martes, 6 de septiembre de 2011

Buenas noches amigos, les mando un abrazo de oso!



Deja de sufrir y se feliz



Todos los seres humanos tenemos la tendencia a pensar que viviremos por lo menos hasta los 90 años. Por eso hacemos planes para cuando nos jubilemos y después pedimos a Dios que nos de salud hasta el final, esperando que llegue lo más tarde posible.

Pero nuestra existencia no esta marcada por nuestros deseos, sino por el tiempo que Dios ha decidido concedernos desde antes que naciéramos. De todas formas no esta mal que pensemos en vivir el máximo de tiempo, es una expresión de nuestro instinto de supervivencia.

Pero muchas veces las cosas no son como quisiéramos y tengamos la edad que tengamos, podemos tener graves problemas de salud. Puede ser que un día vayas al médico, porque tienes una pequeña molestia y después de hacerte unos estudios, te digan que tienes una enfermedad complicada, que tienes pocas posibilidades de superarla y que tu vida esta en riesgo.

Imaginate la cara de sorpresa y espanto que pones, eres joven y te preguntas: ¿Cómo es posible que esto me ocurra a mí? Esto no estaba en mis planes. ¿Y qué voy a hacer ahora, que pasará con mi trabajo, mi familia, mi hijos…? Es una reacción normal, porque nadie esta preparado para una situación de este tipo, siempre pensamos que esto les ocurre a los demás y de alguna forma, sufrimos una profunda crisis existencial.

Cuando algo así nos sucede, tenemos dos opciones: Entregarnos y abandonarnos a la enfermedad o hacerle frente. Si nuestra actitud frente a la enfermedad es negativa o positiva, depende en muchos casos de nosotros. Para explicarles lo que estoy diciendo, voy a contarles una historia real que sucedió en la ciudad de Rosario, hace pocos meses.

Un hombre y su hija de 27 años, recibieron el mismo día la terrible noticia de que ambos padecían de cancer. El padre reaccionó de una manera negativa y dijo: ¡Esto es el fin y no voy hacer ningún tratamiento! y se abandonó totalmente a su suerte. Cayó en una profunda depresión y a los cuatro meses falleció.

Por el contrario su hija tomó una actitud totalmente diferente. Ella en medio de sus temores, manifiesto su deseo de vivir, siguió todo el tratamiento que le ordenaron los médicos y además hizo lo que sin duda, es lo más importante en estos casos; buscó apoyo y fortaleza en Dios. Hoy después de un año, está completamente sana y no quedan rastros de su enfermedad.

Dos historias, dos casos similares, dos actitudes diferentes, dos resultados distintos.

El avance de la medicina ha sido increíble en los últimos años, pero los médicos y profesionales sanitarios se mueven en las áreas más técnicas y atienden principalmente los problemas físicos de la enfermedad. En muy pocos casos se tratan los aspectos más personales, emocionales, psicológicos y espirituales. Por alguna razón nos han hecho creer las cosas que tienen que ver con la parte espiritual de la persona, poco tienen que ver en el tratamiento de la enfermedad, sin embargo es el factor mas importante a tener en cuenta, ya que la parte espiritual aporta al enfermo paz, fortaleza y bienestar, en medio y a pesar del sufrimiento.

Nuestro consejo es que la medicina debería actuar de una manera integral, es decir preocuparse por definir las necesidades del enfermo y su entorno familiar, y considerar en su cuidado también los aspectos emocionales y espirituales. Sin embargo, la preocupación por las necesidades espirituales y su papel en la recuperación o aceptación de la enfermedad, parece haber quedado fuera del interés, tanto del mismo enfermo, como de sus familiares y la mayoría de los profesionales.

Es indudable que la espiritualidad del enfermo puede ser una fuente de fortaleza para asumir su situación, para darle sentido a la vida a pesar del sufrimiento físico, anímico y psicológico. De esta manera, la espiritualidad influye considerablemente en las decisiones y especialmente en la evolución de la enfermedad y también en la respuesta del enfermo al tratamiento.

Claro que deberíamos definir el concepto de la dimensión espiritual de la persona, aspecto que frecuentemente se confunde con lo religioso. Cuando nosotros hablamos de «lo espiritual» nos referimos a tener una vida que se basa en los conceptos y valores que Jesús enseña en la Biblia, entre los cuales vemos que Él puede sanar todo tipo de enfermedades, desde un simple resfriado, a la enfermedad más cruel.

Cuidado, porque para muchos ser espiritual, es ser de una determinada religión, pero el ser cristiano no tiene nada que ver con lo religioso. No se trata de religión, sino de mantener con Jesús una relación profunda y auténtica, en lugar de simplemente tratar de cumplir una serie de preceptos, prácticas y ritos, para ganarnos su favor. No se trata de hacer cosas, ni de creer cosas, sino de ser.

Si bien no todas las personas tienen una religión, todas tienen, de alguna manera, inquietudes espirituales y éstas aumentan en situaciones especiales como la enfermedad. Frente a situaciones existenciales más significativas y evidentemente ante una enfermedad seria, limitante o amenazante, surgen interrogantes, incertidumbres, temores, culpabilidades, necesidad de arreglar cuentas pendientes, reconciliaciones, esperanzas, deseos de expresar voluntades, etc.

Sabemos que la enfermedad grave, capaz de acabar con la vida o de generar importantes limitaciones, constituye para el enfermo una situación de crisis personal que va más allá de lo meramente orgánico. La enfermedad trae aparejada junto a lo somático, una crisis espiritual que la mayoría del personal sanitario tiene dificultad para entender y tratar, quizás también por eso, se ha evitado atender los aspectos espirituales de la enfermedad, transformándolos en una especie de tabú. Pensamos, con todo respeto y total discreción, que abordar los temas espirituales con los pacientes debería ser considerado para el personal sanitario un deber y no sólo una opción, que generalmente se aplica como una labor misionera. Es importante superar este enfoque y considerar que existe un desafío pendiente de incorporar la asistencia emocional y espiritual como parte de la terapia y como exigencia ética en la medicina del paciente y su familia.

El sufrimiento existencial o espiritual en esta etapa es muy profundo y se manifiesta en una pérdida de esperanza, sentirse una carga para los demás, perder todo sentimiento de dignidad; y en muchísimos casos un deseo profundo de no sobrevivir e incluso de quitarse la vida.

Es de suma importancia que los médicos y profesionales sanitarios comprendan integralmente la enfermedad, desde lo físico, hasta su efecto en lo personal, social, emocional, psicológico y espiritual de cada persona enferma.

Fuente:
http://www.reflexionesparaelalma.net

Cartas


Decirte te amo se me queda pequeño, alguien debería descubrir otra palabra para explicar éste sentimiento de entrega, de devoción, de necesitar cada segundo, eso siento y más. Te digo te amo y ya lo sabes, tal vez de tanto decirlo se vician las palabras, pero no es así, mi amor por tí ha aumentado.
Quiero que lo sepas mi amor por tí no es pasado, no te amo en presente, ni te amo en futuro, mi amor por tí no tiene tiempo, mi amor por tí no guarda distancias, es un amor cargado de esperanza, de ilusiones, que no se cumplirán porque ya están hechas realidad al conocerte.
Amarte ya es un premio, no se si te merezco, pero hago lo posible, es un regalo del cielo que cualquiera persona merecería recibir, pero quisiera ser yo. Por dejarme amarte, te doy las gracias y te ofrezco mil años de amor que resumo en éste beso desde el fondo de mi corazón.
Te amo.

Fuente: http://www.creceroperecer.com

Es posible volver a enamorarse por segunda vez



Cuando fracasamos en el amor, parece que ya nada tiene valor, todo parece complicarse, hasta la forma de conocer a alguien, se nos olvidan las cosas y tenemos miedo a una nueva experiencia, solo una vez sentimos que dimos todo, pero no podemos dejar que éste miedo, esta incertidumbre se apodere de nosotras, los fantasmas que tenemos dentro no deben asustarnos ni dejar que nos hagan sentir culpa, nos sentimos dolidos porque nos engañaron, y pensamos que no volveremos a transitar por éste camino, por miedo, pero en la vida existen cosas buenas y malas, y debemos seguir caminando hasta encontrar el verdadero amor, nuestro real compañero para toda la vida.
Siempre debemos tener esperanza, quizás nos lleve tiempo, por ese miedo de pensar que volveremos a caer en lo mismo, pero el tiempo todo lo sana, no tenemos que quedarnos sentadas, debemos salir, no cerrar nuestro corazón, por el hecho de que te hayan lastimado, no significa que la vida se corte, la vida sigue, abrir nuestro corazón otra vez, porque necesitamos cariño, una nueva oportunidad de tener nuevas experiencias, olvidar el pasado para poder sentirte libre otra vez, no estancarte.
Esta experiencia nos debe servir para madurar, y preparnos para volver a amar, házte querer y quiere.

Fuente:
http://www.creceroperecer.com

La belleza del alma



Un día encontró el amor, se entregó con cuerpo y alma, olvidó miedos, odios, rencores, recuperó la fe, la confianza. Todo resultó ser más bello había sol aún cuando llovía, simplemente por la magia del amor, cambió radicalmente, dejó atrás actitudes egoístas, palabras que ofendían, y descubrió la belleza de un momento feliz.
Entendió el por qué  la fraternidad es una pureza y empezó a decubrir que existen hombres buenosniños que ríen a pesar de que algunos pasan hambre, que hay hombres malos, y pensó que tenía que dedicarse a ello desde su nueva felicidad y entonces por esa magia se descubrió a sí misma, como un ser que vale,que es cálido y solidario.
A partir de ese momento comenzó la lucha por ayudar, por compartir. El amor la había hecho más grande, más solidaria, porque es el amor verdadero, no una imitación falsa y egoísta, que la obliga a pensar, a estar siempre a la defensiva, en la sospecha.
Porque es un amor sin sombras que puede brindarse en amistad, con ternura, solidaridad, ser ella misma, integra, mujer, valiosa, sin limitaciones, sin miedos.

Fuente:
http://www.creceroperecer.com

Morir un poco



Hace poco tiempo le jugué una broma a un funcionario de aduana bastante tieso, encargado a la sazón de verificar si no era yo un terrorista. Mientras revolvía sin contemplaciones las cosas que mi mujer había ordenado con suma prolijidad en la maleta, me hace la pregunta siguiente: “¿Destino final?...” Me quedo en silencio y de pronto me animo a vengarme… Muy serio, le respondo… “La muerte…”. No le quedó más remedio que aflojar y sonreír…

(Me advierten que en otro país la broma podía haberme costado caro). Me remito a esta anécdota básicamente para relevar la presencia de la muerte en nuestra cotidianidad. Y, la verdad es que no siempre podemos apelar al humor para manejarnos con ella. A muchísima gente le angustia la idea de morir; mientras que a otros los habita una suerte de fantasía de inmortalidad, que a veces pareciera llevarlos a la convicción de que esas son cosas que le pasan a los demás, pudiendo llegar a un delirio omnipotente de acumulación, de riquezas, de poder, como si nunca fueran a morir.

Como todo en el ser humano, la significación de la muerte tiene connotaciones que provienen de factores genéticos y epigenéticos. Diría que nuestro organismo jamás deja de tener en cuenta la posibilidad de la muerte, tanto así que nuestra fisiología moviliza una gran cantidad de elementos para contrarrestar ese riesgo.

Desde el lado de los afectos, la expresión fisiológica del riesgo de morir es el pánico, la angustia intensa que de pronto nos hace sentir que ese acontecimiento es inminente. En el origen, es expresión del natural desamparo en que nacemos y que hace literal el que, si no hay alguien que nos atienda nos morimos. Es así que muy tempranamente, en la experiencia de ser en la vida, la angustia de muerte es relacionada con lo que se conoce como el apego.

La ausencia de la persona necesitada (“amada”) movilizará las angustias vinculadas con la sensación de morir. En otras palabras, dos condiciones a futuro movilizarán el miedo irracional a morir, la sensación de impotencia total, de falta absoluta de control (quiebra de los recursos para sostenerse integrado) y el sentimiento de desamparo, producto de la ausencia del ser "amado" (necesitado), por la razón que fuera (por muerte o abandono, por ejemplo).

Es la angustia de muerte, el pánico, lo que dificulta el que se pueda elaborar el duelo propio de la separación o pérdida. El dolor, entonces, se organiza de una forma paradojal: en tanto no se resuelve el duelo, duele… Angustia aceptar el dolor de la pérdida o de la separación y nos condenamos a un dolor sin otra solución que la evasión, la que, casi siempre, adopta la forma de la fuga o la negación.

Es muy frecuente, también, que se organicen formas idealizadas de vínculo, que se traducen en expectativas de un reencuentro con la persona perdida–idealizada (buscada ahora en "otra" persona) que, lamentablemente, están condenadas a la frustración y a la ruptura del vínculo, lo que, en el fondo, es una manera de protegerse de la reedición de la pérdida, precipitándola. Se instala así una condición de “moribundez”, que puede tener aromas de vida en tanto no aparezca el riesgo de una nueva relación afectiva importante. La paradoja es que el miedo a morir nos dificulta la posibilidad de vivir.

Por lo dicho, la idea de la muerte -traducida en términos de una separación dolorosa e irremediable, lo mismo que en el aflojamiento del control y la sobreexigencia de demostrarse a sí mismo que se está vivo- necesita, para su resolución, de una experiencia que integre la realidad de la muerte, de la separación, tanto como de la des- idealización de sí mismo y de los demás.

Es como que, el saber que vamos a morir alguna vez, nos permite disfrutar más del estar vivos; quizás tengamos más en cuenta el cuidar nuestra salud, valorarla, aprender a escuchar los mensajes del cuerpo de manera adecuada, sin caer en el alerta total cuando no corresponde, como ocurre en la situación de pánico. Vale la pena diferenciar una cierta angustia de alerta, necesaria, de aquella otra, desproporcionada e incontrolable.

Nuestra actitud frente a la muerte recibe influencias desde el entorno en el que nos ha tocado vivir, tanto de la familia como de la cultura en la que nos educamos.

Cada cultura tiene una visión de la muerte que influye en que ésta sea motivo de angustia o no. Imaginemos el sentimiento de honor y gloria de los Kamikazes, entregando su vida en favor de una causa trascendente. La convicción de una realización valorada otorga un sentimiento de satisfacción que contrarresta los emergentes de angustia que surgen en la inminencia de la muerte.

Hace tiempo, ví una película, en la que se mostraba cómo los esquimales encontraban natural que los viejos de la tribu en algún momento se rezagaran, resignados a morir, con la esperanza de alimentar, de esta manera, a los osos. El momento de partir, nutriendo a un hermano de distinto pellejo, estaba, en este caso, marcado por la programación natural, sumada a la noble causa de contribuir a la continuidad de esa misma naturaleza “que nos mata”. De esta cruda integración de la muerte ligada a la naturaleza, nos hemos ido olvidando al punto que ahora parece que la naturaleza nos reclamara con furia toda nuestra falta de cuidados hacia ella. Aún así, da la impresión que no nos estamos angustiando lo suficiente frente a ello, como en los casos de negación que mencionara antes.

Lo mismo podemos decir de las culturas que encuentran la muerte como un pasaje a otra forma de existir, desencarnada de los ropajes humanos. La muerte, en este caso, puede ser una elevación, más aún si se ha tenido una vida plena y con sentido. La creencia en un reencuentro posible en el “más allá” atenúa las consecuencias del duelo y la angustia por el abandono de los seres queridos.

Otros modelos de enfrentar la muerte acentúan el sentimiento de culpa y la posibilidad de una condena, sea al infierno o a una reencarnación marcada por los pecados de nuestra existencia, que hace que el acto de confesarse y de recibir simbólica absolución, sea un atenuante de la angustia frente a la muerte, si se estuviera en falta o pecado.

PEDRO MORALES PAIVA
MIRAFLORES, LIMA, PERU
Psiquiatra Psicoanalista
Teléfono 4467071
E-mail:pedromoralespaiva@gmail.com

El hombre y la mujer son complementarios de Osho



Ha habido hombres y ha habido mujeres,
pero no ha habido seres humanos.

El hombre solo no será capaz de llegar muy lejos.
La mujer sola simplemente será un estan­que de energía
sin posibilidad alguna de movi­miento dinámico.
Cuando ambos están juntos son complementarios.
Ninguno está por encima del otro.
Los complementarios jamás están arriba o abajo, son iguales.
Juntos conforman un todo,
y juntos pueden crear una santidad
que no resulta posible para ninguno por separado.

Un hombre, para ser realmente masculino,
ha de ser aventurero, creativo,
ha de ser capaz de to­car tantas iniciativas en la vida
como le sea posi­ble.
La mujer, para ser de verdad una mujer,
ha de ser un estanque de energía detrás del hombre,
para que la aventura pueda disponer de tanta energía
como sea posible.
La energía será necesaria para que la aventura
pueda tener cierta inspiración, cierta poesía,
de modo que el alma aventurera pue­da relajarse en la mujer
y verse rellenada con vida, rejuvenecida.

El hombre y la mujer, juntos,
moviéndose de manera positiva, son un todo.
Y la verdadera pa­reja -y hay muy, pocas parejas verdaderas-
es una en la que cada uno se ha unido con el otro
de una forma positiva.

Si ambas partes son conscientes del hecho
de que se trata del encuentro de opuestos,
de que no hay necesidad de convertirlo en un conflicto,
en­tonces es una gran oportunidad para comprender
y asimilar el punto de vista totalmente opuesto.
De esa manera, la vida de un hombre y de una mujer,
juntos, puede convertirse en una hermosa armonía.
El enfoque femenino y el enfoque mas­culino son tan distintos
que a menos que se lleve a cabo un esfuerzo consciente,
a menos que se convierta en vuestra meditación,
no existe espe­ranza de disfrutar de una vida apacible.

Siempre que dos personas se encuentran, se crea un mundo nuevo.
Su simple reunión le da vi­da a un nuevo fenómeno,
que antes no existía, que nunca había existido.
Y a través de ese nuevo fenómeno ambas “personas”
son modificadas y transformadas.
Vosotros creáis la relación,
pero dicha relación también os crea a vosotros.

Si nuestras relaciones con las personas
contienen la gran comprensión
de que al otro habría que concederle
una libertad total para que pueda seguir siendo lo que es,
quizá con cada momento se pueda revelar más y más belleza.
Haced que el amor de la gente sea libre,
haced que la gente no sea posesiva.
Pero esto solo puede suceder si en vuestra meditación
descubrís vuestro ser.

La intimidad con una mujer o con un hombre
es mejor que tener muchas relaciones superficia­les.
El amor no es una flor de temporada,
requie­re años para crecer.
Y solo cuando crece va más allá de la biología
y empieza a tener algo de lo espiritual en su naturaleza.
Estar con muchas mu­jeres o con muchos hombres
os mantendrá super­ficiales; quizá satisfechos, pero superficiales;
ocupados, desde luego,
pero no de un modo que os vaya a ayudar en el crecimiento interior.
Pero una relación de uno a uno,
sostenida para que po­dáis comprenderos de manera más personal,
aporta un beneficio tremendo.

Continuad buscándoos, encontrando maneras nuevas de amaros,
de estar juntos.
Cada persona es un misterio infinito, inagotable, insondable,
de modo que no es posible que alguna vez podáis decir:
“La he conocido”, o: “Lo he conocido”.
Como mucho, podréis decir:
“He intentado todo lo que he podido;
pero el misterio sigue siendo un misterio”.
De hecho, cuanto más conocéis,
más misteriosa se vuelve la otra persona.
Entonces el amor es una aventura constante.

En un mundo mejor, con personas más medi­tativas,
con un poco más de iluminación en la Tie­rra,
la gente amaría, amaría inmensamente,
pero su amor seguiría siendo una unión, no una relación,
y no digo que ese amor llegará a ser únicamente momentáneo.
Existen todas las posibilidades de que ese amor
sea más profundo que el vuestro,
que posea una cualidad más elevada de intimidad,
que tenga más poesía y más de Dios en él.
Y existe to­da la posibilidad de que ese amor
dure más de lo que vuestra así llamada relación
pueda llegar a du­rar jamás.
Pero no lo garantizaría la ley,
ni los tri­bunales ni la policía.

La garantía sería interior.
Sería un compro­miso desde el corazón,
una comunión silenciosa.

Fuente:
www.osho.org

Autoestima




La autoestima es la manera que tenemos
de querernos,
aceptarnos,
respetarnos y valorarnos a nosotros mismos.
La autoestima
se forma a partir de mi relación con los otros.
Durante los primeros años de vida,
lo que vemos de nosotros mismos
es la imagen que nuestra familia nos refleja.
Luego la escuela
y el medio refuerzan esas imágenes,
ya sea de forma positiva o negativa,
y las vamos incorporando.
Es decir,
que el valor que cada uno tiene de sí mismo,
su auto-estima, no se trasmite por genes,
sino que se aprende.
Estas apreciaciones, entre otras cosas,
van configurando la personalidad,
porque las creemos.
Si mi mamá me dice, reiteradamente,
que yo soy el más vago de mi familia,
lo fundamenta,
con el tiempo me lo creo
y por consiguiente actúo como tal.
Este sería un ejemplo de valoración negativa,
pero lo mismo sucede
con valoraciones positivas.


Este sentimiento
que tenemos sobre nosotros mismos
es fundamental, sino pensemos
en cuántos problemas de depresión,
miedos, dudas, inhibiciones,
fracasos académicos,
fracasos de pareja
aparecen ligados a la propia estima.

No se trata de valorarnos siempre positivamente,
sino de reconocer y aceptar
nuestras virtudes y nuestros defectos.

Nadie es perfecto,
pero en vez de enojarnos
y castigarnos por nuestras falencias,
aprendamos a convivir con ellas y a quererlas.
Que no le gustemos al otro,
o que al otro le moleste
tal característica de mí,
no son razones suficientes
para que uno cambie.
Cada uno es cómo es y cómo se cree qué es.
Antes mencioné que la manera de valorarse
se aprende, pero también se trasmite.
Si yo creo que nadie me va a amar,
mi autoestima es baja,
es muy probable que no encuentre pareja,
y si la encuentro
puede ser que el vínculo sea destructivo.

La autoestima
es el andamiaje que sostiene
toda la estructura de nuestra persona.

Fuente: http://www.elixiresparaelalma.com.ar

Para vivir feliz… Jackson Brown



* Observa el amanecer una vez al año.
* Estrecha la mano con firmeza.
* Elige a un socio de la misma manera que elegirías a un compañero de tenis:
busca que sea fuerte donde tú eres débil y viceversa.
* Desconfía de los fanfarrones: nadie alardea de lo que le sobra.
* Recuerda los cumpleaños de la gente que te importa.
* Evita a las personas negativas; siempre tienen un problema para cada solución.
* Maneja autos que no sean caros, pero date el gusto de tener una buena casa.
* Nunca existe una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión.
* No hagas comentarios sobre el peso de una persona, ni le digas a alguien que está perdiendo el pelo. Ya lo sabe.
* Recuerda que se logra más de las personas por medio del estímulo que del reproche
(dile al débil que es fuerte y lo verás hacer fuerza).
* Nunca amenaces, si no estás dispuesto a cumplir.
* Muestra respeto extra por las personas que hacen el trabajo más pesado.
* Haz lo que sea correcto, sin importar lo que otros piensen.
* Aprende a mirar a la gente desde sus sandalias y no desde las tuyas.
* Ubica tus pretensiones en el marco de tus posibilidades.
* Recuerda el viejo proverbio: Sin deudas, sin peligro.
* No hay nada más difícil que responder a las preguntas de los necios.
* Aprende a compartir con los demás y descubre la alegría de ser útil a tu prójimo.
* Concurre a tus compromisos a tiempo. La puntualidad es el respeto por el tiempo ajeno.
* Confía en Dios, pero cierra tu auto con llave
* Recuerda que el gran amor y el gran desafío incluyen también “el gran riesgo”.
* Nunca confundas riqueza con éxito.
* No pierdas nunca el sentido del humor y aprende a reírte de tus propios defectos.
* No esperes que otro sepa lo que quieres si no lo dices.
* Aunque tengas una posición holgada, haz que tus hijos paguen parte de sus estudios.
* Haz dos copias de las fotos que saques y envíalas a las personas que aparezcan en las fotos.
* Trata a tus empleados con el mismo respeto con que tratas a tus clientes.
* No olvides que el silencio es a veces la mejor respuesta.
* No deseches una buena idea porque no te gusta de quien viene.
* No confundas confort con felicidad.
* Escucha el doble de lo que hablas (por eso Dios nos dio dos oídos y una sola boca).
* Cuando necesites un consejo profesional, pídelo a profesionales y no a amigos.
* Nunca envidies: la envidia es el homenaje que la mediocridad le rinde al talento.
* Recuerda que la felicidad no es una meta sino un camino: disfruta mientras lo recorres.
* Si no quieres sentirte frustrado, no te pongas metas imposibles.

Controlar el comportamiento del otro puede perjudicar a la pareja de Ana Varik




Cuando Juan Carlos y Florencia comenzaron terapia conmigo, estaban a punto de divorciarse después de 15 años de matrimonio. Ellos no querían terminar su matrimonio, pero se sentían personas miserables. Creían que su sufrimiento era provocado por la otra persona, y al mismo tiempo, tenían la capacidad de expresar claramente que cosas estaba haciendo mal el otro.
Juan Carlos decía que “Florencia es una persona distante y poco afectuosa, cuando estamos juntos ella siempre me critica. Tengo la sensación, de que nunca puedo hacer algo bien de acuerdo a lo que ella espera de mí. Yo trato de complacerla en todo lo que puedo, pero no importa lo que haga, siempre no es suficiente para ella.”
Florencia se refería sobre Juan Carlos diciendo que “no puedo acercarme a él. Es una persona realmente muy agradable, pero no puedo sentir nada. Ahora me siento irritada con su comportamiento y no sé realmente por qué. Percibo que siempre quiere algo de mí y no me gusta estar cerca de él. Y me siento mal por sentirme así! ¿Qué es lo que me pasa que no me gusta que alguien sea amable conmigo?
Pude observar que el problema de fondo en la relación, es que ambos estaban anclados en querer controlar el comportamiento del otro, pero esto no era de manera consciente.
Juan Carlos es una persona que le gusta cuidar del otro. Trata de controlar con la postura de “ser una buena persona” y haciendo todo lo que pensaba que quería Florencia, como por ejemplo, preparar la cena, lavar la ropa, cuidar de los niños, a pesar de que ambos trabajaban. Él consideraba interiormente que si era agradable, podía controlar a Florencia. Lo que no sabía es que su amabilidad provocaba una gran molestia en ella y que era una de las razones por la cual ella mantenía distancia con él. En su interior, el tenia un gran temor al rechazo y estaba tratando de controlarla y de no de sentir su rechazo.
Ella trataba de controlarlo a él a través de las críticas, lo hacía en cualquier momento, tenía la esperanza de que si lo criticaba mucho, él no se alejaría y se sentiría atraído por el afecto, el sexo y la atención de siempre. Inconscientemente, Florencia tenía un gran miedo y estaba tratando de protegerse para no ser absorbida y controlada por Juan Carlos. Ella no podía acercarse a él hasta que el no sea una persona autentica.
Juan Carlos tomo una actitud de protección contra el rechazo, justificándose en el temor de control que sentía Florencia, mientras que ella se escudaba en temor que tenia Juan Carlos al rechazo. Pero ¿Cuál era la manera de salir de ese círculo vicioso de autoprotección?
Ambos tenían que aprender a que primero, debían cuidarse a sí mismos en lugar de intentar controlar al otro. Juan Carlos necesitaba aprender a no tomar el comportamiento de Florencia como un rechazo personal. Debía entender que su rechazo era porque no quería ser absorbida por las personas. Juan Carlos debía amarse a sí mismo, en lugar comportarse como una persona agradable frente a ella. Tenía que aprender a tomar la responsabilidad por sus propios sentimientos, en lugar de depender de ella para sentirlos. Era importante que le dejara espacio a ella para que aprendiera a controlar sus valores y sentir seguridad sobre sí misma.
Ella debía aprender a comunicar su punto de vista sobre su verdad, sin culpar ni juzgarlo a él. En lugar de retraerse y criticar, era necesario que conociera sus propios sentimientos y fijar los límites de amor hacia él, sin enfocarse en el temor a ser controlada.
Es importante que hiciera ciertos comentarios acerca de las actitudes que él tenía como por ejemplo: “Juan Carlos te agradezco la cena que has cocinado, pero siento que lo has hecho con la expectativa de lograr algo más, me gustaría que lo hagas cuando realmente sientas las ganas de cocinar para ambos. Preferiría que no cocines, a menos que tengas ganas de hacerlo sin una finalidad extra.”
Después de un tiempo de ver cuáles eran los errores que estaban cometiendo como pareja, decidieron que valía la pena, en primer lugar, aprender a cuidarse a sí mismo, a ser cariñosos, y luego, dedicarse a las cuestiones matrimoniales. Ambos determinaron que debían asumir plena responsabilidad de sus propios sentimientos y de sus necesidades emocionales, permitiéndoles esta nueva actitud salir de ese círculo vicioso de protección, control y amor enfermizo. Como consecuencia, el amor que tenían guardado hacia tanto tiempo, volvió a resurgir gradualmente, gracias al esfuerzo y al gran amor que se tenían como pareja.
    Fuente:
    http://www.dondeexitos.com

    El Diálogo



    El diálogo desata los nudos, disipa las suspicacias,
    abre las puertas, soluciona los conflictos,
    engrandece la persona, es vínculo de unidad y
    “madre” de la fraternidad.

    Comprendamos que nuestras desinteligencias
    se deben, casi siempre, a la falta de diálogo.

    Comprendamos que el diálogo no es una discusión
    ni un debate de ideas, sino una búsqueda
    de la verdad entre dos o más personas.

    Comprendamos que mutuamente nos necesitamos
    y nos complementamos porque tenemos para dar
    y necesitamos recibir, ya que yo puedo ver
    lo que los otros no ven y ellos
    pueden ver lo que yo no veo.

    Cuando aparezca la tensión, tengamos la humildad
    para no querer imponer nuestra verdad
    atacando la verdad del hermano;
    de saber esperara que el otro acabe
    de expresar por completo su verdad.

    Tengamos sabiduría para comprender
    que ningún ser humano es capaz de captar
    enteramente la verdad, y que no existe error
    o desatino que no tenga alguna parte de verdad.

    Tengamos sensatez para reconocer que también
    yo puedo estar equivocado en algún
    aspecto de la verdad, y para dejarme enriquecer
    con la verdad del otro.

    Tengamos, en fin, la generosidad para pensar
    que también el otro busca honestamente la verdad,
    y para mirar sin prejuicios y con benevolencia
    las opiniones ajenas.

    Fuente:
    Elixires para el alma

    Amar de ©Ktheryn




    Es  sentir que los dos somos sólo Uno
    Es sentir que tocamos el cielo con las manos
    en cada beso, en cada caricia, en cada entrega.

    Es la palabra en el momento preciso.
    Es un silencio que lo dice todo

    Es la mirada que llega al alma
    Es el roce que enciende la pasión

    Es la caricia que estremece no solo tu cuerpo
    sino también tu corazón.
    Es la alegria y el dolor que nos recuerda
    que en la vida al Amar  se goza y se sufre...

    © Ktheryn 

    Haz que las cosas pasen



    No esperes por el momento preciso. EMPIEZA AHORA!!!  Hazlo AHORA.
    Si esperas  por el momento adecuado nunca dejarás de esperar.
    No esperes a que las cosas pasen, ni mires las cosas pasar.
    HAZ que las cosas pasen...
    Haz que las cosas que tu tanto anhelas te pasen..
    Nunca es tarde....
    Todo depende de Ti...
    © ktheryn

    Diez consejos importantes para padres divorciados



    El divorcio nunca es fácil para los niños, pero existen muchas formas de que los padres atenúen el impacto de esta situación en sus hijos

    1. Nunca desacredite a su ex-cónyuge delante de sus hijos, ya que ellos se sienten "parte de su mamá" y "parte de su papá", con lo que la crítica puede dañar su autoestima.
    2. No utilice a sus hijos como mensajeros entre usted y su ex-cónyuge. Cuanto menos se sientan ellos parte de la pelea entre sus padres, mejor entenderán la situación.
    3. Tranquilice a sus hijos haciéndoles entender que ellos no tuvieron ninguna responsabilidad en la separación. Muchos de ellos asumen como propias las causas de la ruptura.
    4. Anime a sus hijos a que vean con frecuencia a su ex-cónyuge. Haga todo lo posible por estimular las visitas.
    5. En cada paso de su divorcio, recuérdese a si mismo que sus propios intereses no son los de sus hijos, por los que no debe incluirlos en ninguna negociación.
    6. Sus hijos pueden ser estimulados a actuar como su “corresponsal” en la casa de su ex-cónyuge. Trate de no pedirles que le cuenten nada que no sea del interés de ellos. Deje a sus niños ser niños.
    7. Si usted siente que no puede asumir el trance de la separación con calma y responsabilidad, pida asesoramiento terapéutico urgente. Sus problemas pueden trasladarse a sus hijos, complicándoles aún más el poder enfrentar con éxito la situación.
    8. Si usted es un padre responsable, debe pasar a la madre los “alimentos” de su hijo, en forma mensual y sin interrupciones. Sepa que de no hacerlo, el perjudicado será su hijo (mucho más que su ex-esposa), que además de tener que enfrentar una situación familiar compleja, deberá soportar faltas materiales, lo cual puede tener un efecto permanente por el resto de sus vida.
    9. Si usted es una madre responsable, y no está recibiendo los “alimentos” por parte del padre, no traslade su enojo a sus hijos. Esto alimenta en ellos el sentimiento de abandono, y los pone en situaciones muy difíciles.
    10. Dentro de lo posible, no efectúe demasiados cambios en la vida de sus hijos. Si además de soportar la separación deben cambiar de residencia y de escuela, tardarán mucho más en superar el trauma del divorcio de sus padres.

    Fuente: http://www.enplenitud.com

    Estoy Pensando..... de ©ktheryn



    Estoy pensando en apostar  sin pensar si he de perder o ganar
    estoy pensando en creer en éste sueño y no pensar más que
     en nuestro encuentro y dejar que tus besos acaricien mis miedos.

    Estoy pensando en dejar que por ésta vez el corazón
    le gane la batalla a la razón.
    Estoy pensando en mirarte a los ojos y permitirte ver
    aún a traves de mi miedo todo lo que por ti siento

    Estoy pensando en dejarme llevar y que éste sueño
    se haga realidad sin preguntar cuándo he de regresar.

    Estoy pensando si seré capaz de hacer todo lo que
    aqui te acabo de escribir....
    ©ktheryn 

    Hacer el AMOR!!! de katheryne



    Hacer el Amor y tener sexo NUNCA podrá ser lo mismo...
    NO ES IGUAL... SEXO es la satisfacción de una necesidad, deseo, pasión..para tener sexo no necesitas estar enamorado, con el gusto basta...
    HACER EL AMOR, es hacerlo con el corazón, con tus sentimientos a flor de piel, entregando en cada beso, en cada caricia parte de ti. Es volar los dos hacia el extasis donde no se sabe donde comienza uno y donde termina el otro.. donde abrazados y enredados en la cama se comparten sentimientos, emociones y sensaciones.
    Se comienza a hacer el amor con la mirada y la voz, se empieza mucho antes de entrar a una habitación, muchísimo antes de ocupar una cama. Se empieza con un cálido beso, una dulce caricia, con la ansiedad de las uñas, se hace con cada sístole y diástole del corazón...
    Hacer el amor va más alla del cuerpo.... es la fusión del cuerpo y alma en una sinfonía de hermosos sentimientos y sensaciones . es volar y tocar el cielo, es tocar el corazón del otro en cada orgasmo!!!!
    Haciendo el amor se siente morir y vivir al mismo tiempo, es más que carne, que deseo, que pasión, hacer el amor es ponerle corazón y entrega al Amor!!!

    HACER EL AMOR ES LO MEJOR DEL MUNDO!!!
    Por eso decidí hace mucho pero mucho tiempo no volver  a tener sexo...
    espero algún día volver a HACER EL AMOR!!!!!

    Autora: katheryne

    NO dejes de Sonreír

    NO dejes de sonreír, a pesar de las adversidades...
    a pesar de que la vida no te haga buena cara, sonriele TU...
    No puedes hacer que nadie te ame, lo que puedes hacer es dejarte amar.
    Lo más valioso en la vida no es lo que se tiene, sino a quien tenemos.
    No importa donde vivas, sino con quien vivas, y cómo vives..
    No es suficiente pedir perdón y ser perdonados, sino lograr perdonarnos a nosotros mismos.
    No es más rico quien tiene más, sino quien necesita menos
    Para complacer a los demás primero debes complacerte a tí mismo.
    Que aunque no hayas recogido las mejores cosas de la vida, no significa que la vida sea injusta.
    Por eso cada día se optimista y prepárate para recibir lo que la vida tiene para tí, mientras:
    Sigue esperando..
    Sigue luchando
    Sigue amando...
    Sigue viviendo..
    Sigue sonriendo..
    SE TU MISMO Y SE FELIZ...

    Aportación de katheryne



    Amar otra vez después de un fracaso de Oscar Mass



    “Después de la tormenta viene la calma y después de un fracaso, viene lo bello, son unas de las tantas cosas que puede suceder en nuestra vida, si nos proponemos volver amar a otra persona...” 

    Amar otra vez, pese a todo 
    Las personas después de una relación matrimonial o de noviazgo que han llevado por muchos años y que ha terminado en fracaso, donde todas las esperanzas de su amor y corazón la tenían puesta en esa persona de la cual le fallo, los conllevan a una posición de no darse otra oportunidad o de vengar esa ofensa amorosa. 

    No es fácil sobreponerse a un fracaso amoroso, pero si es fácil proponerse a buscar nuevamente una persona que te brinde nuevas oportunidades en tu vida sentimental. Vivir en el fracaso es tener muerta el alma y no ser parte de este mundo, pero si nos levantamos con el pensamiento y alma dispuesta de aludir el pasado y construir un nuevo presente, seremos seres más capaces de volver amar y ser feliz. 

    Amar te duele, pero ¿por qué? 
    Primero que todo para volver amar, debemos tener en cuenta cuales fueron nuestros errores en la anterior relación que llevaron al fracaso, que motivos los inspiro, que aptitudes fueron mostradas por parte de nosotros y que determino de manera real la culminación de la relación.  

    Por que es importante tener en cuenta estos aspectos para no llevarlos a mostrar en nuestra nueva relación de pareja y tratar de corregirlos totalmente. 

    Continuamos en ver que realmente deseamos para nuestra nueva relación, definir aspectos de la personalidad de la persona que buscamos, si con más sinceridad, extrovertidos, con responsabilidad, puntuales o demás aspectos que nuestra anterior relación fue parte de nuestro sufrimiento y que siempre estábamos buscando en esa persona.  

    Para tales efectos es importante conocer mejor a la persona con la cual estamos saliendo y hacerle ver los motivos que te conllevan a esa aptitud. Teniendo en cuenta de que nuestra futura pareja, tenga conocimiento de nuestro anterior fracaso. 

    El privilegio de amar 
    Me gustaría citar una frase personal que digo: “Para el amor todo se arriesga, pero para el fracaso, todo se olvida”, esto lo escribo para que nos demos cuenta que volver amar no es la peor inversión de nuestras vidas, pero estar viviendo en el recuerdo de un fracaso es la peor pensión que uno puede estar cobrando todos los días.  

    La felicidad nos pertenece a nosotros y no a la persona que nos abandono, simplemente es darle prioridad a nuestros sentimientos y es quererse a uno mismo, mas cuando existen razones como presencia de hijos en nuestra relación anterior, que nos llevan a buscar felicidad para ellos, como para nosotros mismos. 

    Volverte a amar 
    Volver a amar en esta vida, es darse cuenta de que uno si tiene un valor especial y que podemos encontrar a la persona que le de ese valor, que nuestros sentimientos no están atados a fracasar que todo lo contrario. 

    Que están dispuestos asumir riesgos que te llevaran a ser feliz nuevamente, que en la vida no es fácil construir la felicidad, y que amar es el sentimiento mas grande de cualquier humano y dejar que uno sea amado por otra persona es el estado de vida mas bello de este mundo. Les propongo que vuelvan amar y ser amados.

    Fuente:
    http://www.enplenitud.com