jueves, 12 de enero de 2017

Este minuto por Merlina Meiler

El pasado es inmodificable y no sabes qué te deparará el futuro.

Vivir aquí y ahora es lo más saludable que uno puede hacer, pero enfocarse en el minuto exacto que estás transitando puede ayudarte a que un peso que estés cargando sea más liviano. O a alejarte emocionalmente –aunque sea ínfimamente– de algún asunto para poder tratarlo con algún grado de objetividad.

Hubo muchos momentos en mi vida en los que, al mirar alrededor, lo que veía me producía angustia, pena, impotencia.

No era demasiado lo que yo podía hacer en esas ocasiones; simplemente, tratar de entender lo que estaba pasando y dejar que el tiempo transcurriera hasta que las cosas tomaran su propio rumbo y la realidad fuera otra, más positiva.

Pero lo que encontré y me ayudó muchísimo a sobrellevar esas instancias fue, en diversos momentos del día, concentrarme en el minuto exacto en el que estaba.

Porque de este modo el pasado y el futuro quedaban suspendidos y solo existía el “aquí y ahora”. Y así llegaba a respirar con cierta tranquilidad, aunque esto solamente durara algunos segundos: era lo suficiente para situarme fuera del contexto que me estaba oprimiendo.

Este ejercicio me dio la capacidad de abstraerme y dejar que algunas experiencias difíciles pasaran de largo, causándome el menor detrimento posible.

También me dio la posibilidad de intentar (y lograr) seguir con el resto de mis actividades de algún modo y que no todo se viera interrumpido.

Por eso, quiero compartir lo que me ayudó a transitar situaciones duras.

Si alguna vez te toca vivir algo que te hace paraliza o te duele, ubícate en el instante que estás viviendo. Haz un paréntesis del resto aunque sea por unos segundos, en los que podrás relajarte aunque sea un poquito, ganar claridad mental y recuperar energía.

Si puedes, haz algo que te ayude a sentirte mejor, como comer o tomar algo que te guste, salir a caminar, buscar el apoyo de alguien querido.

Porque en definitiva, este minuto que estás viviendo es todo lo que cuenta.



martes, 10 de enero de 2017

Te perdono por Merlina Meiler

En los últimos días estuve pensando en la mejor manera de cerrar algunos temas inconclusos o heridas aún abiertas.

Y creo que el mejor modo de hacerlo es mediante el perdón.

Durante años, con respecto a este tema, solía pensar “quién soy yo para perdonar”, pero llegué a la conclusión de que tiene el mismo sentido preguntarse: “¿quién soy yo para no perdonar?”

Es que el perdón abarca mucho más que una simple frase:

- Es una actitud que nos conecta con lo mejor de nosotros mismos. Demuestra que somos capaces de no devolver lo que nos hicieron con la misma moneda, sino pararnos de frente al otro y decirle: aquí estoy yo, y soy así: estos son mis valores y mis convicciones, y nada ni nadie me hará renunciar a ellos.

– Perdonar no significa olvidar: recordar lo que sucedió es útil para no volver a caer en lo mismo, para poner límites a los demás y a uno mismo y para aprender esa lección. Recordar desde el perdón brinda la sensación de estar en paz con uno mismo, ya que aleja aquellos sentimientos que no queremos que tengan lugar en nuestro corazón.

– Perdonar tampoco significa “borrón y cuenta nueva”: algo sucedió y es lógico basar nuestras acciones futuras sobre los hechos y el resultado. Yo puedo decidir perdonar a alguien y no seguir teniendo relación con ese ser mí porque no lo quiero en mi entorno. Saber discernir quiénes son buenas influencias y quiénes no lo son es un signo de inteligencia emocional.

– Perdonar ayuda a soltar: es una manera de poner el punto final a una situación. Ok, pasó esto, hiciste o no hiciste aquello, yo te perdono, fin de la historia. De ahí en más, veré qué deseo que suceda con el resto de las cosas y de las personas involucradas.

– Perdonar nos da la posibilidad de ir más allá de nuestros límites y de entender qué motivó al otro a hacer lo que hizo. No te estoy sugiriendo que justifiques acciones dolorosas o consideras que no tienen retorno, sino que te enfoques en tu humanidad y desde allí perdones para seguir adelante y poder dar vuelta esa hoja de manera saludable para ti.

– No perdonar implica quedarnos con un sabor amargo y albergar sentimientos poco felices, como el resentimiento, el enfado, la desilusión u otros más intensos. De este modo, seguimos enganchados con quien los provocó, y esto genera aún más emociones negativas, culpas, desconsuelo –de hecho, estaríamos en el terreno del otro y no en el nuestro, ya que al continuar el drama, permitimos de alguna manera que nos saquen de nuestro eje, para conectarnos con sensaciones que nos resultan ajenas.

Entonces, en lo personal, he decidido perdonar a quienes de manera deliberada o involuntaria nos han herido a mí o a seres queridos. Al hacerlo, me siento más serena, más segura y puedo seguir mi camino sin que nadie lo tuerza ni lo condicione ni siquiera un ápice.

¡Te invito a que hagas lo mismo! Verás lo bien que te sentirás.


viernes, 23 de diciembre de 2016

Los mejores deseos por Merlina Meiler

Quiero enviarte mis mejores deseos para estas fiestas y el año que se inicia.

Puede parecer una frase trillada (¿quién no la ha escuchado cantidades de veces?), pero sigo creyendo en la fuerza y en la importancia de las intenciones subyacentes que están detrás de lo que decimos.

Eso, sumado al buen augurio, siempre llega.

Las palabras tienen un gran poder, el que muchas veces no medimos al elegir algunas en desmedro de otras.

En esta ocasión, te propongo elegir expresiones llenas de emociones positivas con respecto a las fiestas y cargadas del sentimiento que nos une a la persona que las recibe.

No escatimes lo que vas a decir: ha llegado el momento de dejar fluir todo lo que no permitiste que saliera a la luz durante el año, por la razón que fuera (como no ser una persona afectuosa o cariñosa, no tener tiempo, dar por sentado que los demás saben todo lo que significan para ti).

Es que enviar buenos deseos:

– Abre canales de energía
– Comunica a las personas desde el corazón
– Reafirma el sentimiento que tenemos hacia el destinatario de tan hermoso mensaje
– Nos permite entender que si visualizamos lo mejor para los demás, eso mismo puede suceder y sucederá en nuestra vida

¡Felicidades! ¡Y mis mejores deseos!

jueves, 22 de diciembre de 2016

Uno cosechará lo que siembra

Una mañana, una mujer bien vestida se paró frente a un hombre desamparado, quien lentamente levantó la vista... y miro claramente a la mujer que parecía acostumbrada a las cosas buenas de la vida. Su abrigo era nuevo. 

Parecía que nunca se había perdido de una comida en su vida. Su primer pensamiento fue: "Solo se quiere burlar de mi, como tantos otros lo habían hecho ..."

Por Favor Déjeme en paz !! gruñó el Indigente... 

Para su sorpresa, la mujer siguió enfrente de él. Ella sonreía, sus dientes blancos mostraban destellos deslumbrantes.

"¿Tienes hambre?" preguntó ella. "No", contestó sarcásticamente.

"Acabo de llegar de cenar con el presidente ... Ahora vete."

La sonrisa de la mujer se hizo aún más Grande.

De pronto el hombre sintió una mano suave bajo el brazo. "¿Qué hace usted, señora?" -preguntó el hombre enojado."Le digo que me deje en paz" !!

Justo en ese momento un policía se acercó. "¿Hay algún problema, señora?" -le preguntó el oficial ..

"No hay problema aquí, oficial, contestó la mujer .. "Sólo estoy tratando de ayudarle para que se ponga de pie ...

¿Me ayudaría? El oficial se rascó la cabeza. 

Sí, el Viejo Juan ha sido un estorbo por aquí por los últimos años.

¿Qué quiere usted con él?" Preguntó el oficial ...

"Ve la cafetería de allí?" -preguntó ella. "Yo voy a darle algo de comer y sacarlo del frío por un ratito."

"¿Está loca, señora?" el pobre desamparado se resistió. "Yo no quiero ir ahí! Entonces sintió dos fuertes manos agarrándolo de los brazos y lo levantaron.

"Déjame ir oficial, Yo no hice nada .."

"Vamos Viejo, esta es una buena oportunidad para ti," el oficial le susurro al oido ."

Finalmente, y con cierta dificultad, la mujer y el agente de policía llevaron al Viejo Juan a la cafetería y lo sentaron en una mesa en un Rincón de la cafetería. 

Era casi mediodía, la mayoría de la gente ya había almorzado y el grupo para la comida aún no había llegado ...

El gerente de la cafeteria se acercó y les pregunto: 

"¿Qué está pasando aquí, oficial?" "¿Qué es todo esto?"
Y este hombre, está en problemas?"

"Esta señora lo trajo aquí para que coma algo," respondió el policía.

"Oh no, aquí no !" el gerente respondió airadamente. "Tener una persona como este aquí es malo para mi negocio !!!

El viejo Juan esbozó una sonrisa con sus pocos dientes.

"Señora, se lo dije. Ahora, si van a dejarme ir ? Yo no quería venir aquí desde un principio."

La mujer se dirigió al gerente de la cafetería y sonrió...

"Señor, ¿está usted familiarizado con Hernandez y Asociados ??,
La firma bancaria que está a dos calles ?"

"Por supuesto que los conozco", respondió el administrador con impaciencia. "Ellos tienen sus reuniones semanales en una de mis salas de banquetes."

"¿Y se gana una buena cantidad de dinero con el suministro de alimentos en estas reuniones semanales?" pregunto la señora ...

"¿Y eso que le importa a usted?

Yo, señor, soy Penélope Hernandez, presidente y dueña de la compañía ". 

"Oh Perdón!! dijo el gerente ...

La mujer sonrió de nuevo... "Pensé que esto podría hacer una diferencia en su trato." Le dijo al policía, que fuertemente trataba de contener una carcajada. 

"¿Le gustaría tomar con nosotros una taza de café o tal vez una comida, oficial?" "No, gracias, señora", replicó el oficial. "Estoy en servicio".

"Entonces, quizá, una taza de café para llevar ?"

"Sí, señora. Eso estaria mejor".

El gerente de la cafetería giró sobre sus talones como recibiendo una orden. -

"Voy a traer el café para usted de inmediato señor oficial "

El oficial lo vio alejarse. Y opinó: "Ciertamente lo ha puesto en su lugar", dijo.

"Esa no fue mi intención, dijo la señora... Lo crea o no, tengo una buena razón para todo esto".

Se sentó a la mesa frente a su invitado a cenar. Ella lo miró fijamente...

"Juan ¿te acuerdas de mí?"
El viejo Juan miro su rostro, el rostro de ella, con los ojos lagañosos 

"Creo que sí - Digo, se me hace familiar".

"Mira Juan , quizás estoy un poco mas grande, pero mirame bien", dijo la Señora... "Tal vez me veo mas llenita ahora... pero cuando tú trabajabas aqui hace muchos años vine aquí una vez, y por esa misma puerta, muerta de hambre y frío."
Algunas lágrimas posaron sobre sus mejillas...

"¿Señora?" dijo el Oficial, No podía creer lo que estaba presenciando, ni siquiera pensar que la mujer podría llegar a tener hambre.

"Yo acababa de graduarme de la Universidad en mi pueblo", la mujer comentó. 

"Yo había llegado a la ciudad en busca de un trabajo, pero no pude encontrar nada. 

Con la voz quebrantada la mujer continuaba: Pero cuando me quedaban mis últimos centavos y me habían corrido de mi apartamento. Caminaba por las calles, y era en febrero y hacía frío y casi muerta de hambre. vi este lugar y entre con una poca posibilidad de que podría conseguir algo de comer. Con lágrimas en sus ojos la mujer siguió platicando ... Juan me recibió con una sonrisa. 

"Ahora me acuerdo", dijo Juan. "Yo estaba detrás del mostrador de servicio. 

Se acercó y me preguntó si podría trabajar por algo de comer". 

"Me dijiste que estabas en contra de la política de la empresa".
Continuó la mujer...

-Entonces, tú me hiciste el sándwich de carne más grande que había visto nunca... me diste una taza de café, y me fui a un rincón a disfrutar de mi comida. Tenía miedo de que te metieras en problemas. Luego, cuando miré y te vi a poner el precio de la comida en la caja registradora, supe entonces que todo iba a estar bien ".

"Así que usted comenzó su propio negocio?" El viejo Juan dijo.

" Si, encontré un trabajo esa misma tarde. Trabajé muy duro, y me fui hacia arriba con la ayuda de Mi Padre Dios. Eventualmente empecé mi propio negocio que, con la ayuda de Dios, prosperó .."

Ella abrió su bolso y sacó una tarjeta. "Cuando termines aquí, quiero que vayas a hacer una visita al señor Martínez. Él es el director de personal de mi empresa. Iré a hablar con él y estoy segura de que encontrará algo para que puedas hacer algo en la oficina ".

Ella sonrió. "Creo que incluso podría darte un adelanto, lo suficiente para que puedas comprar algo de ropa y conseguir un lugar para vivir hasta que te recuperes. Si alguna vez necesitas algo, mi puerta está siempre abierta para ti Juan."

Hubo lágrimas en los ojos del anciano. "¿Cómo voy a agradecer?, preguntó.

"No me des las gracias", respondió la mujer. "A Dios dale la gloria. Él me trajo a ti."

Fuera de la cafetería, el oficial y la mujer se detuvieron y antes de irse por su lado "Gracias por toda su ayuda, oficial. Dijo la Sra. Hernández.

Al contrario, dijo el oficial," gracias. Vi un milagro hoy, algo que nunca voy a olvidar. Y..., Y gracias por el café. "...

Desconozco su autor


lunes, 12 de diciembre de 2016

Finales y principios por Merlina Meiler

Cuando llega el final de una etapa o de una situación, solemos mirar hacia atrás con cierta nostalgia.

Muchas veces, incluso, nos aferramos a lo que está por concluir en un vano intento de que el tiempo no pase y las cosas no cambien.

Pero es una quimera esperar que todo siga igual.

Esto se produce permanentemente, más allá de nuestra voluntad. Es que nadie está exento de fin de año ni de que acaben etapas lógicas como estudios u otras quizá inesperadas o indeseadas como irse un trabajo o que se rompa una relación amorosa o de amistad.

Pero si nos entristecemos y malgastamos nuestras fuerzas tratando de posponer o de evitar lo inevitable, nos estaremos perdiendo lo mejor: si algo termina, es porque otra cosa está por empezar.

Hay que hacer lugar para lo nuevo.

Si nos mudamos, enfocar nuestra energía en la vivienda a la que acabamos de acceder será el equivalente a entrar a ella con el pie derecho.

Si una pareja ha finalizado, pensemos en los errores que no queremos volver a cometer y en la clase de persona que sí deseamos tener a nuestro lado; partamos desde esta base para que el próximo vínculo sentimental cumpla con gran parte de nuestras expectativas y nos haga verdaderamente felices.

Si está por comenzar otro año, podremos renovar nuestras ilusiones y hacer todo lo posible de nuestra parte para que sea mucho más positivo que el que pasó. Si lo meditamos detenidamente, hay aspectos que podemos modificar para que todo fluya de manera constante.

Tienes por delante un libro en blanco y podrás escribir en sus hojas la historia que desees.

La mejor actitud ante el cierre de una etapa que se avecina y, por consiguiente, un comienzo: aceptarlo, dar vuelta la hoja e iniciar el nuevo camino con fe y esperanza.


viernes, 25 de noviembre de 2016

ALERTAS al inicio de una relación por Merlina Meiler

Muchas mujeres y algunos hombres me contactan porque están en vínculos amorosos que les están haciendo mal.

El denominador común que veo en todos es el mismo: dejaron pasar las ALERTAS claras que comenzaron a tener lugar desde los primeros momentos de esa relación.

El maltrato suele comenzar de modo verbal. A veces continúa con el físico, y habitualmente el verbal continúa, profundizándose, buscando variables para que la persona que recibe ese abuso se sienta cada vez peor, con sus defensas debilitadas y cada vez con menos energía para contrarrestar el embate.

Sin juzgar a nadie de modo alguno, quiero dar esta lista de posibles motivos, ya que identificarse con alguno puede ser el puntapié inicial para desentramar aquello subyacente que sustenta este tipo de situaciones y que permitirá poner el límite tan necesario.

¿Por qué hay quienes permiten esto desde el inicio?

. Traemos el mandato familiar o social de que hay que estar acompañados (son esas vocecitas que nos dicen que es mejor tener pareja que estar solo, que valemos más si la presencia de otro nos valida, que hay cosas que no podemos realizar bien “porque las hacen los hombres/las mujeres”, etc.)

. Porque no sabemos vivir tranquilos y en paz al estar solos y tratamos de tapar nuestros agujeros internos con personas

. Porque venimos de un hogar en el que el maltrato era moneda corriente y nos identificamos con ese tipo de vinculación afectiva

. Porque nos angustia no tener qué hacer un sábado a la noche

. Porque no filtramos a quienes se nos acercan y aceptamos a cualquier tipo de persona, incluso las dañinas

. Porque pensamos que “fue un momento de ira (o yo tuve la culpa) y ya se le va a pasar”

. Porque ese tipo de relación nos potencia las angustias existenciales que sentimos y no sabemos cómo lidiar con eso

Desde el comienzo, siempre hay señales claras de que algo anda muy mal y no debemos tolerarlo.

Los celos desmedidos NO son normales

Que alguien cuestione la ropa que vistes, tu modo de hablar o de pensar, tu familia, tus amistades, tu trabajo, tus estudios o cualquier otra persona o actividad que te agraden e intente que te apartes de ellas está MAL

NO dejes que la situación vaya aumentando su intensidad, ya que esto sucederá aunque hagas lo posible por detenerlo: apenas veas o notes una conducta de agresión, insulto, maltrato, ofensa, ensañamiento, peligro a tu integridad o que te haga sentir mal porque arremetió con saña contra uno de tus puntos débiles, ALÉJATE lo más rápido que puedas.

CONFÍA plenamente en tus instintos y en tus sentimientos, contra viento y marea, sin prestar atención a lo que digan los demás: si percibes que algo está mal, LO ESTÁ.

¡Si estás leyendo esto hasta el final, estás a tiempo!