jueves, 1 de septiembre de 2011

Buenas noches amigos! les mando un abrazo de oso


Disfruta lo que tienes!




Disfruta el sol y su calor, al igual que la lluvia que hace crecer el planeta.

Disfruta de tu vida cuando no haya problemas, al igual que de los problemas que te enseñan a apreciar los momentos de paz.

Disfruta la quietud del mar y disfruta de la tempestad, pues sólo aquel que realmente ha vivido la tormenta, puede apreciar la quietud.

Disfruta de tus amigos y disfruta de quienes no lo son, te enseñan a saber valorar y cuidar los que tienes.

Disfruta de tu salud, pues es un regalo de Dios,y disfruta de la enfermedad, pues te hace valorar la salud.

Disfruta de tu trabajo, miles no lo tienen y se mueren de hambre.

Cada día es un regalo precioso, con cosas que nos agradan o no, la clave de la felicidad es contrastar los malos momentos, que son minoría, con los maravillosos momentos que vives cada día.

La próxima vez, no pienses en lo malo, sino en lo bueno que mayormente tienes en tu vida, y que gracias a ese momento, no tan agradable, verdaderamente apreciarás.

Desconozco su autor

Ahuyentar los fantasmas de Paulo Coelho



Durante años Hitoshi intentó -inútilmente- despertar el amor
de aquella a quien consideraba ser la mujer de su vida.
Pero el destino es irónico: el mismo día que ella lo aceptó
como futuro marido, también descubrió que tenía
una enfermedad incurable y le quedaba poco tiempo de vida.
Seis meses después, ya a punto de morir, ella le pidió:

- Quiero que me prometas una cosa:
que jamás te volverás a enamorar. Si lo haces,
volveré todas las noches para espantarte.

Y cerró los ojos para siempre. Durante muchos meses
Hitoshi evitó aproximarse a otras mujeres,
pero el destino continuó irónico, y él descubrió
un nuevo amor. Cuando se preparaba para casarse,
el fantasma de su ex amada cumplió su promesa y apareció.
- Me estás traicionando- le dijo.

-Durante años te entregué mi corazón
y tú no me correspondías -respondió Hitoshi –
¿No crees que merezco una segunda oportunidad de ser feliz?
Pero el fantasma de la ex amada no quiso saber disculpas,
y todas las noches venía para asustarlo.
Contaba con todo detalle lo que había sucedido
durante el día, las palabras de amor
que él había dicho a su novia, los besos y abrazos
que se habían intercambiado.


Hitoshi ya no podía dormir,
así que fue a buscar al maestro zen Bashó.
-Es un fantasma muy listo- comentó Bashó.

-¡Ella sabe todo, hasta los menores detalles!
Y ya está acabando con mi noviazgo,
porque no consigo dormir
y en los momentos de intimidad con mi amada
me siento muy inhibido.

-Vamos a alejar este fantasma- garantizó Bashó.
Y le dio las directivas.

Aquella noche cuando el fantasma retornó,
Hitoshi lo abordó antes de que dijera la primera frase.

-Eres un fantasma tan sabio, que haremos un trato.
Como me vigilas todo el tiempo,
te voy a preguntar algo que hice hoy:
si aciertas abandono a mi novia
y nunca más tendré mujer.
Si te equivocas, has de prometer
que no volverás a aparecer, so pena
de ser condenado por los dioses a vagar
para siempre en la oscuridad.
-De acuerdo- respondió el fantasma, confiada.

-Esta tarde estaba en el almacén
y en un determinado momento cogí un puñado
de granos de trigo de dentro de un saco.
-Sí, lo vi- dijo el fantasma.

- La pregunta es la siguiente:
¿cuántos granos de trigo tenía en mi mano?.

El fantasma en ese instante comprendió
que no conseguiría jamás responder la pregunta.
Y para evitar ser perseguido por los dioses
en la oscuridad eterna,
decidió desaparecer para siempre.

Dos días después Hitoshi fue hasta la casa
del maestro zen.
-Vine a darle las gracias.

-Aprovecha para aprender las lecciones
que hacen parte de esta experiencia – respondió Bashó.

“En primer lugar, aquel espíritu volvía siempre
porque tenías miedo. Si quieres alejar una maldición,
no le des la menor importancia.”

“Segundo: el fantasma sacaba provecho
de tu sensación de culpa:
cuando nos sentimos culpables,
siempre deseamos -inconscientemente- el castigo.”

“Y, finalmente: nadie que realmente te ame
te obligaría a hacer ese tipo de promesa.
Si quieres entender el Amor, aprende la Libertad.”

¡De nosotros depende ser felices!



Muchas veces no superamos nuestra pena porque nosotros no queremos, es decir, sin darnos cuenta, nos saboteamos cada vez que intentamos algo para superar la tristeza. Emprender acciones, moverse, perseguir objetivos ayuda mucho para salir del decaimiento anímico.

¿Qué estoy haciendo para dejar de sentirme mal? ¿Cómo voy superando mi tristeza? Son preguntas que tenemos que repetirnos para mantenernos vigilantes de nuestro progreso y exigirnos nosotros mismos, ser feliz no solo es un derecho sino también una obligación.

Otro hecho que prolonga más nuestra estadía en la congoja es el no continuar lo avanzado, me explico, de nada sirve que hoy nos propongamos ser optimistas, que persigamos nuestras metas, que alcancemos objetivos, que nos sintamos mejor si mañana volvemos al encierro e inoperancia.

Ésta es la historia de un loro muy contradictorio. Desde hacía un buen número de años vivía enjaulado, y su propietario era un anciano al que el animal hacía compañía. Cierto día, el anciano invitó a un amigo a su casa a deleitar un sabroso té de Cachemira.

Los dos hombres pasaron al salón donde, cerca de la ventana y en su jaula, estaba el loro. Se encontraban los dos hombres tomando el té, cuando el loro comenzó a gritar insistente y vehementemente:

-¡Libertad, libertad, libertad!

No cesaba de pedir libertad. Durante todo el tiempo en que estuvo el invitado en la casa, el animal no dejó de reclamar libertad. Hasta tal punto era desgarradora su solicitud, que el invitado se sintió muy apenado y ni siquiera pudo terminar de saborear su taza. Estaba saliendo por la puerta y el loro seguía gritando: “¡Libertad, libertad!”.

Pasaron dos días. El invitado no podía dejar de pensar con compasión en el loro. Tanto le atribulaba el estado del animalillo que decidió que era necesario ponerlo en libertad. Tramó un plan. Sabía cuándo dejaba el anciano su casa para ir a efectuar la compra. Iba a aprovechar esa ausencia y a liberar al pobre loro. Un día después, el invitado se apostó cerca de la casa del anciano y, en cuanto lo vio salir, corrió hacia su casa, abrió la puerta con una ganzúa y entró en el salón, donde el loro continuaba gritando: “¡Libertad, libertad!” Al invitado se le partía el corazón.

¿Quién no hubiera sentido piedad por el animalito? Presto, se acercó a la jaula y abrió la puertecilla de la misma. Entonces el loro, aterrado, se lanzó al lado opuesto de la jaula y se aferró con su pico y uñas a los barrotes de la jaula, negándose a abandonarla. El loro seguía gritando: “¡Libertad, libertad!” 

Lo peor de todo es que la tristeza tiene como uno de sus síntomas la ausencia de motivación, usted no tendrá ganas de salir, de luchar, de alimentarse, de triunfar, y ese desánimo es el que más le perjudica. Pero debe ser consciente que a pesar de no tener ganas de hacerlo, de no experimentar satisfacción alguna haciéndolo, usted debe persistir, debe hacerlo.

Si se ha preguntado: ¿Hasta cuándo seguirá este dolor? ¿Cuánto tiempo más seré infeliz? Piense en lo que usted está haciendo para salir de eso, si acaso no es usted mismo el que sabotea su progreso.

Ser feliz depende de usted, y lo conseguirá si usted se lo propone, solamente si usted se convence que puede superar la adversidad, entonces lo hará, de lo contrario, no hay libro ni receta, ni maestro que lo ayude. De usted depende, ánimo, y en la ausencia del ánimo: ¡Fuerza!

Fuente:
http://motivalia.blogspot.com


“Un río nunca pasa dos veces por el mismo lugar”, dice un filósofo.
“La vida es como un río,” dice otro filósofo,
y llegamos a la conclusión de que esta es la metáfora
más aproximada al sentido de la vida.
En consecuencia,
será bueno recordarlo a lo largo de todo el año:


A) Siempre estamos ante la primera vez.
Al recorrer el camino que va desde nuestro manantial (o nacimiento)
a nuestro destino (muerte), los paisajes son siempre nuevos.
Debemos encarar todas estas novedades con alegría,
y no con miedo, porque de nada sirve temer lo que no se puede evitar.
Un río no deja nunca de correr.

B) En un valle, andamos más despacio.
Cuando todo a nuestro alrededor se vuelve más fácil,
las aguas se calman, nos volvemos más amplios,
más largos, más generosos.

C) Nuestras márgenes son siempre fértiles.
La vegetación sólo nace donde existe agua.
Aquél que entra en contacto con nosotros,
debe entender que estamos allí para dar de beber a quien tiene sed.

D) Hay que esquivar las piedras.
Es evidente que el agua es más fuerte que el granito,
pero necesita tiempo.
De nada sirve dejarse dominar por obstáculos más fuertes,
o intentar batirse contra ellos, pues gastaremos energía en vano.
Lo mejor es saber dónde se encuentra la salida, y seguir adelante.

E) Las depresiones necesitan de paciencia.
De repente el río entra en una especie de hoyo,
y deja de correr con la alegría de antes.
En esos momentos,
la única manera de salir es contar con la ayuda del tiempo.
En el momento preciso, la depresión se llena,
y el agua puede seguir adelante.
En lugar del hoyo feo y sin vida,
existe ahora un lago que los demás pueden contemplar con alegría.

F) Somos únicos.
Nacemos en un lugar que estaba destinado a nosotros,
que nos mantendrá siempre alimentados de agua de modo que,
frente a obstáculos o depresiones,
podamos tener la paciencia o la fuerza necesarias para seguir adelante.
Comenzamos nuestro curso de manera suave, frágil,
hasta tal punto que una simple hoja puede detenernos.

Sin embargo,
como respetamos el misterio del manantial que nos engendró,
y confiamos en su Eterna sabiduría,
poco a poco vamos ganando todo lo necesario
para recorrer nuestro camino.

G) Aunque seamos únicos, pronto seremos muchos.
A medida que caminamos,
las aguas de otros manantiales se acercan,
porque aquél es el mejor camino a seguir.
Entonces ya no somos uno solo, sino muchos,
y hay un momento en que nos sentimos perdidos.
Sin embargo, como dice la Biblia, “todos los ríos van al mar.”
Es imposible permanecer en nuestra soledad,
por muy romántica que esta pueda parecer.
Cuando aceptamos el inevitable encuentro con el agua de otro manantial,
al final entendemos que eso nos hace mucho más fuertes,
esquivamos los obstáculos u ocupamos las depresiones
en mucho menos tiempo, y con mucha más facilidad.

H) Somos un medio de transporte.
De hojas, de barcos, de ideas.
Que nuestras aguas sean siempre generosas,
que podamos siempre llevar hacia adelante
a todas las personas o cosas que pudieran necesitar de nuestra ayuda.

I) Somos una fuente de inspiración.
Y por lo tanto, dejemos a un poeta brasileño,
Manuel Bandeira, las palabras finales:
Ser como el río que fluye
Silencioso dentro de la noche.
No temer las tinieblas de la noche.
Si hay estrellas en el cielo, reflejarlas.
Y si los cielos se cubren de nubes,
Como el río, las nubes son agua,
Reflejarlas también sin amargura
En las profundidades tranquilas.

Lo que ya no Encaja en mi Vida de Paulo Coelho



Hay que saber cuándo una etapa llega a su fin.
Cuando insistimos en alargarla más de lo necesario,
perdemos la alegría y el sentido de las otras etapas
que tenemos que vivir.
Poner fin a un ciclo, cerrar puertas, concluir capítulos…
No importa el nombre que le demos,
lo importante es dejar en el pasado los momentos
de la vida que ya terminaron.

¿Me han despedido del trabajo?
¿Ha terminado una relación?
¿Me he ido de casa de mis padres?
¿Me he ido a vivir a otro país?
Esa amistad que tanto cultivé… ¿Ha desaparecido sin más?
Puedes pasar mucho tiempo preguntándote por qué ha sucedido algo así.
Puedes decirte a ti mismo que no darás un paso más
hasta entender por qué motivo esas cosas 
que eran tan importantes en tu vida,
se convirtieron de repente en polvo.

Pero una actitud así supondrá un desgaste inmenso para todos:
tu país, tu cónyuge, tus amigos, tus hijos, tu hermano;
todos ellos estarán cerrando ciclos,
pasando página, mirando hacia adelante,
y todos sufrirán al verte paralizado.
Nadie puede estar al mismo tiempo en el presente y en el pasado,
ni siquiera al intentar entender lo sucedido.

El pasado no volverá:
no podemos ser eternamente niños, adolescentes tardíos,
hijos con sentimientos de culpa o de rencor hacia sus padres,
amantes que reviven día y noche su relación
con una persona que se fue para no volver.
Todo pasa, y lo mejor que podemos hacer es no volver a ello.
Por eso es tan importante (por muy doloroso que sea) destruir recuerdos, cambiar de casa, donar cosas a los orfanatos,
vender o dar nuestros libros.
Todo en este mundo visible es una manifestación del mundo invisible,
de lo que sucede en nuestro corazón.
Deshacerse de ciertos recuerdos significa también
dejar libre un espacio para que otras cosas ocupen su lugar.

Dejar para siempre. Soltar. Desprenderse.
Nadie en esta vida juega con cartas marcadas.
Por ello, unas veces ganamos y otras, perdemos.
No esperes que te devuelvan lo que has dado,
no esperes que reconozcan tu esfuerzo, que descubran tu genio,
que entiendan tu amor.

Deja de encender tu televisión emocional y ver siempre el mismo programa,
en el que se muestra cómo has sufrido con determinada pérdida:
eso no hace sino envenenarte.

Nada hay más peligroso que las rupturas amorosas que no aceptamos,
las promesas de empleo que no tienen fecha de inicio,
las decisiones siempre pospuestas en espera del “momento ideal”.

Antes de comenzar un nuevo capítulo, hay que terminar el anterior:
repítete a ti mismo que lo pasado no volverá jamás.
Recuerda que hubo una época en que podías vivir sin aquello,
sin aquella persona, que no hay nada insustituible,
que un hábito no es una necesidad.
Puede parecer obvio, puede que sea difícil, pero es muy importante.

Cerrar ciclos. No por orgullo, ni por incapacidad, ni por soberbia,
sino porque, sencillamente, aquello ya no encaja en tu vida.

Por lo tanto, cierra la puerta, cambia el disco, limpia la casa,
sacude el polvo.

¡Dile adiós a los lamentos!


Hoy no es día para lamentos, ni para estar cerca de aquellos que solo tienen quejas y reclamos de todo lo que le sucede. Dejarse agobiar por los problemas o las insatisfacciones es muy sencillo, sin darnos cuenta adquirimos el hábito del lamento.
¡Estoy harto de las deudas! ¡Por qué siempre estoy enfermo! ¡Una vez más me han fallado! ¡No soporto más este trabajo! ¡Se malogró otra vez el coche! ¡No soporto el clima!


Como ves, quejarse es muy sencillo, para muchos es un verdadero deporte. Presta atención a la siguiente historia:

Lentamente, el sol se había ido ocultando y la noche había caído por completo. Por la inmensa planicie de la India se deslizaba un tren como una descomunal serpiente quejumbrosa.
Varios hombres compartían un departamento y, como quedaban muchas horas para llegar al destino, decidieron apagar la luz y ponerse a dormir. El tren proseguía su marcha. Transcurrieron los minutos y los viajeros empezaron a conciliar el sueño. Llevaban ya un buen número de horas de viaje y estaban muy cansados.
De repente, empezó a escucharse una voz que decía:
-¡Ay, qué sed tengo! ¡Ay, qué sed tengo!
Así una y otra vez, insistente y monótonamente. Era uno de los viajeros que no cesaba de quejarse de su sed, impidiendo dormir al resto de sus compañeros. Ya resultaba tan molesta y repetitiva su queja, que uno de los viajeros se levantó, salió del departamento, fue al lavabo y le trajo un vaso de agua. El hombre sediento bebió con avidez el agua. Todos se echaron de nuevo. Otra vez se apagó la luz. Los viajeros, reconfortados, se dispusieron a dormir. Transcurrieron unos minutos. Y, de repente, la misma voz de antes comenzó a decir:
-¡Ay, qué sed tenía, pero qué sed tenía!

¿Y por qué en lugar de lamentarnos, más bien no aceptamos nuestra circunstancia y procuramos nuestro bienestar? Si todo no es como nos gustaría y es posible cambiarlo, entonces trabajemos por hacerlo. Si por el contrario, no es posible cambiar las cosas, entonces tratemos de enfocarnos en aquello que nos agrada, en aquello que satisface nuestras necesidades. Seamos felices. Hagamos el compromiso de no volvernos nunca como el personaje de la historia, que todo lo que hace es lamentarse.

Fuente: http://motivalia.blogspot.com

Prohibido Decir "No Puedo" de Maytte Sepúlveda



Cuantas veces repetimos: "No Puedo" sin darnos cuenta del efecto tan negativo que produce en nosotros. Nos convendría borrarla de nuestro vocabulario y de nuestra mente, junto a otras frases negativas que repetimos con frecuencia y que terminan reforzando nuestras limitaciones. La mayoría de las veces nos convertimos nosotros mismos en la resistencia más grande que nos impide avanzar hacia el éxito y la realización personal. Cada vez que decimos: "No puedo" mentalmente o en voz alta, nos estamos asegurando el no intentar siquiera hacer algo que creemos que no sabemos o no seremos capaces de hacer. ¡Piénsalo!
Muchas de las expresiones que usamos influyen negativamente en nuestra manera de pensar y de actuar. Frases como: "No puedo", "No sé si soy capaz", "Mejor me retiro antes de cometer un error", "Es que siempre tengo mala suerte", "Es que soy malísimo para esto", reafirman nuestras limitaciones y debilitan nuestra voluntad de intentarlo en algún momento. Inclusive al estar convencidos de nuestra incapacidad con respecto a algo, perdemos la confianza en nosotros mismos y quedamos presos de una situación de limitación hasta que decidamos enfrentarla y superarla.

Comencemos a transformar nuestra actitud y ese monólogo interno y negativo que generalmente acompaña todas las situaciones donde se nos presenta una oportunidad, la próxima vez que digas o pienses que no serás capaz... construye una frase contraria y en positivo para iniciar un proceso de reprogramación mental.
Repetir frases como: "Yo sí puedo", "Voy a intentarlo", "Soy capaz", repetidas con certeza nos llevan poco a poco a cambiar nuestro vocabulario y pensamiento. Además, ¿Cómo puedes saber que no puedes hacer algo si no lo has intentado? Vale la pena asumir el riesgo de experimentar y atrevernos a ir mas allá de nuestras limitaciones para descubrir que somos talentosos y capaces de cambiar nuestra manera de vivir la vida. Creer en nosotros mismos, Creer que el universo está a nuestro favor y creer que existe un Ser Supremo que cuida de nosotros todo el tiempo nos ayudará a transformarnos mas fácilmente. La voluntad es una de las herramientas que estimulan y potencian nuestra capacidad interior para hacer o superar algo. Es una energía que emana más del corazón que de nuestra cabeza y que nos lleva a cumplir los objetivos que nos hemos propuesto.

Cuando nos convencemos a nosotros mismos de que tenemos ciertas incapacidades, nadie puede sacarnos de ahí a menos que nosotros le demos el poder para hacerlo. Por esta razón necesitamos encontrar la motivación que nos dé las ganas para desarrollar la voluntad y el valor necesario para superar nuestras limitaciones. ¡Vamos, tú puedes lograrlo! Lo único que necesitas hacer es intentarlo.
Los enemigos a vencer son: El miedo a superar nuestras metas, a hacer el ridículo o el temor a no ser capaces de hacerlo, el pensamiento negativo que nos repite que no podemos hacerlo, recordándonos los momentos en los que otros lo intentaron y no lo lograron. También son un enemigo las creencias que fueron instaladas en nuestra cabeza a través de las frases que nos repitieron cuando fuimos pequeños: "Tú no puedes", "No eres capaz", "No te pareces a tu hermano que sí sabe como hacerlo" o "No te atrevas a montarte ahí porque te vas a caer", "Mejor ni lo intentes porque te puede ir mal" La buena noticia es que podemos superarlo y convertirlo en parte de nuestro aprendizaje.


Claves para ponerte en acción
Piensa primero en los pros y luego en los contras. Proyecta tus metas con entusiasmo y confianza para que puedas realizarlas. Visualízate como si las hubieras logrado. Imagina con todo detalle el momento en que logras superar tu limitación y disfrutas realmente de tu nueva actitud.
Apóyate en tus pequeños logros. Cada día pregúntate: ¿qué voy a hacer hoy para alcanzar mis metas? Haz un inventario de tus esfuerzos y reconoce y resalta tus logros aunque sean pequeños. Esto te dará la seguridad y el entusiasmo para continuar adelante.
Nunca abandones. Contrario a lo que la gente usualmente cree, el fracaso nos acerca al éxito. El éxito puede estar al voltear la esquina. No abandones, este es el secreto de las personas exitosas. Lo importante es no dejarnos desanimar por haber equivocado el camino, sino estar dispuestos a corregir y continuar.
Cumple con tus metas, haz lo que tengas que hacer y hazlo bien. Una vez que hayas cumplido con tu parte, no te fuerces, no te preocupes, no te angusties, suéltalo y déjalo en manos de Dios. El sabe cuál es mejor momento de darnos el logro que tanto deseamos. Suelta el pasado, deja de preocuparte por el futuro, vive el presente, la vida es maravillosa y todo va a estar muy bien!

Fuente:
http://www.maytte.com

¡Puedes cambiar tus hábitos molestos!




Frecuentemente acuden a mí personas inconformes con algunos de sus hábitos, los cuales a pesar de serles de mucha molestia, no han logrado cambiar. Los hábitos son usos y costumbres que se arraigan a nuestra personalidad hasta casi parecer uno solo con ella y así son difíciles de notar, difíciles de identificar y difíciles de cambiar. Creemos que somos así: desordenados u ordenados, afables o irascibles, calmados o acelerados. Confundimos nuestra manera de enfrentar algunas situaciones cotidianas con nuestra personalidad. Si bien los hábitos son una manera de expresar nuestra personalidad, son solo características visibles de ella y no la personalidad misma. Quiere esto decir que podemos cambiar muchas de las cosas que hacemos, modificar la forma como las hacemos y aún así conservar nuestra personalidad.
Los hábitos se crean a fuerza de repetir las acciones muchas veces y se suelen desviar hacia aquello que nos exige el menor esfuerzo a pesar de que con ello no se consiga el mejor resultado.
Para cambiar un hábito se requiere: identificar el hábito que me molesta, definir que es lo que quiero cambiar, decidir lo que voy a hacer, revisar periódicamente el avance, celebrar el triunfo.

1. Identificar el hábito que me molesta
Algunos hábitos son buenos o no me generan molestia, soy consiente de sus beneficios y por ello no tengo intención de cambiarlos. Si tengo el hábito de caminar 30 minutos al día y ello me reporta beneficios, estoy conforme con ello y lo disfruto, no hay problema, por tanto no tengo nada que cambiar. Si por el contrario tengo el hábito de comer muchos dulces y esto me genera problemas de salud, intranquilidad, tensión y otras molestias, este puede ser un hábito que me gustaría cambiar. Suele ocurrir que lo que identifico con frecuencia como molesto, no es el hábito en si, sino las consecuencias producidas por ese hábito. Me molesta engordar, me pone de mal genio estar gordo, me incomoda no tener suficiente agilidad debido al sobrepeso, suelen ser síntomas del hábito de comer desordenadamente y a su vez pueden ser causa de otros inconvenientes, luego debo identificar la causa que genera la molestia para corregirla efectivamente.

2. Definir que es lo que quiero cambiar.
Una vez identificado el hábito que me genera molestias, debo identificar las molestias que quiero eliminar. El hábito de comer, no es lo que debo eliminar, es la tensión que me produce comer más allá de lo que es saludable o recomendable. Incluso para muchas personas tener algún sobrepeso no es su preocupación, no les genera molestias, ni tensión, no están interesadas en cambiar. No tiene sentido tratar de cambiar las cosas que las personas no quieren cambiar. La decisión de modificar algo de una conducta debe venir de quien quiere hacerlo y no de la recomendación externa.

3. Decidir que es lo que voy a hacer
Para tomar una decisión se requiere identificar las posibilidades a mi alcance y los beneficios que dicha decisión me puede reportar. Al analizar las posibilidades recomiendo no centrarse en porqué algo es posible, sino en identificar si hay algún obstáculo insalvable que me impide hacer los cambios, de lo contrario porque no intentarlo? En esta etapa debo decidir a quien voy a involucrar en mi proyecto, con quien puedo contar o a quien debo interesar para propiciar un mejor resultado. No es necesario hacerlo todo con tus propios medios, si cuentas con los de otros para hacerlo más fácil, pues aprovéchalos! También puedo servirme de apoyos positivos, mensajes o símbolos que me alienten y estimulen para lograrlo.
Recuerdo uno de mis clientes que quería manejar su hábito de comer que lo mantenía con cerca de 30 kilos de sobrepeso, al iniciar su proceso de coaching decidió que bajaría por lo menos 20 en los próximos 6 meses, aproximadamente 5 tallas, debidamente controlado por su médico para no generar otros problemas. Para estimular sus logros compró un traje a su gusto, una talla menos, y le colocó una tarjeta con un mensaje que decía “ Carlos, hoy es 2 de Octubre (30 días después), estás listo para estrenar?”, el traje fue colocado como el primero en su ropero, de tal forma que todos los días el lo veía al escoger la ropa. Este mensaje positivo y retador lo llevó a estrenarlo 1 semana antes con total comodidad.

4. Revisar periódicamente el avance
No existe una verdadera meta si esta no se ubica en un horizonte  determinado de tiempo.  Por ello es necesario definir un tiempo en el que quiero lograr algo y monitorear con regularidad el avance, ajustar lo que sea necesario, para que se pase de los sueños a realizaciones. Revisar el avance puede consistir en verificar si los elementos que identifiqué como de molestia siguen siendo válidos o han variado. En coaching lograr una meta no implica necesaria e invariablemente obtener el objetivo inicial, sino avanzar hacia un objetivo de bienestar, me menor tensión y para ello es válido replantear cuidadosamente el proceso cuando se llegue a la conclusión de que el objetivo inicial dejó de ser suficientemente válido y retador como para seguir intentándolo. Frecuentemente los logros superan ampliamente los objetivos iniciales. Lo verdaderamente valioso de un proceso es disfrutar todas las etapas, aprender de ellas y valorar los logros, desarrollarse y crecer.
Obtener un objetivo es el final de un proceso, por lo tanto el final de una etapa, si el proceso no se ha disfrutado, el goce de la meta será tan fugaz, tan efímero que quizá no sea suficiente compensación por el esfuerzo realizado y dificultará emprender otros retos en el futuro.

Celebrar el triunfo
Nos hemos acostumbrado a reclamarnos por cualquier error cometido y nuestra cultura competitiva nos hace considerar que lo bueno que hacemos es lo que debemos lograr, lo que se espera de nosotros y por ello no hay nada que celebrar. Si seguimos con esta filosofía un día descubriremos que sin celebrar, sin que algo cambie cuando obtenemos nuevos logros, esos logros significan muy poco, son solo logros. Por pequeños que sean nuestros triunfos, celebrarlos los hace valiosos. Si acostumbrarnos a celebrar esta será una razón que nos anime a cumplir metas y nos haga sentir más realizados, más felices, eso al final es lo importante. La celebración no tiene que ser especialmente grande, pero si debe ser significativa y ojalá compartida con las personas que en alguna forma hicieron posible con su apoyo, con su ejemplo o con su interés que llegáramos hasta el objetivo propuesto.

Como un coach te  puede apoyar?
La mayor parte de los esfuerzos que se emprenden jamás llegan a alguna parte, se quedan en el camino y se convierten en recursos desperdiciados. Suele suceder que te sientas motivado a emprender un nuevo proyecto y trabajes en el algún tiempo. Seguramente lo inicies habiendo revisado juiciosamente toda la información de que dispones y con un plan bastante desarrollado, en el cual crees haber incluido todo lo necesario para lograrlo. Ante los inconvenientes usarás tu lógica, la misma con que hiciste el plan e intentarás encontrar las causas por las cuales no resultó. Un coach te ayudará a ver los aciertos y a buscar caminos para solucionar lo que no ha funcionado, te apoyará para que sigas intentando nuevas formas, con una visión amplia pero centrada, te retará a intentar soluciones creativas, visionarias, nuevas y diferentes o te cuestionará para que enfoques tu esfuerzo y encuentres el camino adecuado.
Un coach no será tu juez, no será tu maestro, pero será tu guía y te apoyará cuando haga falta, no hará el trabajo por ti, pero te ayudará a analizar las razones por las cuales hacerlo o por las que no lo has hecho eficientemente y te ayudará a entender como acometer tus proyectos de la manera que sea cómodo para ti, empleando tu capacidad para hacer lograr un mejor desempeño

Fuente:
http://www.secretosdeprosperidad.net

¡Persevera en la búsqueda de tu felicidad!



Caí en la cuenta que uno de mis principales problemas era mi falta de perseverancia. Nunca hay que dar algo por perdido, hay que luchar hasta el final incluso cuando menos probable nos parezca que alcancemos la meta, hay que trabajar por alcanzarla sin desanimarnos.

Escuché un cuento que me motivó bastante y que en seguida lo escribo aquí para que reflexionemos al respecto:

Dos ranitas saltaban alegremente rumbo al río cuando de pronto cayeron sin darse cuenta en un balde que tenía unos 15 cm. de mantequilla. Ambas luchaban por no sumergirse y morir ahogadas en el balde. Pataleaban con sus ancas lo más vigorosas que podían pero no lograban encontrar punto de apoyo para dar el salto.

Entonces una de ellas empezó a despedirse de su compañera: Ha sido agradable conocerte y aunque corto, mi paso por el mundo ha sido feliz. Qué lástima que no pueda despedirme de mis padres y hermanos. Nos veremos en el cielo.

Y entonces, totalmente resignada, se dejó morir estoicamente.

Mientras tanto, la otra ranita no dejó de batir sus ancas tratando de encontrar un punto de apoyo, vio con mucha pena como su amiga se sumergía pero a pesar de la profunda tristeza que la embargó, no dejó de esforzarse y de tener fe en que podría salir del balde.

Tanta fue su insistencia, que de pronto, de estar batiendo y batiendo, consiguió que la mantequilla tomara consistencia y volviéndose cada vez más cremosa, de pronto le dio a la ranita un punto de apoyo para poder saltar y salir del balde rumbo a su hogar.

No hay que darnos nunca por vencidos. Claro que no. Aunque duela, aunque agote, aunque parezca que nunca lo lograremos: Tenemos queperseverar. Si luchamos hasta el final, es muy probable que alcancemos nuestra felicidad, con un poco de ayuda e incluso sin ella.

¡Adelante entonces pues, vayamos a conseguir nuestras metas hoy como todos los días!

Fuente:
http://motivalia.blogspot.com

Hacer posible lo imposible


Así titula Gustavo Zerbino, superviviente del accidente aéreo de los Andes y hoy médico y empresario, un artículo al que hago referencia en este post.
En este accidente sobrevivieron solamente 13 personas de las 45 que realizaban el vuelo. Y en aquella situación se planteaban continuamente numerosos objetivos, no sólo el de ser rescatados, sino el mantenerse guarecidos, calientes, cuidar a los enfermos, recoger nieve para disponer de agua, generar señales y mantenerlas para posibles helicópteros o aviones, que nunca llegaban.


Cuántas veces se oye la frase: tengo tantos objetivos o retos que no puedo cumplirlos todos...Vivimos tan enfrascados en el YO que acabamos por olvidarnos del resto, sin asumir nuestra propia responsabilidad.

La solución no es simple, pero sí evidente. Podemos elegir:

Con la mente orientada a la crisis, justificándome siempre.
Aceptando la realidad tal cual es y transformando los problemas en oportunidades.
La solución obviamente es la segunda, pero muchos, de manera inconsciente elegimos la primera. ¿Por qué?. La respuesta está en nuestra mente, un instrumento que no sabemos manejar adecuadamente. Dedicamos mucho tiempo, quizá demasiado, a lapreparación técnica, a los conocimientos, al currículum, pero no entrenamos positivamente nuestra mente.

En consecuencia, ésta construye una realidad virtual que nos lleva areaccionar con idénticos patrones de conducta. Por eso, para algunos ciertas cosas son imposibles, mientras que para otros, son perfectamente realizables. La mente debe estar entrenada en el aspecto positivo, eso genera un hábito, y el hábito se repite.

De los 45 que íbamos en el avión, sólo sobrevivimos 14. Sobrevivimos a 3.500 metros sobre el nivel del mar. ¿De quién dependía salir vivos de ahí? ¿De quién depende que un proyecto, personal o profesional salga adelante? De nosotros, siempre de nosotros.

Nosotros elegimos vivir cada día, cada segundo como si fuera el último.
Nosotros elegimos hacer las cosas bien.

Los elementos del cambio que nos ayudan a pasar del egoísmo a la excelencia son los siguientes:
  1. Reconozcamos nuestra necesidad. El "no" ya lo tenemos. Vamos a por el "sí". Cargamos con muchas mochilas interminables de resentimientos. Hay que librarse de ellas.
  2. Generemos el compromiso para llevar a cabo una acción positiva. El resultado es directamente proporcional al compromiso.
  3. Seamos tenaces. El umbral del dolor es físico, se estira. El sufrimiento es mental. La primera vez cuesta, la segunda vez costará también, pero menos. A la vigésima vez no costará nada. Nos quejamos de que hace frío cuando hace 5 grados y nosotros en la Cordillera estábamos a temperaturas de 30 bajo cero y sin medios con que protegernos del frío. Podemos ser más resistentes, pero no estamos acostumbrados a ello, y no nos comprometemos, rechazando ese sufrimiento como algo inevitable para el éxito.
  4. Actuemos. El piso del infierno está lleno de buenas intenciones.
  5. Equivoquémonos. Actuando cometeremos errores, si no actuamos no los cometeremos. Las personas en un grupo deben compartir la enseñanza y el error. Y las empresas deben poner en marcha procesos de aprendizaje de esas enseñanzas.

Sólo con eso aumentan notablemente las posibilidades de éxito. En la vida y en los negocios, lo importante es la actitud.

Tras leer este artículo todos los quebraderos de cabeza y los problemas del día a día se hacen añicos.
La actitud que desprendamos en nuestras acciones y comportamientos es la que nos va a llevar lejos, tanto como queramos.
Nosotros tenemos la clave para lograr lo que nos propongamos, con un cambio de actitud y unos hábitos a seguir.
Claro que el camino no es sencillo, y habrá errores, pero una sugestión positiva por nuestra parte y optimismo ayudan, unos objetivos claros lo allanarán. Al menos debemos intentarlo.

Fuente:
http://motivalia.blogspot.com

Hablar y callar


HABLAR oportunamente, es acierto.
HABLAR frente al enemigo, es civismo.
HABLAR ante una injusticia, es valentía.
HABLAR para rectificar, es un deber.
HABLAR para defender, es compasión.
HABLAR ante un dolor, es consolar.
HABLAR para ayudar a otros, es caridad.
HABLAR con sinceridad, es rectitud.
HABLAR de si mismo, es vanidad.
HABLAR restituyendo fama, es honradez.
HABLAR aclarando chismes, es estupidez.
HABLAR disipando falsos, es de conciencia.
HABLAR de defectos, es lastimar.
HABLAR debiendo callar, es necedad.
HABLAR por hablar, es tontería.

CALLAR las propias penas, es sacrificio.
CALLAR de si mismo, es humildad.
CALLAR miserias humanas, es caridad.
CALLAR a tiempo, es prudencia.
CALLAR en el dolor, es penitencia.
CALLAR palabras inútiles, es virtud.
CALLAR cuando hieren, es santidad.
CALLAR para defender, es nobleza.
CALLAR defectos ajenos, es benevolencia.
CALLAR debiendo hablar, es cobardía.

"Nunca Confíes en tu lengua cuando el corazón está amargo"

Desconozco a su autor

Cómo transmitir y enseñar valores a nuestros hijos

Los estándares del comportamiento que establecemos en nuestras familias son los condicionantes más fuertes para la conducta y la vida futura de nuestros hijos.

La crianza y educación de los hijos es una de las tareas más importantes que cualquier persona pueda realizar. La mayoría de nosotros aprende cómo ser padres con la experiencia y mirándonos en el espejo de nuestros padres.

Hoy el uso excesivo del alcohol y otras drogas afecta a nuestros niños, familias, y comunidades y nos somete a grandes presiones. Francamente, muchos de nosotros necesitan ayuda para ocuparse de esta amenaza espantosa a nuestra salud y principalmente a la de nuestros niños.

Como padres, tenemos que comenzar en nuestras propias familias manteniendo lazos fuertes, siendo cariñosos con nuestros niños, enseñando reglas de comportamiento, fijando y haciendo cumplir las reglas para el comportamiento, sabiendo sobre los efectos del alcohol y otras drogas, y escuchando a nuestros niños.

Valores de la Enseñanza

Cada familia tiene expectativas sobre el comportamiento que determinan los principios y los estándares, agregándole los "valores". Los niños que deciden no utilizar el alcohol u otras drogas toman a menudo esta decisión porque tienen convicciones fuertes contra el uso de estas sustancias, convicciones que se basan en un sistema de valores.

Basándose en la familia, y los valores religiosos y/o éticos que ayudan a la gente joven a decir no y ayudándolos a apegarse a sus decisiones.

Cómo inculcar valores éticos

Comunique los valores abiertamente.
Hable de porqué los valores tales como honradez, independencia, y responsabilidad, son importantes, y de cómo los niños con la ayuda de esos valores, toman buenas decisiones.

Reconozca cómo sus acciones afectan el desarrollo de los valores de su hijo.
Muchas veces, los niños copian el comportamiento de sus padres. Los niños de padres que fuman, por ejemplo, tienen mayor probabilidad de ser fumadores. Evalúe su propio uso del tabaco, del alcohol, de las medicinas sin prescripción, e incluso de las drogas.

Considere que sus actitudes y acciones pueden formar la opinión de su hijo. Esto no significa, sin embargo, que si usted tiene el hábito de tomar vino con la cena o una cerveza o un cóctel ocasional, que usted deba dejar de hacerlo.

Los niños pueden entender y validar que hay diferencias entre lo que los adultos pueden hacer legalmente y que puede ser apropiado y legal para los niños. No deje a sus hijos acompañarlo en su actividad de beber mezclando un cóctel para usted o trayéndole una cerveza, y no permita que su niño tenga acceso a su bebida.

Considere los conflictos que puedan implicar sus palabras y sus acciones.
Recuerde que los niños son rápidos para detectar cuando los padres envían señales a través desus actos. Decirle a su hijo que diga que usted no está en el país atendiendo una llamada telefónica es, en efecto, una enseñanza negativa en cuanto a la formación de los valores.

Cerciórese de que su hijos entienda los valores de la familia.
Los padres asumen, a veces equivocadamente, que los niños tienen valores "absorbidos", cuando en realidad pueden estar confusos si nunca fueron discutidos.

Usted puede probar la comprensión de su niño discutiendo algunas situaciones comunes en ocasión de la cena por ejemplo. Pregúntele que haría si ve que a una persona enfrente suyo, se le cae una moneda, por ejemplo.

Fuente:
http://www.enplenitud.com

Charla entre la razón y el Corazón de ©Gabriela Mistral


Y si en realidad el tiempo no lo pudiese todo, si no fuese tan cierto que las cosas con el pasar de los días se van olvidando, o las heridas no se van cerrando, cuántas cosas cambiarían? Porque es muy fácil pensar que con solo dejar pasar los días, meses o años las cosas se solucionan, y lo peor es que uno se autoconvence, y se cree un superado, alguien que tuvo la suerte de superar un dolor y sobreponerse, y se vuelve a sentir fuerte... 

 Sin embargo, un buen día, quiza el menos pensado, todo el castillo que creías tan solido comienza a temblar, porque te encuentras de nuevo cara a cara con el dolor, con ese sentimiento tan helado y tan dormido del que ya casi ni te acordabas, y que, muy a pesar de todo, sigue ahí, y comienza a despertarse con todas las fuerzas acumuladas por el tiempo en que estuvo inactivo y quiere salir, quiere gritar que esta vivo y que va a dar pelea, por que la RAZÓN piensa: 

 "¡Otra vez no! ¿O acaso no te acuerdas el tiempo que te costó volver a ponerte en pie?, ¿O no te acuerdas de esas noche sin dormir, de esos desvelos y angustias, de tus días vacíos, de tus noches sin estrellas?. ¿Quieres realmente volver a vivir todo eso, o ahora que ya estás de pie no sería mejor que anduvieras por otros caminos? 
Porque, sinceramente, amores no te faltan, tienes la capacidad de enamorar a quien quieras, y te vas a hacer problema por un hombre/una mujer que, en realidad, no sabes si te quiere, no sabes si te engaña?... 

 ¡Piensa! ¡No te equivoques! Una vez creíste tocar el cielo con las manos y en un instante descendiste al mas profundo de los infiernos, ¿Crees que vale la pena?. 
Haz lo que te digo, no existen los amores eternos, y seguramente, todo eso lo único que te va a hacer es ilusionarte y volverte a lastimar."
Y se hace un silencio eterno... 
 El CORAZÓN, aturdido por las palabras de la RAZÓN, se queda sin aliento, pero despues de un rato de pensar, donde la RAZÓN ya creía tener ganada la partida, el CORAZÓN replica: 
 "No sé si tus palabras son del todo ciertas, pero se que no son tampoco del todo equivocadas: no es lo mismo pensar que sentir, no es lo mismo razonar que hacer las cosas impulsivamente, porque los que piensan son aquellos que nunca se arriesgan, y pobre de aquél que no este dispuesto una vez en su vida a perderlo todo por la persona que ama, pobre de aquél que no esta dispuesto a olvidar, porque nunca será perdonado, pobre de aquél que es tan ciego y vacío, que no es capaz de dejar de lado todas las trivialidades de la vida por amor... Pobre de quien teniendo en frente el amor de su vida, no es capaz de quitarse la careta y sentir... 
 Porque el amor no solo es alegría, no solo es paz y ternura, el amor es tambien dolor y lágrimas, es angustia y desvelo, es muchas cosas, pero bueno...la verdad es que no se que pesa más, si la RAZÓN o el CORAZÓN.
 Lo que si se, es que si uno no siente ,se transforma simplemente en una roca, una cosa que no es capaz de demostrar cariño y confianza, un cuerpo sin alma. Por eso creo que uno debe jugarse por lo que siente... le puede salir bien o mal, puede equivocarse o vivir el resto de su vida con la persona que ama... lo que sí es cierto es que jamás perdonaría a alguien que por rencor o desconsuelo no sea capaz de tomar a la persona que ama, y gritarle a todo el mundo que por ella daría la vida... 
 Y, por último, otra cosa que tengo bien clara, es que el que se enamora soy yo, y el amor se siente con el CORAZÓN, no con la CABEZA". 
Se hizo el silencio... y, sin mediar palabra, el CORAZÓN, decidió tomar el camino correcto... y fue tras el Amor...