domingo, 2 de octubre de 2011

Buenas noches amigos, les mando un abrazo de oso!


¿Por qué juzgamos a los demás?



Hay una tendencia general, de todos, a juzgar equivocadamente a todos, y eso es lamentable. Pero, ¿por qué todos juzgan a todos, y equivocadamente? ¿Cuál es el motivo? Sencillamente uno, y muy fácil de comprender: sucede que cada cual proyecta sus defectos psicológicos sobre los demás, cada cuál ve en el prójimo sus propios defectos. Los defectos que a otros endilgamos, los tenemos muy sobrados en nosotros; juzgamos a otros como nosotros somos.

¿Han oído ustedes hablar de la ANTIPATÍA MECÁNICA? Que de pronto alguien siente antipatía por alguien, sin haber motivo alguno, y entonces decimos: «ésta persona me cayó gorda», frase muy típica que usamos. Pero ¿por qué, si nunca la hemos visto, si hasta ahora nos la acaban de presentar? ¿Qué sucedió, por qué nos ha «caído tan gorda» esa persona, si ni la conocemos? Pues que le vimos la apariencia: es alta o es baja, es gorda o delgada, tiene la nariz aguileña o la tiene achatada, y ¿ese es motivo ya, como para decir que «nos cayó gorda»? ¿Qué ha sucedido?
Sencillamente hemos proyectado, sobre nuestra víctima, nuestros mismísimos defectos psicológicos. Posiblemente hemos visto, en esa persona, el defecto más grave que tenemos y a nadie le gusta verse así, dijéramos, tan escarnecido. La cruda realidad de los hechos es que tal persona se ha convertido en el espejo donde nosotros nos vemos  a sí mismos, tal cual somos.

Si estamos alertas y vigilantes, si no nos identificamos con el evento, con la persona aquélla que «nos cae tan gorda», si en vez de estarla criticando nos auto-criticamos, nos auto-observamos para ver qué es lo que está pasando, descubriremos que un defecto nuestro (nacido de ayer, o de antier, o de quien sabe que tiempo atrás, de otras existencias), se ha reflejado en aquella persona y por eso «nos cae tan gorda».

He ahí lo que es la antipatía mecánica: absurda en un ciento por ciento. Nosotros necesitamos aprender a vivir políticamente. El ser humano, ante todo, es un ente político, un «animal político», y el mismo hombre es un «hombre político». Si uno no sabe  vivir políticamente, se crea problemas en la vida.

Uno tiene que aprender a vivir políticamente, y en vez de sentir antipatías mecánicas, vale la pena que nos investiguemos a sí mismos. Sí, en verdad que proyectamos nuestros propios defectos psicológicos sobre los demás. ¿Por qué juzgamos equivocadamente al prójimo?, ¿Porqué todos tenemos tendencia a ver, en el prójimo toda clase de defectos? Sencillamente porque proyectamos en el prójimo nuestros propios defectos, los juzgamos equivocadamente; suponemos que fulano es «así» o «asao», y resulta que ni es «así ni es «asao»: es completamente diferente, y nuestro juicio resulta equivocado, falso; vemos los hechos ajenos y tenemos la intensa tendencia a interpretarlos erróneamente, nunca somos capaces de ver los hechos ajenos con ecuanimidad, con serenidad; siempre los calificamos erróneamente.

Recuerden ustedes que hay mucha virtud en los malvados y que hay mucha maldad en los virtuosos. Los defectos que cargamos en nuestro interior, nos vuelven injustos para con el prójimo. Nosotros nos amargamos (a sí mismos) la vida con nuestros defectos, y lo más grave: se la amargamos a los demás. 

Samael Aun Weor Conferencia  «Por qué Juzgamos a los demás»

La lucha de los opuestos


Un gran Maestro decía: "Buscad la iluminación, que todo lo demás se os dará por añadidura".
El peor enemigo de la iluminación es el Yo. Es necesario saber que el Yo es un nudo en el fluir de la existencia, una obstrucción fatal en el flujo de la vida libre en su movimiento.
Se le preguntó a un Maestro:
-¿Cuál es el camino?.
-¡Qué magnífica montaña! -dijo, refiriéndose a la montaña donde tenía su retiro.
-No os pregunto acerca de la montaña, sino acerca del camino.
-Mientras no puedas ir más allá de la montaña, no podrás encontrar el camino -replicó el Maestro.
Otro monje hizo la misma pregunta a ese mismo Maestro:
-¡Allá está, justo delante de tus ojos, -respondió el Maestro.
-¿Por qué no puedo verlo?.
-¡Porque tienes ideas egoístas!.
-¿Podré verlo, Señor?.
-Mientras tengas una visión dualista y digas: Yo no puedo, y así por el estilo, tus ojos estarán obscurecidos por esa visión relativa.
-Cuándo no hay ni yo, ni tú, ¿se le puede ver?.
-Cuándo no hay yo ni tú, ¿quién quiere ver?.
El fundamento del Yo es el dualismo de la mente. El Yo se sostiene por el batallar de los opuestos.
Todo razonamiento se fundamenta en el batallar de los opuestos. Si decimos: Fulano de tal es alto; queremos decir que no es bajo. Si decimos: Estoy entrando; queremos decir que no estamos saliendo. Si decimos: Estoy alegre; afirmamos con ello que no estamos tristes, etc.
Los problemas de la vida no son sino formas mentales con dos polos: uno positivo y otro negativo. Los problemas se sostienen por la mente y son creados por la mente. Cuando dejamos de pensar en un problema, éste termina, inevitablemente.
Alegría y tristeza, placer y dolor, bien y mal, triunfo y derrota, constituyen el batallar de los opuestos en el cual se fundamenta el Yo.
Vivimos miserablemente toda la vida de un opuesto a otro: triunfo derrota, gusto disgusto, placer dolor, fracaso éxito, esto aquello, etc.
Necesitamos liberarnos de la tiranía de los opuestos. Esto sólo es posible aprendiendo a vivir de instante en instante, sin abstracciones de ninguna especie, sin sueños, sin fantasías.
¿Habéis observado cómo las piedras del camino están pálidas y puras después de un torrencial aguacero? Uno, sólo puede murmurar un ¡Oh! de admiración. Nosotros debemos comprender ese ¡Oh! de las cosas sin deformar esa exclamación divina con la batalla de los opuestos.

Samael Aun Weor

Contribución a la paz



Contribuyo a la paz cuando me esfuerzo por expresar lo mejor que hay en mí en mis relaciones con los demás.

Contribuyo a la paz cuando pongo mi inteligencia y mis conocimientos al servicio del Bien.

Contribuyo a la paz cuando experimento compasión por todos los que sufren.

Contribuyo a la paz cuando considero que todos los hombres son mis hermanos, independientemente de su raza, cultura y religión.

Contribuyo a la paz cuando me regocijo de la felicidad de otros y rezo por su bienestar.

Contribuyo a la paz cuando escucho con tolerancia las opiniones que divergen de las mías y también las que se oponen.

Contribuyo a la paz cuando utilizo el diálogo en lugar de la fuerza para arreglar los conflictos.

Contribuyo a la paz cuando respeto la naturaleza y la preservo para las generaciones futuras.

Contribuyo a la paz cuando no intento imponer a otros mi concepto de Dios.

Contribuyo a la paz cuando hago de la paz el fundamento de mis ideales y de mi filosofía.

¡Qué así sea!


Orden Rosacruz, AMORC

¿A DÓNDE FUÉ NUESTRO AMOR? de Yadira Nerehida Zúñiga Mendoza


¿A dónde se ha ido el amor?
ese que tanto nos unía
el que llenaba nuestras vidas
de esperanza y alegría
El que nos hacia mirar el mundo
como una gran oportunidad
para realizar nuestros sueños
sin que nadie nos pudiera parar
Hoy solo siento un dolor
y entre tu y yo un espacio sombrío
A pesar de tenerte tan cerca
se que tú ya no eres mío
Hoy somos solo dos extraños
perdidos en un laberinto
lleno de dudas, coraje
guiándose por el instinto
Somos vidas separadas
por ese mundo exterior
Que se han dejado vencer
sin luchar más por su amor...
YNZM  02/10/2011

Empatía



La empatía es una destreza básica de la comunicación interpersonal, ella permite un entendimiento sólido entre dos personas, en consecuencia, la empatía es fundamental para comprender en profundidad el mensaje del otro y así establecer un dialogo. Esta habilidad de inferir los pensamientos y sentimientos de otros, genera sentimientos de simpatía, comprensión y ternura.
Uno de los elementos clave que forma la inteligencia emocional, es la empatía, la cual pertenece al dominio interpersonal.

La empatía es el rasgo característico de las relaciones interpersonales exitosas.
Pero, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de empatía? La empatía no es otra cosa que “la habilidad para estar conscientes de, reconocer, comprender y apreciar los sentimientos de los demás". En otras palabras, el ser empáticos es el ser capaces de “leer” emocionalmente a las personas.
Es sin duda una habilidad que, empleada con acierto, facilita el desenvolvimiento y progreso de todo tipo de relación entre dos o más personas. Así como la autoconciencia emocional es un elemento importantísimo en la potenciación de las habilidades intrapersonales de la inteligencia emocional, la empatía viene a ser algo así como nuestra conciencia social, pues a través de ella se pueden apreciar los sentimientos y necesidades de los demás, dando pie a la calidez emocional, el compromiso, el afecto y la sensibilidad.
Si por un lado, un déficit en nuestra capacidad de autoconciencia emocional nos lleva a ser vistos como analfabetos emocionales (ignorantes del reconocimiento de las propias emociones), una insuficiencia en nuestra habilidad empática es el resultado de una sordera emocional, pues a partir de ello, no tardan en evidenciarse fallas en nuestra capacidad para interpretar adecuadamente las necesidades de los demás, aquéllas que subyacen a los sentimientos expresos de las personas.


Por ello la empatía es algo así como nuestro radar social, el cual nos permite navegar con acierto en el propio mar de nuestras relaciones. Si no le prestamos atención, con seguridad equivocaremos en rumbo y difícilmente arribaremos a buen puerto. Revisemos ahora con detenimiento en qué nos es útil.
No es raro que se crea comprender al otro sólo en base a lo que notamos superficialmente. Pero lo peor puede venir al confrontar su posición con la nuestra y no “ver” más allá de nuestra propia perspectiva y de lo aparentemente “evidente”.
Debemos saber que nuestras relaciones se basan no sólo en contenidos manifiestos verbalmente, sino que existen muchísimos otros mecanismos llenos de significados, que siempre están ahí y de los que no siempre sabemos sacar partido. La postura, el tono o intensidad de voz, la mirada, un gesto e incluso el silencio mismo, todos son portadores de gran información, que siempre está a nuestra disposición, para ser descodificada y darle la interpretación apropiada. De hecho, no podemos leer las mentes, pero sí existen muchas sutiles señales, a veces “invisibles” en apariencia, las cuales debemos aprender a “leer”.
Un individuo empático puede ser descrito como una persona habilidosa en leer las situaciones mientras tienen lugar, ajustándose a las mismas conforme éstas lo requieran; al saber que una situación no es estática, sacan provecho de la retroalimentación, toda vez que saben que el ignorar las distintas señales que reciben puede ser perjudicial en su relación. Es también alguien que cuenta con una buena capacidad de escucha, diestra en leer “pistas” no verbales; sabe cuando hablar y cuando no, todo lo cual le facilita el camino para regular de manera constructiva las emociones de los demás , beneficiando así sus relaciones interpersonales.

El proceder con empatía no significa estar de acuerdo con el otro. No implica dejar de lado las propias convicciones y asumir como propias la del otro. Es más, se puede estar en completo desacuerdo con alguien, sin por ello dejar de ser empáticos y respetar su posición, aceptando como legítimas sus propias motivaciones.
A través de la lectura de las necesidades de los demás, podemos reajustar nuestro actuar y siempre que procedamos con sincero interés ello repercutirá en beneficio de nuestras relaciones personales. Pero ello es algo a lo que debemos estar atentos en todo momento, pues lo que funciona con una persona no funciona necesariamente con otra, o es más, lo que en un momento funciona con una persona puede no servir en otro con la misma.
Mahatma Gandhi sostenía lo siguiente “las tres cuartas partes de las miserias y malos entendidos en el mundo terminarían si las personas se pusieran en los zapatos de sus adversarios y entendieran su punto de vista”; en coherencia con ello, él decidió no proceder con violencia en su propósito por lograr la independencia de su país, y contra todo pronóstico la “resistencia pacífica” que propulsó fue el arma decisiva en la consecución de la ansiada liberación de su patria, la India.
Ciertamente no tenemos que ser como Gandhi para darnos cuenta que existen sutiles “armas” que podemos usar en beneficio propio y de los demás, que no son para destruir sino para hacer florecer relaciones provechosas en aras de nuestro crecimiento como seres humanos. Finalmente, no es exagerado sostener que las bases de la moralidad (que siempre es la interior) deben hallarse en la empatía, en la cual a su vez (al ser llevada con integridad) está la raíz del altruismo..

Fuente: Tu naturaleza es conciencia

El Perdón: Camino de Sabiduría y Felicidad



El perdón no es un simple mecanismo para liberar de culpa a quien nos ofendió, el perdón es un mecanismo para que yo sea libre de la amargura que dejó esa acción en mi corazón. Yo puedo decidir perdonar a alguien, que no está arrepentido de verdad de haberme dañado, porque mi intención al perdonar, no es que esa persona quede libre de culpa, si no que yo quede libre en mi interior, que yo tenga paz, que yo pueda vivir bien, que haya desatado la amarra que me tenía detenido en el puerto.

Es muy importante saber, que el perdón no exime de culpa al ofensor, sino que libera al ofendido. Usted y yo necesitamos decidir perdonar, para ser libres de las heridas del alma.

He escuchado muchas veces la frase: "yo perdono, pero no olvido", y pensamos seriamente que si no olvidamos, es debido principalmente a que realmente no hemos olvidado, pero esto también es un error, el perdón no implica nunca que olvidemos todo, el perdón no produce amnesia, no es indispensable que olvidemos para perdonar, puedo perdonar y estar consciente del daño que se me hizo, pero he decidido que ya no me va a afectar nunca más en mi vida.

Hay un punto muy importante es que podemos decidir perdonar, tomamos la decisión de ya no traer al presente las cosas pasadas, incluso nos mantenemos firmes en la decisión de no criticar, ni agredir a la persona que nos ofendió. Sin embargo, no podemos decidir dejar de sentir. Si usted quiere de verdad, que se vaya lejos lo que siente, no depende exclusivamente de usted, pero no es imposible dejar de sentir.

Cuando usted decida perdonar de una vez a alguien, es indispensable que lo confiese con su boca, no piense en el perdón, hable el perdón, no importa que usted esté sólo, quizás va en su cómodo automóvil escuchando música y piense: "si yo necesito perdonar, yo debo perdonar, yo quiero ser libre de la culpa que otra persona me hizo a mí en su momento", pero no es suficiente que usted lo piense, hay que confesarlo con su boca, aunque usted esté sólo en un lugar, que salga de su boca libremente, hay una marcada diferencia inmensa entre pensarlo y hablarlo; con nuestra boca tenemos el poder para la vida y poder para la muerte, poder para atar y poder para desatar. ¡Confiéselo!, cuando lo hablan, sienta esa libertad, ese peso extra que se va, tal vez acompañado de lágrimas, tal vez acompañado de tristeza y de llanto, pero finalmente un ser libre.

Los pasos principales para perdonar a alguien son los siguientes, a saber:

a.. Identifique plenamente la herida específica que le hicieron, y la persona que se lo hizo.
b.. Decida perdonarla a pesar de lo que siente en su corazón.
c.. Confiese con su boca ese perdón aunque usted esté sólo, no tiene que ir a decírselo a aquella persona; lo puede hacer usted en la privacidad donde se encuentre en ese momento.
d.. Yo podría ir y decirle a alguien: "te perdono por esto y aquello", y aquella persona decir: "pues mira si te lo puedo volver a hacer lo repito otra vez".
e.. Recuerde que el perdón no es para liberar de culpa al otro, sino para que yo sea libre de las heridas del alma.
f.. Acérquese a Dios y dígale desde el fondo de su alma: "Señor, yo decido perdonar, quítame lo que siento, borra de mi corazón estas heridas, dame un corazón nuevo, te entrego el mío, ven a mi vida Jesucristo a ti te lastimaron profundamente, a ti te dañaron y te atreviste a decir a tu padre: "perdónalos porque no saben lo que hacen", ¡Señor, yo te digo hoy perdona a tal persona, porque me lastimó profundamente, y llévate de mi corazón este amargo sentimiento!, "yo hago mi parte, tu haz la tuya".
También nosotros hemos lastimado a mucha gente, con intención ó sin ella, hemos herido profundamente el alma de nuestros seres queridos; hay que pedirles perdón. Las situaciones que recordamos en las que estamos conscientes que los hemos ofendido, necesitamos anotarlas, y debemos decirles: "perdóname".

Si usted no puede ir haga uso de una llamada telefónica, de una carta, de un correo electrónico ó de una tarjeta de disculpa, y dígale desde dentro de su corazón: "yo te lastimé en aquella ocasión, con esto y con está otra situación, te pido de corazón que me perdones", si la persona lo perdona ó no ese no es problema suyo, usted ya es libre de ese nudo, que lo tenía amarrado en su corazón. Usted y yo no podemos decidir que los demás desaten sus propios nudos.

El perdón es un mecanismo para que nuestro corazón sane de las heridas, para que nuestra alma brille, para que nuestra vida vaya en aumento, para que usted y yo podamos desarrollar este potencial que poseemos y que nadie nos puede quitar nunca.

Por: Rafael Ayala

Una reflexión de la masacre de Tlatelolco en 1968 (fragmento) Por Salvador Zarco


"En 1968 yo era un estudiante de filosofía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y, como muchos otros de mi generación, estuve involucrado en política estudiantil.
Algunos estudiantes y maestros comenzamos nuestras protestas cuando el gobierno estadounidense invadió la República Dominicana en abril de 1965. Por toda la UNAM había personas preocupadas por los tratados económicos de Estados Unidos con América Latina; también estuvimos envueltos en un número de protestas en contra de la injusticia en nuestra propia sociedad.
En ese año hubo muchas protestas, algunas de otros grupos estudiantiles y algunas de trabajadores.
El foco de estas demostraciones y actividades sucedió, especialmente, en el verano de 1968; iba directamente en contra del gobierno mexicano que incrementaba cada vez más la represión hacia los grupos que hacían movimientos sociales. En julio, el ejército mexicano y la policía, ocuparon
el Instituto Politécnico Nacional; ésta invasión dejó centenas de heridos y docenas de muertos.

El gobierno justificó sus actos declarando que los movimientos estudiantiles en la ciudad eran parte de una conspiración "comunista". Sin embargo,  esta masacre sólo intensificó las protestas. Las organizaciones liberales y los estudiantes comenzaron a pedir el fin de la represión, se hizo un llamado a la democracia y al respeto de la leyes de la Constitución mexicana. El gobierno mexicano, en lugar de responder con una actitud abierta  al diálogo, reaccionó aún con más represión. Los estudiantes eran arbitrariamente arrestados, en septiembre de 68, la UNAM fue ocupada por tropas militares.

El ciclo de violencia del gobierno hacia los estudiantes, provocó el enojo de muchos trabajadores de la ciudad. Desde mi perspectiva, la represión creció a la par de la participación de los trabajadores; el gobierno se alarmó, pensando que el movimiento de estudiantes aunado al de los trabajadores, podría forzar al gobierno a dar apertura a la democracia en la sociedad mexicana. Consecuentemente, el gobierno incrementó su política represiva.

Dado que la prensa mexicana nunca dio noticia exacta de los eventos ocurridos en el verano del 68, para el gobierno fue fácil esconder la situación social que se suscitó a partir de la lucha de los trabajadores.
               
Este es el antecedente de la masacre de Tlatelolco o de la Plaza de las Tres Culturas, ocurrida la noche del 2 de octubre de 1968. Esa noche, según yo entendí, estaba acordada la reunión entre los representantes del movimiento estudiantil, así como de representantes del gobierno, para comenzar la resolución del conflicto. Había una promesa de paz por parte del gobierno, pero el resultado, por supuesto, de esa promesa, fue la masacre donde, según yo creo, fueron asesinados entre 300 y 500 estudiantes y trabajadores.

Yo no estuve presente el 2 de octubre, dado que tenía otro compromiso para esa tarde. Sin duda, tampoco creí que después de la masacre el gobierno se atreviera a atacar nuevamente a los estudiantes y trabajadores.

Desde donde yo estaba, en un lugar cercano al centro de la ciudad, pude escuchar los disparos que provenían de la Plaza.
Más tarde, sin saber todas las implicaciones de lo que había ocurrido, fui a mi trabajo de lector de pruebas a El Día, uno de los periódicos de ese tiempo. En mi camino, vi docenas de camiones incendiados así como coches. Era evidente para mí, que había sucedido una confrontación tremenda entre las fuerzas gubernamentales y los estudiantes y trabajadores.

Después del trabajo, a la mañana siguiente, fui de departamento en departamento buscando a mis amigos. Ninguno parecía estar en casa en los primeros dos sitios que visité; en el tercero, sin embargo, fui bienvenido por miembros de la policía secreta mexicana. Ya fuera que me estaban buscando o no, inmediatamente fui arrestado y llevado a la estación de policía.

Fui colocado en un cuarto frío, me taparon los ojos, me golpearon y me dieron choques eléctricos el día entero.
Fue una experiencia de horror. Ellos querían que yo admitiera que había cometido numerosos crímenes en contra del Estado, los cuales yo nunca había realizado.

Yo supe, tiempo después, que se habían arrestado alrededor de 2000 personas durante esa semana. Fuimos encarcelados, sin juico, en tres diferentes prisiones de la ciudad de México. En diciembre de 1968, la mayor parte de los encarcelados fueron liberados. Sin embargo, yo, junto con otros ochenta, permanecimos en prisión hasta diciembre de 1971, sin nunca haber tenido juicio formal. Entonces, misteriosamente, todos nuestros cargos fueron retirados y fuimos liberados por un gobierno que, repentinamente, aceptaba que había cometido un error al arrestarnos.

Lo que hizo esta experiencia en mí fue comprometerme a fondo con la acción social. En 1974 encontré un trabajo como ferrocarrilero. Yo siempre admiré la historia de la unión de trabajadores de ferrocarriles en México, así como a Demetrio Vallejo, el mayor líder de ese gremio laboral. Me convertí en activista del sindicato hasta llegar a ser Secretario general de una sección.

La lucha en contra de la represión de nuestros movimientos estudiantiles en 1968, ha traído al fin ciertos cambios en México. Antes de 1968 era imposible hacer una protesta pública. Ahora, treinta años después, la gente con quejas y protestas puede circular libremente por la ciudad, se puede demandar resolución a conflictos con el gobierno. La marcha que se hizo el 2 de octubre de 1998, mostró que los estudiantes mexicanos no han sido engañados por la mala información y mentiras acerca de 1968. Esto me hace sentir una esperanza por el futuro de México".

Testimonio de Fernand Choisel periodista francés, que estuvo en Tlatelolco el 2 de octubre de 1968,


"Fue terrible, todo fue tan repentino, tan violento...Me sentí atrapado, impotente, espantado. Pensé que nunca iba a salir vivo de esa pesadilla. Tuve miedo, mucho miedo. No me avergüenza reconocerlo. 

Llegué a México con un programa de trabajo bastante cargado. Me tocaba cubrir las protestas de los estudiantes, luego los juegos olímpicos, después el Gran Permio de México de la Fórmula Uno. No estaba muy enterado de la situación política en México. Lo que vi me desconcertó, acababa de vivir la efervescencia de mayo en París y cuando llegué a México, pensé que iba a encontrar huelgas y discusiones por todas partes. Pero no había todo eso. Todos los acontecimientos habían ocurrido antes de mi llegada en septiembre.

El día 2 de octubre pensé que iba a ser un mítin más. De repente vi llegar tanquetas. Los estudiantes dijeron: llegaron los soldados. Pensé que eso empezaba a oler mal. Poco a poco empezaron a llegar más tanquetas. Me puse nervioso. Un helicóptero que sobrevolaba la Plaza, soltó una bengala verde. Alguien me dijo: ¡cuidado, esto se va a poner feo! Unos segundos después estalló la balacera. Las ametralladoras empezaron a rociarlo todo. Me tiré al suelo y fue el caos.

Estaba boca abajo. Ya no veía nada. Había un ruido ensordecedor. Mi única obsesión era salirme del balcón. Correr hasta las escaleras. No recuerdo si corrí o me arrastré. El chiste es que llegué hasta las escaleras. Era el pánico total. Creo que fue en medio de esa confusión cuando vi a Oriana Fallacci [periodista italiana], que perdía sangre. Vi que la cargaban...

Imagínese: el ruido de las ametralladoras afuera... las balas que rebotaban por todas partes... el agua que caía y caía. 


Y yo, en medio de todo esto, preguntándome qué diablos estaba haciendo ahí... cuidando mi grabadora para que no se mojara... ¿Y qué fue lo que vi en medio de todo esto? Pues a unos tipos vestidos como estudiantes, pero no lo suficientemente jóvenes para ser estudiantes, que se ponen un guante blanco en la mano izquierda y sacan pistolas.

Creí que estaba alucinando. Pero me descontrolé aún más cuando los vi disparar hacia abajo, sobre la gente. No entendía si se trataba de un grupo de autodefensa estudiantil, que disparaba contra los policías, o policías vestidos de civil que disparaban contra los estudiantes. 


Cerca de mí se encontraba un periodista mexicano. Le pregunté si esos tipos eran estudiantes. Me dijo que no, que eran policías. Fue una eternidad.


Cuando se callaron las ametralladoras, los tipos de guante blanco nos agarraron a los periodistas y a los estudiantes que estábamos ahí y nos encerraron en un departamento. Nos ordenaron ponernos de espalda contra la pared. Y empezaron a hacer una selección. Se llevaban a unos, regresaban, se llevaban a otros, recuerdo que tenía mi credencial de prensa metida entre los dientes.

Llegó un oficial de la policía. Ordenó que todos los periodistas fueran trasladados a otros departamentos. Fuimos escoltados por estos tipos de guante blanco. Uno de ellos disparó contra la cerradura para abrir la puerta.Me confiscaron mis cintas, menos una, en la que tenía grabado el principio de la balacera. Luego la usé cómo sonido de fondo para mis crónicas. Nos sentamos en unos sofás bastante elegantes y esperamos.

Llegó un oficial, nos pidió pasaportes, credenciales de prensa, nos preguntó en qué hoteles estábamos hospedados. Se fue con nuestros documentos y seguimos esperando. Afuera, de vez en cuando, se oían disparos. Estábamos todos muy nerviosos. Nadie se atrevía a hablar.

Nos soltaron varias horas después, en la madrugada. Nos devolvieron nuestros documentos y nos dejaron en la Plaza. Todo el suelo estaba mojado, había muchos soldados, policías también. Con los otros periodistas nos miranos y entendimos en seguida porqué nos habían detenido durante todo ese tiempo.

¡Habían limpiado la Plaza para que no viéramos los muertos! Pudimos ver manchas de sangre, pero no vimos cadáver alguno.

Años después me sigue impresionando que se hayan podido borrar tantos muertos. Y fueron tan inexorablemente borrados que actualmente, en Francia por lo menos, casi nadie recuerda que ocurrió semejante matanza en México en víspera de los Juegos Olímpicos. Cuando cuento lo que presencié, la gente se queda asombrada".


Fuente:

Cronología del movimiento estudiantil en México 1968


El 22 de julio se registró una pelea entre estudiantes de la Vocacional 2 y de la preparatoria particular Isaac Ochoterena, en la Ciudadela. Al día siguiente, en represalia, los estudiantes de preparatoria apedrearon la Vocacional 2. En este enfrentamiento se ponía de manifiesto la antigua rivalidad que existe entre las vocacionales, pertenecientes al Instituto Politécnico Nacional (IPN), y las preparatorias incorporadas a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

El 26 de julio una manifestación de estudiantes que conmemoraba la Revolución Cubana, se encontró con otra organizada por la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos (FNET), que protestaban por la intervención policíaca durante la pelea entre alumnos de la Vocacional 2 y los estudiantes de preparatoria. La manifestación fue reprimida duramente por la policía.

El 27 de julio, los estudiantes tomaron las preparatorias 1, 2 y 3 de la UNAM, como una manifestación de protesta ante los enfrentamientos ocurridos entre granaderos y estudiantes.

El 29 de julio la policía y el ejército rodearon planteles escolares de la Preparatoria Nacional y del IPN, sobre todo en el centro de la ciudad. Con un disparo de bazooka fue destruída una puerta colonial de la Preparatoria 1 (San Ildefonso), muchos estudiantes resultaron heridos y hubo muchos detenidos. Varios planteles de la Escuela Nacional Preparatoria fueron tomados por las fuerzas públicas.

El 30 de julio, en la Ciudad Universitaria, el rector Barros Sierra izó la bandera nacional a media asta y las transmisiones de Radio UNAM concluyeron temprano, en señal de luto por los hechos de los días anteriores. La policía abandonó las instalaciones de la Preparatoria 5.

El 1 de agosto el rector encabezó una manifestación que, desde CU, recorrió la avenida Insurgentes hasta Félix Cuevas, dobló por ésta hacia avenida Coyoacán y regresó por la avenida de la Universidad al punto de partida, concluyendo con un mensaje del ingeniero Barros Sierra. El presidente Gustavo Díaz Ordaz, en un discurso pronunciado en Guadalajara, ofreció su "mano tendida" a quien quisiera estrecharla. Al día siguiente fue creado el Consejo Nacional de Huelga (CNH), formado por estudiantes y maestros de la UNAM, el IPN, las escuelas normales, El Colegio de México, Chapingo, la universidad Iberoamericana, el colegio La Salle, y algunas universidades estatales.

Para el 4 de agosto, el movimiento estudiantil ya había elaborado un pliego petitorio que invalidaba el de la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos (FNET), y contenía los siguientes puntos:
  1. Libertad a los presos políticos 
  2. Derogación de los artículos 145 y 145 bis del Código Penal Federal. (Instituían el delito de disolución social y sirvieron de instrumento jurídico para la agresión sufrida por los estudiantes) 
  3. Desaparición del Cuerpo de Granaderos 
  4. Destitución de los jefes policíacos 
  5. Indemnización a los familiares de todos los muertos y heridos desde el inicio del conflicto 
  6. Deslindamiento de responsabilidades de los funcionarios culpables de los hechos sangrientos. 
El 13 de agosto, se realizó una gran manifestación -de alrededor de 150,000 participantes- al Zócalo, que partió del Museo Nacional de Antropología. Se sumaron al movimiento estudiantes del Conservatorio Nacional y de la Normal Superior. El CNH declaró que la FNET no representaba al estudiantado.

El 22 de agosto el gobierno declaró que tenía la mejor voluntad de dialogar con representantes estudiantiles. Profesores y estudiantes respondieron afirmativamente, siempre y cuando el diálogo se realizara en presencia de la prensa, la radio y la televisión.

El 27 de agosto salió una manifestación de alrededor de 300,000 participantes, desde el Museo de Antropología hasta el Zócalo, donde los estudiantes permanecieron en la plaza e izaron una bandera rojinegra a media asta. En la madrugada, quienes permanecieron allí fueron desalojados por el ejército. Al día siguiente hubo un acto de desagravio a la bandera nacional, al que asistieron trabajadores al servicio del Estado. Nuevo enfrentamiento con fuerzas públicas; comandos del ejército se apostaron en las cercanías de la Ciudad Universitaria y de Zacatenco.

El 1 de septiembre, el presidente rindió su cuarto informe de gobierno.

El día 7 de septiembre se celebró un mitin en Tlatelolco.

9 de septiembre: Javier Barros Sierra, rector de la UNAM, declaró: "nuestras demandas institucionales han quedado satisfechas"

El 13 de septiembre tiene lugar la "marcha del silencio", una manifestación de mas de 250,000 personas, en donde todos iban en silencio para evitar que la policía pusiera como pretexto la provocación por parte de los estudiantes.

El 18 de septiembre el ejército ocupó la Ciudad Universitaria; hubo detenidos. Cabe señalar que las actividades de investigación y administrativas no habían entrado a la huelga, así como algunas de difusión cultural. Sólo la actividad docente permanecía interrumpida.

El 19 de septiembre, el rector protestó por la ocupación militar y encabezó una manifestación, la primera en la que la rectoría de la UNAM apoyó explícitamente al movimiento, la ocupación duró 12 días. La Cámara de Diputados, en voz de su líder Luis Farías, atacó al rector Barros Sierra, quien presentó su renuncia, sin que le fuera aceptada. La Junta de Gobierno le pidió expresamente que permaneciera al frente de la Universidad Nacional Autónoma de México.

El 23 de septiembre se enfrentan las fuerzas del gobierno y los estudiantes en el Casco de Santo Tomas, campus principal del IPN.

El día 27 de septiembre se realiza un mitin en la Plaza de las Tres Culturas, ahí se invita a otro mitin que se llevará a cabo el 2 de octubre, en ese mismo lugar a las cinco de la tarde.

El 1 de octubre se reanudaron las labores de investigación, administración y, parcialmente, las de difusión cultural en la UNAM. El CNH decidió mantener la huelga escolar.

La tarde del 2 de octubre de 1968, cuando la ciudad guardaba silencio, miles de estudiantes salieron a la calle a protestar contra el autoritarismo gubernamental, que se hacía presente en persecuciones, secuestros, torturas y asesinatos contra quienes mostraban públicamente su rechazo. La Secretaría de Gobernación a cargo de Luis Echeverría, respondió enviando al ejército y toda su estructura policíaca para poner fin al prolongado conflicto.

El día 9 el CNH acepta la tregua Olímpica, ninguna manifestación del 12 al 28 de Octubre.

El sábado 12 se inauguraron las Olimpiadas de México 68, bautizadas desde el principio como las "olimpiadas de la paz", de ahí su logotipo.

El día 4 de diciembre los estudiantes regresaron a clases.

Fuente:
http://redescolar.ilce.edu.mx

Etiqueta: La imagen Personal y Profesional

En nuestra sociedad, y para el logro del crecimiento profesional dentro de las organizaciones, el cuidado de la imagen personal posee suma importancia, pues implica el conocimiento y perfeccionamiento del aspecto exterior, a través del porte, la vestimenta, el habla y las mejores formas para interactuar con nuestro interlocutor.
El término etiqueta se relaciona con la vestimenta, modales (lenguaje gestual, comunicación oral) y aspectos de comportamiento que conforman la vida social y profesional. En estos días es usual que las ejecutivas/ vos requieran de los servicios profesionales de especialistas en Protocolo e Imagen, a fin de mejorar el estilo en el vestir, la forma de comunicación gestual y algunas pautas de liderazgo que hacen al ejercicio del management, a través del conocimiento y la aplicación más criteriosa de la normativa protocolar.
En relación al aspecto físico, nacemos con una determinada altura, rasgos faciales, o color de cabello, los cuales se pueden cambiar o mejorar, haciendo todo lo posible por mantener una figura estilizada. Se pueden conocer y aplicar las técnicas adecuadas de maquillaje para cada tipo de rostro, utilizar los colores y diseños apropiados en la vestimenta profesional,pues la indumentaria tiene el poder de mejorar decididamente la percepción positiva de la imagen ejecutiva.
El conocimiento de los aspectos fundamentales de las técnicas de la oratoria , enseña a tomar conciencia de que el manejo apropiado de las cualidades de la voz, puede ser considerado uno de los instrumentos más poderosos que permiten el logro de una comunicación oral fluida y creíble. La voz se puede educar para trasformarla en más suave, pausada y agradable, logrando que los modos de expresar una idea causen una impresión positiva.
Con respecto a la selección de la vestimenta, una profesional debería elegir con esmero y especial dedicación la etiqueta más apropiada para diversas ocasiones o reuniones en las cuales sea invitada o desempeñe un rol especialmente relevante (anfitriona, invitada de honor, invitada VIP, etc).

Imagen ejecutiva: La vestimenta más adecuada

  • Un vestido negro, de líneas sencillas, puede ser considerado “un básico” para asistir a diversas reuniones. Los accesorios le darán un aspecto más “formal o más casual”.
  • Los colores oscuros y monocromáticos tienden a adelgazar y estilizar la figura.
  • Las faldas levemente entalladas hasta la rodilla sientan mejor que las plisadas o rectas.
  • Los trajes que más favorecen: pantalones rectos y chaquetas sastre largas con hombreras discretas, levemente entalladas en la cintura en colores negro, azul, beige, gris o pasteles.
  • Evitar las telas con adornos muy elaborados y colores muy estridentes durante el día.
  • Los zapatos, la cartera y el cinturón, combinarán en color, tamaño y diseño con el resto de la indumentaria.
  • El calzado resulta un accesorio de fundamental importancia en la percepción del conjunto de la indumentaria. El taco más favorecedor para la postura, es el de cinco centímetros, aportando altura y equilibrio.
  • Para una reunión de trabajo, evitar los estampados llamativos, los tejidos gruesos y las telas satinadas o con brillos.
  • Las piernas se estilizan cuando se usan las medias y los zapatos en la misma tonalidad.
  • Seleccionar en tonos neutros el color de los abrigos o tapados: ( negro, azul o camel).
  • Los accesorios (pañuelos, guantes, carteras, anteojos, joyas), deberán ser elegidos con un criterio discreto y sutil, a fin de realzar y complementar aportando distinción, sin proyectar un aspecto recargado.

Selección de la vestimenta más apropiada para cada reunión: otros aspectos a considerar:

  • El tipo de reunión ( cocktail, acto de apertura, almuerzo de trabajo, conferencia, etc.).
  • El horario estipulado para la ejecución del evento.
  • Lugar del evento (salón de un hotel, restaurante, quinta o residencia para fiestas, embajada, sala de reuniones de la empresa)
  • La estación del año.
  • Perfil de los invitados a la reunión (empresarios, autoridades oficiales, artistas, etc.).
  • Si la ejecutiva asiste a un evento en calidad de invitada de honor, invitada VIP, o desempeñará alguna función (locutora, disertante, etc).
El aspecto exterior debe proporcionar sensación de agrado y de bienestar. En general, vestir de forma discreta pero favorecedora, siguiendo las líneas clásicas con un toque de moda puede resultar la elección más conveniente para proyectar una imagen femenina y profesional. La calidad de las prendas se relacionan de manera directa con la duración y aspecto, ya que un traje de corte impecable aporta elegancia y seguridad.

La mirada interior y exterior: algunas preguntas para reflexionar

¿Utilizo la vestimenta adecuada para cada ocasión? Accesorios atractivos, armónicos, sobrios?
¿Mis modales y conducta hacia mi familia, amigos y grupo de trabajo transmiten y proyectan cortesía, confianza y credibilidad?
¿Puede interpretarse mi lenguaje corporal como expansivo y amable, interesado en mejorar y crear las condiciones para una comunicación positiva? Puedo interpretar el lenguaje gestual de mi interlocutor?
¿Manejo con fluidez mi capacidad de hablar en público?
¿Mi comportamiento y personalidad se estructuran en valores y virtudes morales?
¿Me comprometo a trabajar compartiendo experiencias y aportando calidad profesional en mi ámbito laboral?
¿Decido trabajar en un ámbito de trabajo que sea coherente con mis valores personales, en donde se perciba respeto, compromiso y motivación?
Como conclusión de lo expuesto, se puede inferir que la construcción de una imagen profesional equilibrada y armónica, resulta de la sumatoria de aspectos exteriores, y una personalidad educada, expansiva y naturalmente cordial, construida sólidamente en valores y virtudes morales.
Los profesionales del Ceremonial y Protocolo, estamos en condiciones de poder asesorar acerca de los aspectos fundamentales que hacen a la proyección de una imagen ejecutiva creíble y armónica, estructurada sobre sólidos comportamientos éticos.


Autora:
Silvia Citrullo

Afronta la Vida Con Coraje de Maytte Sepúlveda



Un gran maestro y su guardián compartían la administración de un monasterio, pero el guardián murió y había que sustituirlo. El gran maestro reunió a todos sus discípulos para escoger entre ellos al que tendría el honor de ser el nuevo guardián.
-Voy a presentarles una situación —dijo el maestro—. Aquel que la resuelva primero será el nuevo guardián del templo.
Sobre un banco de madera, en el centro del salón, puso un enorme y fino florero de porcelana con una hermosa rosa roja y les señaló: ‘Este es el problema’.
Los discípulos contemplaban perplejos el sofisticado jarrón, la frescura de la flor, la belleza del conjunto y el aroma de la rosa sin saber qué hacer. Todos estaban paralizados. Después de unos minutos un alumno se levantó, miró al maestro y a los demás discípulos, caminó hacia el jarrón con determinación y lo tiró al suelo rompiéndolo en mil pedazos.
-Maestro, disculpe, pero usted dijo que ese florero era el problema y yo acabo de terminar definitivamente con él.
El maestro sonriendo le dijo: ‘Usted es el nuevo guardián, pues no importa qué tan fascinante sea el problema; hay que resolverlo lo más rápidamente para poder seguir adelante’”.
Puede ser muy bello y fascinante, como el jarrón de porcelana, también puede ser un gran amor que ya no tiene sentido, o un trabajo que debemos abandonar, pero que insistimos en mantener esperando a que algo pase y lo resuelva por nosotros. Sólo existe una forma de lidiar con las situaciones difíciles: mirarlas de frente, resolverlas de raíz y seguir adelante.
Conozco a una persona que acaba de soltar la pequeña esperanza que tenía de volver a recuperar a su ex pareja. Durante el año y medio que tenían divorciados, y por motivos de negocios en común, ella sufría el contacto que tenía con él, a pesar de que se mostraba serena y madura. Hoy ya está libre de ese recuerdo y de esos sentimientos. Acaba de poner los pies en la tierra y está lista para volver a comenzar.
Cada vez que terminamos con un ciclo en nuestra vida experimentamos esa sensación de pérdida momentánea del rumbo. No sabemos qué hacer ni por dónde comenzar, pues siempre hemos buscado depender de personas, trabajos, lugares y objetos, pensando que así le daremos estabilidad y sentido a nuestra vida. Cuando un ciclo se acaba y ponemos de nuevo los pies en la tierra redescubrimos nuestra identidad, nuestras capacidades, nuestro derecho a la independencia y poco a poco volvemos a recuperar la fortaleza y la confianza que nos permiten en algún momento establecer el nuevo rumbo de nuestra vida.
¡Qué bueno que todo pasa!
Podemos permanecer mucho tiempo inmersos en el sentimiento de pérdida, deprimiéndonos o viviendo fantasías creadas sólo por nuestra mente o deseando que algo lo suficientemente fuerte pase, como para darnos la señal que estábamos esperando para impactarnos y sacarnos del pantano donde nos encontramos atrapados. Y no importan las palabras y los esfuerzos que otros hagan para sacarnos de ahí, hacemos oídos sordos a todo cuanto nos sugieren hasta que en verdad estamos listos para aceptar, soltar y volver a comenzar. No dejes que la vida continúe mientras tu estás estancado o escondido viviendo de tus recuerdos del pasado, haciéndote más daño a ti mismo. Toma la responsabilidad de tu vida y construye tu propio destino lo más pronto posible. Concédete otra oportunidad y sal de ese encierro. Descúbrete de nuevo, pues aunque no te parezca este es el mejor momento para cambiar de vida. Recuerda que:“Todo lo que termina o sale de nuestra vida, así sea en contra de nuestra voluntad y deseos, representa una oportunidad para ganar libertad, madurez y sabiduría”.

Para tener en cuenta
Haz borrón y cuenta nueva. Decide comenzar una nueva etapa en tu vida. Suelta el pasado y concéntrate en el presente. Conoce tus miedos y enfréntalos con valor, fe y determinación. Conviértelos en tus aliados.
Llena tu vida de color. Descubre qué te apasiona. Tómate el tiempo necesario y encuentra qué te motiva, qué te gusta hacer, cuáles son tus cualidades y, una vez que lo hayas definido, aprende a usarlas.
Concéntrate en lo que quieres. Comienza a soñar de nuevo, enfócate en alcanzar tus metas. Escríbelas en una tarjeta y colócala donde puedas leerla todos los días. Pregúntate: ¿Qué voy a hacer hoy para estar más cerca de conseguirlas?
Busca personas positivas que te apoyen. Es más sencillo cambiar nuestro estilo de vida si nos apoyamos o acompañamos de personas positivas y entusiastas que deseen lo mejor para nosotros. Déjate guiar y animar si fuese necesario.
Haz planes para disfrutar tu nueva vida. Recupera la confianza en ti mismo y en tu capacidad para resolver cualquier situación. Abre tu mente y tu corazón para que encuentres de nuevo el ritmo en tu vida.
¡Suelta el pasado, deja de preocuparte por el futuro, vive el presente, la vida es maravillosa, todo va a estar bien!

Fuente:

Ahora que te he perdonado,.. espero que me perdones,... de José Ramón Marcos Sánchez


Buenos días amigos, les mando un abrazo de oso