martes, 4 de octubre de 2011

Buenas noches amigos, les mando un abrazo de oso!


Los amigos son como caminos



Ciertos amigos son indispensables,
simples como aquel caminito de tierra de los pueblos pequeños,
son transparentes y confiables.
Otros, acaban de llegar, son como caminos
que sólo conocemos por el guía, y nos vamos aventurando,
siempre vale la pena caminar.
Hay amigos que nos recuerdan a aquellos caminos vecinales,
que poco usamos, pero sabemos que estarán allá,
siempre están en nuestra memoria.
También existen amigos que, infelizmente,
nos recuerdan aquellos caminos maravillosos
pero que engañan al conductor,
pues son llenos de curvas de peligro.

Y existen amigos que son aquellos caminos que desaparecieron,
no existen más. Se fueron,
pero quedaron impregnados en nuestra alma.
En un viaje de la vida, que puede ser larga o corta,
Amigos son más que caminos,
a veces son nuestro propio camino.
Deja a tus viejos amigos saber que nunca los olvidaste,
y dile a los nuevos que nunca los olvidarás…
Recuerda, todos necesitamos de amigos.
Hay momentos en nuestra vida en que nos sentiremos solos,
pero si tienes amigos verdaderos nunca estarás solo.
Y siempre en momentos de dificultades,
son exactamente en esos momentos en que aparecen
los verdaderos amigos…
El tiempo que pasamos con amigos no es tiempo perdido,
sino ganado.
Sin un amigo, perdemos mucho.
Un amigo es la persona que nos muestra el rumbo
y recorre con nosotros una parte del camino.
Francesco Alberoni

Amiga mía



Somos islas.
Y me empecino en querer formar un continente con las islas.
Intercomunicarlas, vencer las soledades, rellenar los abismos,
poner puentes sobre los océanos, zurcir las roturas…
¡Todos dicen que necesitan de los otros!
¡Todos andan pidiendo compañía!

Pero son tan poquitos los que se acercan,
los que toman de veras tu mano extendida,
los que brindan, los que se atreven a recibir…
Sé que a esta hora, por ejemplo, a esta hora
en que no puedo dormirme, estas despierta.
Que miras, como yo, una película en un canal de cable.
Que mientras miras la película pensás en otras cosas,
porque no podes concentrarte:
la soledad es desconcertante, aburrida, rutinaria,
una cárcel sin puertas ni ventanas, sin relojes,
sin voces, sin palabras.
Pero si te llamo atenderás el teléfono con voz de sobresalto,
dirás que estabas dormida o atenderás
como si recién llegaras de la calle y mentirás
“me encontrás despierta porque acabo de entrar,
fui a cenar con Fulanita (que no conozco);
¡lo pase tan bien!”.
¡Basta!
Si querés ser mi amiga, no me mientas.
No repitas jamás lo que te confío.
No te disfraces.
No te avergüences.
No te reprimas.
No te exijas.
No te presiones.
No te marchites.
No dejes de pedirme lo que necesites.
No te calles lo que sientas.
No te asustes de proponerme cosas locas
que parezcan chiquilinadas:
Sí, yo escribiré tu carta de amor.
Le preguntaré al amigo de un amigo
si ese tipo que te gusta piensa en vos.
Llamare por teléfono a quien me digas
para decirle lo que quieras que le diga.
NO te juzgaré.
NO me asustaré de nada que me cuentes.
Te querré aunque seas tan tonta
e imperfecta como yo.
Pero eso sí: jamás me mientas.
Porque lo único que hace verdadera la amistad
es no mentirse, nunca, nunca, nunca.
No traicionar por nada la confianza absoluta
que pongo en vos, que podes poner en mí.
Poldy Bird
De su libro “PASA UNA MUJER”.

Efectos del humor


Fisiológicos:
Cuando el buen humor desencadena la risa y esto implica
la liberación de tensión excesiva.
Las emociones positivas, como alegría, buen humor, optimismo,
paz, entusiasmo, son denominados estados de ánimo.
Se manifiestan en el cuerpo como realidades bioquímicas
que generan distintas respuestas que ayudan a combatir
y hasta revertir algunas enfermedades.
Algunos beneficios del buen humor y la risa son:
Libera las hormonas endorfinas: cuando la glándula pituitaria
recibe un estímulo generado por nuestra sonrisa
voluntaria y consciente, reacciona liberando endorfinas,
las que además de ser el analgésico natural del cuerpo,
producen, al ser liberadas, una sensación de bienestar.
Disminuye la hormona suprarrenal cortisol:
el estrés crónico provoca cambios fisiológicos adversos,
mientras que la risa es su antídoto.
Ésta hace descender el nivel de cortisol que se produce
en la sangre ante una situación de estrés.
La risa y el humor son escapes al sufrimiento que resulta
de la diferencia entre las aspiraciones humanas
y la realidad que a uno le toca vivir.
La risa disminuye la presión arterial, la frecuencia cardiaca,
la tensión muscular y decrece la activación del estrés.

Relaja el sistema muscular: Actúa sobre el sistema neurovegetativo,
que es regulado por el sistema límbico, el núcleo de las emociones.
En los episodios de risa se pone en marcha en primer lugar
el sistema nervioso simpático, para dar pronto paso
al parasimpático, cuya acción es más duradera.
La tensión arterial baja y regulariza la respiración
y la digestión, pues al descender el diafragma se produce
un efecto masaje sobre el hígado y la vesícula biliar.
Con relación a la respiración, se produce una mejor oxigenación
de todos los tejidos.
Algunas investigaciones médicas y especialmente
de la psico-neuro-inmuno-endocrinología determinaron
que la glándula timo no se atrofia en la adolescencia.
Pero sí cambia de tamaño y disminuye, de este modo,
en beneficio del organismo.
Es la glándula más importante del sistema inmunológico,
en ella maduran los linfocitos T. Si realmente se atrofiaran,
no existiría la inmunidad del organismo.
El humor, ayuda a mantenerla en funcionamiento.
Psicológicos:
El verdadero humor consiste en reírse de sí mismo,
de lo que uno hace, dice o piensa.
El humor representa una actividad creativa del ser humano,
puesto que lo risible no nace de las cosas, sino de la persona misma.
Cuando la persona se ríe de sí misma aumenta su autoestima
y desarrolla una actitud de reto o desafío que consiste
en hacer frente a las tensiones.
El verse a sí mismo desde una perspectiva cómica brinda afecto,
entendimiento, apoyo, diálogo, juego y favorece una relación
más cercana con los otros.
Sociales:
El humor tiene beneficios en el ámbito terapéutico, laboral,
escolar y/o en reuniones sociales, ya que descomprime
y puede ser útil para solucionar desacuerdos, porque relaja
y refuerza las relaciones con los otros (Moody 2002).
Respecto del área laboral, muchas empresas como IBM,
Xerox, General Motors, y otras, han incorporado el humor
en su filosofía corporativa, su estrategia de recursos humanos
o sus programas de formación.
El humor favorece la innovación, la motivación,
potencia la salud actúa en los recursos humanos
posibilitando el incremento de su productividad.
El humor en la psicoterapia
La mayoría de las corrientes psicológicas reconocen
su valor en el proceso terapéutico.
Una minoría concluye que el humor puede ser un modo
de descargar hostilidad, frustración o una manera de tomar
con ligereza los problemas del paciente.
En base a todas estas investigaciones subyace la idea
de que el humor es un recurso que hay que nutrir,
cultivar y conservar.
Como técnica terapéutica para explorar sentimientos,
lidia con la resistencia y promueve cambios.
En gran medida, la perturbación emocional consiste
en tomar la vida demasiado en serio, en exagerar
la importancia de las cosas, la sensación de catástrofe,
de horror y atrocidad de todo lo que ocurre
(o pasando al extremo defensivo de no tomarlas
suficientemente en serio). En este sentido la psicoterapia
racional-emotiva conductual consiste en demostrar
a las personas sus creencias disfuncionales catastróficas
y desafiar enérgicamente su excesiva seriedad.
El humor puede usarse previo a la visualización
de las escenas temidas, si surge espontáneamente,
da cuenta de un efecto de cambio cognitivo,
ya que el sujeto puede interpretar de una manera diferente
la situación estímulo.
La salud en el siglo XXI sufrió la influencia de diferentes factores
relacionados con guerras, violencia, avances tecnológicos,
migraciones etc. Nuestro país vivió en estos últimos
años sucesivos cambios políticos y económicos que repercutieron
en los aspectos sociales y psicológicos de sus habitantes.
Actualmente existe un marcado incremento de desórdenes psíquicos,
los motivos de consulta más frecuentes giran alrededor
de temas relacionados con el estrés, trastornos psicosomáticos,
aumentaron las consultas por temas de violencia, maltrato y abuso.
Crecieron los casos de adicciones, adolescentes embarazadas
y personas que padecen HIV.
Contar con espacios de humor, recreación y descanso,
es muy importante ya que estos ingredientes
producen distensión en la tarea diaria.

Liliana Chazenbalk
Psicología, Cultura y Sociedad

Si Pero..... de Maytte Sepúlveda



Si sales a la calle... corres el riesgo de que te ocurra un milagro. Si miras el atardecer... corres el riesgo de no volver a ser el mismo. Si contemplas las estrellas... corres el riesgo de ser feliz. Si trabajas en tus sueños... corres el riesgo de convertirlos en realidad
Crecemos escuchando frases negativas asociadas a muchos de los intentos que hacemos para realizar nuevas actividades, para desarrollar nuevas destrezas o simplemente para iniciar algo nuevo.
Cuántas veces se nos prende el bombillo y nos iluminamos con una idea, con un proyecto o con un sueño... en un instante nos sentimos radiantes de entusiasmo y corremos a compartirlo con nuestra pareja o con un buen amigo buscando su apoyo para llevarlo a cabo. Luego de escuchar sorprendidos nuestra propuesta, nos responden: Sí, tu idea es fantástica, pero... Si, nos ofrecen un pero gigante, infranqueable, un pero que nos recuerda todos los obstáculos, los inconvenientes, las limitaciones que se podrán presentar y que no podremos superar, nos los enumeraran uno detrás de otro sin parar, pronosticándonos un fracaso absoluto e irremediable, apagando nuestra ilusión antes de darle forma. Estos peros son como un chorro de agua helada que baja nuestro entusiasmo, que como una nube negra pesada y pegajosa se posa sobre nuestro proyecto para ahogarlo antes de nacer... Entonces, unos minutos más tarde nuestro ánimo queda por el suelo y nuestro proyecto anulado.
A veces es peor, sucede que somos nosotros mismos los que nos saboteamos la posibilidad. Ante la perspectiva de emprender un nuevo desafío, nos asaltan miles de dudas, pensamos sólo en lo peor, en que no podremos, en que no somos capaces, en que es muy difícil conseguirlo, pensaremos en los innumerables percances que pueden ocurrir... es en ese momento cuando nos paraliza el miedo y nos quedamos inmovilizados y ante este panorama tan negativo, abandonamos cualquier proyecto que pueda ayudarnos a mejorar nuestra calidad de vida.
Asumamos los retos, con sus riesgos y desafíos, lancémonos entusiastas a la aventura del cambio y de la transformación, confiemos en la vida, en que ella siempre nos dará lo mejor.
Tomemos la decisión de acompañarnos de personas entusiastas y alegres, que nos apoyen con su optimismo y actitud positiva, que no nos resalten los peligros sino que nos muestren todos lo recursos y las posibilidades que tenemos para conseguir nuestros objetivos, y que nos digan sonrientes: Cuenta conmigo y con la forma que pueda ayudarte podemos tender el puente.
Busca siempre el lado positivo. Para que tu idea pueda concretarse, debes pensar primero en todo lo positivo del proyecto, en todo lo bueno, lo maravilloso que va a traer a tu vida. Identifica claramente tu meta, visualiza el momento en que lo consigas y todos los beneficios del logro; deja libremente tu imaginación fluir, sin peros, sin pesimismo y sin una nube negra que oscurezca tu visión de futuro.
Busca las herramientas para hacer realidad tu sueño. Enfrenta tus retos con una visión positiva y optimista, piensa que puedes lograrlo y dedícate a buscar todo aquello que te puede ayudar a hacer realidad tu sueño; la información, los medios, los contactos y la estructura necesaria para alcanzar tus metas. No olvides sumar tus ganas, tu motivación y la seguridad de que eres capaz, recuerda que haz hecho muchas cosas que parecían en un principio imposibles.
Identifica los obstáculos. Después de tener claro qué quieres y cómo vas a lograrlo, revisa las limitaciones y los puntos débiles uno por uno y, con confianza y optimismo, mira cómo puedes resolverlos, no te desesperes. Busca inteligentemente una salida, otro camino, arma tu rompecabezas, las soluciones siempre están por ahí, no pierdas la calma y conserva la ilusión.
Establece metas pequeñas. Convierte tu proyecto en una serie de metas pequeñas para que puedas cumplir con ellas paso a paso. De este modo te será mas fácil alcanzar tu sueño, elabora un plan lo más detallado posible, pónle fechas, crea planes alternativos en caso de que las cosas no salgan como lo planeaste. Espera siempre lo mejor pero prepárate para lo peor... por si acaso.
Persevera en el esfuerzoCompromete y no desistas, recuerda que el universo siempre conspira para apoyarte a convertir tus sueños en realidad. Muchas veces el triunfo se encuentra a la vuelta de la próxima esquina, los pequeños fracasos no son más que peldaños que te acercan al éxito, persevera, apóyate en lo que ya has conseguido y dale con más fuerza... después de la tempestad siempre viene la calma.

Fuente:

Hallar una sonrisa



Cuando sepas hallar una sonrisa
en la gota sutil que se rezuma
de las porosas piedras, en la bruma,
en el sol, en el ave y en la brisa;
cuando nada a tus ojos quede inerte,
ni informe, ni incoloro, ni lejano,
y penetres la vida y el arcano
del silencio, las sombras y la muerte;
cuando tiendas la vista a los diversos
rumbos del cosmos, y tu esfuerzo propio
sea como potente microscopio
que va hallando invisibles universos,
entonces en las flamas de la hoguera
de un amor infinito y sobrehumano,
como el santo de Asís, dirás hermano
al árbol, al celaje y a la fiera.

Sentirás en la inmensa muchedumbre
de seres y de cosas tu ser mismo;
serás todo pavor con el abismo
y serás todo orgullo con la cumbre.

Sacudirá tu amor el polvo infecto
que macula el blancor de la azucena,
bendecirás las márgenes de arena
y adorarás el vuelo del insecto;
y besarás el garfio del espino
y el sedeño ropaje de las dalias...
y quitarás piadoso tus sandalias
por no herir a las piedras del camino.
Enrique González Martínez

La ternura



No es ternura el fuego de una pasión...
sino la suavidad de una caricia.

No es ternura el oleaje que se desborda...
sino el beso del cielo con el mar.

No es ternura la montaña que nos sobrecoge...
sino la macetita de violeta perfumando en la ventana.

No es ternura lo grandioso...
sino la delicadeza, la insignificancia, el detalle.

No es ternura lo que se da...
sino lo que se refleja y se deja traslucir.

No es ternura el sol que calcina...
sino la luna que embruja...

El fuego que abraza... sino el leño que se consume.

No es ternura lo que sobresale y resalta...
sino el escondite...el beso... la insinuación...
la luz y la rosa.

La ternura es eso que...
vitaliza al viejo...
duerme al niño...
¡y desarma al hombre!

Zenaida Bacardí

No desistas



Cuando vayan mal las cosas como a veces suelen ir;
cuando ofrezca tu camino solo cuestas que subir;
cuando tengas poco haber, pero mucho que pagar
y precise sonreír aún teniendo que llorar;
cuando ya el dolor agobie y no puedas ya sufrir descansar acaso debes;
pero nunca desistir.

Tras las sombras de la duda ya planteadas ya sombrías
puede bien surgir el triunfo;
no el fracaso que temías.

Y no es dable a tu ignorancia figurarse
cuan cercano puede estar el bien que anhelas y que juzgas tan lejano.

Lucha pues, por más que en la brega tengas que sufrir...
Cuando todo este peor, más debemos insistir.

Rudyard Kipling

Aprendo de manera constante



Aprendí que la mejor manera de apreciar algo es carecer de ello por un tiempo.
Aprendí que nada de valor se obtiene sin esfuerzo.
Aprendí que si tu vida está libre de fracasos es porque no te estás arriesgando lo suficiente.
Aprendí que cada cosa que logré, la había considerado antes como un imposible.
Aprendí que proyectar te proyecta.
Aprendí que la honestidad es la mejor propaganda.
Aprendí que debo ganar el dinero antes de gastarlo.
Aprendí que no debo discutir mi éxito con personas con menos éxito que yo.
Aprendí que la fama está escrita en el hielo y el sol derrite el hielo.
Aprendí que a menudo me olvido de lo que aprendo, por tanto, debo escribirlo y repasarlo.
Aprendí a no dejar de mirar hacia el futuro.
Aprendí a valorarme sin sobrestimarme.


Aprendí que debo darme ánimo y pensar que:
Todavía hay muchos buenos libros que leer, puestas de sol que ver, estrellas que admirar, amigos que visitar...
Helados de dulce de leche con nueces por saborear, manos firmes que estrechar, sonrisas que regalar, pensamientos que expresar...
Árboles que plantar y un perro fiel...

Que el invierno es para mí una amenaza, pero luego de él, todo recupera su encanto.


Aprendí ... que todavía tengo mucho que aprender.


Desconozco a su autor

Cuento de amor: La mitad de un recuerdo cada uno



Yo no quiero que se olvide nada.
Pero le tengo tan poquita confianza a mi memoria,
que te propongo dividirnos los recuerdos:
una vez escribí un pequeño poema
con marcador negro sobre el vidrio de un cuadro
y en una de esas mañanas agitadas de limpieza general
le pasaron un trapo y lo borraron.

Quise volver a hacerlo, armé un rompecabezas de palabras,
pero por más que me esforcé, aquel breve poema fue a dar
a una caja gigantesca y lejana, que nadie sabe dónde está,
custodiada por duendes o mariposas,
una caja a la que van a dar
todas las cosas queridas que se pierden.
No, no me digas que peguemos fotografías en un álbum:
en esa caja hay cientos de millones
de álbumes de fotografías.
Tampoco me pidas que lo escriba en un cuaderno.
En esa caja hay cientos de millones de cuadernos.
Lo nuestro, lo que vivimos vos y yo en estos años de amor,
solamente permanecerán vivo si lo anotamos en el corazón.
La mitad de un recuerdo cada uno, y de vez en cuando
juntarnos a armarlos, y hacer vivir de nuevo
las horas amarillas de sol, las horas celestes
de las tardes movedizas como ríos.
Las horas de sal no.
La sal hace arder los ojos y los pone a llorar.
Yo me quedo con las rosa, vos quédate con el río.
Y al unirlos, será el nombre de la ciudad
en donde nos conocimos: Rosario.
Vos quédate con el beso y yo con el temblor.
Vos con la música y yo con la letra
de las canciones que nos gustan.
Vos con los paisajes montañosos que vimos
y que te gustan tanto. Tierras color de malva,
de guinda, de esmeralda. Árboles descolgándose
hacia los precipicios, pueblitos como hechos de cerámica.
Yo me quedo con el mar.
El mar es una parte de mi cuerpo.
Es lo que dentro de mi batalla y clama,
lo que a veces me empuja por la calle,
cantando, lo que lava con magia mi fatiga.
Vos quédate con el gesto posado
con que me miro en el espejo y te da risa.
Yo me quedo con la acuarela celeste
fuerte de tus ojos y con los redondeles de humo
que dibujas en el aire cuando fumas.
Vos ordena los cuentos que te hago de mi infancia,
los olores del pasto, del jazmín, del chicken pie,
la torta de manzana, los escones, el té verde,
el maquillaje en polvo, la bolsita con flores de lavanda
perfumando las sábanas adentro del ropero
con el espejo enorme…
Yo ordenaré los cuentos de tu niñez
con espejuelos rotos, rodillas lastimadas,
torres de milanesas, obligatoria sopa,
un tío llamado Mayo, y un acento español flotando
en la casona de la incansable abuela.
Vos quédate conmigo.
Yo me quedaré con vos.
Así, de esta manera, sólo estando juntos
podremos ser vos y yo.
Y no me digas que esto es una trampa para atarte.
Porque yo lo sé bien: sí, es una trampa para atarte.
Una de esas trampas sin malicia,
totalmente permitida en el amor.

Autora: Poldy Bird

Te deseo


Te deseo primero que ames,
y que amando, también seas amado.
Y que, de no ser así, seas breve en olvidar
y que después de olvidar, no guardes rencores.
Deseo, pues, que no sea así, pero que sí es,
sepas ser sin desesperar.

Te deseo también que tengas amigos,
y que, incluso malos e inconsecuentes,
sean valientes y fieles, y que por lo menos
haya uno en quien confiar sin dudar

Y porque la vida es así,
te deseo también que tengas enemigos.
Ni muchos ni pocos, en la medida exacta,
para que, algunas veces, te cuestiones
tus propias certezas. Y que entre ellos,
haya por lo menos uno que sea justo,
para que no te sientas demasiado seguro

Te deseo además que seas útil,
más no insustituible.
Y que en los momentos malos,
cuando no quede más nada,
esa utilidad sea suficiente
para mantenerte en pie.

Igualmente, te deseo que seas tolerante,
no con los que se equivocan poco,
porque eso es fácil, sino con los que
se equivocan mucho e irremediablemente,
y que haciendo buen uso de esa tolerancia,
sirvas de ejemplo a otros.

Te deseo que siendo joven no
madures demasiado de prisa,
y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,
y que siendo viejo no te dediques al desespero.
Porque cada edad tiene su placer
y su dolor y es necesario dejar
que fluyan entre nosotros.

Te deseo de paso que seas triste.
No todo el año, sino apenas un día.
Pero que en ese día descubras
que la risa diaria es buena, que la risa
habitual es sosa y la risa constante es malsana.

Te deseo que descubras,
con urgencia máxima, por encima
y a pesar de todo, que existen,
y que te rodean, seres oprimidos,
tratados con injusticia y personas infelices.

Te deseo que acaricies un perro,
alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero
erguir triunfante su canto matinal,
porque de esta manera,
sentirás bien por nada.

Deseo también que plantes una semilla,
por más minúscula que sea, y la
acompañes en su crecimiento,
para que descubras de cuántas vidas
está hecho un árbol.

Te deseo, además, que tengas dinero,
porque es necesario ser práctico,
Y que por lo menos una vez
por año pongas algo de ese dinero
frente a ti y digas: "Esto es mío".
sólo para que quede claro
quién es el dueño de quién.

Te deseo también que ninguno
de tus defectos muera, pero que si
muere alguno, puedas llorar
sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.

Te deseo por fin que, siendo hombre,
tengas una buena mujer, y que siendo
mujer, tengas un buen hombre,
mañana y al día siguiente, y que cuando
estén exhaustos y sonrientes,
hablen sobre amor para recomenzar.

Si todas estas cosas llegaran a pasar,
no tengo más nada que desearte.
Sérgio Jockyman

Los 7 pasos para vencer el dominio del ego...



1. No te sientas ofendido.

La conducta de los demás no es razón para quedarte inmovilizado. Lo que te ofende sólo contribuye a debilitarte. Si buscas ocasiones para sentirte ofendido, las encontrarás cada dos por tres.

Es tu ego en plena acción, convenciéndote de que el mundo no debería ser como es. Pero puedes convertirte en degustador de la vida y corresponderte con el espíritu universal de la creación.

No puedes alcanzar la fuerza de la intención sintiéndote ofendido. Por supuesto, actúa para erradicar los horrores del mundo, que emanan de la identificación masiva con el ego, pero vive en paz.

Como nos recuerda a course in miracles [curso de milagros]: «la paz es de dios; quienes formáis parte de dios no estáis a gusto salvo en su paz». Sentirse ofendido crea la misma energía destructiva que te ofendió y que lleva al ataque, al contraataque y a la guerra.

2. Libérate de la necesidad de ganar.

Al ego le encanta dividirnos entre ganadores y perdedores.

Empeñarte en ganar es un método infalible para evitar el contacto consciente con la intención. ¿por qué? Porque, en última instancia, es imposible ganar todo el tiempo.

Siempre habrá alguien más rápido, más joven, más fuerte, más listo y con más suerte que tú, y siempre volverás a sentirte insignificante y despreciable.

Tú no eres tus victorias. Puede que te guste la competición y que te diviertas en un mundo en el que ganar lo es todo, pero no tienes por qué estar allí con tus pensamientos.

No existen perdedores en un mundo en el que todos compartimos la misma fuente de energía. Lo más que puedes decir es que en determinado día rendiste a cierto nivel en comparación con el nivel de otras personas ese mismo día.

Pero hoy es otro día, y hay que tener en cuenta otros competidores y otras circunstancias. Tú sigues siendo la presencia infinita en un cuerpo que es un día una década mayor. Olvídate de la necesidad de ganar no aceptando que lo opuesto de ganar es perder.

Ese es el miedo del ego. Si tu cuerpo no rinde para ganar ese día, sencillamente no importa, si no te identificas exclusivamente con tu ego.

Adopta el papel de observador, mira y disfrútalo todo sin necesitar ganar un trofeo. Vive en paz, correspóndete con la energía de la intención e, irónicamente, aunque apenas lo notes, en tu vida surgirán más victorias a medida que dejes de ir tras ellas.

3. Libérate de la necesidad de tener razón.

El ego es fuente de conflictos y disensiones porque te empuja a hacer que los demás se equivoquen. Cuando eres hostil, te has desconectado de la fuerza de la intención.

El espíritu creativo es bondadoso, cariñoso y receptivo, y está libre de ira, resentimiento y amargura. Olvidarse de la necesidad de tener siempre razón en las discusiones y las relaciones es como decirle al ego: «no soy tu esclavo.


Quiero abrazar la bondad y rechazo tu necesidad de tener razón. Aún más; voy a ofrecerle a esta persona la posibilidad de que se sienta mejor diciéndole que tiene razón y darle las gracias por haberme encaminado hacia la verdad».

Cuando te olvidas de la necesidad de tener razón puedes fortalecer la conexión con la fuerza de la intención, pero ten en cuenta que el ego es un combatiente muy resuelto.

He visto personas dispuestas a morir antes que dejar de tener razón. He visto cómo acababan relaciones maravillosas por la necesidad de ciertas personas de llevar siempre la razón.

Te propongo que te olvides de esta necesidad impulsada por el ego parándote en medio de una discusión para preguntarte: «¿qué quiero? ¿ser feliz o tener razón?».

Cuando eliges el modo feliz, cariñoso y espiritual, se fortalece tu conexión con la intención. En última instancia, estos momentos expanden tu nueva conexión con la fuerza de la intención. La fuente universal empezará a colaborar contigo en la creación de la vida que la intención quiere que lleves.

4. Libérate de la necesidad de ser superior.

La verdadera nobleza no tiene nada que ver con ser mejor que los demás. Se trata de ser mejor de lo que eras antes. Céntrate en tu crecimiento, con constante conciencia de que no hay nadie mejor que nadie en este planeta. Todos emanamos de la misma fuerza vital.

Todos tenemos la misión de cumplir la esencia para la que estamos destinados, y tenemos cuanto necesitamos para cumplir ese destino. Nada de esto es posible cuando te consideras superior a los demás. No por viejo es menos cierto este dicho: todos somos iguales ante ios ojos de dios.

Olvídate de la necesidad de sentirte superior al ver a dios revelándose en todos. No valores a los demás basándote en su aspecto, sus logros, posesiones y otros baremos impuestos por el ego.

Cuando proyectas sentimientos de superioridad, eso es lo que te devuelven, y te lleva al resentimiento y en última instancia a sentimientos de hostilidad.

Estos sentimientos se convierten en el vehículo que te aleja de la intención. A course in miracles habla de esa necesidad de ser especial y superior: «el sentirse especial siempre establece comparaciones. Se produce por una carencia que se ve en el otro y que se mantiene buscando y no perdiendo de vista las carencias que puede percibir».

5. Libérate de la necesidad de tener más.

El mantra del ego es más. Por mucho que logres o adquieras, tu ego insistirá en que no es suficiente.

Te verás luchando continuamente y eliminarás la posibilidad de alcanzar la meta, pero en realidad ya la has alcanzado, y es asunto tuyo decidir cómo utilizar el momento presente de tu vida.

Irónicamente, cuando dejas de necesitar más, parece como sí te llegara más de lo que deseas.

Como estás desapegado de esa necesidad, te resulta más fácil transmitírselo a los demás, porque te das cuenta de lo poco que necesitas para sentirte satisfecho y en paz, la fuente universal está satisfecha de sí misma, en continua expansión y creando nueva vida, sin intentar jamás aferrarse a sus creaciones por sus recursos egoístas. Crea y se desliga.

Cuando te desligas de la necesidad del ego de tener más, te unificas con la fuente. Creas, atraes lo que deseas hacia ti y te desligas, sin exigir que se te presente nada más.

Si valoras todo lo que surge, aprendes la gran lección que nos dio san francisca de asís: «... Es dar cuando recibimos». Al permitir que la abundancia fluya hasta ti y a través de tí, estableces correspondencia con la fuente y aseguras que esa energía siga fluyendo.

6. Libérate de la necesidad de identificarte con tus logros.

Puede resultar un concepto difícil si piensas que tú y tus logros sois lo mismo. Dios escribe toda la música, Dios canta todas las canciones, Dios construye todos los edificios.

Dios es la fuente de todos tus logros. Y ya oigo las protestas de tu ego, pero sigue sintonizado con esta idea.

Todo emana de la fuente. ¡tú y tu fuente sois uno y lo mismo! No eres ese cuerpo y sus logros.

Eres el observador fíjate en todo y agradece las capacidades que te han sido concedidas, la motivación para lograr cosas y las cosas que has acumulado, pero atribúyele todo el mérito a la fuerza de la intención que te dio la existencia y de la que formas parte materializada.

Cuanto menos necesites atribuirte el mérito de tus logros más conectado estarás con las siete caras de la intención, más libre serás de conseguir cosas, que te surgirán con más frecuencia.

Cuando te apegas a esos logros y crees que lo estás consiguiendo tú solo es cuando abandonas la paz y la gratitud de tu fuente.

7. Libérate de tu fama.

La fama que tienes no está localizada en ti, sino en la mente de los demás y, por consiguiente, no ejerces ningún control sobre ella.

Si hablas con treinta personas, tendrás treinta famas distintas. Conectarse a la intención significa escuchar los dictados de tu corazón y actuar basándote en lo que tu voz interior te dice que es tu meta aquí.

Si te preocupas demasiado por cómo te van a percibir los demás, te habrás desconectado de la intención y permitido que te guíen las opiniones de los demás. Asi funciona el ego.

Es una ilusión que se alza entre ti y la fuerza de la intención.

No hay nada que no puedas hacer, a menos que te desconectes de la fuerza y te convenzas de que tu meta consiste en demostrarles a los demás tu superioridad y autoridad y dediques tu energía a intentar ganar una fama extraordinaria entre el ego de los demás.

Haz lo que haces según la orientación de tu voz interior, siempre conectada con tu fuente y agradecida a ella.

Mantén tu propósito, deslígate de los resultados y acepta la responsabilidad de lo que reside en tí: tu carácter. Deja que otros discutan sobre tu fama; no tiene nada que ver contigo. O como dice el título de un libro: lo que pienses de mí no es asunto mío.

(Sacado del libro "El Poder de la Intención" de Wayne Dyer)
PERLAS DE LA HUMANIDAD EN LA WEB

Permito entregado,... de José Ramón Marcos Sánchez

Permito entregado la afluencia de la nada,…. y evado lo buscado para encontrar lo tenido,… sentires indiferentes repletos de diferencias,… abrazo la paz embriagada que poseen los momentos libres,… libero las condenas imaginarias que habitan en la saciedad de los sueños,… y sueño que soy la mirada de los ojos de un detalle,… imperceptible,… del aire de ahora,…. como un sentimiento perdido y perfecto del tiempo sin tiempo,…. que dura efímero siendo,… que perdura ensimismado en la memoria del viento,… y eterniza la belleza,… y llega a llenarse tanto de tan poco,… que el vacío es vaciado hasta morir de destierro ,… permito entregado sentir que la nada,… puede llenarme de todo,…. que si mañana sonrío,… es porque hoy quise hacerlo,…. y que la vida me duele cuando olvido que vivir,… me impide seguir “viviendo”,…

PD: Dios no me quiere y el Diablo me tiene miedo.
José Ramón Marcos Sánchez. 
Correo y MSN: joseramonmarcos@live.com Twitter: @joseramonmarcos

Conciencia



Estamos acostumbrados a utilizar la palabra conciencia, pero en realidad no sabemos a qué nos estamos refiriendo exactamente. La conciencia no se ve. No se percibe con los sentidos. No sabemos lo que es la conciencia, pero la conciencia sí sabe lo que somos nosotros.

En nuestra cultura, la influencia de la religión dota a la conciencia de un significado moral, asociado a dos conceptos ambiguos: el bien y el mal. No todas las culturas, familias o personas tenemos la misma opinión acerca de lo que es correcto. Cada definición de conciencia moral suele hacer coincidir el bien con el propio criterio y sitúa el mal en todo aquél que se atreva a cuestionarlo.

Esta visión infantil y manipuladora de la conciencia se mantiene y se transmite, de generación en generación, mediante los patrones y personajes familiares. Cada familia tiene sus propios valores, que llevan implícita su particular definición acerca del bien y el mal. Todos, en cada familia, saben lo que se espera de ellos. Es difícil que algún miembro lo cuestione, pues pondría en riesgo su pertenencia a la familia y por tanto, su identidad.

Todos hemos incorporado este concepto moral al que denominamos conciencia. Adopta la forma de un padre interiorizado con el que nos juzgamos a nosotros mismos y a los demás constantemente. Esto origina un mecanismo perverso, pues actuar con arreglo al criterio familiar lo asociamos con el bien y por tanto, con tener conciencia. Aprendemos así a no cuestionarnos nada, a vivir condicionados, actuando tal y como se espera de nosotros, repitiendo los roles y patrones familiares. Inconscientes de nuestra inconsciencia.

Sin embargo, la conciencia nada tiene que ver con la moral. Es algo mucho más simple: la conciencia es darse cuenta de lo que acontece en el momento presente. Eso es todo. Es tan simple, que nuestra mente racional se llena de preguntas: ¿darse cuenta de qué? ¿qué es el presente? Entonces, nos damos cuenta de nuestra ignorancia: en realidad, no lo sabemos. La vida es una oportunidad para descubrirlo. Si queremos.

Incluso cuando nos interesamos por nuestro crecimiento personal, creemos que en los criterios familiares que cumplimos no hay nada que cuestionar. No queremos cuestionarnos, sólo tener más conciencia, pensando que nos traerá paz. Sin embargo, la conciencia no depende de la voluntad. Si así fuera, ya seríamos todos plenamente conscientes. Lo que si depende de la voluntad es que estemos realmente dispuestos a dejar de ser el mayor obstáculo para la conciencia.

Ser conscientes no consiste en hacer algo, sino en dejar de estorbar. A esto, los orientales le llaman sabiduría. El único paso que podemos dar voluntariamente consiste en determinar dónde dirigimos la atención. Pero eso sólo es mirar. Que seamos capaces de ver depende del interés que tengamos en descubrir cómo somos realmente. Porque lo que pensamos que somos es, precisamente, lo que obstaculiza la conciencia.

Estamos acostumbrados a no cuestionarnos. Por eso, sin alguien que nos acompañe y nos ayude a ver lo que no vemos, probablemente seguiremos engañándonos. También necesitamos apoyo. Pero no para que nos lleven de la mano por la vida, como a los niños pequeños, y nos muestren el resultado final, sino para recorrer el largo camino de la madurez, que nos permita comprender por nosotros mismos. Esta es la única forma de acercarse a la conciencia.

Vivimos en un mundo de conceptos creados por la mente y los superponemos a la realidad. No somos lo que pensamos que somos. La moral familiar del bien y el mal nos impide ser conscientes de lo que somos. Porque cuando dirigimos la atención a nosotros mismos, seleccionamos lo que debemos ser e ignoramos o rechazamos lo que no deberíamos ser. Pero lo somos. Esta parte queda en la sombra, llenando el presente de pasado y de futuro, y enturbiando la claridad de la conciencia. De ahí la dificultad de darse cuenta de lo que acontece en el momento presente.

Guiados erróneamente por la conciencia moral, nos juzgamos y nos ponemos a la defensiva de una parte de nosotros mismos. Este empeño en mantener una imagen distorsionada de lo que somos es lo que nos mantiene atrapados. El sufrimiento crece en nuestra sombra, donde no llega la luz de la conciencia. La salida del sufrimiento pasa por ver qué estamos construyendo para no ser conscientes de nosotros mismos. La única opción es cuestionarnos, abrir paso a la conciencia.

La conciencia discierne con nitidez lo que nos pasa: lo que sentimos, pensamos y hacemos. Sin confundirnos y sin seguir engañándonos. Sin juicios morales. Sin rechazar nada y sin apegarse a nada. Sin quererlo cambiar. Sólo así podremos permanecer en contacto con lo que realmente somos, abrir el corazón y acogerlo sin temor. Cuando la conciencia se hace presente, junto a ella llega una nueva comprensión. Quien quiere ver la conciencia ahora es visto por ella. Dejar de ser lo que no somos nos permite ser conciencia.

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Una visión humanista de la Psicoterapia