lunes, 12 de septiembre de 2011

Buenas noches amigos, les mando un abrazo de oso


El amor que no da se pudre



Una niña sufría por las riñas y conflictos diarios de sus padres. Un día acompañó a su madre al cementerio y quedó sorprendida. “Mamá, le dijo, todas las tumbas está llenas de flores, y en todas se lee lo mismo: ‘A mi querido esposo’, ‘A mis queridos padres’… ¿Es que tenemos que morir para empezar a amarnos?”.
El amor hay que demostrarlo en la vida, no esperar a que la muerte arrebate todas las oportunidades.
Amar lleva consigo entregarse, dar la vida. El amor que no se da, se pudre. Amar no es dar cosas, es entregarse uno mismo. El que ama no debe poner los pies en la luna y los ojos en las estrellas, sino mirar bien abajo y pisar con firmeza la realidad diaria.
Muchos se sienten emocionados al escuchar una bonita historia de amor. Se confunde con demasiada frecuencia el amor con el sentimiento. “A lo largo del camino que lleva al amor, muchos se detienen seducidos por los espejismos del amor: Si te emocionas hasta las lágrimas ante un sufrimiento, si sientes palpitar fuertemente tu corazón ante tal o cual persona, no es amor, sino sensibilidad.
Si te dejas prender en su poder apacible o en su encanto; si, seducido, te abandonas, no es amor, sino una rendición. Si, turbado, te extasías ante su belleza y la contemplas para gozar de ella; si su espíritu te parece distinguido y buscas el placer de su conversación, no es amor, sino admiración.
Si quieres a toda costa conseguir una mirada, una caricia, un beso; si estás dispuesto a todo por tenerla entre tus brazos y poseer su cuerpo, no es amor, es un deseo violento nacido de tu sensualidad.
Amar no es sentir emoción por otro, sentir afecto sensible por otro, abandonarse a otro, admirar a otro, desear a otro, querer poseer a otro y a los otros”
No se puede jugar con el amor ni se puede confundir con un momento de deseo o de pasión. Sólo el amor maduro va más allá de los arrebatos, no teniendo nada que ocultar y respondiendo a todos los interrogantes. “No envenenes mi amor; amar es otra cosa… No profanes la rosa si no sabes de olor… Otra cosa es amor, mucho, mucho mejor… No deshojes la flor si te amas a ti misma; amor, que es egoísmo, no puede ser amor… Otra cosa es el amor… Claridad, ilusión, risa, confianza en ti; ver que tu corazón es sólo para mí… Saber que el sol, las flores, la vida es de los dos y que nuestros amores se confunden con Dios”

Fuente:
CDG

Diez cosas que debes saber de tus Padres para entenderlos



1. Ya pasaron por el mismo camino que tú.
Aunque vivieron en épocas distintas, el camino desde la niñez, hacia la adolescencia y adultez, es el mismo desde hace cientos de años. La experiencia no se compra en la esquina. Aprende a escucharlos y absorbe su sabiduría. Te ahorrará muchos dolores de cabeza.
2. Tu papá fue joven y noviero.
Si tu papá no te deja tener novio hasta los 15 años y no te deja a estar a solas con él, no es por egoísmo… Es porque él también fue joven. Sabe lo que le hacía a sus novias a esa edad, por eso quiere evitar que te lo hagan a ti. El león cree que todos son de su condición. Sus celos son directamente proporcionales a lo travieso que fue de joven. Sonríe.
3. Tu madre sabe de los peligros que pasan las mujeres.
Las mujeres pasan por muchas cosas. Alguna amiga me comentó “las cosas que tengo que pasar por ser mujer” ¿Te gustaría tener una maestra que te dijera los obstáculos que te enfrentarás y cómo superarlos? Esa maestra se llama “madre”.
4. Tus padres saben de los beneficios de estudiar una carrera.
Es posible que tus padres no recibieran guía de jóvenes, estudiaran hasta la secundaria, se dedicaron a divertirse y de forma tardía, descubrieron que tener preparación profesional les hubiera facilitado la vida. Mejor remuneración y trabajos más agradables. Quieren transmitirte, lo que aprendieron de mala manera.
5. Trabajar 12 horas al día es asfixiante ¿Tú tendrías el humor de escuchar a alguien después de semejante cansancio?
Se que necesitas ser escuchado. Amar y expresarte, son las únicas necesidades del ser humano. Pero ponte en los zapatos de tus padres. Después de un extenuante día de trabajo, lo que más deseas es relajarte. Ver televisión. Escuchar la radio. Tú harías lo mismo ¿Por qué no esperar hasta el fin de semana? Si no tienen tiempo para escucharte, no significa que no te amen. Significa que están cansados y necesitan un break. Superman y la Mujer Maravilla solo existen en las caricaturas. Tus padres, son humanos.
6. Fueron maltratados por sus padres, y repiten de forma inconsciente los mismos errores que cometieron con ellos.
Tu mamá te platica 100 veces la historia de cuando sus padres la maltrataban, la ponían a trabajar de niña, como no le daban amor ¿y qué crees? Hace exactamente lo mismo contigo ¿Por qué? “Lo que resistes, persiste” y mientras tus padres más platican de algo, más vivo está en su memoria y actúan de la misma forma, sin darse cuenta. Están dormidos. Actúan como robots, presa de sus propios rencores. El antídoto del rencor es el perdón. Y si hubieran aplicado el perdón, no te estarían tratando así. Alguien tiene que aplicar el antídoto, o tú actuarás de la misma forma con tus hijos. No puedes pedirles a otros que lo hagan. Empieza por ti. Perdona a tus padres y rompe el círculo vicioso del desamor. Solo así, las siguientes generaciones nacerán con amor.
7. Las modas cambian y ellos no lo comprenden.
En la época de Elvis Presley eran los peinados engomados y copetes. Pantalones acampanados. El danzón y rock and roll. Ahora, son los pantalones a la cadera. Los hombres, con cabello largo. Las mujeres con cabello corto. Peinarse, significa andar despeinado. El piercing, los tatuajes. El sensual regaetton. Shakira. Todos pensamos que nuestra época es la mejor. Ponte tu traje de foca y que se resbale todo lo que te digan. No los resistas y solo escúchalos. Nunca llegarán a un acuerdo.
8. Los padres hablan en japonés y tú en español.
Tú, deseas platicar como te sientes, compartir las cosas que te han pasado y escuchar un “te quiero”. Ellos, te compran la computadora, ropa, zapatos y te pagan la colegiatura. Tú, quieres tiempo. Ellos, te dan dinero. Son idiomas distintos para expresar el amor. Para un padre, amor significa ser responsable y proveerte de todo lo que necesitas en la escuela, para que en un futuro seas un profesional y te valgas por ti mismo en la vida. Si un japonés tiene diferentes palabras para decir gracias ¿Llorarás porque no te dice gracias en tu propio idioma? Claro que no. Si aprendes que muchas gracias en japonés se dice “Domo Arigato”, cada vez que te diga esta palabra, entenderás que te está diciendo gracias. Y te sentirás satisfecho. No llores porque no te escuchan ni te dicen te quiero. Su forma de expresarte su amor, es trabajando duro para que no te falte nada.
9. No busques en el noviazgo, lo que no encuentras en casa.
Los peores noviazgos, son cuando buscas a alguien para rellenar tu soledad. Peor aún, si tu pareja experimenta el mismo problema que tú. Agarras a tu pareja como tabla de salvación. En el fondo no la amas. Solo estás con ella por miedo a la soledad. Hay conflictos todo el tiempo. Y cuando se pelean o terminan, incluso sientes el deseo de suicidarte “es que el era el único que me entendía”. Y buscas en las relaciones íntimas, el amor que no tienes en casa. Sexo no es igual a amor. Trabaja en tu autoestima y de ser necesario, dile con claridad a tus padres que entiendes que su forma de amarte, es dándote cosas, pero que tú lo que más necesitas en estos momentos, es atención, amor y que te escuchen. Pero dilo. Nadie es adivino. Mil veces preferible que hables, a que salgas embarazada.
10. No hay escuelas para padres. Se aprende a palos.
Aunque existen actualmente escuelas para padres, sufren de la misma deficiencia que el sistema educativo actual: no tienen nada que ver con el mundo real. Acepta que tienen que experimentar contigo y lo hacen lo mejor que pueden. Aprenderán de sus errores. Ten paciencia.

Fuente:
CDG

Agradecer la vida



El secreto de la felicidad no está
en obtener lo que anhelamos,
sino en amar lo que tenemos.
No en lo que pedimos a la vida,
sino en lo que ésta nos otorga.

Es la dicha escondida de agradecer al mundo
todo lo simple y lo maravilloso que éste nos ha dado.
Reconocer lo grande y lo pequeño,
lo fugaz y lo perdurable.
No lo mucho, sino lo esencial.
No lo tanto, sino lo maravilloso.

Te sentirás pobre no por lo poco que tengas,
sino por lo mucho que esperes y exijas a la vida.
Entre más ambicionamos más pobres seremos,
pues no todas las cosas fueron hechas para uno.
La riqueza verdadera está en reconocer y valorar
lo poco y lo dulce que la existencia nos otorgue.

Agradece, por tanto, todos los instantes de tu vida.
Puedes poseerlo todo con la sabiduría del corazón.
La riqueza del humano está en lo que ama.
El mayor tesoro es el que está en nuestro corazón.
La fortuna de tus profundidades
nadie puede robarlas ni comprarlas.

Agradece la dicha de ver un amanecer,
pues un día ya no lo verás.
Da gracias al padre por el amor que encontraste,
pues mañana ya no lo tendrás.
El canto de las aves, el verdor de los montes,
la risa de un niño, la luz de los ojos amados.
Porque será lo único que te quede al final de los días.
Conoce la dicha de agradecer lo bello
que te dio el destino.

Carlos Balaguer

Dejar Ir de Jorge Bucay

Cuando uno de los miembros de la pareja deja de amar y decide alejarse, hay una persona que siente un gran dolor, y que siente el peso de la pérdida de una manera diferente. Esta persona es la que sigue amando, la que no puede comprender o, que si bien comprende lo que sucede, no lo entiende o se niega de pronto a asumir su vida, su pena, y elaborar el duelo.

Es ahí cuando empezamos a comprender que a veces no podemos tener todo lo que queremos, y que la vida, o el mundo no era como lo imaginamos. Soñamos con una vida en pareja, siempre sintiéndonos amados y amando, en terminar nuestra vida al lado de la persona amada, y así de sueño en sueño un día nos despertamos ante esa realidad: Ya no nos aman. Nos llenamos de preguntas sin respuestas: ¿por qué? ¿cuándo?

Amar implica correr ese riesgo, y cuando se ama de verdad se sufre. Ante la pérdida debemos tratar de elaborar el duelo, y poco a poco lograr separarnos de lo que ya no está. Si no aprendemos a soltar, si no dejamos ir, si el apego puede más que nosotros y nos quedamos ahí atados, pegados a esos sueños, a esas fantasías, a esas ilusiones, el dolor crecerá sin parar y día a día nuestra tristeza, y nuestro sufrimiento serán los compañeros de ruta, de una ruta hacia la depresión, la falta de incentivo, la falta de vida.


Cuesta soltar aquello que amamos, duele sentir que ya no somos amados, pero en ese dolor estamos creciendo y madurando y si aprendemos a soltar estamos dejando atrás una parte de nuestra historia y empezamos a abrirnos a lo diferente, a lo desconocido. Dejar ir, esa es la clave. No es fácil, no es simple: Duele…

La vivencia normal de una pérdida tiene que ver justamente con animarse a vivirlos duelos, con permitirse padecer el dolor como parte del camino. Y digo dolor y no el sufrimiento, porque sufrir es resignarse a quedarse amorosamente apegado a la pena. Quiero poder abrir la mano y soltar lo que hoy ya no está, lo que hoy ya no sirve, lo que hoy no es para mí, lo que hoy no me pertenece. No quiero retenerte, no quiero que te quedes conmigo porque yo no te dejo ir.

No quiero que hagas nada para quedarte más allá de lo que quieras. Mientras yo deje la puerta abierta, voy a saber que estás aquí conmigo porque te quieres quedar, porque si te quisieras ir, ya te habrías ido…


Cuando pensabas que no te veia



Un mensaje que todo padre debe leer porque sus hijos lo están observando y haciendo lo que él hace, no lo que él dice.

• Cuando pensabas que no te veía, te vi pegar mi primer dibujo al refrigerador, e inmediatamente quise pintar otro.

• Cuando pensabas que no te veía, te vi arreglar y disponer de todo en nuestra casa para que fuese agradable vivir, pendiente de detalles, y entendí que las pequeñas cosas son las cosas especiales de la vida.

• Cuando pensabas que no te veía, te escuché pedirle a Dios y supe que existía un Dios al que le podría yo platicar y en quien confiar.

• Cuando pensabas que no te veía, te vi preocuparte por tus amigos sanos y enfermos y aprendí que todos debemos de ayudarnos y cuidarnos unos a otros.

• Cuando pensabas que no te veía, te vi dar tu tiempo y dinero para ayudar a personas que no tienen nada y aprendí que aquellos que tienen algo deben de compartirlo con quienes no tienen.

• Cuando pensabas que no te veía, te sentí darme un beso por la noche y me sentí amado y seguro.

• Cuando pensabas que no te veía, te vi atender la casa y a todos los que vivimos en ella y aprendí a cuidar lo que se nos.

• Cuando pensabas que no te veía, vi como cumplías con tus responsabilidades aún cuando no te sentías bien, y aprendí que debo de ser responsable cuando crezca.

• Cuando pensabas que no te veía, vi lágrimas salir de tus ojos y aprendí que algunas veces las cosas duelen, y que está bien llorar.

• Cuando pensabas que no te veía, vi que te importaba y quise ser todo lo que puedo llegar a ser.

• Cuando pensabas que no te veía, aprendí casi todas las lecciones de la vida que necesito saber para ser una persona buena y productiva cuando crezca.

• Cuando pensabas que no te veía, te vi y quiero decir:
¡Gracias por todas las cosas que vi cuando pensabas que no te veía.!

Un niño

Decir, hacer de Octavio Paz



A Roman Jakobson

Entre lo que veo y digo,
Entre lo que digo y callo,
Entre lo que callo y sueño,
Entre lo que sueño y olvido
La poesía.
Se desliza entre el sí y el no:
dice
lo que callo,
calla
lo que digo,
sueña
lo que olvido.
No es un decir:
es un hacer.
Es un hacer
que es un decir.
La poesía
se dice y se oye:
es real.
Y apenas digo
es real,
se disipa.
¿Así es más real?
Idea palpable,
palabra impalpable:
la poesía
va y viene
entre lo que es
y lo que no es.
Teje reflejos
y los desteje.
La poesía
siembra ojos en las páginas
siembra palabras en los ojos.
Los ojos hablan
las palabras miran,
las miradas piensan.
Oír
los pensamientos,
ver
lo que decimos
tocar
el cuerpo
de la idea.
Los ojos
se cierran
Las palabras se abren.

¿Quién es tu amigo?



Tu amigo es:
El que siendo leal y sincero te comprende;
El que te acepta como eres y tiene fe en ti,
El que sin envidia reconoce tus valores,
te estimula y elogia sin adularte;
El que te ayuda desinteresadamente
y no abusa de tu bondad;
El que con sabios consejos te ayuda
a construir y pulir tu personalidad;
El que goza con las alegrías
que llegan a tu corazón.

En que sin penetrar en tu intimidad, trata
de conocer tu dificultad para ayudarte;
El que sin herirte te aclara
lo que entendiste mal o te saca del error;
El que levanta tu ánimo cuando estás caído;
El que con cuidados y atenciones
quiere menguar el dolor de tu enfermedad;
El que te perdona con generosidad,
olvidando tu ofensa.
El que ve en ti un ser humano con alegrías,
esperanzas, debilidades y luchas...
Este es el amigo verdadero.

Si lo descubres,
consérvalo como un gran tesoro.

Desconozco a su autor

Un hombre y una mujer



La Mujer, el más sublime de los ideales.

El hombre tiene la supremacía...
la Mujer, la preferencia.

La supremacía significa fuerza... 
la preferencia representa el derecho.

El hombre es un código...
la Mujer, un evangelio.

El código corrige... 
el evangelio perfecciona.

El hombre es la estructura del templo...
la Mujer, el espíritu que lo llena.

El hombre es el águila que vuela...
la Mujer, el ruiseñor que canta.

Volar es dominar el espacio...
cantar es conquistar el alma.

El hombre tiene un farol, la conciencia...
la Mujer tiene la estrella, la esperanza.

El farol guía...
la esperanza salva.

El hombre está colocado donde termina la tierra...
la Mujer, donde comienza el cielo.

Desconozco a su autor

Aprendo de manera constante

Aprendí que la mejor manera de apreciar algo es carecer de ello por un tiempo.
Aprendí que nada de valor se obtiene sin esfuerzo.
Aprendí que si tu vida está libre de fracasos es porque no te estás arriesgando lo suficiente.
Aprendí que cada cosa que logré, la había considerado antes como un imposible.
Aprendí que proyectar te proyecta.
Aprendí que la honestidad es la mejor propaganda.
Aprendí que debo ganar el dinero antes de gastarlo.
Aprendí que no debo discutir mi éxito con personas con menos éxito que yo.
Aprendí que la fama está escrita en el hielo y el sol derrite el hielo.
Aprendí que a menudo me olvido de lo que aprendo, por tanto, debo escribirlo y repasarlo.
Aprendí a no dejar de mirar hacia el futuro.
Aprendí a valorarme sin sobrestimarme.
Aprendí que debo darme ánimo y pensar que:
Todavía hay muchos buenos libros que leer, puestas de sol que ver, estrellas que admirar. amigos que visitar...

Helados de dulce de leche con nueces por saborear, manos firmes que estrechar, sonrisas que regalar, pensamientos que expresar...
Árboles que plantar y un perro fiel...
Que el invierno es para mi una amenaza, pero luego de él, todo recupera su encanto.

Aprendí ... que todavía tengo mucho que aprender.

Desconozco a su autor

Palabras para mi hijo de Jorge Bucay



"Quisiera estar seguro de haberte enseñado..."

A disfrutar del amor,
a confiar en tu fuerza,
a enfrentar tus miedos,
a entusiasmarte con la vida,
a pedir ayuda cuando la necesites,
a permitir que te consuelen cuando sufres,
a tomar tus propias decisiones,
a hacer valer tus elecciones,
a ser amigo de ti mismo,
a no tenerle miedo al ridículo,
a darte cuenta que merecés ser querido,
a hablar a los demás amorosamente,
a decir o callar 
según tu conveniencia,
a quedarte con el beneficio 
de tus éxitos,
a amar y a cuidar el pequeño niño que hay en ti,
a superar la adicción de la aprobación de los demás,
a no absorber las responsabilidades de todos,
a ser consciente de tus sentimiento y actuar en consecuencia,
a no perseguir el aplauso sino tu satisfacción con lo hecho,
a dar porque quieres, nunca porque creas que es tu obligación,
a exigir que se te pague adecuadamente por tu trabajo,
a aceptar tus limitaciones y tu vulnerabilidad sin enojo,
a no imponer tu criterio ni permitir que te impongan el de otro,
a decir que sí, sólo cuando quieras y decir que no sin culpa,
a vivir en el presente, a tomar más riesgos,
a aceptar el cambio y revisar tus creencias,
a trabajar para sanar tus heridas viejas y actuales,
a tratar y exigir ser tratado con respeto,
a llenar primero tu copa y, después, la de los demás,
a planear para el futuro pero no vivir en él,
a valorar tu intuición,
a celebrar las diferencias entre los sexos,
a desarrollar relaciones sanas y de apoyo mutuo,
a hacer de la comprensión y el perdón tus prioridades,
a aceptarte así como eres,
a crecer aprendiendo de los desencuentros y de los fracasos,
a permitirte reír a carcajadas por la calle sin ninguna razón,
a no idolatrar a nadie, y a mí, menos que a nadie".

Ingredientes de la felicidad


Compartir lo que tienes.
Amar sin exigencias.
Perdonar sin cicatrices.
Aceptar sin perfecciones.
Agradecer lo que te dan.
Y no rendirte ¡nunca!

Todo tiene que ir armonizando:
Del panal, un poquito de miel.
Del mar, un poquito de sal.
De la vida, un toque de optimismo.
De la imaginación, sueños.
Del dolor, raíces fuertes.

No somos felices porque no sabemos quizá 
cómo llenar nuestra copa, 
porque esperamos que la vida nos regale...
pero le no damos a la vida lo que podemos darle.

Desconozco a su autor

Tienes derecho



Tienes derecho a enfadarte, pero no debes pisotear la dignidad del otro.
Tienes derecho a sentir celos del triunfo de los demás, pero no debes desearles mal.
Tienes derecho a caer, pero no debes quedarte tirado.
Tienes derecho a fracasar, pero no debes sentirte derrotado.
Tienes derecho a equivocarte, pero no debes sentir lástima de ti mismo.
Tienes derecho a regañar a tus hijos, pero no debes romper sus ilusiones.
Tienes derecho a tener un mal día, pero no debes permitir que se convierta en costumbre.
Tienes derecho a tomar una mala decisión, pero no debes quedarte estacionado en ese momento.
Tienes derecho a ser feliz, pero no debes olvidar ser agradecido.
Tienes derecho a pensar en el futuro, pero no debes olvidar el presente.
Tienes derecho a buscar tu superación, pero no debes olvidar tus valores.
Tienes derecho a triunfar, pero no debe ser a costa de otros.
Tienes derecho a inventar, pero no debes olvidar a Dios.
Tienes derecho a vivir en paz, pero no debes confundir ese derecho con ser mediocre o conformista.
Tienes derecho a vivir en la opulencia, pero no debes olvidar compartir con los menos afortunados.
Tienes derecho a desanimarte, pero no debes perder la esperanza.
Tienes derecho a la justicia, pero no debes confundirla con la venganza.
Tienes derecho a violentarte, pero no debes dejar de ser cortés.
Tienes derecho a un mañana mejor, pero no debes cimentarlo en un hoy fraudulento.
Tienes derecho a ser positivo, pero no debes ser arrogante.
Tienes derecho a soñar y enseñar a otros a soñar.

Desconozco a su autor

¿Porque Gritamos?



Un día el sacerdote preguntó a su congregación lo siguiente:
-¿Por qué la gente grita cuando está enfadada? 

-Porque perdemos la calma, dijo uno, por eso gritamos.

-Pero ¿Por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado? preguntó el sacerdote. ¿No es posible decir lo mismo sin gritar? 

Los asistentes dieron algunas respuestas.  

Finalmente él explicó: Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esa distancia deben gritar. Mientras más enojados estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse uno a otro a través de esa gran distancia. 

Luego preguntó: ¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran? Ellos no se gritan sino que se hablan suavemente, porque sus corazones están muy cerca. La distancia entre ellos es muy pequeña. 

El sacerdote continuó. Cuando se enamoran más aún, ¿Qué sucede? No hablan, sólo susurran, finalmente no necesitan ni susurrar, sólo se miran y eso es todo. Así de cerca están dos personas cuando se aman. 

Luego dijo:

“Cuando discutan no dejen que sus corazones se alejen, no digan palabras que los distancien más, no sea que la distancia llegue a ser tanta que no encuentren el camino de regreso”

Desconozco a su autor

Claro de Luna



¿Quién de nosotros no ha experimentado nunca dolor, confusión, angustia...?
¿Quién no ha pensado en algún momento de la vida en abandonar y tirar la toalla?
¿Quién no se ha sentido sólo en algún momento de la vida, y ha tenido la sensación de haber perdido toda esperanza?

Nadie, ni las personas famosas e importantes, están libres de pasar por momentos de soledad y de profunda tristeza.
Eso fue lo que le ocurrió a uno de los más reconocidos compositores de todos los tiempos, Ludwig Van Beethoven. 

Un día Beethoven se sintió triste y deprimido, parecía que su vida no tuviera sentido. 
Acababa de fallecer el príncipe de Alemania, que llegó a ser como un padre para él y eso le entristeció hasta la depresión.

El joven compositor había padecido durante toda su infancia y adolescencia de una gran carencia afectiva. 
Su padre era alcohólico y le maltrató física y psicológicamente hasta que falleció tirado en un callejón.  
Su madre había fallecido muy joven. 
Su hermano mayor nunca le ayudó en nada, y por si fuera poco Beethoven empeoró de su enfermedad dramáticamente y los síntomas de sordera, comenzaban a perturbarlo y le empujaban hacia la irritación, la ira y la agresividad.
Solamente podía oír usando una especie de trompetilla acústica que se colocaba en el oído, siempre llevaba consigo un papel o un cuaderno, para que las personas escribiesen sus ideas y así poder comunicarse.

Viendo que nadie lo entendía, ni lo ayudaba, Beethoven se encerró en sí mismo y se aisló ganándose por ese motivo una fama de arisco y solitario.
Fue por todas estas razones, que el compositor cayó en una profunda depresión y llegó a escribir un testamento, donde entre otras cosas decía que se iba a suicidar.

En el peor momento de su vida, donde las terribles circunstancias que le rodeaban parecían eternas, Dios le trajo consuelo a través de una joven ciega, que vivía en la misma pensión, con la que conversaba sobre las penurias de la vida y esta le dijo: “Yo lo daría todo por ver una noche de luna llena”

Al oírla, Beethoven se emocionó profundamente y se dio cuenta que él podía ver y poseía  un gran talento musical. De pronto sintió que sus penas y lamentos se transformaban en alegría y ánimo que no era capaz de entender, fue entonces que compuso una de las obras más hermosas y famosas de todos los tiempos, la sonata “Claro de Luna”

Algunos estudiosos de música dicen que las iniciales de las tres notas que se repiten, insistentemente, en el tema principal del 1er. movimiento de la Sonata, en alemán, son las tres sílabas de la palabra “why”  (¿por qué?).
Usando su sensibilidad, Beethoven retrató a través de la melodía, la belleza de una noche bañada por la claridad de la luna, para alguien que no podía ver con los ojos físicos, pero que lo había ayudado a él, a mirar la vida con los ojos del alma.
Todo gracias a aquella muchacha ciega, que le inspiró el deseo de plasmar en notas musicales, una noche de luna...
Años después de haber superado el sufrimiento, llegaría el incomparable "Himno a la Alegría",  la 9ª sinfonía, que corona la misión de este compositor, que por aquel tiempo ya estaba totalmente sordo.

Desconozco a su autor

El poder de las palabras



Una palabra irresponsable: puede encender discordias y fuegos difíciles de apagar…
Una palabra cruel: puede arruinar y derribar todo lo que se había edificado en una vida…
Una palabra de resentimiento: puede matar a una persona, como si le claváramos un cuchillo en el corazón...
Una palabra brutal: puede herir y hasta destruir la autoestima y la dignidad de una persona…
Una palabra amable: puede suavizar las cosas y modificar la actitud de otros…
Una palabra alegre: puede cambiar totalmente la fragancia y los colores de nuestro día…
Una palabra oportuna: puede aliviar la carga y traer luz a nuestra vida…
Una palabra de amor: puede sanar el corazón herido.
Porque las palabras tienen vida.
Son capaces de bendecir o maldecir, de edificar o derribar, de animar o abatir, de transmitir vida o muerte, de perdonar o condenar, de empujar al éxito o al fracaso, de aceptar o rechazar...

¿Cómo hablamos a los demás? ¿Qué les transmiten nuestras palabras?
¿Qué me digo a mí mismo? ¿Hacia dónde me conduce mi dialogo interno?

Desconozco a su autor

Amar no es Fácil




Si amar fuera fácil…
No habría tanta gente amando mal, ni tanta gente mal amada.

Si amar fuera fácil…
No habría hambre, ni guerras, ni gente sin apellido.

Si amar fuera fácil…
No habría niños solos en las calles, no habría orfanatos. No habría hijos no deseados, ni esposas maltratadas, ni prostitutas, ni divorcios.

Si amar fuera fácil…
No habría ladrones, las mujeres embarazadas nunca pensarían en abortar, ni habría asesinos que matan por dinero o por placer.

Si amar fuera fácil…
No habría policías, ni cárceles, ni ejércitos.

Que difícil nos resulta amar, en parte porque pensamos que amar es un sentimiento sobre el cual no tenemos control. Pero eso no es así, amar es una decisión personal.
Una decisión a la que se va añadiendo los sentimientos, pero que nunca depende de ellos.

Por eso Jesús la persona que más auténtica y radicalmente ha amado nos indica que necesitamos tanto amar como ser amados y que en nuestro corazón no debe quedar ningún rincón donde el odio, el egoísmo y el desamor deben anidar. 
De hecho nos animó y desafió incluso a amar a nuestros enemigos.
¿Estás listo para este nivel de amor?

Desconozco a su autor

Buenos días amigos, les mando un abrazo de oso!