jueves, 22 de septiembre de 2011

Buenas noches amigos! les mando un abrazo de oso


Papel Arrugado



Mi carácter impulsivo, me hacía reventar en cólera a la menor provocación.

La mayor parte de las veces, después de uno de estos incidentes, me sentía avergonzado y me esforzaba por consolar a quien había dañado.

Un día mi consejero, quien me vió dando excusas después de una explosión de ira, me entregó un papel liso.

Y entonces me dijo: Estrújalo
Asombrado, obedecí e hice una bola con él papel.

Luego me dijo: Ahora déjalo como estaba antes. Por supuesto que no pude dejarlo como estaba. Por más que traté, el papel quedó lleno de arrugas.

Entonces mi consejero hablo: "El corazón de las personas es como ese papel. La impresión que dejas en ese corazón que lastimaste, será tan difícil de borrar como esas arrugas en el papel. " Aunque intentemos enmendar el error, ya estará "marcado".

Por impulso no nos controlamos y sin pensar arrojamos palabras llenas de odio y rencor, y luego, cuando pensamos en ello, nos arrepentimos. Pero no podemos dar marcha atrás, no podemos borrar lo que quedó grabado. Y lo más triste es que dejamos "arrugas" en muchos corazones.

Cuando sientas ganas de estallar recuerda
"El papel arrugado"
Desconozco su autor

Entrar a la vida


Entrar a la vida, y sentirse vivo en las pasiones y también en la espera...
En los aciertos y en los desaciertos...
En el éxito y en el fracaso...
Muchos escapan cuando llega el momento de entrar... la puerta siempre está frente a nuestros ojos sólo que es mejor por conveniencia quedarse detenido y no abrirla...
¿Por qué digo por Conveniencia?
Porque cuando pensamos en lo que vivimos, cuando algo no resultó como esperamos, cuando nos pegaron justo en el corazón y el sacudón nos dejó debilitados... es preferible cuidarnos y resguardarnos antes de volver a intentarlo... y entonces paraditos ahí, firmes nos decimos: Mejor no me arriesgo de nuevo... y si vuelvo a sufrir? y si pasa lo mismo?
Y qué grave error porque sólo aprenden a vivir aquellos que se entregan sin temor, que se animan a entrar a la vida reconociendo que al pasar esa puerta serán los verdaderos protagonistas de esa historia.
Entra... Vive... Renace... Levántate...
Todo es posible!!!
Desconozco su autor

Lograr el amor duradero



¿Encontraste una nueva pareja y quieres mantener la felicidad, pero ya aparecieron los problemas?
Haz que tu relación sea estable y duradera para siempre. Todas nos hemos enamorado por lo menos una vez en la vida, sin embargo encontrar una pareja adecuada es una de las dificultades más grandes actualmente. Cuando la encontramos, buscamos mantener la felicidad de nuestra unión, pero empiezan a aparecer los problemas y nos cuesta trabajo lograr que la nueva relación sea estable y duradera.

Para que una relación de pareja funcione, debemos trabajar en los siguientes 10 elementos; todos son totalmente imprescindibles:
1. La comunicación: Es el ingrediente principal. Si son de las parejas que hablan mucho pero en el fondo no se comunican, sólo se cuentan muchas cosas pero no permiten que el otro vea su yo interno. Intenten expresar más cómo se sienten y cuáles son sus ilusiones, preocupaciones, alegrías y miedos.
2. La escucha: Es la otra cara de la comunicación. Cuando tu pareja se abre ante ti, aunque sea para decir una simpleza, para ella es muy importante que las escuches con atención e interés, y que le permitas y le ayudes a que exprese sin miedo sus emociones. Si no la escuchas, no llegarás a conocerla realmente y ella sentirá que no te interesa. Conoce lo que ella necesita para ser feliz y haz todo lo posible por dárselo con amor.
3. La comprensión: Nace de la comunicación y la escucha. Si no hay comprensión entre los dos, no llegarán a ninguna parte. Es fundamental que haya afinidad, pero que comprendan que el otro no debe comportarse como uno, ni pensar igual en todo. Cuando surjan los conflictos, tengan muy presente la herramienta de la comprensión para ser más tolerantes y maduros y poder solucionar las dificultades.
4. El amor: Lamentablemente en la actualidad se valora más lo material que lo afectivo, y la falta de afecto con el tiempo suele terminar con muchas relaciones de pareja. Nunca debes olvidar que la base sobre la que surgió su la relación es justamente el amor, un sentimiento que deben demostrarse en todo momento, en las buenas y en las malas.
5. El ser amado: Es indispensable amar al otro, pero también dejar que nos ame. El amor debe ser mutuo, un sentimiento para dar y recibir constantemente. Hay personas capaces de dar todo su amor, pero les es difícil dejarse amar. Encuentren con la pareja este equilibrio sentimental.
6. La sexualidad: La atracción física es imprescindible para que dos personas tengan una vida sexual placentera y creativa. El sexo no lo es todo, pero sí es indispensable tener el suficiente para estar unidos. Para ser felices, ambos deben disfrutar el sexo con la pareja, y debe ser algo que los una y no que los separe. El equilibrio sexual no es fácil de conseguir, pero nunca dejen de intentarlo.
7. La confianza: Si no existe una total confianza en el otro, la relación no funcionará. Es fundamental para que socialicen juntos y cada uno por separado, es decir, que frecuenten juntos a sus amistades y familiares, pero también independientemente
8. La libertad: Una pareja no es un contrato de esclavitud, sino de apoyo. Por lo tanto ser tolerante con nuestra pareja y permitirle tener sus momentos propios de soledad, reflexión, intimidad o pasatiempos es muy positivo para la relación. Esto los ayudará a que cada uno sea independiente, pero siempre contando con la compañía del otro.
9. El desarrollo en común: Es necesario que tengan en común la forma de pensar en general, para que así puedan desarrollar juntos sus intereses y compartir los mismos objetivos personales, tanto en el aspecto material (casa, trabajo, bienes, viajes) como en el espiritual (el sentido de estar juntos, el sexo, el matrimonio, los hijos, la vida).
10. El desarrollo personal: No confundan el amor con la dependencia. Deben madurar como pareja, pero también tienen derecho a desarrollarse individualmente, siempre que no lastimen al otro

Fuente:
http://www.tnrelaciones.com

¿No tienes tiempo?


¿No tienes tiempo? Muy cierto...
Para las personas que dicen que no tienen tiempo de nada o una agenda saturada:  Un  experto  asesor  de  empresas  en Gestión del Tiempo quiso sorprender a los asistentes a su conferencia.
Sacó  de  debajo  del escritorio un frasco grande de boca ancha. Lo colocó sobre la mesa,
junto a una bandeja con piedras del tamaño de un puño y preguntó:.
Cuantas piedras piensan que caben en el frasco?
Después de que  los  asistentes  hicieran  sus conjeturas, empezó a meter piedras hasta que llenó el frasco.
Luego preguntó: Esta lleno?
Todo el mundo lo miro y asintió. Entonces sacó de debajo de la mesa un cubo con gravilla. Metió parte de  la gravilla  en el frasco y lo agitó.
Las piedrecillas penetraron  por  los espacios que dejaban las piedras grandes.
El experto sonrió con ironía y repitió: Esta lleno?
Esta vez los oyentes dudaron:
Tal vez no, Bien!
Y puso en la mesa un cubo con arena que comenzó a volcar en el frasco.
La arena se filtraba en los pequeños recovecos que dejaban las piedras y la grava.
Está lleno? pregunto de nuevo. - No!, exclamaron los asistentes.
Bien, dijo, y cogió una jarra de agua de un litro que comenzó a verter en el frasco. El frasco aun no rebosaba.
Bueno, que hemos demostrado?, preguntó.. Un alumno  respondió:
Que  no  importa lo llena que esté tu agenda, si lo intentas, siempre puedes hacer que quepan más cosas.
¡NO!,concluyó el experto:  Lo que esta lección nos enseña es que si no colocas  las  piedras  grandes primero, nunca podrás colocarlas después.
¿Cuales son las grandes  piedras  en  tu  vida?. Tus hijos, tus amigos, tus sueños, tu salud, la persona  amada?
Recuerda,  ponlas primero. El resto encontrará su Lugar.

Desconozco a su autor

Tips para aprender a decir “no”



1. Pregúntate si lo que te están pidiendo es algo que tu realmente quieres hacer.Piénsalo detenidamente, no te dejes llevar por el impulso de decir “si”. Observa si TU realmente deseas hacerlo o no, independientemente de los deseos o las expectativas del otro.
2. Toma tu tiempo antes de responderNo es una respuesta en ese momento, di algo como: “déjame pensarlo y te digo al rato”, o “tengo que verificar si no tengo otros compromisos, pero te confirmo mañana”. Esto te va a ayudar mucho a observar con calma si lo que te están pidiendo es algo que tú quieres hacer o no.
3. Pregúntate si tienes el tiempo para hacerloMuchas veces no es que no queramos complacer al otro, simplemente no tenemos el tiempo. Evalúa tus prioridades y si decides que puedes dedicar algo de tu tiempo al otro sin afectar tus proyectos, adelante. De lo contrario, es mejor decir “no”.
4. Puedes buscar un punto medioTal vez no quieras hacer exactamente lo que te piden pero si estás dispuesto a buscar un acuerdo en el que ambas partes ceden un poco. Di “no”, pero propón otra alternativa. Puedes decir algo como: “mira, hoy no puedo ayudarte con eso pero si no te es muy urgente, mañana sí tendría una hora para ayudarte”.
5. Si vas a decir “no”, sé honesto y amableLo mejor es decirle al otro que no podemos porque tenemos otros pendientes, sin tener que entrar en detalles, y decírselo de la manera más amable y con seguridad, que al decir “no”, no te sientas mal de decirlo. Se trata de que puedas decir “no” con la seguridad de que es tu decisión y de que tienes todo el derecho de negarte. Recuerda que es señal de buena autoestima. Es mejor decir no con una sonrisa que con cara de culpa, ¿no crees?

Recuerda: Lo más importante es que tu sepas qué es lo mejor para ti, qué si va con tus planes y tus proyectos y qué no. Así es cómo vas a poder ser tú quien decida cuando decir “sí”, y cuando decir tranquilamente “no”.

Ocho regalos que no cuestan un centavo



1.- El regalo de Escuchar.
Pero realmente escuchar, sin interrumpir, bostezar, o criticar. Solo escuchar.

2.- El regalo del Cariño.
Ser generoso con besos, abrazos, palmadas en la espalda y apretones de manos, estas pequeñas acciones demuestran el cariño por tu familia y amigos.

3.- El regalo de la sonrisa.
Llena tu vida de imágenes con sonrisas, dibujos, caricaturas y tu regalo dirá: "me gusta reír contigo"

4.- El regalo de las notas escritas.
Esto puede ser un simple "gracias por ayudarme", un detalle como estos puede ser recordado de por vida Y CAMBIARLA A UN TAL VEZ.

  5.- El regalo de un cumplido.
Un simple y sincero "te ves genial de rojo", "has hecho un gran trabajo" o "fue una estupenda comida" puede hacer especial un día.

6.- El regalo del favor.
Todos los días procura hacer un favor.

7.- El regalo de la soledad.
Hay días que no hay nada mejor que estar solo. Se sensible a aquellos días y da este regalo o solicítalo a los demás.

8.- El regalo de la disposición a la gratitud.
La forma mas fácil de hacer sentir bien a la gente es decirle cosas que no son difíciles de decir como "Hola" y "Muchas Gracias".

Los amigos son raras joyas, que pueden hacerte enojar y sonreír, que poco a poco aprenden a escuchar, a alentarte y ellos siempre abrirán su corazón a nosotros.

Culpa vs. Responsabilidad



¿Quién no se ha sentido culpable en su vida? Seguramente te ha pasado, que lastimas a otra persona sin querer y luego sientes una gran culpa. Todos cometemos errores, algunos insignificantes y otros muy importantes. El hecho es que cuando uno de estos errores afecta de alguna manera a otra persona, nos sentimos mal.

La culpa es un indicador de que estamos rompiendo una de las “reglas” sociales. Ya sean reglas establecidas formalmente, como respetar las señales de alto en la calle, o reglas implícitas o autoimpuestas como evitar herir los sentimientos de otros. La culpa se define como el estado emocional que surge de pensar que hemos actuado de manera indebida (ya sea que hicimos algo que no debimos haber hecho, o que no hicimos algo que debíamos hacer). La culpa es una actitud formada por emociones y pensamientos, que nos llevan a una sensación de auto devaluación. Es decir, la persona que siente culpa, se califica negativamente como persona, se siente mal consigo misma y se siente devaluada de alguna manera.

Generalmente, la culpa surge de manera automática, y nos puede servir como indicador de que algo en nuestra conducta no está en armonía con lo que nosotros consideramos adecuado. Sin embargo, quedarse con el sentimiento de culpa una vez que nos hemos dado cuenta de la situación no sirve de nada. Ni nos sirve a nosotros ni a la persona a quien hemos lastimado.
De lo que se trata realmente es de asumir nuestros actos, y hacernos responsables de enmendar las situaciones, hasta donde sea posible. Hay una gran diferencia entre sentirme culpable y sentirme responsable. La culpa me hace sentirme mal conmigo y me devalúa. Hacerme responsable me hace sentir mal hacia la conducta, pero me sigo sintiendo bien conmigo, aceptando que cometí un error, pero que eso no me devalúa como individuo. Pongamos un ejemplo:
Imagínate que estás a la mesa comiendo con un amigo. De repente en la emoción de la plática, haces un brusco ademán con tu brazo y tiras el vaso de agua que estaba frente a ti, bañando por completo a dicho amigo.
Los pasos a seguir para reaccionar con responsabilidad en vez de con culpa son:

1. Lo primero que haces es reconocer ante ti mismo que cometiste un error. Muchas personas se atoran en este paso, y no pueden aceptar ni ante ellos mismos que se equivocaron. Niegan su responsabilidad y la quieren poner en algo o alguien más. Pueden llegar a pensar incluso cosas como “que vaso tan inestable, por su culpa ahora mi amigo está todo mojado”. Debes aceptar ante ti que sí fuiste tú quien cometió el error.
2. Debes reconocer ante ti mismo también, que fue un error. Que no fue intencional, que eres humano y sí, a veces te equivocas, y que eso está bien y es inevitable. Este paso es fundamental, para que tú primero que nadie, te perdones a ti mismo.
3. Entonces debes disculparte. Hacerle saber a tu amigo, que honestamente lamentas lo sucedido, que no fue tu intención, y que asumes el hecho. Esta es la parte de asumir tu conducta, tu error, frente a los involucrados.
4. Después de esto, lo más adecuado es hacerte responsable del hecho en vez de sentirte culpable por él. Es decir, estar dispuesto a hacer todo lo que esté en tus manos para resolver, componer o pagar lo necesario para que la situación se arregle en la medida de lo posible. En el caso de tu amigo, quizá debas preguntarle cómo lo ayudas, alcanzarle unas servilletas, acompañarlo al baño para ayudarlo a secar su ropa, o llevarlo a su casa para que se cambie de ropa, o bien ofrecerle pagarle la tintorería, y si quieres exagerar, ofrecerte a comprarle nueva ropa (muy loco pero podría suceder, depende del caso). Dar opciones para arreglar aquello que tú “descompusiste” sería actuar responsablemente. Y aquí viene lo más importante: ESTO ES TODO LO QUE PUEDES HACER, NO PUEDES HACER MÁS.
5. Finalmente te será muy útil observar y entender lo sucedido para procurar que no ocurra otra vez. Aprender todo lo que sea posible de la situación, y seguir adelante.
Si te fijas, todos estos pasos tienen que ver contigo, no con el otro. No estamos ni siquiera considerando si el otro se enojó o no, si aceptó tus disculpas o no, si se ofendió o le dio risa. No lo mencionamos porque nada de eso depende de ti. Tú únicamente puedes hacer aquello que está en tus manos, que es reconocer, disculparte y resolver hasta donde te es posible. No puedes directamente cambiar las reacciones del otro. Si el otro se enoja y a pesar de tus disculpas te insulta y a pesar de que ofreces todas las soluciones posibles, el otro decide seguir enojado y no aceptar que no fue tu intención, ese ya es problema del otro, eso sí no es tu culpa.
Tal vez digas: “pero sí fui yo quien lo mojó, es mi culpa que esté enojado”. En parte si, pero volvemos a que una vez que tu ya hiciste lo que está en tus manos, ya no puedes hacer más. Ya no depende de ti. Tú ya hiciste lo correcto. Ya aceptaste tu error y ofreciste corregir el problema. Ya puedes estar en paz y tranquilo contigo. Si tú ya te perdonaste, puedes sentirte bien contigo, aún sabiendo que cometiste un error. Si el otro está enojado y tú quieres ayudarle con su emoción, puedes pedirle disculpas otra vez, puedes soportar su enojo sin enojarte de regreso con él, pero en realidad tú no puedes asumir responsabilidad por las reacciones de otra persona. Quizá puedas intentar ayudarle a que se sienta bien, pero no eres responsable de su mente y todo lo que trae en ella.
Esta es la gran diferencia entre sentirte culpable y sentirte responsable. Con la culpa sientes que tú estás mal, te sientes mal contigo (y eres susceptible al chantaje y manipulación de otras personas que necesiten manipularte). Al hacerte responsable te sientes mal con el hecho, con el error, pero te sientes muy bien contigo.
Hay una gran diferencia entre sentirse culpable y hacerse responsable. No se trata de decir “bueno, ya no me voy a sentir culpable de lo que hice y ahora hago como que no pasó nada”, ya que esto sería una actitud inmadura e irresponsable. Se trata de reconocer mi error y hacerme responsable de él. Solamente puedo hacer algo por remediarlo hasta cierto punto. Más allá de eso ya no puedo. Ya no depende de mí.
Tampoco se trata de andar por la vida actuando sin pensar y cometiendo errores a diestra y siniestra con una mentalidad de “si el otro se enoja, ese ya no es mi problema”, ¡No! Eso también sería una actitud inmadura, propia de un niño que no sabe medir las consecuencias de sus actos y no tiene conciencia de cómo sus actos repercuten en los demás y en su medio, ya que vive centrado en si mismo.
Se trata de aceptar que eres humano, que te vas a equivocar, y que eso es inevitable. Que sentirte mal contigo por esos errores no sirve de mucho. Que es mejor aceptar tus fallas como parte de tu naturaleza y del proceso de crecimiento, y actuar con madurez y con responsabilidad frente a los demás. Para esto se requiere de una alta autoestima y seguridad personal.
Aquí usamos un ejemplo de un error poco relevante, pero lo mismo aplica para cualquier equivocación. No importa la dimensión de ésta. Lo único que está en tus manos finalmente es reconocerlo, disculparte, intentar solucionarlo hasta donde es posible y aprender de ello. Muchas veces no hay solución para la situación, y ni modo, no sirve de nada culparte tampoco en estos casos. El sentirte culpable no va a regresar el tiempo. Hay que aceptar las cosas como son, asumiendo la responsabilidad de nuestros actos, y sintiéndonos bien con nosotros mismos en toda situación. Esto es en gran medida el resultado de haber trabajado una buena autoestima. Valorarte a ti mismo de la mejor manera y con toda profundidad frente a éxitos y frente a fracasos, frente a aciertos y sobre todo, frente a los errores, que son de las cosas más normales y comunes de la vida.

Fortaleza de Paulo Coelho



Todos hemos pasado muchos días,
o semanas enteras,
sin recibir ningún gesto de cariño del prójimo.

Son momentos difíciles,
cuando el calor humano desaparece,
y la vida se reduce
a un arduo esfuerzo por sobrevivir.

En esos momentos en que el fuego ajeno
no le da calor a nuestra alma,
debemos revisar nuestro propio hogar.

Debemos agregarle más leña y
tratar de iluminar la sala oscura
en la que nuestra vida se transformó.

Cuando escuchemos que nuestro fuego crepita,
que la madera cruje,
que las brasas brillan
o las historias que las llamas cuentan,
la esperanza nos será devuelta.

Si somos capaces de amar,
también seremos capaces de ser amados.
No es más que cuestión de tiempo...

Los Hábitos Emocionales



Se dice que el hombre es un animal de costumbres. Se dice bien. Los hábitos emocionales son el factor más importante en las vidas de las personas que tienen éxito y de las que siempre fracasan. Son la influencia psicológica más importante en la felicidad, la depresión, la angustia, la ansiedad, la impulsividad, la baja o buena autoestima y la seguridad en uno mismo.
Además, marcan la diferencia entre quienes están protegidos de las adicciones y quienes caen en ellas, quienes viven atrapados por pensamientos, emociones y conductas destructivas y quienes las superan con efectividad. Son la diferencia entre quienes construyen relaciones plenas de pareja, de familia, de trabajo y quienes las destruyen. Los buenos hábitos emocionales son la marca principal de las personas que educan hijos felices y seguros.
Piénsalo un poco. Tus hábitos han marcado tu vida en el pasado y la marcarán en el futuro. Si durante mucho tiempo tu mente y tu cuerpo se acostumbran a funcionar generando actitudes útiles y positivas toda tu vida se mueve hacia la satisfacción y el bienestar. Y cuando hay problemas, crisis económica, épocas difíciles, esos hábitos tan arraigados ayudan a encontrar fuerza, seguridad y resultados positivos.
Inclusive los buenos hábitos ayudan a tener mejores contactos de trabajo y negocios, porque las personas que pueden abrir oportunidades y ayudar a quienes tienen problemas, ofrecen su ayuda a aquellos amigos o conocidos con quienes se sienten bien, con quienes sienten una relación agradable y positiva y en quienes pueden confiar por ser personas seguras, positivas y capaces.
Los malos hábitos hacen lo contrario. Generan problemas, destruyen relaciones, arruinan hasta las mejores oportunidades. Y conforme más fuertes sean, más resistentes y estorbosos son para traer bienestar a nuestra vida.
Así, resulta muy inteligente observar nuestros hábitos y hacer poco a poco los ajustes necesarios para hacerles más útiles y satisfactorios. En especial hay que cuidar cultivar buenos hábitos emocionales y de pensamiento. Cuidar hacer crecer nuestra personalidad hacia actitudes más productivas, positivas y armoniosas con los demás. Entre más superemos y transformemos nuestra forma de ser, más se transforma nuestro mundo y más alegre y plena es nuestra vida y la de los nuestros.
La grandeza de la vida de un ser humano viene de su interés y su capacidad para crecer su mundo emocional, su mundo interior. La llave está en aprender a transformar tus hábitos emocionales.

Fuente: http://www.misuperacionpersonal.com

¿En qué consiste una Comunicación Efectiva?


Es absolutamente normal tener conflictos con otras personas. Finalmente cada persona piensa y actúa de manera única, y es inevitable que en algún momento choquemos con alguien en un tema determinado.
El problema no es que existan los conflictos, sino el saber cómo manejarlos cuando suceden. Un mal manejo del conflicto puede hacer que lo que era un simple malentendido se convierta en un verdadero problema.
A veces nos enfrascamos en la idea de que existe una verdad absoluta, y que además nosotros somos quienes la conocemos y debemos demostrarle al otro lo mal que está. ¿Te suena conocido?
Bueno, este es uno de los principales obstáculos para una comunicación efectiva, ya que cuando dos personas piensan de esta manera, lo único que se logra es tener a dos personas plantadas en su postura, tratando de demostrarle al otro su error.
Te vamos a dar unos tips de comunicación para que pongas en práctica la próxima vez que entres en conflicto con tu pareja, con tu jefe o algún compañero, los cuales te ayudarán a tener una comunicación mucho más efectiva y productiva:

1. Escucha. Este es un punto muy obvio, pero que no solemos llevar a cabo. Escuchar no significa dejar que el otro hable sin interrumpirlo, esperando a que termine para entonces yo decirle en qué está mal. Escuchar es realmente ponerme en los zapatos de la otra persona. Entender qué siente y por qué lo siente. Entender qué de lo que yo he hecho o dicho le está afectando de qué manera. No importa si creo que tiene razón o no. Ese no es el punto. Recuerda que no se trata de que haya un ganador, sino de resolver el conflicto, para lo cual necesitas entender de verdad qué le sucede a la otra persona. Aunque no estés de acuerdo, si la otra persona lo sientes así, esa es la verdad. Escúchala.

2. Resuelve el problema presente. No traigas veinte ejemplos pasados que se parecen al problema presente. No van a poder resolver todos y solamente va a hacer que el enojo aumente. Traten de enfocarse en lo que está sucediendo en el momento presente y hablar solamente de él.

3. Habla de lo que sientes, no critiques a la otra persona. No juzgues al otro con calificativos como: “estás mal”, “siempre te equivocas”, “eres muy enojón”, etc. Más bien habla de lo que tú sientes. Por ejemplo: “cuando gritas de esa manera yo siento miedo”, “no me siento a gusto con la manera como haces eso”, etc. Hazte responsable de tus sentimientos, en vez de atacar al otro.

4. No reacciones a la crítica. Si la otra persona te critica, mantén tu tranquilidad. Esto suena más fácil de lo que es en realidad. Se trata de que no te sientas vulnerable a los comentarios de la otra persona. Que entiendas que el otro está alterado y por lo tanto va a tratar de defenderse. No es nada fácil no tomarse personal este tipo de críticas en medio de un conflicto. De hecho se necesita tener una autoestima sólida que te permita estar presente en medio de un conflicto, aún escuchando las críticas sin que eso te afecte. No critiques de regreso ya que eso se convertirá en una escalada de críticas y agresiones. Aunque te moleste la crítica, trata de escuchar al otro. ¿Por qué lo dice? ¿Qué le está molestando? date cuenta que probablemente está en un estado emocional alterado y por lo tanto el criticarte es una manera de defenderse. No lo tomes personal, recuerda que la prioridad es resolver el conflicto, no agrandarlo.

5. Reconoce tus errores. Una vez que hayas escuchado lo que la otra persona tiene que decir, reconoce la parte que sí te corresponde. En la gran mayoría de los conflictos, las dos partes tienen parte de la responsabilidad. A veces queremos hacernos víctimas y poner a la otra persona como la causante absoluta del conflicto, pero si somos objetivos y realmente aprendemos a escuchar, podrás darte cuenta de cual es tu parte en el conflicto. Una vez que lo identifiques, reconócelo a la otra persona. Esto hará que ella sienta que sí se le escucha, y en vez de seguir atacando, probablemente estará más dispuesta a dialogar y reconocer sus propios errores también.

6. Confirma lo que has entendido. Este punto es importante. Se trata de decirle a la otra persona lo que tú has entendido que le molesta, simplemente para verificar si efectivamente entendiste bien. Parece un poco obvio y repetitivo, pero te sorprenderá saber la cantidad de malos entendidos que se dan, incluso cuando aparentemente ya se dialogó. Decir algo tan simple como: “Lo que he entendido que te molesta es....”, y luego preguntar: “¿es correcto? ¿o hay algo que entendí mal o que me faltó entender?”

7. Plantea posibles soluciones. Una vez que has entendido lo que realmente le sucede al otro, y que tienes claro lo que te molesta a ti, puedes empezar a proponer posibles soluciones que le ayuden a ambas partes a estar más a gusto con el tema de conflicto. Se trata de proponer y pedirle su opinión a la otra persona, así como invitarla a proponer también opciones. No se trata de imponer una solución que tu crees es la mejor. Recuerda que hay que escuchar y tomar en cuenta al otro. Nunca asumas que sabes lo que el otro quiere. Mejor pregúntale.

8. Aléjate si no puedes manejarlo. Si en algún momento sientes que estás perdiendo la calma y te está ganando el enojo, la frustración o las ganas de criticar al otro, mejor aléjate de la situación hasta que te tranquilices. Dile a la otra persona tranquilamente algo como: “En este momento creo que me estoy alterando y ya no puedo seguir con esta discusión. Necesito alejarme un rato y cuando me calme quisiera retomarla para que encontremos una solución que nos beneficie a los dos”. Si la otra persona insiste en que sigan hablando, vuelve a explicarle enfatizando tu interés en resolver el problema de la mejor manera posible, diciendo algo como: “Me interesa mucho que resolvamos esto y me interesa mucho poder escucharte y entenderte. Por eso necesito alejarme un momento para calmarme y poder seguir encontrando una solución que nos funcione a los dos”.

Recuerda que la prioridad es encontrar una solución que sea aceptable para ambas partes. Que no se trata de una lucha de poderes o de que alguien gane la discusión. Se trata de entender a la persona con la que estás teniendo el conflicto.
Para lograr una comunicación muy efectiva y que puedas mantenerte en un estado tranquilo en medio de las críticas y los comentarios negativos de la otra persona, te recomendamos mucho hacer un trabajo profundo para fortalecer tu autoestima. Esto te ayudará a no tomarte los comentarios de manera personal, te permitirá realmente ponerte en los zapatos del otro, podrás reconocer tus propios errores sin miedo a hacerlo, y sobre todo a sabrás que tú puedes tener el control de ti en medio de una situación de conflicto.

3 consejos para tomar decisiones



Cuando tomas decisiones es importante que te plantees varias opciones y lo ideal es que sean al menos tres opciones posibles, si son más pues mejor. Ya dicen que una opción es obligación y dos es un dilema.

PRIMERO – Tienes que tener claro lo que quieres lograr, no seas incierto y no digas que ya irás viendo sobre la marcha.  Si no sabes lo que quieres jamás de los jamases llegarás a ningún lado. Si no sabes a donde vas, difícilmente llegarás a ningún lado. Para tomar decisiones correctas, es imprescindible tener claro lo que se quiere.

SEGUNDO – El hecho de tomar una decisión no significa que a la fuerza tengas que seguirla pase lo que pase. Es cierto que la firmeza está muy bien (yo la llamaría constancia, persistencia, voluntad); pero cuando el tiempo y las circunstancias nos van demostrando que la decisión que hemos tomado no es la acertada o que se puede mejorar, hay que saber rectificar y cambiar la decisión.  Eso sí, siempre con constancia y persistencia.

TERCERO – No cometas el gravísimo error de decidir por lo que piensen otras personas. Sí, está bien pedir opiniones, van bien para dar ideas, pero al final decide por lo que creas tú que es mejor para ti en función de tus objetivos (los tuyos, no los de otros). Además siempre va a existir gente a la que no le gusten tus decisiones, así que ya que te criticarán de todas maneras lo mejor es hacer lo que tu creas que es mejor para ti, ya que luego los resultados de lo que hagas van a ser para ti, tanto si son buenos como si son malos.

Resumen: La toma de decisiones y la capacidad resolutiva son habilidades imprescindibles para conseguir tus metas.

Fuente: Ana Zabaleta (L.C. Networks)

Cómo decirle a una mujer enamorada...



Cómo decirle a una mujer enamorada que debe comenzar de nuevo, cancelar su sueño compartido y ya no pensar en dos, sino en uno.
Cómo decirle que el amor en los espíritus pequeños se vuelve hábito; la costumbre engaña a los sentidos y a la razón.
Que generalmente nos aferramos al compañero sin darnos cuenta que lo único que tiene valor son los momentos compartidos.
Cómo decirle que un poco de desamor fortalece el espíritu pues la soledad nos prepara para valernos por nosotros mismos.
Que el fracaso es mejor compañero que el éxito, que nos enseña a vivir con mayor intensidad.
Como decirle que amar no es necesitar a alguien, pues la dependencia aniquila el espíritu.
Que el amor sólo puede darse entre dos seres independientes, autónomos y autosuficientes.
Debe saber que la forma más segura de no encontrarlo, es buscarlo con desesperación.
Quien necesita amor para alimentar su espíritu siempre será un juguete en manos de un seductor.
Quiero explicarle que el auténtico amor surge de manera inesperada, sin prisas, y solo con paciencia y disciplina adquiere plenitud.
Quiero decirle que el rencor envenena al espíritu y destroza los recuerdos. Que mejor tome los momentos buenos y olvide al compañero que la casualidad puso a su lado.
En fin... sólo quisiera decirle que la vida no se detiene y que siempre hay una nueva oportunidad, para quien tiene mucho que dar.... y poca necesidad de recibir.
Desconozco su autor

Cambiar el camino de Jorge Bucay



Me levanto una mañana, salgo de mi casa, hay un pozo en mi camino, no lo veo y me caigo en él.
Día siguiente… salgo de mi casa, me olvido que hay un pozo en mi camino, y vuelvo a caer en él.
Tercer día. Salgo de mi casa tratando de acordarme que hay un pozo en mi camino, sin embargo, no lo recuerdo y caigo en él.
Cuarto día. Salgo de mi casa tratando de acordarme del pozo del camino. Lo recuerdo, y a pesar de eso, no veo el pozo y caigo en él.
Quinto día. Salgo de mi casa, recuerdo que tengo que tener presente el pozo en mi camino, y ando mirando el suelo, y lo veo, y a pesar de verlo, caigo en él.
Sexto día. Salgo de mi casa, recuerdo el pozo del camino, voy buscándolo con la vista, lo veo,intento saltarlo, pero caigo en él.
Séptimo día. Salgo de mi casa, veo el pozo, tomo carrera, salto, rozo con la punta de mis pies el borde del otro lado pero no es suficiente y caigo en el.
Octavo día. Salgo de mi casa, veo el pozo, tomo carrera, salto y… llego al otro lado! Me siento tan orgulloso de haberlo conseguido que doy saltos de alegría…. y al hacerlo… caigo otra vez en el pozo.
Noveno día. Salgo de mi casa, veo el pozo, tomo carrera, lo salto y sigo mi camino.
Décimo día. Me doy cuenta por fin que es más cómodo caminar… por el camino de enfrente.

Los efectos de la risa



Efectos físicos de la risa

Ejercicio: con cada carcajada se ponen en marcha cerca de 400 músculos, incluidos algunos del estómago que sólo se pueden ejercitar con la risa.
Limpieza: se lubrican y limpian los ojos con lágrimas. La carcajada hace vibrar la cabeza y se despeja la nariz y el oído. Además, elimina las toxinas, porque con el movimiento el diafragma produce un masaje interno que facilita la digestión y ayuda a reducir los ácidos grasos y las sustancias tóxicas.
Oxigenación: entra el doble de aire en los pulmones, dejando que la piel se oxigene más.
Analgésico: durante el acto de reír se liberan endorfinas, los sedantes naturales del cerebro, similares a la morfina. Por eso, cinco o seis minutos de risa continua actúan como un analgésico. De ahí que se utilice para terapias de convalecencia que requieren una movilización rápida del sistema inmunológico.
Rejuvenecedora: rejuvenece al estirar y estimular los músculos de la cara. Tiene, además, unefecto tonificante y antiarrugas.
Previene el infarto: el masaje interno que producen los espasmos del diafragma alcanza también a los pulmones y al corazón, fortaleciéndolos.
Facilita el sueño: las carcajadas generan una sana fatiga que elimina el insomnio.

Efectos psicológicos de la risa

Elimina el estrés: se producen ciertas hormonas (endorfinas y adrenalina) que elevan el tono vital y nos hacen sentir más despiertos.
Alivia la depresión: nos hace ser más receptivos y ver el lado positivo de las cosas.
Proceso de regresión: puede generar un retroceso a un nivel anterior de funcionamiento mental o emocional, generalmente como un mecanismo para aliviar una realidad que se percibe como dolorosa o negativa.
Exteriorización: a través de la risa las personas exteriorizan emociones y sentimientos. A veces es percibida como una energía que urge por ser liberada, sobre todo cuando necesitamos reír y la situación social no lo permite.

Fuente: Fundación Eroski

Consejos para superar la timidez de Vicenta Sanz Herrero



1. Reconoce tu miedo y acéptalo como algo propio y personal. No intentes sacarlo de ti. No lo conseguirás. Lo mejor es asimilar que te ocurre.
2. Habla sobre tu miedo y compártelo con los demás, es la forma de habituarte a que es una característica tuya y a tratarla con normalidad.
3. Descodifícalo y defínelo: ¿de qué sentimientos se compone ese miedo? Angustia, pena, decepción, culpa, indefensión. Identifica cada uno de los sentimientos y llega al fondo de la cuestión, tal vez descubras que el miedo es una coraza que oculta algo más profundo y a lo que tienes que dedicarle tiempo.
4. Busca toda la información que puedas necesitar. Si tienes miedo a la comunicación con las personas, es absurdo que intentes no saber nada de ello, cada vez estarás peor debido a la falta de información, y tendrás más oportunidades de pensar en lo peor e inventártelo o distorsionarlo. Si estás bien informado esto no te pasará.
5. Reafírmate y céntrate en tus éxitos. Enumera tus cualidades, quiérete. Habla sobre ti mismo con respeto y cariño. Evita las recriminaciones y los insultos.
6. Pídele a alguien que te ayude y te dé apoyo, que funcione como observador, más tarde podrá decirte si lo hiciste bien o no.
7. Concédete un espacio de tiempo para anticipar en positivo, busca opciones distintas y haz un listado de cosas positivas que pueden ocurrir, intenta visualizarte realizándolas con éxito, mira como te desenvuelves de manera adecuada y como consigues tu objetivo.”estoy hablando con gente y estoy tranquilo”, “se ríen de un chiste mío”, “me escuchan cuando hablo”, “doy mi opinión y es valorada”, etc.
8. Actúa conservando la conciencia de este ideal, de esta anticipación positiva y del apoyo de la persona que te está ayudando.
9. Una vez que hayas superado el miedo y hayas salido con éxito recuerda a la persona que eras antes dominada por el terror y comparte con ella el orgullo del éxito conseguido. Haz una comparación positiva entre lo que eres hoy y lo que eras ayer, será la forma de conseguir tener cada vez menos miedo y adquirir confianza. Si sólo recuerdas la forma positiva de actuar y el trabajo que te costó actuar bien podrás superarlo, ya que te aferras sólo a aspectos positivos de la situación.
10. Intenta expresar las emociones que te provoca el miedo en voz alta y a otras personas. Al hablarlo, se separa de ti y podrás ser más objetivo a la hora de analizarlo. Pide a los demás que te ayuden a vivir con intensidad el miedo, no necesitas soluciones ni alivio, sólo que te escuchen, tú mismo encontrarás la solución cuando te distancies de la emoción en bruto y busques soluciones a los hechos concretos.
11. Intenta hacer una descripción del futuro tal y como a ti te gustaría, viéndote bien y con el problema resuelto. Identifica las sensaciones que te produce y retenlas en tu mente para generar mayor positividad.

Buenos días amigos, les mando un abrazo de oso!