sábado, 6 de agosto de 2011

Uno crece cuando ...


Uno crece cuando no hay vacío de esperanza,
Ni debilitamiento de voluntad, ni pérdida de fe.
Uno crece cuando acepta la realidad y tiene aplomo de vivirla.

Cuando acepta su destino,
Pero tiene la voluntad de trabajar para cambiarlo.
Uno crece asimilando lo que deja por detrás,
Construyendo lo que tiene por delante y
Proyectando lo que puede ser el porvenir.

Crece cuando supera, se valora, y sabe dar frutos.
Uno crece cuando abre camino dejando huellas,
Asimila experiencias... Y siembra raíces!
Uno crece cuando se impone metas,
Sin importarle comentarios, ni prejuicios,
Cuando da ejemplos sin importarle burlas, ni desdenes,
Cuando cumple con su labor, sin importarle los otros pareceres.

Uno crece cuando se es fuerte por carácter,
Sostenido por formación, sensible por temperamento...
Y humano por nacimiento!
Uno crece cuando enfrenta el invierno aunque pierda las hojas.
Recoge flores aunque tengan espinas
Y marca camino aunque se levante el polvo.
Uno crece cuando es capaz de afianzarse
Con residuos de ilusiones,
Capaz de perfumarse, con residuos de flores...
Y de encenderse con residuos de amor...!
Uno crece ayudando a sus semejantes, conociéndose a sí mismo
Y dándole a la vida más de lo que recibe.

Uno crece cuando se planta para no retroceder...
Cuando se defiende como águila para no dejar de volar...
Cuando se clava como ancla y se ilumina como estrella.
Entonces..
UNO CRECE

Fuente: Oasis

Decisiones

APRENDÍ... de Yadira Nerehida Zúñiga Mendoza


La vida misma me ha enseñado
Que no hay que dejar derrotarse
Que las lágrimas no deben ser eternas
Que hay que saber levantarse

Que si alguién ya no me quiere
Como yo tanto lo deseaba
Debo dejarlo marchar
Quizá no es quien yo esperaba

Que lo que siempre pensaba
Que eran batallas perdidas
Tan sólo son experiencias
En mi tránsito por la vida

Que nunca más estaré sola
Si aprendo a estar conmigo misma
Que debo aceptarme y quererme
Y así cultivar mi autoestima

Que si el sol es sofocante
Debo ser mi propio viento
Refrescarme y continuar
Y nunca perder el aliento

Que cuando necesite luz
En esas noches oscuras
Para salir de las sombras
Debo ser mi propia luna

Y sé que yo no estoy sola
Porque tengo un gran amigo
Además de mi persona
Él siempre estará conmigo

Por qué a pesar de equivocarme
Muchas veces en la vida
Sé que tengo un ser divino
Que me perdona y me cuida

Él es quien me da las fuerzas
En esta lucha constante
Con su protección y su amor
Podré seguir adelante...

YNZM :) 27/07/2011


¡SUEÑA! de Yadira Nerehida Zúñiga Mendoza


La noche ya va cayendo
La luna empieza a salir
Las estrellas y su brillo
Te invitan a ir a dormir...

Duerme mi niña preciosa
Sueña con cuentos de hadas
Con castillos, unicornios
Y princesas encantadas

Sueña con un mundo mágico
Donde todo es alegría
Donde no hay odio ni guerras
Donde reina la armonía

Sueña con mariposas
Volando por el cielo azul
Con alas multicolores
De un fino y delicado tul

Sueña con lindos pegasos
Que te llevan a pasear
Atravesando las nubes
Y surcando el ancho mar

Duerme, duerme muñequita
Que Dios tu sueño velará
Y a sus ángeles del cielo
Él a cuidarte enviará

Duerme mi niña linda
Sigue con tus dulces sueños
Que no hay nada más hermoso
Que la inocencia de los pequeños...

YNZM :) 27/07/2011

Un Mensaje en Amor y Amistad - Aprendizaje

Amar

Buenos días amigos!

EL CAMINO DE LA FELICIDAD.



Cada hombre sobre la faz de la tierra tiene un tesoro que lo está esperando… Pero, desgraciadamente, pocos siguen el camino que les ha sido trazado, y que es el camino de la Leyenda Personal y de la felicidad. Paulo Coelho.

Es la historia de un hombre que estaba harto de llorar. Miró a su alrededor y vio que tenía delante de sus ojos la felicidad.

Estiró la mano y quería cogerla. La felicidad era una flor. La cogió. Y nada más tenerla en su mano, la flor ya se había deshojado.

La felicidad era un rayo de sol. Levantó sus ojos para calentar su cara y en seguida una nube lo apagó.

La felicidad era una guitarra. La acarició con sus dedos, las cuerdas desafinaron.

Cuando al atardecer volvía a casa, el hombre seguía llorando.

A la mañana siguiente seguía buscando la felicidad. A la vera del camino había un niño que lloriqueaba. Para tranquilizarlo cogió una flor y se la dio. La fragancia de la flor perfumó a los dos.

Una pobre mujer temblaba de frío, cubierta con sus harapos. La llevó hasta el sol y también se calentó.

Un grupo de niños cantaba. Él les acompañó con su guitarra. También él se deleitó con la melodía.

Al volver a casa de noche, el buen hombre sonreía de verdad. Había encontrado la felicidad.

Fuente: Oasis