jueves, 29 de septiembre de 2011

Buenas noches amigos, les mando un abrazo de oso


La consideración por Maytte Sepúlveda

En las ultimas semanas me ha resultado difícil comprender y aceptar la falta de cortesía, de amabilidad y consideración por parte de algunas personas. En el trafico es sorprendente lo difícil que puede resultar cruzar a la derecha o a la izquierda logrando el favor de un chofer súper especial que te ceda el paso o ver a una persona exageradamente cargada de paquetes y que nadie a su alrededor se ofrezca espontáneamente para ayudarle a sacar la cartera o acercarla al lugar donde va, o la respuesta intolerante de algunos que reclaman o critican sin consideracion alguna… 
Todas estas son situaciones cotidianas que muestran como poco a poco vamos cayendo en una especie de indiferencia, egoismo e intolerancia, propia de aquellos que van desconectándose de las personas a su alrededor. Donde quedaron aquellos valores como la cortesía, la amabilidad, el servicio y la consideración, que hoy en día, son tan importantes de rescatar para darle a nuestro estilo de vida un giro positivo y conciente, que nos lleve a formar parte activa y responsable de la transformación de nuestra sociedad… Somos considerados y respetuosos, en la medida en que vivimos conectados con el amor incondicional. 
El amor debe ser acción, debemos incorporarlo a nuestra vida diaria, hacer algo por un desconocido es maravilloso, y aunque no lo parezca, es más difícil muchas veces, ser amables y amorosos con los que están cerca de nosotros en el día a día. 
El verdadero amor, debe hacer que seamos comprensivos, tolerantes, amables y agradecidos en nuestras relaciones con los demás, en especial con nuestras personas queridas. La relacion que mantenemos con ellos, nos ayuda muchas veces a madurar, a crecer, a expresar nuestros mejores sentimientos y a poner en practica el conocimiento que hemos adquirido a lo largo de la vida. 
El amor hace que las relaciones con nuestros seres queridos, sean oportunas y consideradas. Por ejemplo: no podemos llamar la atención de nuestro hijo, cuando llega del colegio cansado y tira la puerta, gritándole que las puertas no se hicieron para golpearlas, o quejarnos de los problemas cotidianos con la pareja, que acaba de llegar de la oficina, después de tener una discusión con su jefe y que sin saludarnos siquiera, se sienta frente al televisor… y de inmediato le reclamamos agresivamente su falta de atención. 
Es preciso aprender a ser oportuno y a dominarse para no reaccionar a la agresividad, a la indiferencia o a los errores que cometen los demas, con intolerancia o agresividad. La mayoria de las herramientas que como adultos nos hacen falta para tener una vida plena, las adquirimos durante la infancia. 
Si tenemos la bendición de nacer en una familia donde los padres tengan los buenos sentimientos, la información, la madurez y la preparación necesarias para transmitirnos estos valores, no solo a través de la palabra sino del ejemplo, seguramente nos desarrollaremos con la estima, la confianza y la autonomía que nos permitan disfrutar de relaciones mas satisfactorias, bienestar y libertad esencial.

Fuente: 


El mejor día


Esta mañana desperté emocionado con todas las cosas que tengo que hacer antes de que el reloj marque la media noche.
Tengo responsabilidades que cumplir hoy, soy importante.

Mi trabajo es escoger que clase de día voy a tener, hoy puedo quejarme porque el día esta lluvioso, o puedo dar gracias a dios porque las plantas están siendo regadas gratis.


Hoy me puedo sentir triste porque no tengo más dinero, o puedo estar contento porque mis finanzas me empujan a planear mis compras con inteligencia.


Hoy puedo quejarme de mi salud o puedo regocijarme porque estoy vivo.


Hoy puedo lamentarme por todo lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo, o puedo sentirme agradecido de que me permitieran haber nacido.


Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas, o puedo celebrar que las espinas tienen rosas.


Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar o puedo gritar de alegría porque tengo un trabajo.


Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a la escuela, o puedo estudiar y abrir mi mente enérgicamente y llenarla de nuevos y ricos conocimientos.


El día se presenta ante mi esperando a que yo le de forma, y aquí estoy yo!... su escultor.


Lo que suceda hoy depende de mi, de nadie más. Yo debo escoger que tipo de día voy a tener.

Ten un gran día. . . Dios te lo regala. . . disfrútalo.



Desconozco a su autor



Modales

El libro de la sabiduría dice: "Los modales de la gente buena son Agradables, pero los modales de los soberbios son bruscos y antipáticos"

Aquí una lista de modales simpáticos:


> - Llevar siempre un rostro agradable y sonriente (saludar antes de que nos saluden)
> - Hacer bien a quienes nos hacen mal
> - Aprenderse el nombre de  los demás (por su nombre y no apellido)
> - Dar siempre las gracias
> - Recordar fechas importantes (cumpleaños, aniversarios, grados, etc)
> - Alabar las cualidades y éxitos de los demás.
> - Contestar pronto las cartas, llamadas telefónicas y e - mails.
> - Escuchar con verdadero interés lo que la otra persona nos dice
> - Hablar bien de los demás
> - Saber negar un favor con toda gentileza
> - Saber decir un SI con verdadero cariño cuando vamos hacer favores
> - No gritar en las reuniones

Tener modales simpáticos es una de las condiciones de formarse un buen carácter.

Tienes un buen carácter?, no?, entonces a formarlo
.



Elige

Si elegimos sentirnos bien, todos los días nos sobrarán motivos para sentirnos bien;
si elegimos sentirnos mal, todos los días nos sobrarán razones para sentirnos mal.
¡ Pensémoslo !
Y tal vez descubramos que lo importante y decisivo no es lo que pasa fuera de uno, sino lo que hacemos que suceda dentro de uno mismo, y que no son los otros, las cosas o los acontecimientos
los que nos hacen sentir mal, sino nuestro modo de vivir frente a todo.



Autor: René Trossero



El Samurai y el pescador


Durante la ocupación Satsuma de Okinawa, un Samurai que le había prestado dinero a un pescador, hizo un viaje para cobrarlo a la provincia Itoman, donde vivía el pescador.
No siéndole posible pagar, el pobre pescador huyó y trató de esconderse del Samurai,
que era famoso por su mal genio. El Samurai fue a su hogar y al no encontrarlo ahí,
lo buscó por todo el pueblo. A medida que se daba cuenta de que se estaba escondiendo se iba enfureciendo.
Finalmente, al atardecer, lo encontró bajo un barranco que lo protegía de la vista.
En su enojo, desenvainó su espada y le gritó: ¿”Qué tienes para decirme”?.

El pescador replicó, “Antes de que me mate, me gustaría decir algo.
Humildemente le pido esa posibilidad.” El Samurai dijo, “Ingrato! Te presto dinero
cuando lo necesitas y te doy un año para pagarme y me retribuyes de esta manera.
Habla antes de que cambie de parecer.”

“Lo siento”, dijo el pescador. ” Lo que quería decir era esto: Acabo de comenzar
el aprendizaje del arte de la mano vacía y la primera cosa que he aprendido es el precepto:
“Si alzas tu mano, restringe tu temperamento; si tu temperamento se alza, restringe tu mano.”

El Samurai quedó anonadado al escuchar esto de los labios de un simple pescador.
Envainó su espada y dijo: “Bueno, tienes razón. Pero acuérdate de esto,
volveré en un año a partir de hoy, y será mejor que tengas el dinero.” Y se fue.

Había anochecido cuando el Samurai llegó a su casa y, como era costumbre,
estaba a punto de anunciar su regreso, cuando se vio sorprendido por un haz de luz
que provenía de su habitación, a través de la puerta entreabierta.
Agudizó su vista y pudo ver a su esposa tendida durmiendo y el contorno impreciso de alguien que dormía a su lado. Muy sorprendido y explotando de ira se dio cuenta de que era un samurai!

Sacó su espada y sigilosamente se acercó a la puerta de la habitación.
Levantó su espada preparándose para atacar a través de la puerta,
cuando se acordó de las palabras del pescador: “Si tu mano se alza,
restringe tu temperamento; si tu temperamento se alza restringe tu mano.”

Volvió a la entrada y dijo en voz alta. “He vuelto”. Su esposa se levantó,
abriendo la puerta salió junto con la madre del Samurai para saludarlo.
La madre vestida con ropas de él. Se había puesto ropas de Samurai para ahuyentar intrusos durante su ausencia.
El año pasó rápidamente y el día del cobro llegó. El Samurai hizo nuevamente el largo viaje. El pescador lo estaba esperando. Apenas vio al Samurai, este salió corriendo y le dijo: “He tenido un buen año. Aquí está lo que le debo y además los intereses. No sé cómo darle las gracias!”
El Samurai puso su mano sobre el hombro del pescador y dijo:
“Quédate con tu dinero. No me debes nada. Soy yo el endeudado.”



Desconozco a su autor

El Samurai



Cerca de Tokio vivía un gran samurai ya anciano, que se dedicaba a enseñar a los jóvenes.
A pesar de su edad, corría la leyenda de que  todavía era capaz de derrotar a cualquier adversario.
Cierta  tarde, un guerrero conocido por su total falta de escrúpulos, apareció por allí.  Era famoso por utilizar la técnica de la provocación.
Esperaba a  que su adversario hiciera el primer movimiento y, dotado de una inteligencia privilegiada para reparar en los errores cometidos, contraatacaba con velocidad  fulminante.
El joven e impaciente guerrero jamás había  perdido una lucha.  Con la reputación del samurai, se fue hasta allí para derrotarlo y aumentar su fama.
Todos los estudiantes se manifestaron en contra de la idea, pero el viejo aceptó el  desafío.
Juntos, todos se dirigieron a la plaza  de la ciudad y el joven comenzaba a insultar al anciano maestro. Arrojó  algunas piedras en su dirección, le escupió en la cara, le gritó todos los  insultos conocidos -ofendiendo incluso a sus  ancestros-.
Durante horas hizo todo por provocarlo, pero el viejo permaneció impasible.
Al final de la tarde, sintiéndose ya exhausto y humillado, el impetuoso guerrero se retiró.
Desilusionados por el hecho de que el maestro  aceptara tantos insultos y provocaciones, los alumnos le preguntaron:
-¿Cómo pudiste, maestro, soportar tanta indignidad?  ¿Por qué no usaste tu espada, aún sabiendo que podías perder la lucha, en vez de mostrarte cobarde delante de todos nosotros?
El maestro les preguntó:
-Si alguien llega hasta ustedes con un regalo y ustedes no lo aceptan, ¿a quién pertenece el obsequio?
-A quien intentó entregarlo- respondió uno de los alumnos.
- Lo mismo vale para la envidia, la rabia y los insultos -dijo el maestro-.
Cuando no se aceptan, continúan  perteneciendo a quien los llevaba consigo.

Desconozco a su autor

Cómo se mide la vida


La vida no se mide anotando puntos, como en un juego.
La vida no se mide por el número de amigos que tienes,
ni por cómo te aceptan los otros.

No se mide según los planes que tienes para el fin de semana
o por si te quedas en casa sólo. No se mide según con quién sales,
con quién solías salir, ni por el número de personas con quienes
has salido, ni por si no has salido nunca con nadie.

No se mide por las personas que has besado. No se mide por la
fama de tu familia, por el dinero que tienes, por la marca
de coche que manejas, ni por el lugar donde estudias o trabajas.

No se mide ni por lo guapo ni por lo feo que eres,
por la marca de ropa que llevas, ni por los zapatos,
ni por el tipo que música que te gusta.
La vida simplemente no es nada de eso.

La vida se mide según a quién amas y según a quién dañas.
Se mide según la felicidad o la tristeza que proporcionas
a otros. Se mide por los compromisos que cumples y las
confianzas que traicionas.

Se trata de la amistad, la cual puede usarse como algo sagrado
o como un arma. Se trata de lo que se dice y lo que se hace
y lo que se quiere decir o hacer, sea dañino o benéfico.

Se trata de los juicios que formulas, por qué los formulas
y a quién o contra quién los comentas. Se trata de a quién
no le haces caso o ignoras adrede. Se trata de los celos,
del miedo, de la ignorancia y de la venganza.

Se trata del amor, el respeto o el odio que llevas dentro de ti,
de cómo lo cultivas y de cómo lo riegas. Pero por la mayor parte,
se trata de sí usas la vida para alimentar el corazón de otros.

Tú y solo tú escoges la manera en que vas a afectar a otros
y esas decisiones son de lo que se trata la vida. Hacer un amigo
es una gracia. Tener un amigo es un don. Conservar un amigo
es una virtud. Ser un amigo es un honor y un privilegio.



Autor desconocido




Yo soy amor



Del Libro "Abriendo las puertas de tu interior

YO SOY amor. Para conocerme, debes tener amor en tu corazón, porque sin amor  no sabrás de Mí.


Mantén el amor fluyendo libremente y aprende a amar lo que haces, ama el lugar donde estás y ama a todos los que te rodean.

Ama y nunca consideres lo que te cuesta; nunca busques recompensa.

Nunca darás demasiado amor, así que no temas y trates de impedir el fluir del amor, lo que puedes desear hacer cuando eres rechazado y quieres cerrar tu corazón por el temor de ser herido.
No lo hagas, sólo lograrás ser rígido e inseguro,  y de esa manera nunca podrás ayudar a otro porque nadie es atraído por un corazón duro y sin amor.

Usa la cordura y la comprensión unidas al amor, y de esa forma mantendrás el equilibrio perfecto.

La principal lección en la vida es aprender a amar.

No pierdas el tiempo y aprende la lección rápidamente.


Eileen Caddy

Nace una estrella por Merlina Meiler



¿Te gustaría ser la estrella de tu propia vida?
Para que llegues a una instancia en la que te sientas centrado, en tu eje, seguro de ti mismo, con acceso fluido a todos tus recursos internos y, también, puedas desarrollarte ampliamente en el área que elijas (pareja, familiar, profesional, laboral, etc.), es necesario que tomes las riendas de tu existencia y te sientas la estrella absoluta de tu propia historia.
Una de las frases más memorables de la película El descanso es aquella en la que Eli Wallach, interpretando a Arthur Abbot, guionista de Hollywood, le dice a Kate Winslet, con respecto a su actitud y al rol que ella adopta frente a todo lo que le sucede: “En las películas, tenemos a la protagonista y a su mejor amiga. Te diré que tú eres una protagonista, pero por alguna extraña razón, estás comportándote como la mejor amiga”.
¿Quieres lograrlo? Entonces, te propongo que todo el fin de semana próximo sigas estos sencillos pasos:
  • Te visualices como el centro de tu vida. Observa cómo todo lo demás está a tu alrededor, sin invadirte ni ocupar tu lugar. Siente cómo, de este modo, todo va tomando su justo sitio. Aunque seas madre o padre o tengas personas mayores a cargo, es esencial que estés centrado para poder brindar lo mejor de ti a todas las personas que comparten tu vida en los distintos ámbitos en los que realizas tus actividades cotidianas. Ceder el lugar o la energía que cada uno tiene nunca es una buena idea y provoca desarreglos emocionales que suelen trasladarse al plano físico.
  • Pongas distancia interna de los seres que intentan (o logran) someterte, desplazarte, hacerte sentir menos de lo que eres y de lo que vales realmente. Quizá ellos no noten el cambio en un principio, pero la distancia que definas entre tú y ellos hará que retomes el lugar de estrella que nunca deberías haber perdido y, por ende, tu relación con esos seres se modificará –lo que redundará en un gran beneficio para ti.
  • Dejes de jugar en segunda: si en alguna situación has aceptado un segundo lugar, ¡despídete y decídete a obtener lo que tanto anhelas! ¡Acepta solamente jugar en primera! Si tú no lo intentas con firmeza, quien te ha relegado a un segundo término no lo hará por su propia iniciativa. Y esta circunstancia seguirá impidiendo que logres tu equilibrio interno, en todos los ámbitos (no solo éste).
  • ¡Juega a ser una estrella real! Solo durante las 48 horas del fin de semana, date trato preferencial: mímate, cuídate en lo que comes y lo que bebes, date todos los gustos que puedas (¡desde comprarte algo que deseas, relajarte con un buen baño, dormir una siesta, hasta lo que se te ocurra que te haga bien y quieras disfrutar!), vístete con tu mejor ropa, la que te haga notar que estás presente al 100%, y principalmente, pon todos los límites que consideres necesario para brillar con todo el esplendor que tienes.
¿Estás dispuesto a ser la estrella de tu vida?
Fuente:

La vida es sencilla! ¿Por qué habrías de complicártela?



¿Por qué escoger una ruta tortuosa cuando tienes el camino recto ante ti?.
Permite que la vida se desarrolle en ti, y no intentes forzar su desarrollo.
No puedes forzar la apertura de una flor, pues si lo intentaras, destruirías la belleza y la perfección de esa flor debido a tu impaciencia.
Hay un tiempo preciso para cada cosa.
¿Por qué no, pues, seguir el ritmo de la vida, fluir con él y contemplar cómo se despiertan Mis maravillas y Mis glorias con auténtica perfección?
Cuando se hace algo fuera de su tiempo, el resultado es que queda retrasado en lugar de que ocurra con la velocidad adecuada.
Por tanto, espera en Mí de forma callada y confiada, y nunca te precipites a hacer algo antes de que haya llegado su hora.
Al mismo tiempo, nunca te dejes arrastrar perdiendo de ese modo un tiempo precioso.
Date cuenta de que hay un diseño y un plan gloriosos en todo lo que estás haciendo, y da eternas gracias.

Eileen Caddy“La voz interior”

Aportación de Susana Bello

A mi hijo



Sólo por hoy, en la mañana, voy a sonreír cuando vea tu rostro y a reír cuando tenga ganas de llorar. 

Sólo por hoy, en la mañana, voy a dejarte escoger la ropa que té vas a poner, voy a sonreír y a decirte que te queda perfecta. 

Sólo por hoy, en la mañana, voy a pasar por la lavandería y a pasar por ti, para llevarte al parque a jugar. 

Sólo por hoy, al mediodía, voy a dejar los platos en la cocina y  voy a dejarte que me enseñes como armar ese rompecabezas juntos. 

Sólo por hoy, en la tarde, voy a desconectar el teléfono y a apagar la computadora, para sentarme junto a ti en el jardín para hacer burbujas de jabón. 

Sólo por esta tarde, no voy a reclamarte ni siquiera a murmurar, cuando tu grites y llores cuando pase el carro de los helados, y voy a salir contigo a comprarte uno. 

Sólo por esta tarde, no voy a preocuparme sobre que va a ser de ti Cuando crezcas y voy a pensar otra vez todas las decisiones que haya hecho acerca de ti. 

Sólo por esta tarde, te dejaré que me ayudes a hornear unas galletas y no voy a estar detrás de ti tratando de arreglarlas. 

Sólo por esta tarde, te llevaré a Mc Donald's y vamos a comprar una  Cajita Feliz para ambos, para que tengas los dos juguetes. 

Sólo por esta tarde, te estrecharé en mis brazos y te contaré una historia acerca de cuando tu naciste y sobre lo mucho que te quiero. 

Sólo por esta noche, te dejaré salpicar en la tina y no me voy a enojar. 

Sólo por esta noche, te dejaré despierto hasta tarde, mientras nos sentamos en el porche a contar las estrellas. 

Sólo por esta noche, estaré junto a ti por horas y extrañaré mis programas favoritos de TV. 

Voy a pensar en las madres y en los padres que están ahora buscando a sus hijos extraviados; las madres y padres que visitan a sus hijos en sus tumbas en lugar de en sus camas, y en las madres y padres que están en los hospitales mirando sufrir a sus hijos, gritando por dentro por no poder hacer nada más. 

Fuente:
http://www.motivaciones.org

Potenciar la autoestima del niño



Si el niño o niña experimenta total aceptación de sus pensamientos y sentimientos, percibe el valor que se le da a su existencia. No nos gusta la envidia de nuestros hijos e hijas, sus celos, su cerrazón, su aislamiento, su rabieta, su cabezonería, su llorar constante y un largo etcétera. Incluso puede que las características del niño o la niña no sean las que deseábamos que fueran y, además, no aprenden como les estamos enseñando a ser. Pero aceptarles es admitir, por mucho que nos cueste, que ese hijo o esa hija es otra persona independiente y diferente de nosotros, y muy valiosa.

Si opera en un contexto de límites bien definidos y firmes, percibe que nos importa. Esos límites habrán de ser justos, razonables y negociables: no vale la libertad ilimitada, pues en esta relación la falta de límites significa indiferencia. Cuando los progenitores escuchan las necesidades y deseos de sus vástagos y se muestran dispuestos a negociar con ellos las reglas familiares, están ejerciendo autoridad y no autoritarismo. La autoridad escucha, atiende y negocia, pero también sanciona el incumplimiento de las normas, algo estrictamente necesario para que el niño o la niña pueda forjar su identidad y establecer su autoestima. Si se siente respetado por su dignidad como ser humano, ganará en confianza. Como a todo, también a respetarse se aprende y no será posible que lo consigan si no les enseñamos. Lo estaremos haciendo cuando aceptamos sus decisiones, escuchamos sus deseos, atendemos sus necesidades y negociamos las reglas establecidas en casa. Respetarles no significa dejar que hagan lo que quieren. La permisividad es nefasta: destruye el esfuerzo, la disciplina y el autocontrol, y con ello, la confianza en uno mismo. Nuestra responsabilidad es enseñar y la suya aprender, pero será él o ella quien se sitúe en el mundo, se saldrá o no de nuestros límites. Intentar dirigir sus elecciones significaría anular su responsabilidad para con él mismo y para con su vida. No puede haber autoestima sin el ejercicio de la responsabilidad. Si el nivel de autoestima de los padres es alto, hay más probabilidades que ocurra lo mismo con el de sus hijos, aunque no siempre es así. Cuanto más se valoren a sí mismos los padres -aunque sin caer en excesos-, más fácilmente podrán trasmitir a sus hijos la importancia de quererse a sí mismos. Una autoestima bien asentada ayudará a los progenitores a educar a sus hijos, pues padres y madres son modelos de aprendizaje importantes y necesarios para que el niño inicie su andadura partiendo de algo a imitar y que le indica el camino y cómo recorrerlo.

Fuentes:
http://www.vidaemocional.com
Eroski

Conseguir Objetivos



Tenemos los recursos necesarios para conseguir nuestros objetivos, sin embargo la mala organización y una actitud negativa frente a ellos nos aleja de esos objetivos y nos crea una ansiedad postergatoria por no llegar a cumplir esas metas, ya no hablo solo de grandes proyectos sino también de las actividades del día a día. La ansiedad que produce la postergación de las cosas crea un desgaste psicológico innecesario, una acumulación de actividades no realizadas y una disminución de nuestra autoestima. Cambia unas pequeñas pautas y veras los resultados.Cambia unas pequeñas pautas y veras los resultados:

01.- Toma un plazo mayor del que creas necesario para terminar un proyecto.
02.- Establece metas realistas, siendo más flexible  
03.- Divide los proyectos demasiado grandes y ambiciosos en partes más pequeñas y manejables  
04.- Recompénsate al terminar alguna tarea  
05.- No puede ni tienes que creer que todo tiene que estar perfecto, esto te ayudará a disminuir el temor al fracaso y seguro saldrá mejor  
06.- Elabora un horario de cosas atrasadas
07.- Empieza el día que estas más descansado con aquella tarea que menos te guste
08.- Lleva una relación de tus progresos  
09.- Elimina las distracciones en tu área de trabajo
10.- Con estos pequeños cambios, la ansiedad postergatoria disminuirá, veras que eres capaz de enfrentarte a actividades que habías relegado y te sentirás más ligero de equipaje.

Fuente:
http://www.vidaemocional.com

Los siete pilares para una buena relación de pareja por Yosahandi Alcalá



  1. Atracción física
  2. Atracción intelectual
  3. Atracción afectiva
  4. Actualización
  5. Comunicación
  6. Respeto
  7. Empatía
Atracción física: La atracción física no es igual a la atracción sexual, quiere decir que la persona tenga las características físicas que me resultan atractivas a mí. Es que la persona posea ese " qué sé yo " qué no necesariamente coincide con estereotipos sociales. Consiste simplemente en que la persona posea atractivos físicos que sean agradables para mi gusto personal. Lo que sucede con parejas que tienen mucho tiempo de convivir es que suele haberlo un descuido en el cuidado físico. Es aquí donde se nota que las personas dejan de arreglarse, o de vestirse, maquillarse, o acicalarse para la persona con la cual convive. Esto normalmente deriva en la pérdida del interés de la pareja pues " ya no es como antes ".  
Atracción intelectual: Consiste entender temas en común que se puedan compartir en un diálogo. No necesariamente implica coincidir en todos los temas; es simplemente tener la libertad y la facilidad de poder conversar con tu pareja. Hay parejas que van juntas al restaurante y pasan en silencio, o simplemente se dedican hablar de temas sin trascendencia, lo cual no es tener comunicación. Para poder interactuar es necesario tener actividades en común, como por ejemplo ir al teatro, asistir a un curso de cocina, leer un libro juntos, etc. Esto permite tener temas de discusión que no sean de la cotidianeidad.  

Atracción afectiva: Es el cariño, es saber que mi pareja me quiere, es saber que existe amor. Consiste en la confianza emocional que hay entre las dos partes.  

Comunicación: No es simplemente hablar por hablar, como quien dice " hablar como loritos ". Es saber hablar, respetar lo que me está diciendo, y saber escuchar. Consiste en aplicar la comunicación asertiva. Es saber hablar y escuchar en el lugar y momento correctos. Para ello hay que buscar un espacio adecuado, no mientras se está almorzando, o se está cocinando, mucho menos cuando se está en el carro... eso no es comunicación, pues no existe contacto ocular ni tampoco lenguaje corporal adecuado.  

Empatía: Consiste en poder ponerme en los zapatos del otro. Para ello requerimos que la comunicación sea efectiva y explícita. De no ser así podríamos incurrir en errores como " yo pensé que tuyas sabías eso ", o " eso nunca me lo dijiste... ", o " es que siempre me regalas chocolates... ", pero nunca preguntamos si le gusta los chocolates o si es alérgica a los chocolates. El error en la empatía es dejar las cosas en supuestos. Para poder ser empáticos tenemos que sentarnos a hablar el uno con el otro, es saber cómo eres y que te gusta. Este puede ser uno de los mayores problemas en las parejas. Es común, por ejemplo, que se le pregunte a una persona qué caricias le gustan a su pareja, y que la persona no sepa responder adecuadamente. O también cuáles son sus preferencias, no sólo sexuales, sino en cualquier ámbito. La empatía es comprender que si tuvo un día cansado, no le voy a bombardear con preguntas que lo agobien. Es comprender cuál es la labor mía para poder facilitar o ayudar a la otra persona.

Respeto: Consiste en respetar la persona tal cual es. Para ello es necesario entender que mi pareja no es un apéndice de mí. Es una persona que tiene su espacio, sus amigos, su familia, su vida; y además tiene un espacio conmigo como pareja. Implica respetar sus gustos, sus creencias, sus valores, sus costumbres, sus ritos. Esto va de la mano con la empatía. Si yo sé que mi pareja es muy obsesiva con la limpieza, no voy a ir dejando desorden adrede, con el ánimo de molestar. Puedo intentar mejorar un poco mi orden personal. Esto también implica que la contraparte entienda que la persona es menos ordenada que yo, por lo tanto voy a tratar de ser menos exigente con el orden.  

Actualización: Este pilar casi nunca se menciona. Consiste en tomar un espacio, por lo menos una vez al mes, en el cual yo pueda sentarme con mi pareja y explicarle cómo va mi vida, cómo me siento emocionalmente, cómo creo que está nuestra relación, qué creo que has mal interpretado, y por cuál camino creo que deberíamos seguir. Esta dinámica es recíproca es decir, debo también escuchar lo que mi pareja tiene que decir. Muchas personas creen que por haber sido novios, o tener algunos años de casados, ya se conocen. La verdad es que las personas conforme crecemos y envejecemos, cambiamos la visión del mundo, de la vida, y de nosotros mismos. La actualización permite estar al tanto de estos cambios, y de entendernos adecuadamente para poder adaptarnos a los mismos. Si la actualización fuese una práctica común en las parejas, probablemente evitaríamos muchos divorcios, o en su defecto, tendríamos separaciones que fuesen más civilizadas. Los siete pilares tienen sentido siempre y cuando se tome en cuenta que deben de ser recíprocos. Si yo le pido algo mi pareja, es porque yo también estoy dispuesto darlo. Yo no puedo pedirle a mi pareja que cambie algo, si yo no estoy de acuerdo en cambiar la contraparte. En parte implica sentarse a negociar, saber qué estás dispuesto a dar y en qué no estás dispuesto a ceder. Por ejemplo si uno de mis hábitos es jugar cartas con los amigos el miércoles en la noche, tú también puedes hacer algo con tus amigas ese día, u otro día de la semana. Otro tema importante que da sentido a los pilares, es el tema de los tres mundos. De estos tres mundos: mi mundo tú mundo, y nuestro mundo hablaremos en una futura entrega.

El amor hacia tí mismo.



"La propia estima no puede ser verificada por los demás. Tú vales porque tú dices que es así. Si dependes de los demás para valorarte, esta valorización estará hecha por los demás. "

Extracto del capítulo II del Libro "Tus Zonas erroneas" . Un libro sigo diciendo imprescindible. Un mapa para orientarnos y descubrir cuales de estas zonas erroneas que tal vez ni siquiera identificamos influyen de forma negativa en nuestra vida. La autoestima es sobre todo autoceptación incondicional. Aceptarnos para ser.

Puede ser que tengas una enfermedad social, una enfermedad que no se pueda curar con una simple inyección. Es muy probable que te haya infestado el virus del desprecio a ti mismo; y el único remedio conocido para esto es una buena dosis masiva de amor propio, o amor a ti mismo. Pero quizá, como mucha gente en nuestra sociedad, tú has crecido con la idea de que está mal amarse a sí mismo. Piensa en los demás, nos dice la sociedad. Ama a tu prójimo, nos predica la Iglesia. Lo que nadie parece recordar es lo de ámate a ti mismo, y sin embargo es eso precisamente lo que vas a tener que aprender para lograr tu felicidad en el momento-presente.

El disgusto con uno mismo puede tomar muchas formas y quizá tú mantienes un comportamiento de subestima de ti mismo. He aquí una breve lista de comportamientos típicos de autosubestimación que entran en la categoría del autoveto:

Rechazar los cumplidos que recibes ("Oh, no es nada... En realidad no soy inteligente; simplemente tengo buena suerte,...).

Inventar excusas para explicar por qué te ves bien ("Gracias a mi peluquera, ella es capaz de hacer que una rana parezca una belleza"... "Créeme, es gracias a mi guardarropa"... "El verde es mi color").

- Darle el crédito a los demás cuando en realidad tú te lo mereces ("Gracias a Miguel, sin él yo no sería nada"... "Marie hizo todo el trabajo; yo sólo la supervisé").

- Usando referencias a otras personas cuando hablas ("Mi marido dice"... "A mamá le parece"... "Jorge me dice siempre que"...).

- Apoyar tus opiniones en los demás ("No es cierto que así es esto, querido?",... "Eso fue lo que dije, no es cierto, Marta?"... "Pregúntenle a mi marido, él se lo dirá"...).

- Negarte a pedir algo que te gusta, no porque pienses que no te lo puedes permitir (aunque éste puede ser el motivo que alegues para no hacerlo), sino porque piensas que no te lo mereces.

- No tener orgasmos.

- No comprarte algo porque piensas que lo tienes que comprar para otra persona, aunque no sea necesario este sacrificio, o no comprarte las cosas que te gustaría tener porque piensas que no las mereces.

- Evitar darte gustos como por ejemplo flores, vino o lo que sea, que te encantan porque consideras que es un despilfarro.

- En una habitación llena de gente cuando alguien llama en voz alta diciendo "Oye, tontuelo, miras a la persona dándote por aludido".

- El usar motes con implicaciones peyorativas para referirte a ti mismo (y hacer que los demás también los usen).

- Un amigo o un amante te regala una joya. Inmediatamente te pasa por la cabeza un pensamiento de este tipo... "Debes tener un cajón lleno de joyas en tu casa para regalar a las otras chicas".

- Alguien te dice que te ves muy bien. La frase que se forma en la cabeza es: "Eres completamente ciego, o estás tratando de hacerme sentir bien".

- Alguien te lleva a un restaurante o un teatro. Tú piensas: "Así es siempre al principio, pero ¿cuánto durará cuando descubra qué tipo de persona soy realmente?".

Una chica acepta una invitación para salir contigo y tú piensas que lo hace por un sentimiento caritativo.

Fuentes:
Extracto del libro:
"Tus Zonas Erroneas"
Autor: Wayne W. Dyer

http://www.vidaemocional.com

Buenos días amigos, les mando un abrazo de oso