miércoles, 24 de agosto de 2011

Buenas noches amigos! les mando un abrazo de oso!


Tener alas

¿Sabes que tienes alas?.... Sabes que puedes volar

¿Y que es volar?
Es comenzar por tener un sueño
Es estar comprometido con los sueños
Es tener confianza en sí mismo
Es aceptar lo que no se puede cambiar
Es saber cambiar a tiempo
Es volver a empezar
Es reconocerme en mis logros
Es saber disfrutar de mis logros y de lo que tengo
Es reconocer que me equivoqué y pedir perdón
Es reconocer que detrás de cada acierto pueden haber varios fracasos
Es enamorarse de lo que uno hace
Es no postergar y hacer algo ahora
Es darse cuenta que estás eligiendo a cada momento
Es reconocer las propias debilidades y fortalezas
Es no parar jamás hasta conseguir los sueños
Es saber con que fin hacemos las cosas
Es no mirar hacia atrás
Es actuar con entusiasmo
Es transitar caminos desconocidos
Es probar hacer algo que nunca hicimos
Es probar hacer algo de una manera diferente
Es saber que no estamos solos
Es no rendirse jamás
Es disfrutar de cada momento
Es disfrutar del tiempo libre
Es tener tiempo libre
Es accionar ya
Es inventar un nuevo paso de baile cuando el anterior no funciona
Es pensar en positivo
Es tener metas claras
Es tener perseverancia en la búsqueda de los deseos
Es estar preparado para ver la oportunidad
Es desarrollar la creatividad
Es utilizar la imaginación
Es recomenzar con el mismo entusiasmo
Es tener la paciencia necesaria
Es tener claridad en el propósito
Es dejar una huella para que otros puedan seguirla
Es estar focalizado a lo que uno quiere
Es arriesgar
Es hacer cosas nuevas todos los días
ES ESMERARSE EN SER FELIZ!!!!

Desconozco su autor

Olvídalo

Las resacas que dejaron las tormentas de este año…
¡Olvídalas!
Los pasos tambaleantes, los pasos retrasados,
los pasos hacia atrás…
¡Olvídalos!
Las veces que pasaste ignorada, inadvertida, lastimada…
¡Olvídalas!
Los sueños consumidos, las ilusiones hechas cenizas,
los intentos hechos polvo y el amor hecho recuerdo…
¡Olvídalos!
Las veces que latió tu corazón y nadie se dio cuenta,
que quisiste hacer y no te dejaron,
que abriste los ojos y te cerraron los párpados…
¡Olvídalas!
Las estrelladas apagadas, los días opacos, el tiempo en blanco,
la luna dividida y las horas de cerrazón…
¡Olvídalas!
El manto de insignificancia, de masa, de anonimato, de rutina…
¡Olvídalo!
Las espinas largas y hondas, los secretos angustiosos y tristes,
las piedras altas e insalvables…
¡Olvídalas!
Las semillas que se te quedaron dormidas,
los vuelos que se te quedaron a ras de tierra,
las rosas que se secaron antes de tiempo…
¡Olvídalas!
La cáscara de la semilla, el lucimiento de la vanidad,
la máscara del hombre y el ropaje de la verdad…
¡Olvídalo!
No vivas hacia atrás. No comiences recargado de sombras.
No des la espalda a la luz. No te reflejes en lo que pasaste.
No te aferres al mismo punto de partida.
Párate en la proa de tu barco, levanta de nuevo las velas,
mira hacia lo largo y lo ancho
Zenaida Bacardí de Argamasilla

La felicidad y el amor de Anthony de Mello


La felicidad y el amor van juntos pero no producen emociones, ni excitación, porque esto es enemigo de la felicidad.
Tampoco producen aburrimiento, porque la felicidad
nunca harta cuando es, de verdad, felicidad.
Para ser feliz no has de hacer nada, ni conseguir nada,
sino deshacerte de falsas ideas, ilusiones y fantasías
que no te dejan ver la realidad.
Pensamientos?
Mira dentro de ti, entiende que existe un generoso reino
de felicidad autosuficiente.
Tú no lo habías encontrado antes dentro de ti,
porque tu atención estaba volcada hacia las cosas en que crees, o hacia tus ilusiones con respecto al mundo.
Necesidades emocionales para conseguir la felicidad
en el exterior, no hay ninguna;
puesto que tú eres el amor y la felicidad en ti mismo.
Sólo mostrando ese amor y gozándote en él vas a ser
realmente feliz, sin agarraderas ni deseos,
puesto que tienes en ti todos los elementos para ser feliz.
Pon “tu” felicidad en la vida y te darás cuenta de que,
cuando quedas libre, es cuando eres capaz de amar.
Alimenta este valiente sentimiento. Tú alcanzaste la felicidad.
Consigues sentirla?
“La felicidad no está en lo que yo poseo sino en lo que soy”.
Tu yo es el que necesita ser. ¿Puedes verlo? Esta es la fe verdadera.
La felicidad no tiene causa. Cuando nada pueda herirte, ninguna persona,
ningún acontecimiento, nada, entonces serás feliz.
¿Qué hacer para ser feliz?
¡Nada! No se hace nada. Es necesario desprenderse de las cosas.
De la ilusión. De las ideas erróneas.
Nuestra felicidad o infelicidad dependen más de la manera por la cual
percibimos y nos enfrentamos con los acontecimientos,
que de la propia naturaleza de éstos. Si no te está gustando tu vida,
hay algo radicalmente erróneo en ti.
Todos somos necesarios. El valor para tener en cuenta es ser feliz
y buscar tu sitio en la vida. Tú ya eres felicidad, eres la felicidad y el amor,
pero no lo ves porque estás dormido.
¿Ejercicios?
Intenta decir: “¡Qué suerte tengo! ¡Qué agradecido estoy!” ¿Sabes una cosa?
Es imposible estar agradecido y no ser feliz.
Piensa en los acontecimientos del pasado, agradables o no.
Y di: “¡Me hicieron bien, fueron buenos!” Piensa en las cosas que te pasan
y di: “Está bien, está bien…”
Piensa en el futuro y di: “Será bueno, será bueno…”
Y ve lo que acontecerá. La fe se transformará en alegría. La fe de que todo
está en las manos de Dios y de que todo redundará en felicidad para nosotros.
¿Reflexiones ?
¿Todas las barreras que nos impiden alcanzar la felicidad son autoimpuestas.
¿Cuáles son las tuyas?
Recuerda, reflexiona y escribe tus conclusiones: ¿Quién te enseñó
a expresarte, a vivir libre y feliz? Por otro lado, ¿quién te enseñó
que el camino hacia la felicidad era ser aprobado y aceptado por la sociedad

Logra tus sueños

Tienes que amar tu vida.
Tienes que creer que puedes lograr tus sueños
y que tu alma es buena.
Al levantarte cada día sé feliz con el simple vivir,
y descubre de nuevo la belleza de este mundo.
Explora y celebra el regalo de la vida
y los que te rodean.
Descubre lo único de tu persona.
Haz algo especial, y muestra a los demás
las estupendas cosas del vivir diario.
No temas admitir tus propias flaquezas;
pues es la esencia misma de tu humanidad.
Acepta la ayuda de los seres queridos.
Ten confianza, acepta sus regalos.
Aprovecha las posibilidades ofrecidas hoy,
pues, aparte del hoy, nada resulta cierto.
Vive el presente bien.
No temas dar y recibir felicidad.
Inventa tu propio arco iris.
No dejes de seguir las posibilidades,
pues podrán transformarse en milagros.
Vickie M. Worsham

Ser vulnerable


Ser vulnerable no es ser débil.
Al contrario, sólo una persona firme y madura
puede permitirse conocer su propia vulnerabilidad,
aceptarla y dejar que se sepa.
La persona débil oculta su debilidad, evita los ataques
y erige defensa para protegerse y poder huir.
Una armadura pesada siempre esconde un carácter débil.
Durante mis estudios de matemáticas
tuve ocasión de observar a profesores de todo tipo.
El mejor de todos ellos era un verdadero sabio en la materia,
lo sabía todo y lo entendía todo, era genial en sus demostraciones
y encantador en sus constantes equivocaciones
al hacer los cálculos más sencillos.
Recibía de buena gana cualquier sugerencia.
Sabía la asignatura y mucho más que la asignatura,
y sabía que sabía, y sabía que nosotros sabíamos que sabía,
y eso le permitía mostrar su ignorancia llegado el caso,
en vez de tratar de disimular un error con falsos pretextos.
Era abiertamente vulnerable, y lo era precisamente
porque estaba seguro de sí mismo.
La confesión de vulnerabilidad nos abre a relaciones amistosas
con otras personas, ya que ellas son tan vulnerables como nosotros.
En la debilidad se esconde la fuerza, y éste es el principio
de salvación en todos los órdenes.
Ser vulnerables quiere decir confesar sentimientos,
admitir que no somos indiferentes a la alabanza
o al desprecio, a la comodidad o a la molestia,
al éxito o al fracaso; quiere decir revelar el mal humor
así como el bueno, y saberse y declararse víctimas de la envidia
y el enfado y el desánimo y la ansiedad.
Ser vulnerable quiere decir que no siempre nos sentimos felices,
no siempre estamos de buen talante, no siempre nos dominamos,
no siempre estamos seguros de lo que hacemos y porqué lo hacemos.
Ser vulnerable quiere decir ser humano.
P. Carlos G. Valles

¿De qué tienes miedo?


¿De qué tienes miedo? ¿Lo has pensado alguna vez?...

El miedo es una cadena mental que nos impide avanzar, se aferra a
nosotros como una piedra enorme atada al pie, que no nos deja crecer, lanzarnos, soñar.

Surge ante lo desconocido, a veces de la nada, en muchas ocasiones
aparece después de haber vivido experiencias difíciles, pero también
nos agarra porque se lo permitimos, al escuchar lo que otros nos
dicen o al dejarnos llevar por aquello de lo cual ni siquiera somos
testigos.

Hay quienes tienen miedo de volver a amar, después de haber sufrido
por amor; otros confiar o abrir el corazón, porque quizás alguna vez
lo hicieron y fueron defraudados o traicionados; de igual forma
existen los que temen emprender en algún proyecto o soñar, tal vez
porque fracasaron en algo que se habían propuesto o les fueron truncados sus sueños.

Pero el miedo es irreal, nosotros mismos le damos vida y permitimos
que exista dentro de nuestro ser, por ello nadie más nos lo puede
quitar, solo hay que enfrentarlo, mirarlo a los ojos, vencerlo,
superarlo, decirle que haga lo que haga no nos puede ganar. Porque
sino lo intentamos de nuevo, nunca sabremos si lo podremos realmente
lograr; sino nos damos la oportunidad de amar y sentirnos amados, le
estaremos cerrando las puertas al amor y quizás nunca lo podamos
encontrar.

El miedo manipula nuestros pensamientos y sentimientos; nos hace ver
todo oscuro, nos cierra todas las puertas, nos ata de manos y pies,
encadena nuestra mente, no nos deja soñar, seguir, ganar.

El miedo se hace grande o pequeño, según la importancia que le demos;
entre menos le enfrentemos, más vida y fuerza le daremos. por ello,
hay que aprender a descubrir en cada nuevo día, otra oportunidad que
se nos da, para intentarlo de nuevo, abrir el corazón, construir una
amistad,pero sobre todo, para volver creer y a soñar.

Sentir miedo es como experimentar que estamos caminando por un
sendero oscuro que no sabemos a dónde nos va a llevar, en el cual
podremos encontrar obstáculos, espinas, tropiezos, caídas, fracasos,
heridas, pérdidas las cuales no queremos hallar. por ello, encendamos la luz, 

y el miedo se irá, todo se verá mejor y sabremos que en nuestro peregrinar por la vida, 
no estamos solos, el Amigazo siempre a nuestro lado está, nos muestra el camino, 
sana las heridas, revive nuestros sueños e ilusiones, le da un nuevo sentido a cada día.

Desconozco el autor

Hoy soy feliz


Hoy soy feliz, expulso de mi espíritu todo pensamiento triste. Me
siento más alegre que nunca No me lamento de nada.

Hoy agradezco a Dios la alegría y la felicidad que me regala.

Hoy trato de ajustarme a la vida, acepto al mundo como es y procuro
encajar en él. Si sucede algo que desagrada, no me mortifico ni me
lamento, agradezco que haya sucedido, por que así se puso a prueba mi
voluntad de ser feliz.

Hoy soy dueño de mis pensamientos, de mis nervios, de mi impulso
para triunfar tengo dominio de mi mismo.

Hoy laboro alegre, con entusiasmo y pasión, hago de mi labor una diversión. Compruebo que soy capaz de laborar con alegría. Compruebo mis pequeños triunfos, no pienso en fracasos.

Hoy soy amigable, no critico a nadie. Si comienzo a criticar a una
persona, cambio la critica por elogios. Todas las personas tienen sus
defectos y sus virtudes.

Hoy evito las discusiones desagradables.

Hoy elimino dos plagas de mi vida: La Prisa y La Indecisión.

Hoy vivo con calma, con paciencia, por que la prisa es el enemigo de una vida feliz y triunfante. No permito que la prisa me abrume.

Hoy tengo confianza en mì mismo por que Dios està conmigo.

Hoy hago frente a todos los problemas con decisión y valentía, el futuro me pertenece, hoy tengo confianza en que Dios ayuda a los que se esfuerzan y laboran.

Hoy no envidio a los que hacen más dinero o tienen más salud que yo..
Cuento mis bienes y mis males, comparto mi vida con la de otros que
sufren màs.

Hoy trato de resolver los problemas de hoy, el futuro se resuelve a sí mismo. El destino pertenece a los que se esfuerzan.

Hoy tengo un problema que realizar y si algo que queda sin hacer, no me desespero, lo haré mañana temprano.

Hoy no pienso en el pasado, no guardo rencor a nadie, practico, la
ley del perdón, asumo mis responsabilidades y no culpo a otras
personas de mis fracasos.

Hoy compruebo que Dios me ama y me premia con su AMOR.

Hoy hago bien a alguien. Busco alguna persona para hacerlo sin que lo descubra, soy cortés y generoso. Al llegar la noche compruebo que Dios me premiò con con un DIA de plena felicidad.

¡Y manaña viviré un DIA COMO HOY...¡

Desconozco el autor

Amigos

Mucha gente caminara dentro y fuera de tu vida, pero solo los buenos amigos dejarán huellas en tu corazón.

Para manejar tu persona, usa tu cabeza.

Para manejar a otros usa tu corazón.

La rabia no es mas que peligro llamado de otra forma.

Si alguien te hace daño una vez, es su falta. Si te hace daño dos
veces, la falta es tuya.

Las grandes mentes discuten ideas; las mentes promedio discuten
eventos; LAS MENTES PEQUEÑAS CRITICAN A LA GENTE.

Dios le concede alas a cada ave, pero no se mete en el nido.

Aquel que pierde dinero, pierde mucho;

Aquel que pierde un amigo, pierde aun más;

Aquel que pierde la fe, lo ha perdido todo.

Las personas jóvenes hermosas son actos de la naturaleza, pero los
ancianos hermosos son obras de arte.

Aprende de los errores de otras personas, pues nunca vivirás suficiente para cometer todos los errores.

La lengua no pesa prácticamente nada, pero muy poca gente puede
sostenerla.

Amigos... Tu y yo...
Tu me brindaste otro amigo... y entonces fuimos tres... comenzamos a tener nuestro grupo...nuestro circulo de amigos... y como el circulo... no tiene, principio... no tiene fin.

Desconozco su autor

Vale la pena


En esos momentos debemos de tomar todo nuestro amor, nuestro coraje, nuestros sentimientos, nuestra fuerza y luchar por salir adelante.

Muchas veces nos hemos preguntado si vale la pena levantarnos de nuevo, y solo puedo contestar una cosa: Hagamos que nuestra vida valga la pena.

Vale la pena sufrir, porque he aprendido a amar con todo el corazón.

Vale la pena estar en la oscuridad y caer hasta lo más profundo, porque ya no puedo ir más hacia abajo, de ahí en adelante todo va a ser hacia arriba hasta que vea la luz.

Vale la pena entregar todo, porque cada sonrisa y lágrima son sinceras.

Vale la pena agachar la cabeza y bajar las manos, porque al levantarlas seré más fuerte de corazón.

Vale la pena una lágrima, porque es el filtro de mis sentimientos, a través de ella me reconozco frágil y me muestro tal cual soy.

Vale la pena cometer errores, porque me da mayor experiencia, objetividad y la posibilidad de pedir disculpas.

Vale la pena volver a levantar la cabeza, porque una sola mirada puede llenar ese espacio vacío.

Vale la pena volver a sonreír, porque eso demuestra que he aprendido algo más.

Vale la pena acordarme de todas las cosas malas que me han pasado, porque ellas forjaron lo que soy el DIA de hoy.

Vale la pena voltear hacia atrás, porque así sé que he dejado huella en los demás.

Vale la pena vivir, porque cada minuto que pasa es una oportunidad de volver a empezar.

Todo esto son solo palabras, letras entrelazadas con el único fin de dar una idea.

Lo demás, depende de cada uno de nosotros.

Dejemos que nuestras acciones hablen por nosotros mismos.

Hagamos que nuestra vida valga la pena.

¿Verdad que vale la pena?

Autor desconocido

El alimento del amor


Más que una caricia, más que una palabra, esta la vida que compartimos y construimos juntos.

Un famoso maestro se encontró frente a un grupo de jóvenes que estaban en contra del matrimonio. Los muchachos argumentaban que el romanticismo constituye el verdadero sustento de las parejas y que es preferible acabar con la relación cuando éste se apaga en lugar de entrar en la hueca monotonía del matrimonio. El maestro les dijo que respetaba su opinión, pero les relató lo siguiente:

Mis padres vivieron 55 años casados. Una mañana mi mamá bajaba las escaleras para prepararle a papá el desayuno y sufrió un infarto. Cayó. Mi padre la alcanzó, la levantó como pudo y casi a rastras la subió a la camioneta. A toda velocidad, rebasando, sin respetar altos, condujo hasta el hospital. Cuando llegó, por desgracia, ya había fallecido.

Durante el sepelio, mi padre no habló; su mirada estaba perdida. Casi no lloró. Esa noche sus hijos nos reunimos con él. En un ambiente de dolor y nostalgia recordamos hermosas anécdotas; él pidió a mi hermano teólogo que le dijera dónde estaría mamá en ese momento. Mi hermano comenzó a hablar de la vida después de la muerte, conjeturas de cómo y dónde estaría ella. Mi padre escuchaba con atención, de pronto pidió que lo lleváramos al cementerio. "Papá", respondimos, "son las 11 de la noche! no podemos ir al cementerio ahora".

Alzó la voz y con una mirada vidriosa dijo: "No discutan conmigo por favor, no discutan con el hombre que acaba de perder a la que fue su esposa por 55 años". Se produjo un momento de respetuoso silencio, no discutimos más.

Fuimos al cementerio, pedimos permiso al velador, con una linterna llegamos a la lápida. Mi padre la acarició, oró y nos dijo a sus hijos que veíamos la escena conmovidos: "Fueron 55 años......¿saben?, nadie puede hablar del amor verdadero si no tiene idea de lo que es compartir la vida con una mujer así". Hizo una pausa y se limpió la cara. "Ella y yo estuvimos juntos en aquella crisis. Cambié de empleo", continuó. "Hicimos el equipaje cuando vendimos la casa y nos mudamos de ciudad. Compartimos la alegría de ver a nuestros hijos terminar sus carreras, lloramos uno al lado del otro la partida de seres queridos, rezamos juntos en la sala de espera de algunos hospitales, nos apoyamos en el dolor, nos abrazamos en cada Navidad, y perdonamos nuestros errores...

Hijos, ahora se ha ido y estoy contento, ¿saben por qué?, porque se fue antes que yo, no tuvo que vivir la agonía y el dolor de enterrarme, de quedarse sola después de mi partida. Seré yo quien pase por eso, y le doy gracias a Dios. La amo tanto, que no me hubiera gustado que sufriera...".

Cuando mi padre terminó de hablar, mis hermanos y yo teníamos el rostro empapado de lágrimas. Lo abrazamos y él nos consoló: "Todo está bien, podemos irnos a casa; ha sido un buen día".

Esa noche entendí lo que es el verdadero amor; dista mucho del romanticismo, no tiene que ver demasiado con el erotismo, ni con el sexo, mas bien se vincula al trabajo, al complemento, al cuidado y, sobre todo, al verdadero amor que se profesan dos personas realmente comprometidas".

Cuando el maestro terminó de hablar, los jóvenes universitarios no pudieron debatirle; ese tipo de amor era algo que no conocían. Ojala algún día puedas encontrar un amor así, y si lo encuentras, jamás, pero jamás lo dejes ir...

Desconozco el autor

El antídoto del odio de Dalai Lama


El antídoto del odio que experimentamos en nuestro corazón
–el origen de toda violencia- es la tolerancia,
una de las virtudes fundamentales de los bodhidattvas (guerreros del despertar),
una virtud que nos permite abstenernos de reaccionar airadamente
del daño que puedan inflingirnos.
Podríamos denominar “desarme interno”
a la práctica que nos ayuda a desarrollar la tolerancia
y dejar de responder compulsivamente a la agresión cuando y,
por la misma razón,
también podría decirse que la tolerancia es la “mejor armadura”,
puesto que nos protege de ser vencidos por el odio.

En busca de la verdad perdida de Jorge Bucay

Aceptemos que no somos los dueños de la verdad.
Es el primer paso en el camino del aprendizaje.
Escuchar, como dijimos, debería servirnos sobre todo
para aprender la parte del todo que todavía ignoramos.
Debería, según razonamos juntos la semana pasada,
acompasar el darnos cuenta de que no tenemos (nadie tiene)
el monopolio de la verdad, y centrarnos en la necesidad
de completarnos con la verdad de otros.
Esto conlleva, claro, una importante cuota de humildad,
porque aprender siempre es un acto humilde.
Anclados a nuestra soberbia, nada puede sernos explicado.
El que no se anima a bajar del pedestal de creer que se lo sabe todo,
nada puede aprender de los demás a los que sin escuchar
desprecia porque supone, o peor aún, decide,
que nada pueden enseñarle.
No quisiera que algún distraído o malintencionado lector
confunda humildad con humillación.
No estoy hablando de la tendencia a someterse a todo
y a todos de “el camello” de Nietzsche sino de la capacidad
de aceptar lo que no se sabe del “buscador”,
tal como lo llamo en Shimriti.
El siguiente paso del camino es entonces aprender a aprender.
Escuchar con humildad.
Saber lo que sabemos y lo que no sabemos y enriquecernos
con el saber de otros.
Cuenta un viejo cuento tradicional que había una vez
un hombre que buscaba la verdad. Le habían dicho que la verdad
era una luz radiante, que iluminaba hasta el más oscuro
de los rincones de la ignorancia.
El hombre buscó y buscó la tal luz y al no hallarla se apresuró
a empezar a decir que la verdad no existía.
Una noche muy clara, cuando bajó a su aljibe por agua,
vio en lo profundo el brillo de un círculo enorme
reflejado en el fondo del pozo.
-Es la verdad -pensó-, existe y la tengo yo en el jardín de mi casa.
Henchido de orgullo y vanidad salió a gritar por el pueblo
que tenía la verdad brillando en el fondo de su pozo de agua.
Muchos se burlaron de él y el hombre los trató con desprecio.
Estos son como yo era -pensó-,
no creen en la verdad porque nunca la han encontrado.
Otros simplemente no le creyeron.
Escépticos -les gritó-.
Y unos pocos le escucharon con atención y le dijeron
que ellos también tenían la verdad en su aljibe.
Estos últimos lo irritaron un poco.
Pensó al principio que eran pobres ingenuos que creían tener
la verdad pero que no la tenían ciertamente; sin embargo
después de ir a la casa de algunos, los más amigos,
comprobó que la luz de sus pozos era por lo menos
tan radiante como la del suyo.
Hay muchas verdades -concluyó-. Cada uno tiene la propia
y todas irradian su propio resplandor.
Un día al visitar el pozo para dejar que la verdad
iluminara su rostro, miró en el fondo
y no encontró el brillante círculo luminoso.
El no lo entendió en un primer momento pero el viento
soplaba muy fuerte esa noche y el agua agitada dentro del pozo
no llegaba a reflejar la luz de la luna que a pesar de todo
brillaba radiante en el cielo.
Pensó que la verdad lo había abandonado y se sientió triste
y desesperanzado.
En un retorno a lo divino alzó los ojos llorosos al cielo… y la vio.
Entonces comprendió. La luz de su aljibe no venía desde dentro.
La suya y la de otros eran el reflejo de la luna en el firmamento
espejada dentro de cada pozo.
Reflejos que iluminan
Así evoluciona nuestra relación con la verdad.
Empezamos desconfiando de que alguna verdad exista.
Antes o después descubrimos un pedacito de ella y nos enamoramos
de nuestro descubrimiento. Nos creemos superiores y dotados,
portadores de una verdad única e incuestionable.
Con el tiempo nos vemos obligados a aceptar que hay otros
que también tienen su verdad; y después de intentar
descalificarlos sin éxito, los incluimos en la lista de elegidos,
que por supuesto integramos, la nómina de aquellos,
que por supuesto integramos, la nómina de aquellos
que encontramos la verdad.
Finalmente nos damos cuenta de que la verdad no es algo
que alguien pueda poseer. Nos damos cuenta de que solamente
podemos acceder al tibio reflejo de su luz
y esto ni siquiera permanentemente.
Encontramos por fin el lugar de la humildad del que sabe
lo que no sabe y está decidido a aprender.
Aceptemos pues que nadie tiene la verdad, en todo caso poseemos,
y por momentos, pequeños retazos de ella,
reflejos de una verdad mayor que nos ilumina a todos.

¿Por qué?

Si no estás contento de ti,
¿quién lo estará?
Si no sientes orgullo por lo que haces,
¿quién lo sentirá?
Si no tienes respeto por tus acciones,
¿quién lo tendrá?
Si no sientes admiración por lo que emprendes,
¿quién la sentirá?
Si no das crédito a tus decisiones,
¿quién se fijará en ellas?
Si eres capaz de engañarte a ti mismo,
¿a quién no engañarás?
Si aún no has aprendido el verbo comprender,
¿cómo pretendes conjugar el verbo amar?
Si pones hiel en las más puras emociones,
¿por qué te quejas de llevar una vida amarga?
Si destruyes todos los caminos que te traen afecto,
¿por qué lamentas la sociedad en que vives?
Si oscilas entre el pasado y el futuro,
¿cómo puedes disfrutar el presente?
Si no te dispones a perdonar las faltas ajenas,
¿con qué derecho esperas perdón para las tuyas?
Si nunca te decides a partir,
¿por qué ansías tanto llegar?
¿Por qué?

Fuente: Elixires para el alma

Saber aceptar de Anthony de Mello


¿Se puede decir que en estos últimos días no te has sentido
como una persona libre y feliz, sin problemas ni preocupaciones?
¿No te has sentido así?
Pues estás dormido.
¿Qué ocurre cuando estás despierto?
No cambia nada, todo ocurre igual, pero tú eres el que ha cambiado
para entrar en la realidad. Entonces lo ves todo claro.
Le preguntaron a un maestro oriental sus discípulos:
“¿Qué te ha proporcionado la iluminación?”
Y contestó:
“Primero tenía depresión y ahora sigo con la misma depresión,
pero la diferencia está en que ahora no me molesta la depresión.”
Estar despierto es aceptarlo todo, no como ley, ni como sacrificio,
ni como esfuerzo, sino por iluminación.
Aceptarlo todo porque lo ves claro
y ya nada ni nadie te puede engañar. Es despertar a la luz.
El dolor existe, y el sufrimiento sólo surge cuando te resistes al dolor.
Si tú aceptas el dolor, el sufrimiento no existe.
El dolor no es inaguantable, porque tiene un sentido comprensible
en donde se remansa. Lo inaguantable es tener el cuerpo aquí
y la mente en el pasado o en el futuro.
Lo insoportable es querer distorsionar la realidad, que es inamovible.
Eso sí que es insoportable.
Es una lucha inútil como es inútil su resultado:
el sufrimiento.
No se puede luchar por lo que no existe.
No hay que buscar la felicidad en donde no está,
ni tomar la vida por lo que no es vida,
porque entonces estaremos creando un sufrimiento
que sólo es el resultado de nuestra ceguera y, con él,
el desasosiego, la congoja, el miedo, la inseguridad…
Nada de esto existe sino en nuestra mente dormida.
Cuando despertemos, se acabó.

¿Qué es un niño?


Entre la inocencia de la infancia y la dignidad de la madurez
encontramos una encantadora criatura llamada niño.
Los niños vienen en diferentes medidas, pesos y colores,
pero todos tienen el mismo credo: disfrutar cada segundo,
de cada minuto, de cada hora, de cada día y de protestar ruidosamente
(su única arma) cuando el último minuto se termina
y los padres los meten a la cama.
A los niños se les encuentra dondequiera:
encima, debajo, dentro, trepando, colgando, corriendo o brincando.
Las mamás los adoran, las niñas los detestan,
los hermanos mayores los toleran,
los adultos los ignoran y el Cielo los protege.
Un niño es la verdad con la cara sucia,
la belleza con una cortada en el dedo,
la sabiduría con el chicle en el pelo
y la esperanza del fruto con una rana en el bolsillo.
Cuando estás ocupado,
un niño es un carnaval de ruido desconsiderado,
molesto y entrometido.
Cuando quieres que dé una buena impresión,
su cerebro se vuelve de gelatina
o se transforma en una criatura salvaje y sádica
orientada a destruir el mundo y a sí mismo.
Un niño es una combinación,
tiene el apetito de un caballo,
la digestión de un traga-espadas,
la energía de una bomba atómica,
la curiosidad de un gato,
los pulmones de un dictador,
la imaginación de Julio Verne,
la vergüenza de una violeta,
la audacia de una trampa de fierro,
el entusiasmo de una chinampina
y cuando hace algo tiene cinco dedos en cada mano.
Le encantan los helados, las navajas, las sierras,
las navidades, los libros con ilustraciones,
las clases de música, las corbatas, los peluqueros,
las niñas, los abrigos, los adultos y la hora de acostarse.
Nadie más se levanta tan temprano,
ni se sienta a comer tarde.
Nadie más se divierte tanto con los árboles,
perros y la brisa.
Nadie más puede traer en el bolsillo
un cortaplumas oxidado, media manzana,
un metro de cordel, un saco vacío,
dos pastillas de chicle, seis monedas,
una honda, un trozo de sustancia desconocida
y un auténtico anillo supersónico con un compartimiento secreto.
Los niños son profundamente afectados por el ejemplo,
y en segundo término por las explicaciones,
cuando éstas son simples y claras.
Lo más importante es que crezcan en un ambiente
libre de negatividad e impulsados a tener confianza
y a expresar su propio ser.
Enséñalos a decir la verdad, a ser honestos y sinceros.
Eso es lo más importante.

Rodney Collin

Anhelo otra manera de ver la vida

A lo largo de mi vida,
he conocido muchas clases diferentes de personas.
He conocido hombres sensibles y cariñosos,
y hombres crueles y calculadores.
He conocido mujeres sinceras y honestas,
y mujeres celosas llenas de odio.
He visto sonrisas llenas de mentiras y
lágrimas empapadas de verdades.
He compartido tiempo con los que me han necesitado
y he estado sola cuando lo necesitaba.
He estado relacionada con personas
que eran soñadoras pero no ejecutivas,
y con otras que hacen promesas
pero que jamás las cumplen.
He aprendido a comprender todas esas personalidades
y a evitar a aquellos que traen tristeza a mi vida.
Mi alma desea encontrarse con los que todavía
creen en las verdades de la vida, honestidad,
sinceridad, compasión y de verdadera amistad.
Pero, sobre todo, ansío conocer a esas pocas personas
que realmente saben lo que es el amor
y como ser una persona amorosa de verdad.
Anhelo encontrar un lugar en el que la gente
pueda reunirse y conversar acerca de las cosas
que importan, tales como ser amigos
y preocuparse por los sueños en los que todos creemos.
Anhelo un tiempo en el que la amistad y el amor
sean la parte más importante y la mejor de nuestras vidas.

Alida Hidrobo

Antes de dormir



Los últimos cinco minutos
Si te levantas por la mañana tan agotado como
cuando te acostaste la noche anterior,
intenta recordar en qué estabas pensando
los últimos cinco minutos antes de dormirte.
Lo que pienses durante esos cinco minutos,
va a impactar tu dormir y esto determinará
cómo será el próximo día.
Cuando duermes, tu percepción consciente descansa,
pero tu mente inconsciente permanece activa.
Los sicólogos se refieren al subconsciente
como el subdirector auxiliar de la vida.
Cuando la mente consciente está
fuera de acción, la subconsciente asume el control.
El subconsciente cumple con las órdenes que recibe,
aún cuando no estés al tanto de ello.
Por ejemplo,
si los últimos minutos antes de dormir los inviertes
preocupándote, el subconsciente graba este sentir,
lo cataloga como temor y entonces actúa
como si fuera realidad.
Como resultado, los músculos permanecen en tensión,
los nervios están de punta y los órganos del cuerpo
se alteran, lo que significa que el cuerpo
no está descansando en realidad.
Sin embargo, si esos últimos minutos son invertidos
en contemplar una gran idea,
un verso inspirador o un pensamiento calmado y alentador,
el sistema nervioso interpretará: Todo anda bien,
y pondrá el cuerpo en un estado de relajamiento y paz.
Esto te ayuda a despertar estimulado,
fortalecido y confiado.
Muchos de los días que comienzan mal,
se deben a la noche anterior,
a esos últimos cinco minutos críticos
de pensamientos consciente.
Tú puedes afectar tu mente consciente con ideas
saludables y positivas y preparar así
el camino para una noche de verdadero descanso.

Fuente: Elixires para el alma

La intensidad de un simple gesto


Esta tarde he ido a un partido de fútbol con mi amiga Sol. Jugaba mi hermano más pequeño y el de mi amiga.

Era un día caluroso. Me subí la camiseta hasta el borde del sujetador y bebí un trago de agua de mi botella. Mi amiga me sonríe y se abanicó el rostro con la mano.

Entonces lo ví, entre la multitud dos pequeños niños aproximadamente de tres y cuatro años jugaban. El niño era de piel muy clara con algunas pecas marrones, unos ojos grandes azules y el pelo negro como el carbón; la niña rubia, ojos oscuros y dos hoyuelos en las mejillas. Estaban vigilados por una mujer de exageradamente maquillada con un pilsing en la boca, unas gruesas gafas de sol tapaban sus ojos y el pelo era extremadamente corto y negrísimo. No sonreía al ver a los pequeños tan cariñosamente jugar.

Suspiré, que niña más hermosa. Sonreí. El niño tampoco se queda atrás, guapísimo.
Entonces la pequeña se levanta de su sitio y se aleja más de la cuenta, al instante la mujer se levanta y la arrastra con fuerza de nuevo al sitio. La pequeña se pone a llorar, se cruza de brazos y mira hacia el suelo. El niño que ha estado presente en la escena, se acerca a ella, le levanta la cabeza y le da un besito en la mejilla.

Me quedé maravillada, estaba emocionada. La niña sonrió y cogió la mano del pequeño.
¿Por qué cuando crecemos estos sentimientos no lo trasmitimos con tanta intensidad como los niños pequeños? Ya sabemos lo que es el amor y el odio, ¿no? ¿Por qué entonces unos enanos sepan mejor que nosotros, los "mayores", trasmitir el amor de esa manera?
Suspiro y miro a mi amiga, ella me sonríe después se levanta para animar a los jugadores que acaban de empezar a salir. Inspiro lentamente e imito a mi amiga...
Miro una vez más a los niños pero, ya no están al igual que la mujer supermaquillada.

Fuente: http://ff-funnyf.blogspot.com/

La Vida Espiritual consiste en Amar de Paulo Coelho

“La vida espiritual consiste en amar.
No se ama porque se quiera hacer el bien,
o ayudar, o proteger a alguien.
Si obramos de ese modo,
estamos viendo al prójimo como un simple objeto,
y nos estamos viendo a nosotros,
como personas generosas y sabias.
Esto nada tiene que ver, con el amor.
Amar es comulgar con el otro,
es descubrir en él una chispa divina”.
Monje Thomas Merton

Es necesario correr riesgos.
Sólo entendemos del todo el milagro de la vida
cuando dejamos que suceda lo inesperado.
Todos los días Dios nos da,
junto con el sol,
un momento en el que es posible cambiar
todo lo que nos hace infelices.
La felicidad es a veces una bendición,
pero por lo general es una conquista.
En la vida real, el amor necesita ser posible,
incluso cuando no haya una retribución inmediata.
El amor sólo consigue sobrevivir,
cuando existe la esperanza (por lejana que sea),
de que conquistaremos a la persona amada;
el resto es fantasía.

La verdad siempre está donde existe la fe.
No existe nada más profundo que el amor.
En los cuentos infantiles,
las princesas besan a los sapos,
que se trasforman en príncipes.
En la vida real las princesas besan a los príncipes,
que se trasforman en sapos.
No es necesario hablar de amor,
porque el amor tiene su propia voz,
y habla por sí mismo.
El amor es siempre nuevo.
El amor puede llevarnos al infierno o al paraíso,
pero siempre nos lleva a algún sitio.
Es necesario aceptarlo,
pues es el alimento de nuestra existencia.

Sólo quien es feliz puede repartir felicidad.
Un ser humano dividido,
no consigue afrontar la vida con dignidad.
El amor se descubre mediante la práctica de amar.
Esperar duele,
olvidar duele,
pero el peor de los sufrimientos,
es no saber que decisión tomar.

¿Qué es una lágrima?

Podría dar la fórmula química de la lágrima,
pero sería una tontería.
Un líquido que sirve para lavar el globo ocular,
como dijo una vez un crítico en un comentario literario.
La lágrima también lava otras cosas.
La lágrima abre su corola celeste
sobre un signo de interrogación.
A veces es una pregunta.
A veces es una respuesta.
Pero siempre es un mensaje,
siempre es una mano que se tiende suplicante
y abierta a una mano que la estrecha….
Y no nace de los ojos.
Nace de la región de adentro,
esa que el miedo paraliza,
esa que la emoción o la tristeza
dejan un instante como suspendida en el aire,
igual que cuando bajamos
en un ascensor demasiado rápido.
Una vuelta de tuerca, con un temblor.
¿Qué es una lágrima?
Una lágrima es un poco decir adiós
a lo que los ojos vieron antes de la lágrima.
Porque las imágenes anteriores
ya no serán las mismas.
Porque cada vez que las miremos
después de la lágrima
las imágenes estarán impregnadas
de su humedad salada,
de ese sombrío fuego
que quemó nuestros párpados.
Nada es igual después de una lágrima.
Ni la alegría, ni el dolor, ni la luz, ni la fé,
ni la amistad, ni el amor.
Pero creo que lo que más cambia
es al ser que la llora.
A mí me fueron cambiando
las lágrimas que derramé en mi vida:
la que inauguró la soledad en mi infancia,
la que suplantó el grito de rebeldía
por las injusticias que se cometieron,
en mi adolescencia.
La que brilló como la estrella de Belén
para indicarme el camino
que llevaba al sendero bello y cambiante del amor.
La que me borró el espejismo de que cada uno
en el mundo tenía adjudicado su techo,
su pedazo de pan, su cuota de alegría,
su renovado asombro cotidiano.
La que me despertó frente al blanco envoltorio
donde una niña recién nacida en mitad de la noche
me hizo madre y mujer y rescató los pasos
de mis comienzos, que se me habían perdido
detrás de una maraña de rabias y ausencias,
de negaciones, de golpes
Si, a mí me fueron cambiando las lágrimas
que derramé en mi vida…
La que corrió por tu rostro cayendo de mis ojos,
resbaló por tu cuello,
humedeció tu pecho y regó tu corazón
haciéndolo más blando y más comprensivo.
Esa lágrima que no sé por qué magia,
por qué milagro inesperado disolvió las espinas
que suelen ir creciendo en las personas que se aman
y las van arañando sin que la adviertan,
impidiendo que uno se acerque al otro
por miedo a lastimar y uno no quiere decir que las ve,
que las toca, que las siente,
sino que cierra los puños y los ojos y las niega…
Las niega tres veces como Pedro
antes que cante el gallo de la lágrima
y despierte la verdad y por fin despierte la verdad,
sin fórmulas químicas, sin ecuaciones, sin tontos prejuicios.
Todo por una lágrima….
esa que atora al mundo
y el mundo se empeña en no llorar.
Poldy Bird

Tres Metas

Aquí tienes tres metas que puedes proponerte para tu acción diaria, luego no
me digas que no sabes qué hacer, cuando te propones hacer algo bueno:
- No enojarte,
- No enojar a los otros,
- Deshacer los enojos de los demás.

No enojarte tú: por pequeñas o grandes cosas, por sucesos sin relieve o de
proporciones llamativas; no enojarte con tus familiares y no enojarte con
los que te rodean en el trabajo, o con las personas con las que diariamente
debes encontrarte y tratar.
No hacer enojar a los otros: no darles motivo de enojo, de disgustos; no
hacer lo que sabes que a ellos les disgusta o les puede ser causa de enojo;
no ponerlos en tales circunstancias, que ellos deban hacer esfuerzos para
conservar su calma interior.
Deshacer los enojos de los demás: cuando veas que alguien está impaciente,
ofrécele un poco de tu paciencia; cuando alguien necesita ser calmado, dale
tu palabra de paz y serenidad; cuando alguno se extralimite en sus
apreciaciones o expresiones o actitudes, pon tú la cuota de serenidad, de
calma, de paz y de amor.
Los Cinco Minutos de Dios – Alfonso Milagro

Disfrutar


La vida será agradable cuando tú decidas disfrutarla.
Y eso puede ocurrir en cualquier momento,
en cualquier lugar, con alguien o a solas.
Ya sea que estés en un momento tranquilo o alborotado, brillante u oscuro,
pacífico o frenético,
puedes tomar la decisión de disfrutar.
Disfrutar es mucho más que una experiencia placentera.
Suma fuerza y efectividad
a lo que sea que estés haciendo.
Disfrutando de la vida te conviertes en mejor persona.
Disfrutar hace que estés mejor enfocado,
más comprometido y más inspirado.
Disfrutar te conecta con lo mejor que tienes dentro de ti.
Y se hace evidente en los resultados que alcanzas.
Aunque no haya buenas razones para disfrutar
allí donde te encuentres,
el disfrute mismo resulta su mejor justificativo
para existir en ti.
Así que opta por disfrutar, y deléitate en
el real valor que traerá consigo.
Autor:Gabriel Sandler

Buenos días amigos! Les mando un abrazo de oso!