu vida y la de los tuyos. Pero antes dime algo: ¿Tenéis animales en la granja?

-Sí, tenemos una vaca, dos cabras, varias gallinas y seis patos —contestó agobiado nuestro hombre.

-Estupendo, entonces regresa a tu hogar y mete a todos los animales dentro de tu casa a vivir contigo y con tu familia y regresa en una semana, antes no.

El pobre hombre atónito, y sin decir palabra, obedeció las órdenes de su Rabino sin comprender nada. Al llegar a casa, metió resignadamente todos sus animales dentro de ella.

Pasó una semana y nuestro amigo con grandes ojeras y cara de angustia, acudió al Rabino, y le dijo: “La situación no puede ser más caótica y con todo respeto, es peor el remedio que la enfermedad. Mi hogar se ha convertido en un establo; la vaca, por su tamaño, ha destruido todo; las cabras se comen las alfombras y los muebles huelen horrible;  finalmente, las gallinas vuelan por toda la cocina ensuciando todo. Mis hijos casados, con sus familias, se fueron huyendo, pues no resistieron más, y mi esposa quiere abandonarme. Todos salen al amanecer y regresan tarde en la noche. Ayúdeme, por favor, se lo suplico.

-Pues bien, regresa a tu casa y saca a los animales. A los días, el hombre plácido
y alegre volvió donde el Rabino.

-En verdad, no sé cómo darle las gracias, sus sabias palabras nos han sido de gran ayuda. Ahora que sacamos los animales, tenemos mucho más espacio y nuestra
casa es un hogar limpio y acogedor. La vida nos vuelve a sonreír, mis hijos al salir temprano de casa consiguieron trabajo y los casados se marcharon a hacer su propia vida. Usted tenía razón: Dios nos ha ayudado”.

 A muchos de nosotros nos puede pasar como al hombre de la fábula, porque estamos tan agobiados por las preocupaciones y el ritmo de actividad acelerado que mantenemos, que dejamos de ver y de reconocer los elementos positivos que tiene la vida. Al dejarnos llevar por el estrés diario, y la carrera alocada para conseguir las cosas que creemos necesitar, perdemos la capacidad y la disposición de hacer lo necesario para mantener la armonía y el bienestar de nuestro espacio familiar. Lamentablemente, el estrés nos toma por completo sin que nos demos cuenta, trastornando nuestro carácter y manera de ser, llevándonos en la mayoría de los casos a convertirnos en personas agresivas, irritables y defensivas, ignorando y olvidando el valor que tienen los pequeños placeres de una vida sencilla.

Cada día creemos necesitar más, nada nos satisface y cualquier pequeñez nos amarga la vida. A veces nos sentimos con derecho a todo, hasta que la vida sin anunciar nos pone en la justa dimensión.

Vale la pena detenernos y reflexionar un poco acerca de esto, pues el deseo de adquirir o alcanzar una mejor calidad de vida material, puede llevarnos a equivocar
el camino y al recorrerlo, perder los regalos y las bendiciones que recibimos día
a día y que debemos disfrutar, agradecer y compartir con los demás. 

Conectémonos sólo a aquellos eventos, comentarios e  ideas positivas, que nos lleven a vivir a plenitud cada día y a disfrutar mucho más de la vida, reconociendo
que tenemos muchas veces, más de lo que en realidad podemos usar y disfrutar.

Claves para disfrutar y valorar lo que tenemos

Aprecia lo que tienes. Si haces una lista de tus bendiciones, te darás cuenta que tienes más de lo que en realidad puedes usar. Incluye en la lista a las personas que te quieren y quieres, las pequeñas grandes cosas que disfrutas y los regalos esenciales, como la oportunidad de estar vivo y los momentos de felicidad y paz en tu vida.

Desecha lo negativo. El perdón y el olvido, son los antídotos por excelencia para sanar el resentimiento y liberar los sentimientos y los recuerdos negativos. Recuerda sólo lo bueno y positivo.

Deja de compararte. Evita mirar hacia los lados, para fijarte en lo que tienen los demás, pues la envidia se apoderará de ti. Más bien concéntrate en cada esfuerzo que haces por conseguir tus metas y la paz interior.

Siéntete agradecido. Reconoce y valora todo lo que tienes, siéntete agradecido con las personas que contribuyeron con tu bienestar y con la Divinidad por todas las oportunidades y las bendiciones. Esta es la base de la prosperidad. ¡Suelta el pasado, deja de preocuparte por el futuro, vive el presente, la vida es maravillosa, todo va a estar bien!

Fuente:

Buenos días amigos, les mando un abrazo de oso!

"El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños". Eleanor Roosevelt