viernes, 7 de octubre de 2011

Buenas noches amigos, les mando un abrazo de oso


"No te conviertas en esclavo de tu ser inferior. Tú puedes controlar tus pensamientos, no asumas que es inevitable el que ellos te controlen desde aquellas falsas ideas que provienen de voces inferiores. En ti habitan dos seres: uno inferior y uno superior. Deja que el ser superior govierne tu vida, aquel ser de pensamientos elevados, libre de mesquindades y dramillas cotidianos". Ana C Blum

El amor libera



Ama y haz lo que quisieres, dice San Agustín. El  amor  libera. Cuando su mente y su corazón estén llenos de amor,  todo  lo  que usted piense y haga será sólo amor y, entonces, una luz dorada de amor se irradiará desde usted hacia toda la humanidad.
La libertad, por tanto, no mata al amor, sino que lo hace alcanzar las mayores culminaciones.
“Ama y haz lo que quisieres”, pues siempre  querrá, infaliblemente, sólo las cosas buenas de la vida, y estas le son otorgadas por derecho innato.
El amor es la mayor fuente generadora de energías.
El amor cura las enfermedades y  restablece  la  armonía  y  el equilibrio en su mente, en su corazón, en su organismo. Cuando usted ama, hará lo que quiera, porque todos los obstáculos  se desmoronarán. Conseguirá superar montañas insalvables, conseguirá vencer dolores y enfermedades mortales, conseguirá unir las fuerzas esparcidas, conseguirá poner fin a las guerras,  los  homicidios, las venganzas.
El amor hará que usted alcance el cielo aquí en la tierra.
Siempre que su corazón esté florido de amor; siempre que su corazón esté generando amor, como una milagrosa máquina divina,  su vida será agradable y bendecida. Usted tendrá salud, porque estará en paz consigo mismo y con los demás. Y el mundo será  un  paraíso para usted, pues cada vez que usted vea el  mundo  con  los ojos iluminados del corazón, el mundo se convertirá en un  paraíso.
Viva la vida. Sienta la vida. Respire la vida. Con amor. Por el amor. Por amor. Y usted tendrá el cielo dentro de sí. Y fuera  de sí.
Lauro Trevisan

Vuelo del alma



Cuando el camino se hace cuesta arriba,
no lo dejes.
Cuando las cosas andan mal, como a veces sucede,
no abandones.
Cuando no consigas resultados, y se sumen los problemas,
no te rindas.
Cuando quieras sonreír y sólo puedas suspirar,
no te caigas.
Cuando la suerte te sea adversa
y no encuentres ya fuerzas para seguir,
no renuncies.
Cuando no encuentres compañeros de lucha,
no te apures.
¡Hay manos que sostienen las tuyas!
Cree y siente en cada minuto de tu vida,
deja que tu alma “vuele libre” por los jardines
hermosos de la confianza en algo superior,
que llega donde nuestra visión no puede alcanzar,
pero sí nuestro corazón lo puede sentir.
¡Tu alma desea estar libre para darte fuerza y estímulo!
¡Intenta!
Cierra los ojos por algunos minutos
y deja tus pensamientos volar
por sitios de amor.
No podemos cambiar el mundo,
ni quitar todo el dolor de la tierra,
ni tener ya resueltos todos nuestros problemas,
pero sí podemos, a cada minuto,
mirar con ojos del amor a cada cosa.
Si pensamos que todo es pasajero,
miraremos con cariño lo negativo
que nos encamina a la elevación y perfección,
y luego observaremos con felicidad
el cambio del mal en bien,
de tristezas en alegrías.
Lo que hoy nos hace sonreír,
fueron las cosas que ayer nos hicieron llorar.
Nuestras faltas de hoy también son
las alegrías de mañana.
Las personas se van, los amores se pierden
en el tiempo, los problemas se solucionan,
hasta el mismo sol se va cada noche,
para renacer al día siguiente…
no te quedes en el medio del camino,
porque allá, adelante… ¡Algo te espera!
Ana L. de Rivera

Fuerza y coraje de Jorge Bucay


Es preciso tener fuerza para ser firme, pero es preciso tener coraje para ser gentil.
Es preciso tener fuerza para defenderse, pero es preciso tener coraje para bajar la guardia.
Es preciso tener fuerza para ganar una guerra, pero es preciso tener coraje para rendirse.
Es preciso tener fuerza para estar en lo cierto, pero es preciso coraje para tener duda.
Es preciso fuerza para mantenerse en forma, pero es preciso coraje para mantenerse en pie.
Es preciso tener fuerza para sentir el dolor de un amigo, pero es preciso coraje para sentir los propios dolores.
Es preciso tener fuerza para esconder los propios males, pero es preciso coraje para demostrarlos.
Es preciso tener fuerza para soportar el abuso, pero es preciso coraje para hacerlo parar.
Es preciso tener fuerza para quedarse solo, pero es preciso tener coraje para pedir apoyo.
Es preciso tener fuerza para amar, pero es preciso tener coraje para ser amado.
Es preciso tener fuerza para sobrevivir, pero es preciso coraje para vivir.

¿Qué es vivir?



Vivir, es vibrar cada instante, ante la emoción de percibir la maravilla de la creación de Dios que nos rodea.
Vivir, es entender que cada minuto que transcurre no volverá.
Vivir, es saber dar lo mejor de nosotros, es vibrar en la bondad y llevar a su máxima expresión nuestra capacidad de ser.
Vivir, es aprender más cada día, es gozar los momentos bellos y desafiarse a sí mismo ante las adversidades.
Vivir, es amar intensamente a través de una caricia, es escuchar en silencio la palabra del ser amado, es perdonar una ofensa, es sentir la presencia del otro, es besar con amor a quien nos ama.
Vivir, es contemplar apaciblemente la alegría de un niño, escuchar al adolescente aceptando sus inquietudes sin protestar, acompañar con gratitud la ancianidad en su soledad.
Vivir, es comprender al amigo ante la adversidad y tener la capacidad de regocijarme ante sus triunfos y realización.
Vivir es sentir que nuestro existir no fue vano y en la medida en que nos atrevamos a dar lo mejor de nosotros en cada momento, logremos manifestar la grandeza de nuestra alma para amar.
Vivir es vibrar y sentir, es amar y gozar, es observar y superar, es dar y aceptar, es comprender que nuestro tiempo es lo único que poseemos para realizar plenamente nuestro ser.
Vivir es aprender a convivir con el otro despertando su persona como obra de Dios. Vivir es mirar a Dios con corazón abierto reconociéndolo como Señor y Rey.
Autor Desconocido

La alegría de Rabindranath Tagore



La alegría está en todas partes,
  • está en la verde cubierta de nuestro planeta,
  • en la azul serenidad del cielo,
  • en la temeraria exuberancia de la primavera,
  • en la severa abstinencia del gris invierno,
  • en la carne viva que anima nuestro cuerpo,
  • en el perfecto equilibrio de la figura humana, noble y bien parada,
  • en el vivir,
  • en el ejercitar nuestros poderes,
  • en el aprender,
  • en el luchar el mal...
La alegría está en todas partes.

Vivir es...


VIVIR ES...
Caminar por la calle sin tener miedo,
saber decir que no,
levantarse a cualquier hora y no sentirse culpable,
comer cuando se tiene hambre,
saber decir que sí,
cumplir con las obligaciones sin sentirse obligado,
poder mirar a todos sin sentirse avergonzado,
estar contento con uno mismo,
trabajar sin que sea trabajo,
tener ganas de vivir,
tener conocimiento de sí mismo,
tener miedos y superarlos,
no tener miedo de tener miedo,
saber compartir lo que se tiene,
dar a los que amamos y tener tiempo para nosotros,
caminar por una playa desierta y sentirse acompañado,
tener amigos que nos quieran,... que nos soporten,
poder conversar con nuestros hijos,
poder saber estar en silencio,
saber que hay cosas que nos preocupan,... que nos exceden,
tener conciencia de que nos aman y no buscar que nos amen,
sentir que estamos vivos,
saber aceptar lo que nos toca,
reír y llorar cuando queremos,
poder descansar sin que nos cansemos,
poder mirar las estrellas sin que nos olvidemos de nosotros,
de nada, de nadie,
saber pedir perdón,
saber sufrir, olvidar, perder, ganar, perdonar, morir, y
poder dar sin que nos importe,
saber que podemos equivocarnos,
reconocer que hay personas que no nos quieren,
saber soñar, pero sin vivir soñando,
poder mirar mañana y no darle importancia,
no tener de que arrepentirse, pero saber hacerlo,
aceptar al prójimo como es,
saber comprender el llanto de los demás,
estar contentos por lo que somos,
saber jugar como los niños,
tener conciencia de que somos muy poco, pero también muy importantes,
saber ser feliz y saberlo,
saber que somos un mundo en el que cabe todo un mundo,
no mentirnos,
saber que para alguien somos un mundo,
saber aceptar lo que nos dan,
no exigir,
poder dar cuando nos piden,
saber dar sin que nos pidan,
saber ser orgulloso,
saber ser humilde,
saber mirar una mujer,
saber mirar un hombre,
no tener miedo de nuestra libertad,
no tener ataduras, pero amar las que tenemos,
poder y saber cambiar,
poder y saber: hacer, decir, pensar, amar,  todo.
Saber vivir entonces es:
empezar a vivir.

Para ser fuerte


No veas en los obstáculos una fuente de problemas, descubre en ellos la oportunidad de superarte y enfréntalos con valentía.

Un día, una pequeña abertura apareció en un capullo; un hombre se sentó y observó a la mariposa por varias horas, mientras ella se esforzaba para hacer que su cuerpo pasase a través de aquel pequeño agujero.

En tanto, parecía que ella había dejado de hacer cualquier progreso. Parecía que había hecho todo lo que podía, pero no conseguía agrandarlo. Entonces el hombre decidió ayudar a la mariposa: el tomó una tijera y abrió el capullo. La mariposa pudo salir fácilmente, pero su cuerpo estaba marchito, era pequeño y tenía las alas arrugadas.

El hombre siguió observándola porque esperaba que, en cualquier momento, las alas se abrieran y estirasen para ser capaces de soportar el cuerpo, y que éste se hiciera firme.

¡Nada aconteció! En verdad, la mariposa pasó el resto de su vida arrastrándose con un cuerpo marchito y unas alas encogidas. Ella nunca fue capaz de volar.

Lo que el hombre, en su gentileza y su voluntad de ayudar no comprendía, era que el capullo apretado y el esfuerzo necesario para que la mariposa pasara a través de la pequeña abertura, era la forma en que el creador hacía que el fluido del cuerpo de la mariposa, fuese a sus alas, de tal modo que ella estaría lista para volar, una vez que se hubiese liberado del capullo.

Algunas veces, el esfuerzo es exactamente lo que necesitamos en nuestra vida. Si Dios nos permitiese pasar por nuestras vidas sin encontrar ningún obstáculo, nos dejaría limitados. No lograríamos ser tan fuertes como podríamos haber sido.
Nunca podríamos volar.

Pedí fuerza............. y me dio dificultades para hacerme fuerte.
Pedí sabiduría........ y  me dio problemas para resolver.
Pedí prosperidad.... y  me dio cerebro y músculos para trabajar.
Pedí valor............... y  me dio obstáculos para superar.
Pedí amor............... y  me dio personas con problemas a las cuales ayudar.
Pedí favores........... y  me dio oportunidades.

Yo no recibí nada de lo que pedí...
Pero he recibido todo lo que necesitaba.

Vive la vida sin miedo, enfrenta todos los obstáculos y demuestra que puedes superarlos. 

Sí, se puede




"No basta saber, se debe también aplicar.
No es suficiente querer, se debe también hacer".Johann Wolfgang von Goethe.

Si se puede... cuando estas decidido, cuando comprometes tu voluntad para lograr lo que deseas alcanzar dentro de tu comunidad.

Si se puede... cuando ante cada obstáculo muestras temple y con mayor decisión los empiezas a enfrentar con valentía.

Si se puede... si ante cada fracaso buscas reconocer tus propios errores, lo que te permitirá acumular sabiduría, para resolver de forma eficaz los problemas en tu comunidad.

Si se puede... si ante los conflictos mantienes una actitud positiva en todo momento, y a pesar de las adversidades, tu ánimo no comienza a menguar, así no habrá cima que puedas alcanzar para lograr el éxito.

Si se puede... cuando ante los negativos y escépticos mantienes en todo momento una sonrisa de satisfacción por el logro obtenido por tu comunidad, y la alegría se convierte en tu fiel compañera...Siempre tendrás amigos por cultivar.

Si se puede... cuando ante la duda y la incertidumbre, tu fe te mantiene firme.

Si se puede... si tienes el coraje de vivir intensamente, y hacer de cada día una fascinante aventura leonística...La muerte, entonces será una angustia que nunca llegará a tu lado.

Autor Desconocido.

"El cobarde sólo amenaza cuando está a salvo"
Johann Wolfgang von Goethe.

La vida te sonreirá

No tomes a la vida como una carrera. No es la vida una competencia hacia una meta de llegada. Dios no quiere que llegues a El por lógica inercia o con apuros fanáticos. No quiere que al final de la vida digas: "solo se trataba de esto y nada más". No.

La vida es más que la suma de seres vivos, la vida es un tesoro compartido, un brillante tiempo que ilumina al universo mismo en cuanto te ha sido dada, porque allí es donde nace la esperanza, donde hay un soplo de vida cálido, un soplo de eternidad.

La vida es la sonrisa de una madre en el recuerdo, es la palabra y la mirada de nuestro padre, llena de comprensión y misterio que nos habla en algún rincón de la memoria. La vida es saber disfrutar y compartir el cariño inmenso que nos rodea cuando estamos en familia. Lo comprobamos en alguna fiesta, cuando nace un nuevo integrante, cuando se casa un pariente. Los ojos llenos de esperanzas, la piel fresca de alegría. La vida es un abrazo temprano a quienes queremos y un beso sincero en el encuentro.

Cuando aprendas a ver el corazón de las cosas, cuando veas con los ojos del alma la razón de lo que no tiene razón, entonces comprenderás que la vida es más que la suma de sus partes, que es la esencia misma bailando en el espacio, cantando en el viento, mojándote en la lluvia, abrigándote en el silencio de una noche fría frente al fuego. Comprenderás que el otro tiene las mismas inquietudes, los mismos miedos ocultos, que también siente respeto por algo, que alberga culpas que no logra sacar, sonrisas que no puede brindar, ganas de ser querido, ¡tantas cosas! .... tantas.... como también tienes tú.

Verás que el otro es parte de tu vida y tú vives porque hay otro que vive para verte, que aprendiste muchas cosas, porque otro te las enseñó. Tus padres, tu escuela, tus amigos, la vida misma. Comprenderás que la vida es siempre un camino que solo se hace al caminar con la mirada franca y un beso lejano esperándonos en algún horizonte. Sabrás que transitamos por un sendero único e irrepetible porque es la huella que vamos haciendo en el mundo, nuestra marca, nuestra señal, que escribimos en los renglones de un relato compartido. Y tan solo de nosotros depende un verso mejor, una gran alegría, una palabra triste, un momento de olvido o una canción de amor, de nosotros depende elegir la forma de mejorar nuestro rumbo y que cada día sea un canto al sol.

La vida es para aprender a amar y a perdonar, a olvidar cuando debemos olvidar, a recordar cuando debemos recordar. La vida es para ampliar los afectos y reflexionar sobre nuestras vivencias, para que pensemos en los frutos de nuestros actos y veamos claramente, sin ningún tipo de adorno ni justificaciones oportunistas lo que hemos hecho en el tiempo y todavía, si podemos, volver sobre nuestros pasos para cambiar alguna situación.

No ocupes tu tiempo en ver solo el aspecto negativo de las cosas... sueña, imagina, planea una salida, invita a alguien a comer a tu casa, da un abrazo y ríete con las personas que sonríen, ama con las personas que aman, alégrate con quienes te alegren el día, haz las cosas simples porque en los simple brilla una pequeña luz que se hace fantástica e inmensa a los ojos de quien atesora ilusiones.

Nunca hagas o digas algo que resulte demasiado duro a alguien solitario, porque aunque a ti te parezca que en circunstancias normales, cualquiera lo tomaría con naturalidad, una persona solitaria podría verse herida mortalmente, pues su mente y su corazón son más sensibles a las influencias del exterior. Trata de llevarle un motivo de felicidad, un minuto de alegría, un momento de amor y te lo agradecerá infinitamente.

Sabes, la felicidad es pariente de la belleza y la belleza es el rostro de la verdad. Cuando descubrimos una verdad, descubrimos algo bello, y lo bello solo puedo regocijarnos en el alma porque la verdad y la belleza son atributos de Dios. No pienses en aquello de que la verdad es "dura", lo duro, feo o desagradable no es la verdad, eso se llama realidad, la que el ser humano crea todos los días con su insistente capacidad de nombrar y clasificar las cosas. La verdad es otra cosa, la verdad es el motivo de la felicidad y la libertad, porque nos libera de fantasmas y dudas al caminar, porque nos hace bellos si la sabemos cuidar, porque es el final del camino al que hemos de llegar.

La vida es un encuentro entre Dios y tú. Disfruta tu tiempo sabiendo que el pasado y el futuro son instantes de una realidad que se actualiza de acuerdo a tu conciencia, la cual se enciende a cada instante e ilumina lo que toca, lo que ve y hasta lo que niega.

Recuerda que la vida es más que la suma de seres vivos, es un tesoro compartido del cual formas parte. Cuando comprendas esto, llenarás tus pulmones vacíos con un soplo de eternidad y serás uno con la vida, y la vida te sonreirá.

El Zorro y el Oso


Un buen día un hombre paseaba por el bosque cuando se encontró con un zorro herido. La pobre criatura se había roto las cuatro patas mientras intentaba huir de un cazador y estaba tal malherida que ni siquiera podía moverse para encontrar comida.

El hombre sintió lástima por el animal y decidió acercarse a él. Pero mientras lo hacía vio un gigantesco oso que se asomaba entre los árboles, arrastrando los despojos del animal que acababa de devorar. El oso pareció no interesarle el zorro y de hecho, dejó caer los restos y se dio media vuelta en busca de otro animal que llevarse a la boca. Los desperdicios cayeron junto al zorro, que se lanzó sobre la poca carne que quedaba con enorme ansiedad.

Al día siguiente, el hombre volvió al bosque. Una vez más, el oso había dejado un apetitoso bocado cerca de donde yacía el famélico zorro y nuevamente el zorro se había abalanzado sobre la comida. El tercer día, al volver al bosque, la escena se repetía.

El hombre reflexionó detenidamente sobre lo que había visto.

-Si Dios se preocupa tanto por el zorro - se dijo a sí mismo-, ¿cuánto más se preocupará por mí......? Mi fe no es lo suficientemente fuerte, debo aprender a confiar en Dios con la misma intensidad que el zorro.

Acto seguido, el hombre se arrodilló en el bosque y, con la mirada puesta en el cielo, exclamó:

-Señor, el zorro me ha demostrado lo que es tener fe en ti. A partir de este momento me entrego a ti en cuerpo y alma. Confío en que cuides como el oso asiste al zorro.

Dicho esto, el hombre se tumbó en el suelo a la espera de que Dios se ocupara de él. Transcurrió un día y no sucedió nada. El hombre empezó a tener hambre. Pasó otro día y seguía sin ocurrir nada. El hombre empezó a mosquearse. El tercer día, cuando aún no había ni rastro de Dios, el hombre se enfadó.

- Señor, quieres a ese zorro más que a mí. ¿Por qué no te preocupas de mí con lo mucho que yo confío en ti? ¿Por qué no me alimentas?.

Por fin, el hambre obligó al hombre a volver al pueblo. En una de las calles del pueblo, se topó con un niño hambriento. No pudo contenerse y le manifestó a Dios su ira:

-¿Por qué no haces nada para ayudar a este pobre niño?.

- Ya lo he hecho, respondió Dios. Te he creado a ti. Pero has decidido seguir el ejemplo del zorro y no el del altruista oso.

Adaptación de una fábula árabe.

Amor es darse todo


El hombre estaba tras el mostrador, mirando la calle distraídamente.
Una niñita se aproximó al negocio y apretó la naricita contra el vidrio de la vitrina. Los ojos de color del cielo brillaban cuando vio un determinado objeto. Entró en el negocio y pidió para ver el collar de turquesa azul.

* "Es para mi hermana. ¿Puede hacer un paquete bien bonito?". -dijo ella.
El dueño del negocio miró desconfiado a la niñita y le preguntó:
* ¿Cuánto dinero tienes?
Sin dudar, sacó del bolsillo de su ropa un pañuelo todo atadito y fue deshaciendo los nudos.

Los colocó sobre el mostrador y dijo feliz:
* "¿Esto alcanza?".
Eran apenas algunas monedas las que exhibía orgullosa.

* "¿Sabe?, quiero dar este regalo a mi hermana mayor. Desde que murió nuestra madre, ella cuida de nosotros y no tiene tiempo para ella. Es su cumpleaños y estoy segura que quedará feliz con el collar que es del color de sus ojos"


El hombre fue para la trastienda, colocó el collar en un estuche, lo envolvió con un vistoso papel rojo e hizo un trabajado lazo con una cinta verde.

* "Tome, dijo a la niña. Llévelo con cuidado".
Ella salió feliz, corriendo y saltando calle abajo.

Aún no acababa el día, cuando una linda joven entró en el negocio. Colocó sobre el mostrador el ya conocido envoltorio deshecho e indagó:
¿Este collar fue comprado aquí? "¿Cuánto costó?

* "Ah!", - habló el dueño del negocio. "El precio de cualquier producto de mi tienda es siempre un asunto confidencial entre el vendedor y el cliente".
* La joven exclamó: * "Pero mi hermana tenía solamente algunas monedas. El collar es verdadero, ¿no? Ella no tendría dinero para pagarlo".

El hombre tomó el estuche, rehizo el envoltorio con extremo cariño, colocó la cinta y lo devolvió a la joven y le dijo:

* "Ella pagó el precio más alto que cualquier persona puede pagar: ELLA DIO TODO LO QUE TENÍA".

El silencio llenó la pequeña tienda y dos lágrimas rodaron por la faz emocionada de la joven en cuanto sus manos tomaban el pequeño envoltorio.

La verdadera donación es darse por entero, sin restricciones. La gratitud de quien ama no conoce límites para los gestos de ternura. Agradece siempre, pero no esperes el reconocimiento de nadie.  Gratitud con amor no sólo reanima a quien recibe, reconforta a quien ofrece.

Las contradicciones del amor.... de Olivia Reyes


No vaya a ser que por la maldita costumbre
de pensar más lo que sólo se debe sentir
porque no hay forma de que la razón se ágemele con el corazón
vaya ser que pierdas lo mejor que puedas tener

No vaya ser amor mío que por tener que explicar
cada paso que en el corazón se da
y si ése es el afán,
alejes de ti lo mejor que te podría pasar

No vaya a ser corazón que se canse el vagón de la prudencia
de llevar de pasajera a la insidiosa duda de por vida
y sean sus desproporcionadas fantasías lo que
obligue al amor a bajarse en la próxima estación

No vaya a ser mi amor que por propia decisión
con el látigo de lo absurdo flagelemos nuestra unión
y no se pueda detener el sangrado
que en aras de la absolución se le cause al corazón

Cordero contra león...no habría manera...
imposible rescatar de las dudas al amor.

O. Olivia Reyes

Mirando las estrellas



Mirando las estrellas me di cuenta que en cada una de ellas existe un paraíso.
Mirándolas descubrí la infinidad de cosas que nos perdemos. Ellas, que están allá, tan lejos, al menos sobreviven con su pequeño brillo; y nosotros aquí, tan llenos de todo, nos sentimos morir cuando algo se termina.
Mirando las estrellas comprendí el poco valor que le damos a la vida, cuando ésta nos quita cosas pensamos que es injusta y olvidamos que sin ella no seríamos quienes somos.
Hoy sin pensar vi volar una estrella en su gran mundo. La vi volar sin rumbo y la noté perdida, pero me di cuenta de que no, que sólo en nuestro mundo existe la soledad, ya que ellas conviven con su Creador y por eso siguen brillando.
En cambio nosotros, pensamos que estar solos es el fin de la vida y no nos damos cuenta que a veces la soledad, nos ayuda a encontrar esas respuestas que Dios susurra a nuestra conciencia.
Mirando las estrellas pude ver que la felicidad llega cuando menos la esperamos. . .
Hoy mirando una estrella, sentí el calor del amor que se fue… Y descubrí que en ella están los sueños, los besos y aquel tiempo que un día se perdió.
Comprendí que el amor tiene un millón de vueltas, que a veces nos sorprende y nos da felicidad, y otras veces se transforma en lo peor que hay.
Aprendí a sonreír y a ver la realidad. Mirando a una de ellas, pude ver algunas cosas:
Que no sirve el orgullo cuando existe amistad…
Que no sirve llorar cuando un amor se va…
Que no existen fronteras cuando tenemos vida…
Y que aprender a vivir, es lo mejor que hay.
Autor: José Luis Prieto

El temido Enemigo: Cuento de Jorge Bucay sobre el odio



Había una vez, en un reino muy lejano y perdido, un rey al que le gustaba mucho sentirse poderoso. Su deseo de poder no se satisfacía sólo con tenerlo, él necesitaba, además, que todos lo admiraran por ser poderoso. Así como a la madrastra de Blanca Nieves no le alcanzaba con verse bella, también él necesitaba mirarse en un espejo que le dijera lo poderoso que era. Él no tenía espejos mágicos, pero contaba con un montón de cortesanos y sirvientes a su alrededor a quienes preguntarle si él era el más poderoso del reino. Invariablemente todos le decían lo mismo:
- Alteza, eres muy poderoso, pero tú sabes que el mago tiene un poder que nadie posee: Él conoce el futuro.
El rey estaba muy celoso del mago pues aquel no sólo tenía fama de ser un hombre muy bueno y generoso, sino que además, el pueblo entero lo amaba, lo admiraba y festejaba que él existiera y viviera allí.
No decían lo mismo del rey. Quizás porque necesitaba demostrar que era él quien mandaba y el rey no era justo, ni ecuánime y mucho menos bondadoso.
Un día, cansado de que la gente le contara lo poderoso y querido que era el mago, o motivado por esa mezcla de celos y temores que genera la envidia, el rey urdió un plan: Organizaría una gran fiesta a la cual invitaría al mago. Después de la cena, pediría la atención de todos. Llamaría al mago al centro del salón y delante de los cortesanos, le preguntaría al mago si era cierto que sabía leer el futuro. El invitado tendría dos posibilidades: decir que no, defraudando así la admiración de los demás, o decir que sí, confirmando el motivo de su fama. El rey estaba seguro de que escogería la segunda posibilidad. Entonces, le pediría que le dijera la fecha en la que el mago del reino iba a morir. Éste daría una respuesta un día cualquiera, no importaba cuál. En ese mismo momento, planeaba el rey, sacar su espada y matarlo. Conseguiría con esto dos cosas de un solo golpe: la primera, deshacerse de su enemigo para siempre; la segunda, demostrar que el mago no había podido adelantarse al futuro, ya que se había equivocado en su predicción. Se acabarían, en una sola noche, el mago y el mito de sus poderes…
Los preparativos se iniciaron enseguida, y muy pronto llegó el día del festejo…. …Después de la gran cena, el rey hizo pasar al mago al centro y le preguntó:
- ¿Es cierto que puedes leer el futuro?
- Un poco – dijo el mago.
- ¿Y puedes leer tu propio futuro? – preguntó el rey
- Un poco – dijo el mago.
- Entonces quiero que me des una prueba – dijo el rey ¿Qué día morirás? ¿Cuál es la fecha de tu muerte?
EI mago se sonrió, lo miró a los ojos y no contestó.
- ¿Qué pasa mago? – dijo el rey sonriente -¿No lo sabes?… no es cierto que puedes ver el futuro?
- No es eso – dijo el mago – pero lo que sé, no me animo a decírtelo.
-¿Cómo que no te animas? – dijo el rey …Yo soy tu soberano y te ordeno que me lo digas. Debes darte cuenta de que es muy importante para el reino saber cuando perderemos a sus personajes más eminentes… Contéstame pues, ¿cuándo morirá el mago del reino?
Luego de un tenso silencio, el mago lo miró y dijo:
-No puedo precisarte la fecha, pero sé que el mago morirá exactamente un día antes que el rey.
Durante unos instantes, el tiempo se congeló. Un murmullo corrió por entre los invitados.
El rey siempre había dicho que no creía en los magos ni en adivinaciones, pero lo cierto es que no se animó a matar al mago. Lo perdonó, sí por conveniencia, pero le perdonó la vida. Lentamente el soberano bajó los brazos y se quedó en silencio… Los pensamientos se agolpaban en su cabeza.
Se dio cuenta de que se había equivocado.
Su odio había sido el peor consejero
-Alteza, te has puesto pálido. ¿Qué te sucede? – preguntó el invitado.
-Me estoy sintiendo mal – contestó el monarca – voy a ir a mi cuarto, te agradezco que hayas venido. Y con un gesto confuso giró en silencio encaminándose a sus habitaciones…
El mago era astuto, había dado la única respuesta que evitaría su muerte ¿Habría leído su mente? La predicción no podía ser cierta. Pero… ¿Y si lo fuera?… Estaba aturdido… Se le ocurrió que sería trágico que le pasara algo al mago camino a su casa
El rey volvió sobre sus pasos, y dijo en voz alta :
-Mago, eres famoso en el reino por tu sabiduría, te ruego que pases esta noche en el palacio pues debo consultarte por la mañana sobre algunas decisiones reales.
-¡Majestad! Será un gran honor, dijo el invitado con una reverencia.
El rey dio órdenes a sus guardias personales para que acompañaran al mago hasta las habitaciones de huéspedes en el palacio y custodiasen su puerta asegurándose de que nada le pasara…
Esa noche el soberano no pudo conciliar el sueño. Estuvo muy inquieto pensando qué pasaría si al mago le hubiera caído mal la comida, o si se hubiera hecho daño accidentalmente durante la noche, o si, simplemente, le hubiera llegado su hora.
Bien temprano en la mañana el rey golpeó en las habitaciones de su invitado.
Él nunca en su vida había pensado en consultar ninguna de sus decisiones, pero esta vez, en cuánto el mago lo recibió, hizo la pregunta…necesitaba una excusa.
Y el mago, que era un sabio, le dio una respuesta correcta, creativa y justa.
El rey, casi sin escuchar la respuesta, alabó a su huésped por su inteligencia y le pidió que se quedara un día más supuestamente, para “consultarle” otro asunto… (obviamente, el rey sólo quería asegurarse de que nada le pasara). El mago – que gozaba de la libertad que sólo conquistan los iluminados – aceptó.
Desde entonces todos los días, por la mañana o por la tarde, el rey iba hasta las habitaciones del mago para consultarlo y lo comprometía para una nueva consulta al día siguiente.
No pasó mucho tiempo antes de que el rey se diera cuenta de que los consejos de su nuevo asesor eran siempre acertados y terminara, casi sin notarlo, teniéndolos en cuenta en cada una de sus decisiones.
Pasaron los meses y luego los años.
Y como siempre… estar cerca del que sabe vuelve al que no sabe, más sabio.
Así fue: el rey poco a poco se fue volviendo más y más justo. Ya no era despótico ni autoritario. Dejó de necesitar sentirse poderoso, y seguramente por ello dejó de necesitar demostrar su poder.
Empezó a aprender que la humildad también podía tener sus ventajas. Empezó a reinar de una manera más sabia y bondadosa. Y sucedió que su pueblo empezó a quererlo, como nunca lo había querido antes.
El rey ya no iba a ver al mago investigando por su salud, iba realmente para aprender, para compartir una decisión o simplemente para charlar.
El rey y el mago habían llegado a ser excelentes amigos.
Hasta que un día, a más de cuatro años de aquella cena, sin motivo, el rey recordó. Recordó que este hombre, a quien consideraba ahora su mejor amigo, había sido su más odiado enemigo. Recordó aquel plan que alguna vez urdió para matarlo. Y se dio cuenta de que no podía seguir manteniendo este secreto sin sentirse un hipócrita.
El rey tomó coraje y fue hasta la habitación del mago. Golpeó la puerta y apenas entró, le dijo:
-Hermano mío, tengo algo para contarte que me oprime el pecho.
-Dime – dijo el mago – y alivia tu corazón
-Aquella noche, cuando te invité a cenar y te pregunté sobre tu muerte, yo no quería en realidad saber sobre tu futuro, planeaba matarte frente a cualquier cosa que me dijeras, quería que tu muerte inesperada desmistificara tu fama de adivino. Te odiaba porque todos te amaban…. Estoy tan avergonzado…
El rey suspiró profundamente y siguió:
-Aquella noche no me animé a matarte y ahora que somos amigos, y más que amigo, hermanos, me aterra pensar todo lo que hubiera perdido si lo hubiera hecho. Hoy he sentido que no puedo seguir ocultándote mi infamia. Necesité decirte todo esto para que tú me perdones o me desprecies, pero sin ocultamientos.
El mago lo miró y le dijo:
-Has tardado mucho tiempo en poder decírmelo, pero de todas maneras, me alegra que lo hayas hecho, porque esto es lo único que me permitirá decirte que ya lo sabía. Cuando me hiciste la pregunta y acariciaste con la mano el puño de tu espada, fue tan clara tu intención, que no hacía falta ser adivino para darse cuenta de lo que pensabas hacer.
El mago sonrió y puso su mano en el hombro del rey
- Como justa devolución a tu sinceridad, debo decirte que yo también te mentí… Te confieso que inventé esa absurda historia de mi muerte antes de la tuya para darte una lección. Una lección que recién hoy estás en condiciones de aprender, quizás la más importante cosa que yo te haya enseñado: Vamos por el mundo odiando y rechazando aspectos de los otros y hasta de nosotros mismos que creemos despreciables, amenazantes o inútiles… y sin embargo, si nos damos tiempo, terminamos dándonos cuenta de lo mucho que nos costaría vivir sin aquellas cosas que en un momento rechazamos. Tu muerte, querido amigo, llegará justo, justo el día de tu muerte, y ni un minuto antes. Es importante que sepas que yo estoy viejo, y mi día seguramente se acerca. No hay ninguna razón para pensar que tu partida deba estar atada a la mía. Son nuestras vidas las que se han ligado, no nuestras muertes.
El rey y el mago se abrazaron y festejaron brindando por la confianza que cada uno sentía en esta relación que habían sabido construir juntos.
Cuenta la leyenda… que misteriosamente, esa misma noche… el mago… murió durante el sueño.
El rey se enteró de la mala noticia a la mañana siguiente y se sintió desolado. No estaba angustiado por la idea de su propia muerte, había aprendido del mago a desapegarse hasta de su permanencia en este mundo. Estaba triste por la muerte de su amigo.
Qué coincidencia extraña había hecho que el rey le pudiera contar esto al mago justo la noche anterior a su muerte? Tal vez de alguna manera desconocida el mago había hecho que él pudiera decirle esto para poder quitarle su fantasía de morirse un día después. Un último acto de amor para librarlo de sus temores de otros tiempos… Cuentan que el rey se levantó y que con sus propias manos cavó en el jardín, bajo su ventana, una tumba para su amigo, el mago. Enterró allí su cuerpo y el resto del día se quedó al lado del montículo de tierra, llorando como sólo se llora ante la pérdida de los seres más queridos.
Y recién entrada la noche, el rey volvió a su habitación.
Cuenta la leyenda… que esa misma noche… veinticuatro horas después de la muerte del mago, el rey murió en su lecho mientras dormía… quizás de casualidad… quizás de dolor… quizás para confirmar la última enseñanza de su maestro.