martes, 27 de septiembre de 2011

Buenas noches amigos, les mando un abrazo de oso


El juego de las damas chinas



El juego de damas chinas es como una filosofía de vida.  Si uno reflexiona sobre las reglas de este juego, da en el blanco con las reglas del éxito de la vida.  Uno aprende a leer los mensajes ocultos.

Las reglas son:

A veces se tiene que sacrificar una pieza para ganar otra.
Nunca puedes avanzar dos casilleros de una sola vez... 
Paciencia. Sólo puedes avanzar, nunca retroceder.
Cuando has llegado hasta arriba puedes moverte hacia donde quieras, hacia donde se te de la gana.

La vida es como un juego de damas chinas donde tienes que soltar una cosa para obtener otra. Tienes que avanzar y nunca retroceder, hay ciclos que se acaban como se acaban los años.

Lo que hicimos ya no lo podemos deshacer, lo más importante es aprender del pasado, para aprender a jugar en el presente y así en el futuro movernos con mayor libertad.

Cuando uno se da cuenta de que esto es sólo un juego que termina y vuelve a comenzar, uno aprende a divertirse más y por ende a jugar mejor.

Si al terminar un ciclo quieres ver la luz, no veas lo que termina, observa lo que comienza.

Desconozco a su autor

La lección de un hijo



La pasión de mi hijo Daniel por el surfing empezó cuando tenía doce años.
Todos los días, antes y después de la escuela, se ponía el traje de buceo, se iba remando más allá de la línea de rompientes y competía con sus amigos. Por causa del amor de Daniel por su deporte sufrí una dura prueba aquella tarde fatídica.
-Tu hijo ha tenido un accidente -informó telefónicamente el salvavidas a mi marido, Mike.
-¿Es grave?
-Lo es. Cuando volvió a salir a la superficie la tabla le dio en el ojo.
Mike lo llevó a la sala de urgencias y de allí lo enviaron al quirófano de cirugía plástica. Le dieron veintiséis puntos de sutura, desde el ángulo del ojo al puente de la nariz.
Regresaba a casa tras cumplir un compromiso mientras a Dan le estaban operando el ojo. Mike fue directamente al aeropuerto cuando salieron de la consulta médica.
Cuando nos encontramos me dijo que Dan estaba esperando en el coche.
-¿Daniel? -pregunté. Recuerdo haber pensado que ese día las olas debían haber sido infames.
La peor de las pesadillas de una madre que viaja por razones laborales se había convertido en realidad. Corrí con tal rapidez hacia el coche que se rompió el tacón de un zapato. Abrí violentamente la puerta y ahí estaba mi hijo menor, con el ojo vendado, gritando:
-Oh, mamá, ¡cuánto me alegro de que hayas vuelto!
Yo me puse a llorar en sus brazos, diciéndole cuánto sentía no haber estado en casa cuando llamó el salvavidas.
-No tiene importancia, mamá -me consoló él-. De todas maneras, tú no sabes hacer surf.
-¿Cómo? -le pregunté, confundida por su lógica.
-Quedaré perfectamente. El doctor dice que en ocho días ya podré volver al agua.
¿Se había vuelto loco? Yo quería decirle que no iba a dejarle volver al agua hasta que cumpliera treinta y cinco años, pero me mordí la lengua y recé para que se olvidara del surfing para siempre.
Durante los siete días siguientes continuó insistiendo para que le permitiera volver al mar. Un día, después de haberle dicho enfáticamente que no por centésima vez, me ganó con mi propio juego.
-Mamá, tú nos enseñaste a no renunciar nunca a lo que amamos.
Me sobornó dándome un poema de Langston Hughes, enmarcado, que había comprado porque "le hacía pensar en mí".

LA MADRE AL HIJO

Bueno, hijo, te diré:
Para mí la vida no ha sido una escalera de cristal.
Ha tenido sus bemoles.
Y astillas
Y ramas con espinas
Y cuartos sin alfombrar, con el suelo
Desnudo.
Pero continuamente
Yo he seguido trepando
Y llegando a descansos
Y superando ángulos
Y andando a veces por la oscuridad
Donde no hay nada de luz.
Entonces, chico, no te des la vuelta,
No empieces a bajar los escalones
Porque te parezcan medio difíciles.
No te caigas ahora
Porque yo sigo andando, cariño,
Yo sigo trepando,
Y para mí la vida no ha sido
Una escalera de cristal.
Di mi brazo a torcer.
Entonces, Daniel no era más que un chico apasionado por el surfing. Ahora es un hombre responsable, que se encuentra entre los veinticinco mejores surfistas del mundo.
Fui puesta a prueba en mi propio terreno, en relación con un principio importante que enseño a diferentes audiencias en ciudades lejanas: "Las gentes apasionadas abrazan aquello que aman y jamás renuncian a ello".

Autora:
Danielle Kennedy
Sopa de pollo para el alma

Cubriendo todas las bases


A un niñito que andaba hablando solo mientras caminaba por el patio de su casa, tocado con su gorra de béisbol y jugueteando con la pelota y el bate, se le oyó decir orgullosamente: 

-Soy el mejor jugador de béisbol del mundo. 

Después arrojó la pelota al aire, intentó darle con el bate y erró. Impávido, recogió la pelota, la lanzó al aire y se reafirmó diciendo: 

-¡Soy el mejor jugador que hay! 

Repitió el intento de asestar un golpe a la pelota y, tras volver a fallar, se detuvo un momento a examinar minuciosamente el bate y la bola. Luego, arrojó una vez más la pelota al aire y dijo: 

-Soy el mejor jugador de béisbol que jamás haya habido.

Volvió a asestar el golpe con el bate y una vez más erró a la pelota. 

-¡Uau! -exclamó-: ¡Vaya lanzador!

Fuente: Sopa de Pollo para el alma

Afronta los problemas creativamente


Programación Neurolingüística nos ofrece una estrategia para poder diagnosticar nuestros síntomas físicos y/o mentales a través del movimiento y del cuerpo. Gracias a esta técnica podrás identificar problemas que no te gusten y cambiarlos de manera efectiva y sencilla. El nombre de este proceso es LA DANZA DEL S.C.O.R.E.
Coloca en el piso 5 papeles en línea con una distancia de 30 cms. entre uno y otro. Cada unto tiene una letra que representa una palabra.
  • S para síntoma
  • C para causa
  • O para objetivo
  • R para recurso
  • E para efecto
Colócate delante de la “S” y piensa cuál es tu síntoma, lo que quieres resolver. Por ejemplo, angustia, timidez, enojo, culpa, estrés, “O” también puede ser un problema de salud como dolor de cabeza, colitis, estreñimiento “O” el síntoma que deseas cambiar.
Ahora piensa en el síntoma y en una ocasión específica en que se manifestó. Ya que lo tienes identificado, entra al espacio marcado con “S” y revive completamente esta situación, viendo, escuchando lo que te dice a ti mismo y sintiendo lo que te provoca este síntoma, con una respiración profunda y cerrando los ojos. Se sale de este espacio.
Ahora colócate delante de “C” y piensa desde cuándo tienes este síntoma y cuándo es que aparece. Al identificar la causa, da un paso hacia delante y métete en el espacio de Causa. Aquí revive la situación que dispara al síntoma recordando si es posible, la primera vez cuando esto ocurrió, “O” la más lejana de que puedas recordar. Respirando profundamente observa, escucha y siente todo lo que sucede tal y como si estuviera sucediendo ahora mismo, dándote cuenta en qué parte de su cuerpo se aloja con más fuerza este sentimiento, tocándolo y cerrando los ojos. Sal del espacio.
Te colocas esta vez enfrente de “O” y piensa que si lo anterior es justo lo que no quieres, ahora es en que sí quieres. De esta manera surge tu objetivo. Este objetivo debe estar decretado en presente, de manera positiva y afirmativa, por ejemplo, si el síntoma es la angustia cuya causa son los viajes constantes de trabajo del marido, y si esto es justo lo que no quieres seguir sintiendo, ¿cuál sería su objetivo? “Yo puedo permanecer tranquila cada vez que mi marido sale de viaje”. Este objetivo está en tiempo presente simple, está en positivo y en afirmativo. Uno incorrecto sería “Yo no me angustio cuando mi marido sale de viaje”, ya que estaría hablando de lo que no quiere, y no de lo que quiere. Este se encuentra en negativo.
Una vez elaborado el objetivo, da un paso al frente dentro de “O” y cerrando los ojos, dilo en voz alta respirando, unas 3 veces, viviendo tu objetivo logrado y dándote cuenta en qué parte de su cuerpo se encuentra esta sensación de tranquilidad. Sal de “O”.
Ahora colócate delante de “R” que son los recursos y define cuáles necesitas para alcanzar tu objetivo. Los recursos son los que te impulsan a lograr lo que te propones. Estos pueden ser: flexibilidad, tolerancia, confianza, paciencia, fe, amor, disciplina, organización, decisión, tranquilidad, seguridad, valor, etc. Ya que hayas escogido uno o más recursos que creas necesitar, da un paso al frente y se entra en el espacio R. Aquí vas a recordar un momento en tu vida en que hayas tenido este recurso o recursos. Igualmente evoca este momento viendo, escuchando la dinámica que se está dando y sintiendo el recurso o recursos dentro de ti misma con una respiración profunda. Ya que lo hayas experimentando y tocándote la parte del cuerpo donde la sensación es más intensa, pasa al espacio de “O” y vuelve a repetir tu objetivo aunado a la respiración, unas 2 veces, con los ojos cerrados. Sal de este espacio.
Te colocas enfrente de “E” y, todavía tocando esta parte de tu cuerpo donde se encuentran las sensaciones positivas, piensa en los efectos que tendría para ti y para los que te rodean el que lograras tu objetivo. Otra vez, al tener los efectos identificados entra al espacio “E” y vive estos efectos respirando profundamente. Este espacio es muy importante pues aquí se encuentra el para qué quieres lograr el objetivo. Aquí se le da un sentido.
Sal y teniendo todas estas sensaciones en tu cuerpo entra el síntoma para revisar los cambios que seguramente se han dado.
La forma de que tu objetivo se convierta en una programación es repetir continuamente lo que se vivió en “O”, “R” y “E” cada vez que te acuerdes y sobretodo en el momento que sientas que el síntoma está por manifestarse.
Esta técnica de Introspección del Problema, es altamente eficaz, pues hay un movimiento mental aunado al físico, y de esta manera la mente es capaz de separar las conductas y sus causas o beneficios. Gracias a este instrumento de clarificación, la persona encuentra lo que quiere y lo que debe hacer para obtenerlo.
Desplazar nuestro cuerpo permite a nuestro cerebro “seriar los problemas” y aprender un excelente método de reflexión y resolución de problemas.

Fuente: http://www.estrategiaspnl.com

¿Qué es el amor?



Cuando decimos que amamos a alguien... estaremos en lo cierto? Cómo saberlo?
He aquí algo para reflexionar:
Ante la presencia de la persona supuestamente amada...
Simplemente te sudan las manos, tu corazón se acelera y no te sale la voz? 
Eso no es amor... es nerviosismo
Simplemente no puedes quitarle tus ojos ni tus manos de encima? 
Eso no es amor... es lujuria
Simplemente sientes orgullo de que te vean a su lado? 
Eso no es amor... es suerte
Quieres a esa persona sólo porque siempre "está allí"? 
Eso no es amor... es soledad
Estás a su lado porque sabes que eso es lo que ella y todos quieren? 
Eso no es amor... es lealtad
Estás a su lado sólo por que te prodiga cariño o toma tu mano? 
Eso no es amor... es confianza
Permaneces con ella porque dice amarte y no quieres herirla? 
Eso no es amor... es lástima
Estás con ella sólo porque al verla, sientes que te da un brinco el corazón? 
Eso no es amor... es pasión
Perdonas sus errores sólo porque ella te importa? 
Eso no es amor... es amistad
Le dices todos los días que ella es la única persona en tu mente? 
Eso no es amor... es una mentira
Sientes estar dispuesto a dar todas tus cosas materiales por ella? 
Eso no es amor... es caridad
Entonces... Cuándo estás realmente enamorado?
Cuando... La tristeza de la persona amada... te hace sufrir. Su pena, aunque ella sea fuerte... te hace llorar. 
Sus ojos son capaces de ver tu alma y de tocarla tan profundamente, que... duele. Una ciega e incomprensible conexión te atrae y te mantiene a su lado sin echar de menos a otras que simplemente te atraen.
Cuando escojas a alguien hazlo no con quien puedas vivir, sino sin quien no podrías vivir. Su ausencia te sume en la melancolía, darías por ella tu corazón y tu vida .
Sí, esto es amor...
Por qué amamos? Por qué el amor es lo que más buscamos en la vida? Por qué deseamos tan vehemente estar enamorados?
La respuesta es sencilla...
Cuando el amor es correspondido, no sientes pena, agonía ni tortura, deseas a la persona amada, ella exalta tu pasión; sientes orgullo de tenerla a tu lado; te encanta saberla "allí", no concibes tu vida sin ella; cuando no está a tu lado, el solo pensar en ella... te hace sonreír con ternura; cuando te acaricia o toma tu mano, te transmite tal confianza que te sientes capaz de conquistar el mundo; el saberla a tu lado y de tu lado te hace soñar en el futuro, llena tu vida de ilusiones.
Ese divino coctel de sentimientos es el AMOR. Te hace vivir una sensación tan sublime... que hace de él un sentimiento ADICTIVO y...sólo cuando lo pierdes... como en cualquier otro tipo de adicción, el vacío que deja... te tortura... te causa una profunda agonía... una honda pena...
Desconozco su autor

Decálogo de la ternura



1.Todos tenemos necesidad de dar y recibir amor.Si no hacemos así, la vida se oscurece. 

2. Para vivir la ternura no se necesitan grandes cualidades. Basta decir con espontaneidad el amor,sin avergonzarse. 

3. La verdadera ternura se conjuga en voz activa y voz pasiva. No sólo hay que darla sino recibirla con espontaneidad y alegría. 

4. La ternura debe expresarse con naturalidad y en todo momento, pero sobre todo en los momentos tensos y difíciles. 

5. La ternura no es amanerada ni trivial. Menos aun no se compagina con la agresividad. 

6. Vivir la ternura no significa ser débil, manejable sino generoso y acogedor. La ternura no se riñe con la energía. 

7. La ternura no es exclusiva de la relación madre hijo. La familia, los hermanos y compañeros agradecen también este sentimiento. 

8 A ser tierno, se aprende cada día con amor.Nunca es tarde para empezar a practicarla. 

9. No confunda nunca la sexualidad con la ternura. Si bien es difícil entender la verdadera sexualidad sin ternura. 

10. Dar, expresar, acoger y recibir ternura es siempre muestra evidente de madurez. 

Desconozco a su autor

Tipos de conducta



La mayoría de las personas con las que se relaciona, ya sea en el trabajo o en su vida privada, manifestarán uno de estos tres tipos de conducta generales: serán (principalmente) agresivas, pasivas o asertivas. Si quiere relacionarse adecuadamente con la gente, ha de ser capaz de reconocer estos estilos de conducta y conocer los métodos para minimizar su efecto negativo. Una parte importante de este proceso es asegurarse de que usted se encuentra en la categoría de los «asertivos».

Vamos a ver los tres tipos básicos y cómo podemos reconocerlos al instante.
 

LA PERSONA AGRESIVA
La persona agresiva es la que intimida verbalmente que tan sólo se preocupa de satisfacer sus necesidades y que frecuentemente hiere a los demás.
Este tipo de persona disfruta del poder y cree que puede hacer que la gente corra para cumplir sus órdenes, pero ese goce no suele durarles mucho. Puede que no lo admita nunca, pero en el fondo sabe que se está aprovechando de quienes son más débiles o están en una posición en la que nada pueden hacer; por ejemplo, un jefe que es agresivo con un empleado nuevo y que no puede replicar porque se arriesga a perder su trabajo.
Convencida de que es la única que puede tener razón en cualquier situación y que lo único que importa son sus necesidades, la persona agresiva re cuerda a los demás continuamente lo inteligente, fuerte o importante que es. De igual modo que la intimidación física suele ocultar una naturaleza cobarde, este tipo de alarde a menudo enmascara sentimientos de inferioridad o de inseguridad.Además de convencer a otros de su superioridad, también intenta por todos los medios convencerse a sí misma.
Con frecuencia, descubrirá que la persona agresiva es una persona solitaria. Su conducta tiende a alejar a los demás, tanto en los negocios como en la vida privada. Puesto que siempre ha de estar reafirmándose a sí misma y demostrando a quienes le rodean que es la mejor, la más inteligente y la más interesan te, es tremendamente crítica con quienes tiene a su alcance. 

Pensar que todo lo que va mal es culpa de otro es una gran forma de potenciar su ego, pero no la hace muy popular. Aunque pueda sentir una gran necesidad de tener amigos, lo más probable es que no lo admita: a los amigos se les ha de tratar como a iguales y es difícil que reconozca que alguien más me rece ese trato.
Este tipo de personas suelen tener mucha energía y vitalidad. Si pudieran aprender a utilizarla de un modo positivo todo iría bien. Por desgracia, suelen hacer uso de ella de forma destructiva.Algunas personas confunden la agresividad con la fuerza y creen que si dan muestras de algún otro tipo de conducta les tomarán por blandengues o que darán la impresión de no saber lo que quieren.
Cuando la agresión alcanza límites extremos se con vierte en violencia (agresión física). Aquí nos dedicaremos sólo a la agresión verbal, que es la más común.
La persona agresiva no sólo no se gusta a sí misma, sino que produce un efecto negativo en aquellos que la rodean. El hecho de saber que les están tratando injustamente, puede hacer que se sientan furiosos o frustrados, cosa que supone una considerable dosis de estrés y tensión para la víctima del agresor.
Aunque los que están en la línea de fuego sepan muy bien que las acusaciones y comentarios de su agresor son injustos y que están fuera de lugar, no podrán evitar sentirse heridos e incluso humillados por ello. A nadie le gusta parecer estúpido o que le corrijan delante de otros y, claro está, esto es lo que hace la persona agresiva. Su sentido del poder aumenta si hay mucha gente viendo cómo ejercer su autoridad y no a otro ser «inferior».
Puesto que pensar en un acontecimiento suele provocar más estrés que el hecho en sí, quienes han de relacionarse con una persona agresiva puede que tengan la sensación de vivir siempre a la espera de que estalle en cualquier momento. En el mejor de los casos, esto puede provocarles ansiedad o inhibición; en el peor, puede conducir a un exceso de estrés que a su vez puede desembocar en una enfermedad psíquica o física, Por supuesto, al agresor le gusta que todos estén esperando a que caiga el próximo chaparrón. Eso da más poder y autoridad.
Teniendo todo esto en cuenta no es de extrañar que todo aquel que pueda se aleje de dicha persona a la menor posibilidad. Esto aumenta su sentimiento de soledad y de ser «diferente» o «especial», y provoca que actúe con mayor agresividad. Es un círculo vicioso.

Cualquiera que se relacione habitualmente con un agresor no tendrá dificultades en reconocer a este tipo de persona a simple vista; no obstante, hay algunas «pistas» en su lenguaje corporal y verbal que le harán delatarse inmediatamente, incluso ante un extraño.
 

Lenguaje verbal: la persona agresiva dirá cosas como...
. Mejor que...
. No puedes hacer nada...
. Has de.
. Haz lo que te he dicho.
. Quiero que...
. ¡Empieza ya!

Lenguaje corporal
. Está de pie quieto.
. Tiene una postura rígida.
. Cruza los brazos.
. Grita.
. Señala con el dedo
. Toca clavando un dedo.
. Golpea su mesa de despacho.

CÓMO TRATAR CON PERSONAS DIFÍCILES
Guía Práctica Basada en las Investigaciones de Ursula Marka
http://www.inteligencia-emocional.org/

La persona asertiva



La persona asertiva es la que se preocupa de ella misma, de sus derechos y de los derechos las otras personas. Le gusta conocer a los demás en un plano de igualdad en lugar de querer estar por encima de ellos.
La persona asertiva suele ser la única de los tres tipos que acaba consiguiendo las metas que se ha propuesto. La agresiva en un principio puede creer que ha ganado, pero al final habrá sembrado un ambiente tan malo a su alrededor que nadie le será leal y no tendrá en quién confiar. La persona pasiva por lo general no se propone ninguna meta, porque está con vencida de que nunca podrá alcanzarla.
El respeto hacia los demás y ser consciente de que también tienen sus derechos y necesidades es lo que distingue a la persona asertiva. Su meta es que todos salgan ganando, y por eso está dispuesta a negociar y a comprometerse de forma positiva. 
Cuando hace una promesa siempre la cumple y ésa es la razón por la que quienes están a su alrededor confían en ella. Puesto que está en contacto con sus propios sentimientos, puede explicar a los demás cómo se siente -aunque sus sentimientos sean negativos por algo que le han hecho o dicho- y hacerlo sin ofender a nadie.
Interiormente la persona asertiva se siente en paz consigo misma y con los que tiene cerca. Se enfrenta a cada nuevo reto de una forma positiva, gracias a su confianza y a la conciencia de sus propias limitaciones. 
Está preparada para asumir ciertos riesgos cuando se trata de poner en práctica nuevas ideas e invertir en nuevas empresas. A veces las cosas no funcionarán como esperaba, pero una persona asertiva sabe que todo el mundo puede equivocarse y que hay que aprender de los errores. La asertividad significa que no es necesario robar las ideas a nadie o dar una puñalada por la espalda.Cuando las cosas van bien sabe reconocer su éxito y sentirse orgullosa -que no es lo mismo que alardear- de lo que ha conseguido.
Es una delicia relacionarse con una persona asertiva. Su entusiasmo puede ser contagioso y a menudo inspirará a los demás para que tengan una visión más positiva. Puesto que no es manipuladora y no hace las cosas a escondidas, los que están a su alrededor confían en ella y cooperan. 
Su serenidad interna le permite estar más tranquila y, por ende, tiene mayor capacidad para dirigir su energía a cualquier meta que se haya propuesto. Puesto que raramente tiene altibajos emocionales, su conducta ante los demás es coherente y la comunicación siempre está abierta.
Por lo que hemos dicho se entiende que una persona asertiva casi siempre se encuentra bien consigo misma. Gracias a ello hace sentirse bien a los demás. 
Con ella se sienten seguros y confiados, porque la comunicación en ambos sentidos les permite saber qué es lo que se espera de ellos y en qué punto se encuentran. Las intrigas y los pequeños juegos de poder quedan reducidos a la mínima expresión, por lo tanto todos están más concentrados en alcanzar una meta común.
El respeto hacia uno mismo y hacia los demás es una parte fundamental de la actitud asertiva. A su vez, ese respeto se suele reflejar a su alrededor, exhortando a sus colaboradores a cooperar al máximo. Cualquier éxito, grande o pequeño, anima a que todos se esfuercen aún más para realizar bien cualquier tarea.
El lenguaje verbal y corporal por el que se puede reconocer a la persona asertiva incluye los siguientes puntos:

Lenguaje verbal
. Siento que...
. Me gustaría...
. ¿Cuál es tu opinión?
. ¿Cuál crees que es la mejor forma de abordar...?
. Creo...
. Vamos a...

Lenguaje corporal
. Tiene una pose erguida pero relajada.
. Su mirada es firme y mantiene el contacto visual.
. Tiene sentido de la compostura.

CÓMO TRATAR CON PERSONAS DIFÍCILES
Guía Práctica Basada en las Investigaciones de Ursula Marka
http://www.inteligencia-emocional.org/

Dar y recibir cumplidos



Un cumplido sincero, dicho con satisfacción, puede proporcionar tanto placer al receptor que real mente es una lástima que a la mayoría de las personas le cueste tanto hacer algo tan sencillo. Adquiera la costumbre de hacer cumplidos, no los reserve para ocasiones especiales. 
Tanto si felicita a un compañero por el buen trabajo que ha hecho como si le dice a su hija que le encanta el dibujo que ha traído de la es cuela, estará fomentando felicidad y sentido de realización en la vida de la otra persona. La energía positiva que se desprende del sentido de realización puede impulsar a una persona a llevar a cabo cosas aún más importantes en el futuro.
Volviendo de nuevo a la primera sección y al modo en que la educación y las circunstancias imbuyen en muchas personas el sentimiento de que son unas fracasadas, al ayudar a los demás a considerarse importantes puede propiciar la ruptura de un molde negativo que ha impedido el progreso de esa persona durante años. Y todo por un cumplido sincero.
Por supuesto, es importante que los cumplidos sean sinceros.El receptor pronto se dará cuenta si el halago es falso y dudará de su sinceridad (y por con siguiente perderá la confianza en usted), o pensará que va con segundas intenciones.
Si va a hacer cumplidos a otras personas también ha de aprender a aceptarlos. Muchas personas tienden a menospreciarse, a sentirse «indignas». ¿Cuántas veces ha oído a alguien responder a un cumplido con un comentario desvalorizador?
«Hoy te queda muy bien el pelo.»
«Oh, no, me queda fatal.»
Lo único que hace falta es un sencillo «gracias» y una sonrisa; así, tanto el que dice el cumplido como el que lo recibe estarán satisfechos.
Pueden ser cambios en su aspecto, conducta, rutina, metas o ideas. Las circunstancias, las opiniones ajenas y a veces los medios de comunicación han contribuido a nuestras ideas preconcebidas respecto a quienes nos rodean. 

Que un joven vista con cuero y botas de militar no significa que sea un posible delincuente, del mismo modo que una viejecita de cabellos plateados no tiene por qué ser dulce y agradable; no obstante, la costumbre de encasillar a las personas puede llevarnos a juzgar a la gente según su aspecto físico.
Si pretende convertirse en una persona asertiva, debe ponerse la meta de cambiar algunos aspectos de su carácter o de su vida. Puede cambiar su forma de vestir, ir a la escuela nocturna o cambiar su conducta en determinadas situaciones. Empiece ahora y elija algún aspecto de su vida que desee cambiar. Refuerce su compromiso escribiendo los detalles del cambio que está proyectando:
. ¿Qué cambio intento hacer?
. ¿Con qué problemas me voy a encontrar?
. ¿Cuáles serán los beneficios?
. ¿Cuándo voy a empezar?

LA COMUNICACIÓN
La persona asertiva es buena comunicadora, (que reconoce la importancia de la opinión ajena, sabe escuchar. Esto implica comprender no sólo lo que se dice, sino también la comunicación no verbal (lenguaje corporal). Tiene la capacidad de iniciar y mantener una conversación con calma y diciendo lo que verdaderamente siente.
Dado que la comunicación es tan primordial, es importante darse cuenta de que las «conversaciones insignificantes» también tienen su importancia. No hemos de estar siempre hablando de temas trascendentales. 

Las charlas triviales sobre el tiempo, las vacaciones o los niños son una forma de crear un vínculo con los demás. Las personas que no se pueden comunicar a este nivel sólo pueden «hablar a» en lugar de «hablar con». Puesto que a nadie le gusta que siempre le estén sermoneando, es fácil que se genere resentimiento en el receptor.
 
LA NEGOCIACIÓN
La capacidad de negociar es una de las características esenciales de la persona asertiva. Si el mundo fuera perfecto y todos fuéramos asertivos, la negociación y el compromiso serían mucho más frecuentes.

A fin de poder negociar en cualquier situación, es importante comprender a la otra persona. Al fin y al cabo tiene tanto derecho a tener su opinión como usted. Si tiene alguna indicación clara de sus sentimientos, demuéstrele que es consciente de ellos. Puede decir algo como: «Ya veo que eso te preocupa» o «Comprendo tu punto de vista». Si no está seguro de cómo se siente o de cuál es su postura, no tema pedir una explicación.
Pase lo que pase, incluso si la persona pierde los nervios o se emociona demasiado, conserve la calma. Si se da cuenta de que usted se está poniendo tenso, concéntrese en relajar los músculos, especialmente los de los hombros y las mandíbulas, que es donde más rápidamente se acumula la tensión. Respire profunda y rítmicamente, esto le ayudará a mantener el control.
Si va a negociar, tendrá que hacerlo desde una posición de fuerza, así que asegúrese de disponer de cualquier prueba que sea necesaria para respaldar su punto de vista. No permita acusaciones u opiniones superfluas sobre el tema que se está tratando duran te la conversación. Si la otra persona se va por las ramas, hágala volver al tema con educación pero con firmeza.
Es posible que llegue a un punto en el que considere oportuno proponer un compromiso. Esto nada tiene que ver con rendirse o ser pasivo. No vale la pena ser testarudo si no hay una buena razón para ello, y probablemente descubrirá que llegar a una solución satisfactoria para ambas partes era más sencillo de lo que pensaba, sin que sienta que se ha visto obligado a dar su brazo a torcer.

CÓMO TRATAR CON PERSONAS DIFÍCILES
Guía Práctica Basada en las Investigaciones de Ursula Marka
http://www.inteligencia-emocional.org/

Razonar vs. reaccionar



Ante cualquier reto o circunstancia, tenemos dentro de nosotros dos posibilidades: una de razonar y otra de reaccionar. Delante de cualquier situación tenemos la opción de elegir qué vamos a hacer en primera instancia.

Razonar tiene que ver con el hemisferio izquierdo que se dedica a analizar la situación, evaluar y verificar que sea lógica. Razonar cualquier situación con calma y cautela nos puede convertir en personas rígidas, sin emociones y frías. Aquí somos calculadoras, medimos las consecuencias y ponemos en la balanza los resultados que pueda tener nuestra actitud o respuesta: medimos los resultados.
Reaccionar, por el otro lado, tiene que ver con las emociones y las reacciones espontáneas que surgen por programas que hemos adquirido y que muchas veces decimos que son reacciones incontrolables porque pareciera que solas se activan ante cualquier situación que sea un poco más intensa de lo normal. Reaccionar es automático, aquí no hay mediación de nada, ni tampoco una visión de lo que pueda suceder si doy un manotazo o grito. Y es que en buena parte nuestra personalidad está conformada de emociones que manifestamos en diversas maneras dependiendo de lo que hayamos acumulado desde nuestra infancia.
¿Cuántas veces un viaje que podría ser placentero se convierte en una pesadilla debido a tu estado de ánimo? Debes levantarte temprano para estar a tiempo en el punto de partida para iniciar tu viaje. Suena el despertador, lo quieres apagar pero se cae y se rompe. Y dices “esta porquería!” Te levantas y te lastimas el pie al pisar una de las piezas del reloj despertador. Dices algunas palabritas altisonantes. Te vas a bañar y resulta que tu toalla se fue a lavar y no tienes toalla. Todos estos son contratiempos y empiezas a enojarte. Le gritas a tu esposa que necesitas una toalla, pero ella está en la cocina preparándote el desayuno para que no llegues tarde y no te escucha. Más gritos de tu parte, hasta que sales de la ducha enfurecido, te resbalas y casi caes. Esto empeora la situación y de malas consigues tu toalla. Una vez vestido te diriges a la cocina para continuar el drama. Reclamas por la toalla y te desquitas del coraje acumulado sobre el despertador roto, tu pie lastimado, la toalla, y el resbalón. Tu esposa se queda sorprendida de tu reacción porque ella ya tiene tu desayuno listo para que te vayas de viaje. Ella esperaba amabilidad y gratitud de tu parte, sin embargo, no conoce tu breve y triste historia y no te entiende. Le gritas, la pones de mal humor y finalmente sales de la casa con un portazo retrasado. Tomas un taxi y te peleas con el taxista por que no toma la ruta que tú quieres. Cuando llegas al punto de encuentro con retraso y lleno de mal humor, te conformas que todavía siga allí el grupo con el que vas a viajar. Pero te dicen que la salida se retrasa unos 40mins. Por razones de tráfico. ¿Valió la pena los corajes acumulados de la mañana? ¿Valió la pena gritarle a tu esposa que sólo quería atenderte amorosamente? ¿Valió la pena el desencuentro con el taxista? Y la historia no termina aquí, sino que continuará así por un buen rato hasta que tú lo detengas y cambies de curso de tus emociones.
Desde el despertador te has dedicado a reaccionar y reaccionar mal. Tus reacciones son el resultado de los programas que tienes en tu mapa y te provocan ser así. A lo largo de tu vida has aprendido a reaccionar en vez de razonar. Confrontas cualquier situación negativa con agresión, enojo y frustración. Tus emociones te ganan y se lo haces saber a las personas que te rodean. Como si consiguieras algo al hacer esto. Al contrario, te va peor, porque empieza la sucesión de eventos negativos uno tras otro que van ligados con tu falta de control y dirección de tus emociones.
Muchas personas dicen que así son, que no hay remedio. Así era mi papá o mi tío, es hereditario. Reaccionamos porque somos humanos y así nos hicieron. Esta es la manera fácil de justificarse ante la falta de control. Sin embargo, ¿donde quedó la parte razonadora? ¿Qué pasó con esta parte que mide las consecuencias, analiza y examina los hechos? Se queda totalmente reprimida con el estallido de las emociones.
Programación Neurolingüística (PNL) te enseña a conocerte mejor y como funciona tu cerebro. Tu cerebro tiene dos hemisferios y cada uno tiene su función. El hemisferio izquierdo te ayuda a razonar, pensar y analizar, el hemisferio derecho es el creativo, sensible, soñador y emocional. Dependiendo de la actividad en la que estemos involucrados usaremos más uno que otro. Si estamos en clase de aritmética se recomienda usar el razonador para entender el problema y llegar a la solución. Con un poco de concentración y lógica verás que no es tan difícil.  En cambio si usas el hemisferio derecho para resolver el problema seguramente estarás diciéndote “qué rabia me da esto”, “no lo entiendo”, “yo prefiero estar jugando”, “estoy tapado”, “no me entran los números”, pues sólo vas a reaccionar ante él y no resolver nada. ¿Cuál hemisferio te conviene usar en este caso? Todo lo que tienes que hacer es darte cuenta que estás haciendo con tu cerebro. Si estás dibujando o pintando un cuadro, es mejor utilizar el hemisferio derecho para que la creatividad fluya mejor y que puedas plasmar lo que tienes dentro. Si estás pensando en el problema aritmético no creo que tu pintura fluya mucho.
Dirigimos nuestros pensamientos sin darnos cuenta. Lo hacemos por programación, por hábitos, por lo que aprendimos. La PNL te sugiere que si tú eres consciente de tus hemisferios, puedes empezar a dirigir cual te conviene en las distintas situaciones de tu vida. Lo único que tienes que hacer es detenerte un segundo, evaluar y cambiar de rumbo. Lo ideal es usar tus hemisferios en equilibrio, es decir razonar y reaccionar todo el tiempo, pero con medida y con visión.
Veamos el ejemplo del inicio si cuido mis reacciones. El hombre que se tiene que levantar temprano y se cae el despertador y se rompe. Su parte razonadora podría decir “voy a recoger las piezas y cuando regrese trataré de armarlo”. De esta manera no pisa ninguna pieza y no se lastima el pie. Se mete a bañar y encuentra que no hay toalla cuando termina. Bueno le pide a su esposa una toalla, pero si no  contesta, seguramente quiere decir que no escucha, porque está lejos o tiene algún ruido cerca de ella que no le permite escuchar. Busca su toalla, tampoco es la muerte. Si lo hace con calma y de buenas no se resbala. Llega a desayunar, le comenta a su esposa que no había toalla, que tomó la que encontró y encuentra todo preparado, se despide amorosamente de su esposa. El taxista toma otra ruta, y aprendo otro camino para llegar al mismo lugar. Llega a tiempo y se encuentra a sus amigos ya reunidos esperando a los demás. Hay un retraso en la salida, aprovechamos para irnos a tomar un café y platicar.
Hay una diferencia muy grande entre estas dos situaciones. En una reaccionaste sin pensar en las consecuencias y en otra simplemente razonaste y luego reaccionaste. La clave está en pensar en las consecuencias de mis actos. ¿Qué pasa si aviento los pedazos del despertador por la ventana? Pues quizá se rompe la ventana y luego tengo que arreglar eso. Qué pasa si grito y vocifero, pues se despierta el bebé llorando. Tu mente es tan ágil que puede visualizar los efectos en milésimas de segundo. Puedes elegir muchos caminos ante una misma situación. Los retos van a estar allí sin duda. Uno tras otro se presentarán en tu camino. El despertador, lastimarte, la toalla, el taxista, etc. La magia está en ti, qué haces con eso. Decides reaccionar y luego arrepentirte o razonar y luego reaccionar.
Si decides reaccionar sin pensar todo el tiempo ante las circunstancias de tu vida, es posible que pierdas amigos, que alejes a familiares de tu entorno, podrás también arriesgar tu trabajo por tu falta de control. Cuando reaccionas pierdes todas las veces. Te equivocas todas las veces. Te arrepientes más adelante y acabarás sintiéndote mal. Antes de reaccionar, visualiza las consecuencias de tus actos y verás que puedes empezar a entrenar a tu mente a razonar primero y luego reaccionar. Los efectos los verás enseguida y las personas que te rodean también lo notarán.
Prográmate para pensar antes de actuar. Respondemos todo el tiempo a diferentes situaciones. Lo bueno es responder bien, en forma positiva y mientras más lo hagas, tu mente se acostumbrará a hacerlo hasta que sea un hábito que sea automático. Acuérdate tú diriges tus reacciones con el razonamiento.

VEO, VEO, ¿QUÉ VES?


La palabra autoestima es una palabra casi de moda.

Si lees un libro de autoayuda, encuentras la palabra; si tienes problemas con tu pareja y lloras por él, alguien te va a decir que tienes que reforzar tu autoestima; si compras una revista fémina encontrarás una lista de consejos infalibles para desarrollarla; y para no ser menos, en esta columna, leerás acerca de la autoestima…

La autoestima.

Creo que por ser tan popular se ha convertido un poco en un mito; y ha perdido su origen y naturalidad. Autoestima últimamente se confunde con “amor propio” y quién tiene “autoestima saludable” es alguien perfecto, a los ojos de quién tiene baja auto-estima.

Primero analizaremos la palabra:

“Auto” refiere a “uno mismo” y “Estima” implica cariño, afecto, amor; pero en sí misma encierra un carácter de valor, se “estima que tal cosa tiene tal valor”. Por lo tanto autoestima sería “el valor que nos damos”.

¿Qué valor te das a ti misma? ¿Qué valor te dan los demás? ¿Qué haces con ambas informaciones?

El valor que nos damos a nosotras mismas es una señal crucial para todos los proyectos que emprendamos. Pues si nuestro puntaje es alto, correremos riesgos, enfrentaremos situaciones, nos volveremos creativos, nos abriremos puertas. Si es bajo, esperaremos a que los demás actúen primero, nos acoplaremos a lo que dice la manada, cambiaremos de rumbo por “necesidad de aprobación”, pondremos en manos de los demás nuestro poder personal.

Hay muchas definiciones de autoestima; tantas como observadores seamos. Y esa pluralidad de sentidos, nos habla de la importancia de “definir” algo, de delimitar aquello de lo que estamos hablando.

Autoestima no es “creerse maravillosa”, autoestima es “saber quién somos” y desde este punto de partida deviene la confusión.

¿Y quienes saben quién son en realidad? Aquellos que pueden aceptar sin problemas sus luces y sus sombras.

Aquellos que tienen a disposición la auto-crítica y el auto-reconocimiento, que no andan por la vida vendiendo una “falsa humildad”, ni que le temen a la “vanidad”; los que pueden aceptar sin preámbulos sus limitaciones y capacidades.

De todas las formas de expresar baja autoestima, hay una que nos delata: la auto-exigencia.

Si eres de esas mujeres que siempre creen que lo podrían haber hecho mejor, que reconocen lo que hicieron “pero”, que nunca están satisfechas con lo logrado, ¡Cuidado!, tu auto-exigencia te está boicoteando los planes.

Esforzarnos, ir siempre para adelante, ambicionar más no es el problema; el problema es todo lo que dejamos de hacer para hacer las cosas perfectas.

Cuando era estudiante de abogacía, recuerdo que si no sacaba un 10 en el examen era como rendir mal; salía de las aulas con una cara de terror que impactaba a los compañeros, y preguntaban ¿Cómo te fue? Y yo decía con desprecio: nueve.

¿Para qué torturarnos con escalas de valores alterados? ¿Qué es un diez en la vida? ¿Acaso no es simplemente una puntuación?

Con el tiempo, crecí emocionalmente y descubrí un mundo al que me había cerrado. A los 20 años me avergonzaba mi cuerpo, demasiadas curvas en la cadera; una guitarra latina, me escondía en camisas gigantes, pantalones sin gracia; y desde mi cueva sin luz veía pasar la vida.

A los 30 años, me convertí en la Eva del Sur, cuanto más pequeñas las prendas mejor, traje de baños de dos piezas (piececitas) y a disfrutar del calor, del mar, de la azotea, del viento, de los curiosos, de los que me ignoraban. A mis casi cuarenta, ya ni te cuento. 


¿Qué pasó en mí? Maduré. Me encontré. Me acepté. Pude separar hechos de interpretaciones, y me di cuenta que no vale la pena andar por la vida “estimándose como un copia ilegal de uno mismo” sino vivirse como original.

Síntomas de Baja Autoestima:
  • Inseguridad. 
  • Angustia. 
  • Depresión. 
  • Imagen distorsionada. 
  • Aprobación desmedida. 
  • Incapacidad para mostrar sentimientos. 
  • Victimización.
¿Cómo reforzar la autoestima?
  • Rediseñando las creencias limitantes que tenemos sobre nosotras mismas. 
  • Cambiando el lenguaje por uno “proactivo”. 
  • Aceptando que somos un bagaje de virtudes y defectos. 
  • Entendiendo que la perfección no existe. 
  • Anulando al yo ideal. 
  • Amando al yo real. 
  • Dejando de pensar si yo hubiera sido…
De la noche a la mañana no lograrás un cambio, la vida es de paso a paso. Día a día. No lo olvides.

Chuchi González
Coach Motivacional.

Decálogo del tiempo de Joan Bestard



1.- Busca tiempo para leer
Es una manera de perfeccionarte con el saber de los demás. 
2.- Busca tiempo para rezar
Es el modo de entrar en contacto con Dios y expresarle tu amor. 
3.- Busca tiempo para meditar
Es un ejercicio necesario para llegar a la profundidad de tu corazón. 
4.- Busca tiempo para dialogar
Es la acción más noble del ser humano a través de la cual uno escucha y habla, reciba y da; y así crece y se consolida la amistad. 
5.- Busca tiempo para observar a los demás
Es una actitud que te enseñará mucho y te ayudará a imitar lo positivo de los otros y a evitar sus defectos. 
6.- Busca tiempo para contemplar la naturaleza
Es el arte de Dios, donde El se ha manifestado en toda su belleza. 
7.- Busca tiempo para también trabajar, hacer algo, diligentemente
Es el precio que has de pagar por realizarte a ti mismo, ser útil a los demás y construir una sociedad más justa y humana. 
8.- Busca tiempo para viajar
Es una actividad que enriquece en gran manera, porque entras en contacto con gentes y culturas diversas que te pueden complementar. 
9.- Busca tiempo para evaluarte a ti mismo
Es un momento propicio para hacer balance, de decidir con energía lo bueno que debes potenciar y lo malo que debes corregir. 
10.- Busca tiempo para amar
Es la esencia de la vida, que brinda al ser humano sentido y felicidad.

El amor empieza cuando empiezas a amarte


Sólo cuando estás bien contigo puedes estar bien con los demás.
Sólo cuando manejas tu soledad puedes manejar una relación.
Necesitas valorarte para valorar, quererte para querer, respetarte para respetar, y aceptarte para aceptar, ya que nadie da lo que no tiene dentro de sí.
Ninguna relación te dará la paz que tú no crees en tu interior.
Ninguna relación te brindará felicidad que tú no construyas.
Sólo podrás ser feliz con otra persona cuando seas capaz de decirle: No te necesito para ser feliz.
Sólo podrás amar siendo independiente, hasta el punto de no tener que manipular ni manejar a los que dices querer.
Sólo se podrá ser feliz cuando dos personas felices se unen para compartir su felicidad, no para hacerse felices la una a la otra.
Para amar necesitas una humilde autosuficiencia, necesitas autoestima y la práctica de una libertad responsable.
Pretender que otras personas nos hagan felices y llenen todas nuestras expectativas es una fantasía narcisista que solo trae frustraciones.
Por eso, ámate mucho, madura, y el día que puedas decirle al otro "Sin ti me la paso bien.", ese día estarás más preparado para vivir en pareja.

Desconozco su autor

La libertad



La libertad es ser quien soy
y no lo que los demás esperan que yo sea.
Incluye mi libertad de decidir
dónde quiero estar en cada momento.

Libertad es pensar lo que pienso
y no necesariamente lo que debería sentir,
o lo que otros hubieran sentido,
o lo que esperan que yo sienta.

Libertad es correr los riesgos
que yo decida correr,
siempre y cuando esté dispuesto
a afrontar por mi mismo los costos de dicho riesgo.

Libertad es salir al mundo a buscar
lo que creo que necesito,
en lugar de vivir esperando
que otro me dé el permiso para conseguirlo...

Poco para agregar, que no esté dicho...
Tenemos el don y el derecho a la libertad...
Libertad de pensar, de sentir, de expresarnos
libertad de elegir.

De elegir lo que pensaré, lo que sentiré.
Si, podemos elegir lo que sentimos también.
A veces no podemos elegir lo que nos pasa, pero
podemos elegir qué hacemos con eso.

La sensación de libertad, como cualquier otra, 
es intransferible pero te invito a que respires hondo... 
todo el aire está para tí... mira el cielo...enorme, 
imponente...todo para ti..eres libre...

Aún si estás en la oficina, o haciendo algo 
que no te gusta, estás ELIGIENDO, 
estás haciendo uso de tu libertad....
"'Piénsalo...
Se siente distinto cuando tomamos conciencia
de que todo lo que nos pasa
es el fruto de nuestras elecciones... 
Los problemas que tienes hoy no pueden ser resueltos
si piensas de la misma manera que cuando los creaste"

Desconozco a su autor

" Fallar es Temporal, Rendirse es permanente "

Todo es posible


Había una vez dos niños que patinaban sobre una laguna congelada. Era una tarde nublada y fría, pero los niños jugaban sin preocupación.
Cuando de pronto, el hielo se reventó y uno de los niños cayó al agua. El otro niño viendo que su amiguito se ahogaba debajo del hielo, tomó una piedra y empezó a golpear con todas sus fuerzas hasta que logró quebrarlo y así salvar a su amigo.

Cuando llegaron los bomberos y vieron lo que había sucedido, se preguntaron:

- ¿Cómo lo hizo? El hielo esta muy grueso, es imposible que lo haya podido quebrar, con esa piedra y sus manos tan pequeñas!
En ese instante apareció un anciano y dijo:
"Yo sé como lo hizo"...
- "¿Cómo?". Le preguntaron al anciano, y él contestó:
- "No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo".
¡Si lo puedes imaginar, lo puedes lograr!

Autor: Albert Einstein

Buenos días amigos, les mando un abrazo de oso